Canet-en-Roussillon roza la proeza en la tierra del balón ovalado

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Canet-en-Roussillon se engalanó como solo lo hace una ciudad en las grandes ocasiones. Bastaba un paseo por la zona más turística de esta localidad situada a pocos kilómetros de Perpiñán, en el sur de Francia, para percibir que se trataba de un día especial, distinto al resto, que se llevaba cocinando desde hacía varios días. Anuncios en las calles, carteles en casi cada comercio, globos celestes y amarillos en la mayoría de establecimientos, alguna que otra camiseta con esas mismas tonalidades paseando por el centro e incluso una pantalla gigante en la plaza más importante. La prensa local expuesta en los quioscos no mentía: el pueblo de Canet-en-Roussillon estaba preparado para un día histórico. Por primera vez, su equipo de fútbol disputaría los dieciseisavos de final de la Coupe de France. Un club de la National 3 (quinto escalón del fútbol galo) recibiría al SM Caen, de la Ligue 1.

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El paseo marítimo de Canet-en-Roussillon. Foto: MarcadorInt/Tomàs Martínez (Todos los derechos reservados).

Explicaba L’Équipe en su previa del partido que ningún club de la región se infiltraba entre los 32 mejores equipos de la Copa francesa desde 1957. Más de sesenta años más tarde, el Canet Roussillon FC iba a protagonizar un encuentro que seguramente será recordado durante muchísimo tiempo en esta localidad costera que dobla su población en los meses de verano, cuando no cabe ni un alfiler en sus playas, abarrotadas por cerca de 40.000 personas en la época más ajetreada de la temporada. Una situación que contrasta con el ambiente que se respira en pleno invierno, mucho más tranquilo, con varios de los locales de restauración vacíos e incluso cerrados pese a que en algunos nadie se ha molestado en borrar los menús que un día quedaron escritos en la pizarra de turno y que se puede leer desde el paseo marítimo. El partido de la Coupe de France es un acontecimiento especial en una región volcada con el rugby (la USAP de Perpiñán es el mejor ejemplo) pero que durante algunos años ha disfrutado del fútbol profesional: el Canet Roussillon FC es un equipo que ha pasado por varias fusiones y separaciones con entidades de ciudades colindantes (incluida Perpiñán) y que en alguna de sus formas anteriores llegó a jugar en la segunda división francesa en un total de 14 temporadas. Allí incluso llegó a jugar César Rodríguez, el que fuese el máximo goleador de la historia del Barcelona antes de que lo superara Leo Messi.

Ayuntamiento
El ayuntamiento del pueblo se adornó para la ocasion. Foto: MarcadorInt/Tomàs Martínez (Todos los derechos reservados).
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Los globos estaban presentes en la mayoría de calles de Canet-en-Roussillon. Foto: MarcadorInt/Tomàs Martínez (Todos los derechos reservados).
Pantalla gigante.
El ayuntamiento instaló una pantalla gigante cerca del paseo marítimo. Foto: MarcadorInt/Tomàs Martínez (Todos los derechos reservados).

Algunos de estos datos de contexto me los explican Madame Andonegui y Madame Respaut, que me reciben en el ayuntamiento de Canet-en-Roussillon. Ambas destacan la importancia del deporte en la localidad, aunque sea en disciplinas menos populares a escala francesa. El club de natación atesora cierto prestigio nacional e incluso internacional, pero también me hablan de los equipos de gimnasia rítmica o de judo, que suelen cosechar buenos resultados en los últimos tiempos. Aunque todo queda a la sombra del rugby, hasta el punto de que el ayuntamiento y el club de fútbol se plantearon la posibilidad de trasladar el partido de la Coupe de France al estadio Gilbert Brutus de Perpiñán, un recinto con aforo para 10.000 espectadores en el que juegan de forma regular los Catalan Dragons de rugby. No obstante, el equipo declinó esta opción y sacrificó la opción de vender más entradas en un recinto de mayor capacidad para que el partido de la Copa gala se celebrara en la localidad. “El club está ligado al pueblo y quería que la experiencia se viviera aquí. La idea era que la gente viniera al pueblo”, relataba Madame Andonegui, responsable de la comunicación del ayuntamiento. De aquí la campaña con los globos de colores o las camisetas serigrafiadas para la ocasión.

Madame Andonegui.
Madame Andonegui. Foto: MarcadorInt/Tomàs Martínez (Todos los derechos reservados).

