Un rincón ajeno al fútbol de élite

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Quien conozca a alguien que haya trabajado en una de las múltiples empresas u organizaciones internacionales con sede en Ginebra y haya visitado la ciudad estará familiarizado con casos de empleados que trabajan en el país helvético pero que viven al otro lado de la frontera. En esta situación también descrita con minuciosidad en El Adversario de Emmanuel Carrère, es habitual ver cómo el a veces inaccesible precio de la vivienda en Suiza -también relacionado con el poder adquisitivo y el sueldo medio del país- desplaza a mucha gente a pequeñas e idílicas localidades francesas como Ferney-Voltaire, Ornex o Gex. La relación entre ambos países se diluye por la cotidianidad de los autobuses que conectan la urbe suiza con los pueblos franceses de las afueras, de día y de noche, como si simplemente fueran meros barrios exteriores de la ciudad con la que se relacionan a diario. Aunque a la práctica pertenezcan a un país distinto. Esto incluso vale para el aeropuerto, al que se puede acceder desde ambos países. Tan habitual es divisar los carteles que te dan la bienvenida a Suiza, Francia o la Unión Europea como los que te recuerdan que accedes al departamento de Ain o la distancia que separa la frontera de Bourg-en-Bresse, la ciudad francesa de tamaño medio que se encuentra más cerca, a mitad de camino de la carretera hacia Lyon.

El aeropuerto de Ginebra se encuentra a medio camino entre Suiza y el departamento de Ain.
El aeropuerto de Ginebra se encuentra a medio camino entre Suiza y el departamento de Ain. Foto: MarcadorInt.

A la falda de los Alpes y del macizo del Jura, montaña que separa a Suiza de Francia, se encuentra el departamento de Ain, escondido en un rincón del Hexágono. Es un paraje bonito para quienes disfrutan de la montaña y la nieve en invierno, y para quienes huyen de las altas temperaturas en verano, pero no es un territorio donde abunde el fútbol. Menos todavía en los últimos tiempos, con el Servette hundido en la Segunda división (antes en Tercera) y el Lausanne como único representante del oeste de la geografía helvética en la élite del fútbol suizo. Sin embargo, en contraposición, el mismo año en el que el Servette bajó a Tercera el fútbol del departamento de Ain hizo historia. Por primera vez, en 2015, un equipo de esta división territorial fronteriza con Suiza jugaría en la segunda división del fútbol galo. Ahí sigue el Bourg-en-Bresse Péronnas tres años más tarde.

El equipo de la capital del departamento, donde viven alrededor de 40.000 personas, se convirtió en 1994 en el primer conjunto de Ain capaz de subir a los campeonatos franceses amateurs. Nadie antes había participado en la quinta categoría del fútbol galo. 21 años después, el conjunto azulón subió a la Ligue 2. En las últimas décadas, el Bourg-Péronnas, tal y como se le conocía entonces al club que nació en los años 40 a raíz de la fusión de las entidades de Bourg-en-Bresse y Péronnas, había sido principalmente un conjunto con cierta tradición copera. En 1993 forzó la prórroga contra el Nantes, en 1998 alcanzó los cuartos de final y jugó contra el Olympique de Lyon (en un cruce que perdió en Gerland por 2-0) y en 2003 y 2013 disputó los octavos de la competición tras dar la sorpresa ante rivales de categoría superior. Por este motivo, sorprendió que un equipo con un presupuesto de 2,5 millones de euros, con un estadio con aforo para menos de 5.000 espectadores (y menos de 2.000 asientos cubiertos), superara a clubes como Estrasburgo, Boulogne o Amiens y luego se asentara en el fútbol profesional galo.

Hasta que subió el Bourg-Péronnas a Segunda, el departamento de Ain nunca había disfrutado del fútbol profesional. Foto: MarcadorInt.
Hasta que subió el Bourg-Péronnas a Segunda, el departamento de Ain nunca había disfrutado del fútbol profesional. Foto: MarcadorInt.

El ascenso vino acompañado del cambio del escudo y del nombre del club (de Bourg-Péronnas a Football Bourg-en-Bresse Péronnas) y del traslado a un estadio con mayor capacidad. El equipo de la capital del departamento pasó a jugar en el estadio Marcel-Verchère de rugby, que cumplía con los mínimos establecidos para la práctica del fútbol profesional tras un par de reformas básicas. Así pues, la entidad dejó de jugar en Péronnas y se mudó a Bourg-en-Bresse, en un recinto con aforo para 11.400 espectadores. En sus dos primeras temporadas se salvó con relativa holgura mientras este curso apunta a que sufrirá para mantener la categoría e incluso corre el riesgo de descender. Uno de los artífices de este éxito ha sido su entrenador, Hervé Della Maggiore, que cogió al club en la quinta división en 2008 y lo ha guiado hacia la mejor era de su historia. En poco tiempo este técnico criado en una familia de origen italiano que se instaló en el área metropolitana de Lyon se convirtió en una revelación del fútbol francés. Jugador amateur durante toda su carrera, pues militó en equipos de la región en categorías muy bajas, no era precisamente una figura conocida antes de que el Bourg-en-Bresse Péronnas accediera al fútbol profesional.

En una temporada difícil en la Ligue 2, la Coupe de France es otra vía para que la temporada del club del departamento de Ain sea memorable. En el último lustro, el Bourg-en-Bresse Péronnas ha sufrido para dejar su huella en el torneo copero galo y solo ha llegado a los octavos de final en una ocasión que dejó un regusto amargo: cayeron contra el modesto Granville, un equipo amateur de la quinta división. Este martes disfrutarán de otra oportunidad para plantarse entre los dieciséis mejores si ganan, en casa, ante el Toulouse. El equipo morado, penúltimo en la Ligue 1, es otro conjunto que atraviesa una mala temporada y que puede redimirse en el torneo copero. Quizás la Coupe sea el punto de inflexión que necesitan los de Pascal Dupraz de cara a la segunda mitad de curso. Un lugar idóneo, pensará Dupraz, originario de Annemasse, otra de estas pequeñas localidades francesas situadas al borde de la frontera con Suiza, a pocos kilómetros de Ginebra. En este caso, nacido en una región colindante con el país helvético por el lado opuesto al departamento de Ain y que no conoció el fútbol de primera división hasta 2011, cuando el Evian Thonon Gaillard subió a la Ligue 1 con Pascal Dupraz de director deportivo. Luego sería su entrenador.

Pero esa ya es otra historia.

Dupraz.
Dupraz, entrenador del Toulouse. Foto: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados).
Foto de portada: MarcadorInt.

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2 comments

¿Como yo no sabia esto?!! jejeje
Este tipo de historias es lo que hace aún mas grande al futbol , preciosa historia, gracias Tomás

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