Belfort es una fiesta

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A veces la mejor manera de decir las cosas es, simplemente, la más sencilla. Quizás sin querer, el ASM Belfort dio con las palabras idóneas a la hora de titular la previa del partido más importante de la historia de este equipo de la National 2, la cuarta división francesa. “Que la fiesta sea bonita”, rezaba el titular elegido en los medios del club. Un deseo humilde, no demasiado presuntuoso, que hacía justicia a un episodio único para una entidad que jamás había rebasado los treintaidosavos de final de la Coupe de France. El recuerdo más fresco de la última vez que chocaron con su techo copero se remontaba a enero de 2013, cuando el Le Havre de Mahrez se desplazó Belfort en la ronda anterior al célebre viaje a Mende. Esta semana, disputaban por primera vez los octavos de final y recibían la visita de un club de la Ligue 1 por primera vez en el siglo XXI. Ya habían hecho historia, pero lo mejor estaba por llegar: el Belfort forzó la tanda de penaltis y se plantó en cuartos tras apear al Montpellier de la Coupe.

Procedente de una localidad francesa de 50.000 habitantes situada a pocos kilómetros de la frontera con Suiza, el Belfort es un club que destaca por su extrema estabilidad. Su presidente, Jean-Paul Simon, llegó a la entidad hace 17 años. En 2018, Maurice Goldman dejó su cargo como entrenador tras 16 temporadas al frente del primer equipo y cedió el testigo a Anthony Hacquart, hasta entonces futbolista del Belfort. Con 32 años colgó las botas y a los pocos días de celebrar su 34º cumpleaños eliminó al Montpellier de la Coupe. Para poner en perspectiva lo que implica la precocidad del entrenador del Belfort, Vitorino Hilton -titular en el eje de la zaga sureña en la tarde de ayer- acababa de ganar la Ligue 1 con el Montpellier cuando sopló las velas de su 34º aniversario. El gran goleador histórico del equipo, Thomas Régnier, es un par de meses más joven que su entrenador y milita en el club desde 2013. Su fidelidad al Belfort es incuestionable, aunque en ningún caso equiparable a la del capitán Guillaume Arisi. Nativo de Belfort, Arisi no se ha desvinculado del club de su ciudad de nacimiento desde que se incorporó al fútbol base de la entidad a los 13 años. Desde 2004 forma parte del primer equipo.

Misma competición, pero nada que ver con el Blagnac-Niort.
El Belfort jugará los cuartos de final de la Coupe por primera vez en su historia.

La veteranía de los miembros históricos del Belfort contrasta con la irrupción del guardameta estrella en esta edición de la Coupe, Eddy Ehlinger. Un chico de 18 años que se ha hecho con la titularidad a mediados de temporada en la liga y que ha asomado la cabeza con actuaciones destacadas en la Coupe. En la ronda anterior, ante el Nancy, Ehlinger detuvo un penalty determinante ante el equipo de Ligue 2 cuando el partido iba 1-1 en la primera parte. Sus prestaciones le llevaron a ocupar un lugar honorífico en uno de los onces elaborados por L’Équipe ese fin de semana. Ante el Montpellier brilló con aún más rutilancia y paró otro penalty decisivo, esta vez el último de la tanda, errado por Le Tallec. Fue quizás la actuación más llamativa a título individual junto a la exhibición del exuberante Magassouba en el centro del campo. Pero con la edad de Ehlinger, parece cuestión de tiempo que un club de una categoría superior llame a su puerta tras aprovechar el escaparate que la Coupe supone para él.

El duelo ante el Montpellier fue la octava eliminatoria que tuvo que afrontar el modesto Belfort, que se había batido con equipos principalmente de Cuarta y Quinta división en las rondas anteriores antes de cruzarse contra el Nancy. “Los equipos de Ligue 2 y Ligue 1 te dejan más espacio en el centro del campo, aunque en los últimos 30 metros todo se complica más”, confesó recientemente Régnier en L’Équipe cuando reflexionaba sobre las diferencias a la hora de medirse a equipos TOP del fútbol galo. Esa idea se plasmó a la perfección en el 0-0 ante el Montpellier: el Belfort defendió con orden atrás, bajo el paraguas del liderazgo de Arisi en el eje de la defensa, el despliegue de Magassouba en la medular, el atino de Ehlinger en el área propia y la velocidad de sus puntas para desplegarse a la contra. El Belfort había diseñado un plan de evacuación que le permitía asomar la cabeza en campo contrario para juntar algunos pases y respirar, para no defender de forma permanente cerca de su portería, y no perdió excesivo fuelle a nivel físico con el avance del cronómetro. Es más, Rulli evitó la victoria local en el descuento al cortar con el brazo un contraataque en una salida desesperada fuera del área que le costó la expulsión. Las mejores ocasiones en cualquier caso las desperdició el Montpellier, pero la diferencia de categoría no fue tan acusada como podía antojarse antes de la eliminatoria.

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El Belfort atraviesa los mejores años de su historia. En 2015 subió por primera vez a National, la tercera división gala, donde duró dos temporadas. Ahora no solo se ha infiltrado entre los 32 mejores equipos de la Coupe, sino que ha alcanzado los cuartos de final contra todo pronóstico tras eliminar a dos conjuntos de Ligue 1 y Ligue 2 por el camino. La fiesta de este martes, en efecto, fue preciosa. Aunque la del próximo mes de febrero será incluso más bonita.

Fotografías: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

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