El milagro de San Gennaro

El Napoli busca su sexta Coppa Italia. Foto: Antonio Polia/Focus Images Ltd)

El SSC Napoli de ‘Rino’ Gattuso es un buen equipo. Anoche, en un Olímpico de Roma desierto de aficionados de carne y hueso, el cuadro partenopeo levantó su primer título en los últimos seis años. Curiosamente, el último trofeo que ganó el Napoli fue también por penaltis ante la Juventus, pero por aquel entonces en una Supercoppa de Italia celebrada en Catar con Higuaín y Hamsik sobre el campo y Rafa Benítez en el banquillo napolitano. Curiosamente seis son las Copas de Italia que tendrá ahora con esta el Napoli en las vitrinas de San Paolo. Y curiosamente, la sexta Coppa y el primer título del club después de estos seis años se ha materializado ante el entrenador que volvió a situar en el mapa a la ciudad sureña de Italia. Las cosas del fútbol, Gennaro Gattuso ha ganado su primer título con el Napoli con apenas 17 partidos en el cargo. Maurizio Sarri, en cambio, se fue de Nápoles con las manos vacías tras 147 encuentros (en tres temporadas) desde la banda.

A pesar del empate a cero con el que se llegó a los penaltis, el Napoli fue superior a la Juventus durante buena parte del encuentro. Armado en un posicionamiento medio-bajo sin intención de presionar los primeros pases de la Juventus pero con muy poca distancia entre las líneas, el equipo de Gennaro Gattuso consiguió ahogar y neutralizar el ataque de Cristiano Ronaldo, Paulo Dybala y Douglas Costa. A diferencia del partido de vuelta ante el Milan en semifinales, el tridente ofensivo de Maurizio Sarri fue mucho más estático sin la pelota. A excepción de Cristiano, que se movió con bastante libertad en los tres carriles, tanto Dybala (punta) como Douglas Costa (banda derecha) abarcaron menos espacio sin balón que la semana anterior ante los de Stefano Pioli. El Napoli, a través de su posicionamiento, consiguió anular la circulación interior de la Juve y frenar, en consecuencia, su desborde exterior defendiendo siempre de cara y con ventaja.

Napoli 0 (4)
Juventus 0 (2)

Napoli vs Juve - Football tactics and formations

A los puntos, el primer tiempo fue claramente napolitano. Si la posesión era de la Juventus, que llegaba con bastante facilidad hasta la línea divisoria fruto del propio posicionamiento de su rival, el dominio, tanto el control de la situación como las ocasiones, fue sureño. Cerrando cualquier opción de pase de los centrales (Bonucci y De Ligt) a Pjanic, su mediocentro, utilizando para ello a Mertens y al interior de cada lado (especialmente Fabián Ruiz) por el que tratase de avanzar la Juventus, el Napoli consiguió embarrar de partida la circulación del equipo contrario. Ante un bloque que defendía en apenas veinte metros, entre la altura de la defensa y la referencia que marcaba Mertens (como único punta dentro del repliegue en 4-1-4-1), la Juventus no encontró más opción que mandar constantemente el balón hacia fuera, conectando con su lateral (Alex Sandro) y su interior (Matuidi), cayendo así en el guion de partido que se había imaginado Gattuso en su pizarra. Obligando a estos dos futbolistas a recibir siempre muy cerca de la banda al pie, sin opción de controlar en carrera o encarar desde fuera en ventaja numérica (el Napoli defendía en banda con Di Lorenzo, lateral, y Callejón, extremo), la Juventus no encontró una sola situación de ventaja (ni numérica ni posicional) a pesar de la constante movilidad de Cristiano Ronaldo para ofrecerse dentro del carril central.

