Tras imponerse en Brasil, Gabigol quiere conquistar la Seleção

Brasília - A seleção Brasileira enfrenta a seleção do Iraque pela primeira fase do futebol olímpico, no estádio Mané Garrincha, em Brasília (Marcelo Camargo/Agência Brasil)

Era la final del Mundial de 1962. En el Estadio Nacional Julio Martínez Prádanos, Brasil y Checoslovaquia empataban 1-1 hasta el minuto 69. Amarildo, sustituto de Pelé en Chile, desbordó por la izquierda y elevó el balón al área; Zito, el pivote, apareció sorprendentemente y remató el balón al fondo de la red, rompiendo el 1-1 y estableciendo la victoria brasileña que se sellaría con un gol de Vavá. Zito fue un centrocampista excepcional. Además del título del 62, también fue campeón en 1958 y brilló con el Santos junto a Pelé. Cuando se retiró, siguió trabajando en el club. En una ocasión, en 2005, fue a ver un partido de fútbol sala entre el São Paulo y el Santos. El encuentro terminaría con una paliza de 6-1 para el Tricolor. Los seis goles de un tal Gabriel Barbosa Almeida. “Ese día estaba Zito y me dijo que le gustaría que mi hijo hiciera una prueba en el Santos”, recordó el padre del niño prodigio en una entrevista con ESPN. “Así que no nos lo pensamos dos veces y pasó lo que pasó.

Ocho años más tarde, con 18 años, Gabriel Barbosa debutó en el primer equipo del Santos, contra el Flamengo. El niño era tratado como una joya. Se ganó el apodo de Gabigol por haber marcado cientos de goles en las categorías inferiores del club, y era constantemente convocado a la selección brasileña. No tardó en brillar con la camiseta del Peixe: fue el máximo goleador del equipo en 2014 y el máximo goleador de la Copa de Brasil ese mismo año. En 2015 llegó a la final de la Copa de Brasil con el Santos y en 2016 fue el máximo goleador del Campeonato Paulista. En el verano de ese año fue convocado para la Copa América Centenario y los Juegos Olímpicos, donde ganó la medalla de oro junto a Neymar y Gabriel Jesus. También en 2016 fue fichado por 27 millones por el Internazionale, donde no tuvo éxito. Cedido al Benfica en 2017, tampoco brilló. Marcó solo un gol en cada equipo.

A principios de 2018 volvió a Brasil, cedido al Santos. La experiencia europea había sido un fiasco, pero Gabigol no se dejó abatir: ese año se convirtió en el máximo goleador del Brasileirão y de la Copa de Brasil, una hazaña sin precedentes en la historia del fútbol brasileño. Su temporada en el Santos llamó la atención del Flamengo, que crecía vertiginosamente a nivel económico: a principios de 2019 el rubro-negro trajo a los dos más destacados jugadores del Peixe en 2018, Bruno Henrique y Gabigol, además de fichar a Giorgian De Arrascaeta y Rodrigo Caio, nombres que brillarían a las órdenes de Jorge Jesus. Ese año, Gabigol se colocó definitivamente en el panteón de los grandes jugadores del fútbol brasileño: volvió a ser el máximo goleador del Brasileirão y de la Copa Libertadores, ganando ambos títulos. En la final de la competición continental marcó un doblete en el tiempo añadido para remontar el partido contra River, convirtiéndose en el gran ídolo de toda una generación de hinchas del Flamengo, el club que cuenta con el mayor número de aficionados en Sudamérica. Con 23 años, fue elegido el mejor jugador de Brasil y de Sudamérica en una temporada espectacular: 43 goles y 12 asistencias en 59 partidos.

Gabigol estuvo en el equipo que ganó la medalla de oro en Río. Foto bajo licencia Creative Commons 3.0.
Gabigol estuvo en el equipo que ganó la medalla de oro en Río. Foto bajo licencia Creative Commons 3.0.

La magnífica temporada despertó el acoso de clubes extranjeros, pero el Flamengo acabó pagando 17 millones de euros y compró sus derechos al Internazionale, en lo que se convirtió en la adquisición más cara de la historia del fútbol brasileño. “Si es por el bien de la Nación”, dijo el delantero tras las negociaciones a principios de 2020, parafraseando a Dom Pedro I, príncipe regente de Brasil en el siglo XIX, que se negó a volver a Lisboa. “¡Me quedo!”

El meteórico ascenso de Gabigol fue concomitante con un problema crónico de la selección brasileña: la falta de un delantero centro. Desde Fred, que dejó la Seleção en 2014, Brasil no ha tenido un “9” que se adueñase del puesto. Leandro Damião decepcionó, Roberto Firmino no ha mantenido el rendimiento que mostró en el Liverpool y Gabriel Jesus siempre se ha visto más a gusto jugando como extremo. Pero Gabriel Barbosa solo fue convocado de nuevo a finales de 2019, por primera vez por Tite. No logró destacarse. Su 2020 no fue tan espectacular como el 2019, pero aun así fue exitoso: 27 goles y 12 asistencias en 43 partidos y el título brasileño y carioca.

