Scocco se disfraza de Alario

Marcelo Gallardo. Foto: Agencia Andes

El concurso de Ignacio Scocco en la Copa Libertadores desde que aterrizó en River Plate ha hecho olvidar dos ventas que parecían traumáticas en el mercado de verano. En pocas semanas de diferencia, Sebastián Driussi y Lucas Alario emigraron al fútbol europeo. El primero, rumbo a Rusia, para jugar en el Zenit de San Petersburgo. El segundo, a Alemania, aunque no pudo debutar hasta finales de septiembre, cuando la FIFA dio la aprobación definitiva al traspaso de Alario al Bayer Leverkusen. Ambos futbolistas atesoraban un porcentaje elevado de los goles que anotaba River Plate, pero el Muñeco Gallardo encontró en Scocco a un ariete perfecto para seguir compitiendo en la Copa Libertadores.

Posiblemente River Plate sea el gran aspirante a alzar el título más deseado en Sudamérica. Con Marcelo Gallardo los millonarios encadenan varias temporadas compitiendo a buen nivel, sobre todo en los torneos de eliminatorias, y aglutinan un oficio y un poso en los instantes decisivos que marcan la diferencia. Lo sufrió Lanús el pasado martes, que saltó al Monumental con la intención de encerrarse atrás para llevarse un empate y jugarse el pase a su primera final de Libertadores ante su propia hinchada. Sin embargo, River Plate supo gestionar el partido. Apenas permitió que Lanús se desplegara con la velocidad de Lautaro Acosta, ató en corto a Sand y encontró varias vías para hacer daño en campo rival. Pesaron los laterales, con los jovencísimos Gonzalo Montiel (20 años) y Mauricio Saracchi (19 años) percutiendo por las bandas para dar amplitud y profundidad a un conjunto que debía llevar la iniciativa ante un bloque conservador. El Pity Martínez puso la chispa, el desequilibrio, la gambeta en el último tercio, pero fue Scocco quien emergió con suma puntualidad para dar la victoria parcial a River cuando todo apuntaba a que Lanús finalmente conservaría el 0-0 de cara a la vuelta.

Ignacio Scocco, que ya abrió el camino hacia el triunfo en el campo de Guaraní en octavos de final y que anotó cinco goles en la histórica remontada ante Jorge Wilstermann, volvió a exhibir su olfato anotador en el área pequeña. El ex de Newell’s olió el gol antes que nadie e intuyó que el disparo de uno de sus compañeros podía propiciar un rebote interesante dentro del área. Así, emergió de las sombras para cazar un balón muerto en el área pequeña y hacer explotar de alegría a la hinchada que abarrotaba el Monumental de Buenos Aires con su séptimo gol en los cinco encuentros que ha disputado Scocco en esta edición de la Copa. El delantero argentino marca una diana cada 48 minutos desde que se estrenó en octavos de final frente a Guaraní. Y con el último de sus tantos acercó a River a su segunda final de la Libertadores en los últimos tres años. Su impacto recuerda al de Lucas Alario en 2015, que nada más aterrizar en el cuadro millonario ya se convirtió en una pieza vital para alcanzar sus aspiraciones en el máximo torneo continental.

Foto de portada: Agencia Andes.

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2 comments

Pues me gustó bastante el partido, principalmente por la igualdad de ambos equipos. Son quizás los dos mejores equipos argentinos en el último lustro (con permiso de Boca). Ambos entrenadores plantearon un encuentro muy táctico buscando desactivar las principales amenazas rivales. Marcelo Gallardo lo logró, pues no aparecieron Sand, Acosta y Martínez. Y Jorge Almirón estuvo a punto de conseguirlo, pues los tres de arriba casi no intervinieron, pero claro, Scocco está en un momento muuuy dulce (sobre todo en Libertadores) y en un rechace se encontró su gol.

Me gustaron mucho los cuatro centrales, como he comentado antes, los dos delanteros casi no intervinieron y gran culpa de ésto tuvieron Pínola, Maidana (sobresaliente), Braghieri y Rolando García. Quitando un error en salida de Braghieri, creo que no cometieron ningún error.

No puedo dejarme la brutalidad de encuentro de los dos laterales del club de Núñez. No sufrieron nada en defensa, y en la única que le cogieron la espalda a Montiel, llegó el lateral para robar el balón a Acosta cuando se disponía a resolver el mano a mano con Lux. Pero sobre todo aportaron muchísima profundidad ofensiva. A Saracchi no lo conocía, pero vaya exhibición del uruguayo, me gustó mucho y tengo ganas de volverlo a ver. Creo que Milton Casco va a tener una dura pelea por quitarle el puesto.

Un detalle que me llamó la atención sobre Leo Ponzio es que el volante estando apercibido de sanción, en cada acción medía para no recibir la amarilla que le eliminara de la vuelta. De hecho hay una contra peligrosísima conducida por Acosta y por ese “miedo” de trabarlo en mediocampo acaba llegando el extremo hasta dentro del área.
Pero lo curioso no es eso, muchos jugadores miden sus entradas estando en esa situación. Lo curioso es que en los córners a favor de River, el que cerraba era Ponzio. Viendo la actitud del jugador, me pareció un riesgo desmesurado.

Por último. Marcelo Gallardo. ¡Que entrenador! Está ligado al éxito. Lleva 3 años y medio en River y ha reanimado al cuadro bonaerense como hizo Simeone con el Atleti.
Tomàs Martínez ¿lo ves preparado para dar el salto a Europa? Yo creo que sí, incluso a una liga TOP. Me pega en cualquiera excepto en la Premier. Pero ¿lo ves en un equipo tipo Sevilla, Villarreal, Schalke o Fiorentina por ejemplo?

De lo que comentas, ahí se notó la veteranía de Ponzio. A pesar de que es un jugador en ocasiones impulsivo, sabe dosificarse bastante bien, cada vez mejor, para evitar caer sancionado. Otra cosa es que no siempre River le ayudara. No tiene tantas garantías River en esa parcela si hay sanciones, de ahí la actitud del jugador.

En el caso de Gallardo, yo creo que ha hecho méritos de sobra para llamar la atención del fútbol europeo. Yo creo que en algún momento acabará aterrizando en España o Francia, donde ya jugó. Por ejemplo, me parecería una opción interesante para el Mónaco cuando Jardim decida no seguir. Quizás en Italia podría valer, pero también hay que tener en cuenta el tema idiomático, que me parece muy relevante en un entrenador. Por eso en Alemania sí que no le veo.

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