La tarjeta de presentación de Rodrygo

Santos : MTur Destinos, dominio público

Un córner a favor de Estudiantes se convirtió en un contragolpe letal de Santos que terminó en el único gol del partido. El gol lo anotó Arthur Gomes, al que la repetición posterior descubrió en posición antirreglamentaria, que no vio el colegiado, pero la vista se me fue al futbolista que armó la transición con un pase rápido y vertical que superó el repliegue argentino. Ese penúltimo pase, el que desencadenó la acción posterior, salió de las botas de color rojo chillón del dorsal número 9 de Santos, Rodrygo Silva de Goes. 

Rodrygo demostró en esa jugada que era algo más que un segundo punta con olfato goleador y mis ojos no se apartaron del resto de movimientos del atacante de Santos, que acompañó a Sasha en la punta de lanza. El delantero del Peixe caía a bandas, sobre todo al sector izquierdo, para recibir lejos de los centrocampistas de Estudiantes y encarar a la retaguardia del cuadro argentino. También bajaba a recibir y combinaba con agilidad, a pocos toques y a menudo de primeras. Dinámico para asociarse con sencillez y con un tren inferior relativamente potente para acelerar y dejar atrás al adversario con los primeros metros de arrancada, al descanso me propuse indagar un poco más sobre el chico en cuestión. Desconocía entonces que el jugador que lucía el 9 en Santos tenía 17 años recién cumplidos en enero. Un dato que no encajaba con la madurez mostrada en sus intervenciones. Y aún menos con el prototipo de adolescente brasileño que intenta regatear al máximo número posible de rivales en cada recepción.

La actuación de Rodrygo en la visita a Estudiantes, en Argentina y más aún a esa edad, convierte automáticamente al futbolista brasileño en una joven promesa a la que como mínimo hay que seguir la pista. Es un atacante bajito, todavía tierno para actuar con regularidad como delantero centro en solitario en el fútbol profesional -de hecho, ha jugado en ambas bandas y por detrás de un ariete en varios partidos con Santos-, pero atesora unas condiciones fabulosas para la práctica del fútbol y entiende el juego bastante bien. Posee el timing adecuado para frenarse cuando otros se precipitan, para fintar con el remate dentro del área para abrirse un hueco para el disparo o para esperar un segundo de más para luego poner la pelota al espacio para el compañero que se incorpora. Y en sus primeros partidos con Santos ha demostrado ser un chico con un don especial. Rodrygo debutó en el Brasileirao el año pasado, disputando un par de ratos en las últimas jornadas, y ya ha tenido cierto impacto en el campeonato Paulista de los últimos meses. En su segundo choque del torneo, salió desde el banquillo contra Ponte Preta y marcó el gol de la victoria en el descuento. Tres días después, repitió: salió desde el banquillo contra Ituano y empató en el tiempo añadido. Rodrygo también mojó en su estreno como titular en la Libertadores, con un gol ante Nacional tras una gran jugada individual, y participó de forma decisiva en la jugada de la victoria ante Estudiantes el pasado jueves. No está mal para tener 17 años.

Foto de portada: MTur Destinos, dominio público

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2 comments

Me alegra que hagáis seguimiento de la Libertadores.

He visto a practicamente todos los partidos de ese chico desde que está con el primero equipo, y lo que más me ha sorpreendido es justamente lo que comentas, su madurez, caracter y buena tomada de decisiones. Cuando lo ves en directo, principalmente en el campo, también llama la atencción su bastante buen nivel técnico y gran velocidad en carrera.

Las comparaciones con Neymar son casi obligadas en tratandose del Santos, pero la verdad es que son exageradísimas – ni se acerca a su nivel – aunque lo normal es que, por su edad, aún evolucione muchísimo.

Yo tenía la noción de que había un chico joven en Santos que despuntaba, pero cuando me puse el partido no tenía presente si estaba jugando o no en el primer equipo. Y cuando luego fui a buscar la edad y la información del chico acabé muy impactado. A ver cómo progresa, porque si ahora genera expectativas altas luego tiene que saber manejarlas y eso a veces es complicado. Pero pinta bien.

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