En 2021, increíblemente, hace una temporada mejor que la de 2019: lleva 27 goles y cinco asistencias en 27 partidos. El 11 de abril marcó contra el Palmeiras, convirtiéndose en el máximo goleador del Flamengo en el siglo XXI, con 74 goles. Un mes después se convirtió en el máximo goleador del club en la Copa Libertadores, con 17 goles, superando a un tal Zico (16). El mes pasado, tras un doblete contra el Olimpia, alcanzó los 22 goles en la competición, a sólo siete del máximo goleador brasileño, Luizão (29). Todavía está lejos del máximo goleador de la historia de la Libertadores, el ecuatoriano Alberto Spencer (54). Sus números totales con el Flamengo son asombrosos: 120 partidos, 92 goles y 28 asistencias. Haberse consagrado como figura indiscutible en la historia de un gigante como el rubro-negro es una prueba irrefutable de su valía. Hoy en día, cuando se le compara con Adriano por los flamenguistas, el Emperador se queda atrás. Pero, ¿podrá Gabigol hacer lo que hizo Adriano con la camiseta verde y amarilla, como decidir una final de la Copa América (2004) o brillar en la Copa de las Confederaciones (2005)? Adriano marcó 27 goles en 48 partidos con la Seleção, Fred 16 en 39, Luís Fabiano 28 en 45. Gabriel lleva hasta ahora tres goles en nueve partidos. Ha llegado su momento.

Neymar y Gabigol. La delantera de la Seleção en Catar? Foto bajo licencia Creative Commons 3.0.
Neymar y Gabigol. ¿La delantera de la Seleção en Catar? Foto bajo licencia Creative Commons 3.0

La gran incógnita es: ¿puede Gabigol ser el “9” que tanto busca la Seleção? La verdad es que no es un “9”. Sus mejores actuaciones en 2019 se produjeron en el 4-4-2 de Jorge Jesus, donde tenía total libertad para moverse junto a Bruno Henrique; en un 4-3-3 o  en un 4-2-3-1 se descoloca un poco. Gabriel tiene un conjunto de cualidades muy interesantes: es muy activo en la presión, tiene visión de juego, movilidad, gran técnica y definición. “Con velocidad, fuerza con el balón y una fina zurda, es claramente un jugador de raro talento. Pero ¿es realmente de clase mundial?”, se preguntaba Tim Vickery. “¿Tiene el temperamento necesario para ello? ¿Podría quizás ser demasiado zurdo?”. Las indagaciones del periodista inglés son pertinentes. Gabriel es un jugador fácilmente irritable. Se queja constantemente con el árbitro y recibe muchas tarjetas. Fuera del campo, su actitud también suscita dudas: a principios de año se vio envuelto en una polémica al ser encontrado escondido debajo de una mesa en un casino, en uno de los momentos más críticos de la pandemia. La semana pasada, aprovechando el buen momento en el campo, lanzó una canción, inaugurando su carrera musical.

El único capaz de eliminar esas dudas es el propio futbolista de 25 años. Una oportunidad de oro es la actual fecha FIFA, con tres partidos y la titularidad que le ha dado Tite, ya que Jesus, Richarlison y Firmino no viajaron a Brasil por las restricciones de sus clubes. Aún no se sabe si podrán jugar los tres partidos de octubre. En el primer encuentro -la victoria por 0-1 contra Chile- tuvo una actuación discreta. La Seleção jugó en una especie de 4-4-2, con Gabigol y Neymar más adelantados, pero la prensa brasileña criticó la postura del seleccionador, que habría solicitado demasiados esfuerzos defensivos al delantero del Flamengo. El clásico contra Argentina, que habría sido una gran oportunidad para demostrar su nivel, terminó de forma vergonzosa. Queda el partido contra Perú, el día 9. Tite todavía no tiene su “9”, y la Copa América fue una prueba de ello. Con el ascenso de Matheus Cunha, que sobresalió en los Juegos Olímpicos y ya fue convocado para la actual fecha FIFA, la competencia promete ponerse interesante. El Flamengo avanza en busca de los títulos del Brasileirão, la Copa de Brasil y la Libertadores, por lo que la tendencia es que Gabigol siga brillando con el rubro-negro. Pero Gabriel tiene que demostrar en la Seleção que puede ser el “9” en Catar. Eso sí, una de las predicciones con respecto a su carrera el delantero ha cumplido con creces. Cuando se le preguntó por el prodigio que descubrió en aquel partido de fútbol sala en 2005, Zito fue claro: “Está destinado a ser un buen jugador”.

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Foto de portada bajo licencia Creative Commons 3.0. (Marcelo Camargo/Agência Brasil).

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1 comments

Es un muy buen jugador, en Brasil va sobradisimo, pero el problema como comentas es que realmente no es un 9 puro. Le vi mucho en sus primeras temporadas en Santos, y jugaba más como extremo derecho, principalmente cuando coincidió con Ricardo Oliveira.
Creo que su dará mejor rendimiento en un 4-4-2 arriba con Neymar, pero sin las obligaciones defensivas de cerrar por la derecha como se vio contra Chile (para eso Gabriel Jesús encajaría mucho mejor)

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