Ni por dentro ni desde fuera. Porque la Juventus no consiguió girar el juego en ningún momento. La presencia de Cristiano en el sector izquierdo inclinó claramente el campo hacia este sector. Fabián, interior derecho del Napoli, saltaba casi a la misma altura que Mertens para cerrar el pase (y, en consecuencia, el giro) sobre Pjanic, y la única vía explorable para los centrales se localizaba en ese 2X2 entre Matuidi y Alex Sandro ante Callejón y Di Lorenzo. Pero de ahí no avanzaba la Juventus en su fase ofensiva. Todo nacía y moría en el mismo costado. Y el Napoli consiguió defender los primeros 45 minutos constantemente de cara. El único pero que se le puede poner a la primera parte del Napoli, en cambio, responde a los diversos errores en la entrega que se produjeron en el momento de su transición defensa-ataque. El cuadro de Gattuso, por lo general, recuperó casi siempre la pelota muy cerca del área de Meret, pero ciertos fallos a la hora de conectar con el compañero habilitado para salir rápido al espacio comprometieron (y mucho) la integridad defensiva de un bloque que se mostró muy compacto sin balón.

Maurizio Sarri no dio con la tecla ante el Nápoles. Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd.
Maurizio Sarri no dio con la tecla ante el Nápoles. Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd.

El afán por agredir el repliegue tan ordenado del Napoli llevó a la Juventus a meter muchos hombres por delante de la línea del balón. Pero esta estrategia, sin una posesión de calidad que le permitiera juntarse y girar a su rival entre el pase y/o el regate, fue un caramelo para la ya mentada transición ofensiva de su rival. El Napoli, a pesar de esos fallos en sus primeros pases, consiguió salir y finalizar bastantes veces a través de su hombre libre. Los dos interiores, Zielinski (izquierda) y Fabián (derecha), se situaban siempre de manera escalonada para ofrecer distintas opciones de pase a su medio centro (Demme), y la movilidad de Insigne (extremo izquierdo) y Mertens (delantero) hizo el resto. De hecho, cada vez con más insistencia, el Napoli puso varias veces a prueba a Buffon; autor de una doble intervención de muchísimo mérito en la recta final de la segunda mitad.

La segunda parte empezó igual. A medida que fueron pasando los minutos el partido se fue abriendo tanto que paradójicamente, cosas de las finales, ninguno se atrevió a arriesgar demasiado. La Juventus acabó los 90 minutos reglamentarios con Ramsey por dentro y Bernardeschi en banda derecha, en un 4-4-2 en el que Matuidi hacía de volante izquierdo como en la Francia de 2018, y el Napoli, por su parte, acompañó a Insigne con Milik y Politano como ‘9’ y extremo derecho, respectivamente. Los dos equipos tuvieron acercamientos al área, aunque puede decirse claramente que Buffon trabajó mucho más que Meret bajo los palos. A la Juventus le costó mucho sacar remates limpios en el último tercio, y con la doble intervención milagrosa de Buffon casi al final el partido se marchó a los penaltis (sin pasar por la prórroga). En la ciudad de Nápoles es una tradición histórica el rito de la licuefacción de la sangre de San Genaro, su patrón. San Genaro, que fue obispo de Nápoles en el siglo III, fue perseguido y decapitado por el emperador romano Diocleciano. Y su sangre, aseguran, permanece guardada en una ampolla. Si la sangre licua, Nápoles tendrá un año de bonanza. Pero si no, ocurrirán todo tipo de desgracias. El pasado mes de mayo, en plena pandemia, el cardenal Sepe y el alcalde de Nápoles, Luigi de Magistris, llevaron a cabo el rito. Y el resultado no necesita ser explicado. San Genaro, en este caso (Gennaro) Gattuso, ha obrado el milagro. Nápoles vuelve a ser campeón.

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Foto Portada: Antonio Polia/Focus Images Ltd.

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1 comments

Durante un momento del partido comenté con mi padre que Gattuso es el Simeone italiano. El partido me pareció sumamente impreciso para 2 equipos de la talla de los finalistas de la Copa italiana. Está Juve lo puede pasar mal para remontar al Olympique.

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