Lo cierto es que el Canet Roussillon FC ha logrado despertar la expectación de la región entera. Tras superar siete turnos que le han servido para hacer historia y recibir a un club de la Ligue 1, las 3.400 entradas que se pusieron a la venta se agotaron después de 32 minutos. Como si de un concierto de una estrella de rock se tratara, hubo aficionados que hicieron cola desde varias horas antes el día de la venta de las entradas para no perderse un día histórico. No es para menos dados los precedentes, sobre todo después de que el club de la localidad de Canet-en-Roussillon eliminara al Ajaccio, de la Ligue 2, en la octava ronda de la Coupe. El Caen, llamado a luchar por la permanencia en la Ligue 1, parecía otro rival mundano. De una calidad superior, pero de menos nivel que otros adversarios inalcanzables como Olympique de Lyon, Mónaco o PSG. Más todavía después de conocerse que, entre lesiones, sanciones y descansos, algunos futbolistas importantes como Da Silva, Ait Bennasser Djiku o Bessat no viajarían al sur del Hexágono

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Los aficionados locales abarrotaron las gradas. Foto: MarcadorInt/Tomàs Martínez (Todos los derechos reservados).
Expectación.
El Canet-en-Roussillon nunca había jugado contra un equipo de la Ligue 1 en la Coupe de France. Foto: MarcadorInt/Tomàs Martínez (Todos los derechos reservados).
Expectación 1.
Los hinchas locales sacan los teléfonos móviles y las cámaras de fotos para inmortalizar la entrada al campo de ambos equipos. Foto: MarcadorInt/Tomàs Martínez (Todos los derechos reservados).
Hubo aficionados que se camuflaron entre los árboles para disfrutar del partido.
Algunos aficionados se camuflaron entre los árboles para disfrutar del partido. Foto: MarcadorInt/Tomàs Martínez (Todos los derechos reservados).

Aunque nadie podía esperarse que el Canet Roussillon FC aplastara al Caen en los primeros minutos de partido. Por mucho que el club de la Ligue 1 rotara y jugara con varios futbolistas menos habituales, el equipo recién ascendido a la quinta división francesa arrolló al elenco visitante en los compases iniciales. La intensidad y la alta presión del cuadro catalan sorprendieron por completo al favorito, que se vio abrumado en un ambiente hostil, con un público entregado a la causa del equipo local. No solo la hinchada abarrotaba las gradas del Stade Saint-Michel, situado en medio del bosque, sino que incluso había gente que se había acercado al campo para animar entre los árboles, desde los rincones en los que se podía intuir el desarrollo del juego después de quedarse sin entrada. Con un planteamiento tan sencillo como eficaz, el Caen se vio desbordado por un equipo modesto que mandaba balones largos al delantero, buscaba las prolongaciones para los desmarques de ruptura y presionaba con una intensidad descomunal que a priori no podía sostenerse durante demasiado tiempo.

Canet Roussillon FC 1 (Mahieu 13′)
Caen 1 (Genevois 29′)

Caen vs Canet Roussillon - Football tactics and formations

El plan inicial del cuadro amarillo y celeste surtió el efecto deseado. A los cinco minutos ya se había aproximado con peligro y a los trece se había adelantado en el marcador tras una jugada en la que la defensa visitante se mostró tremendamente frágil. Una prolongación del delantero centro Mathieu Barbier bastó para habilitar al extremo Pierre Mahieu en zona de remate. El jugador local disparó en dos ocasiones para acabar batiendo a Brice Samba. Con el marcador a favor, el Canet Roussillon mantuvo la presión inicial, que dificultó enormemente la circulación de balón del Caen, incapaz de dar dos o tres pases seguidos en campo contrario. A la mínima que un futbolista local mordía, rifaban el esférico sin ni siquiera orientar el golpeo, lo que resultaba muy cómodo para el elenco catalan. En el minuto 25, Barbier remató solo a la salida de un córner, pero perdonó el segundo tanto. En cambio, no tuvo piedad el Caen, que aprovechó su primer acercamiento a balón parado para igualar la contienda mediante un testarazo de Genevois.

Mahieu celebra.
Mahieu celebra el 1-0. Foto: MarcadorInt/Tomàs Martínez (Todos los derechos reservados).
Genevois empató de cabeza.
Genevois empató de cabeza. Foto: MarcadorInt/Tomàs Martínez (Todos los derechos reservados).

El tanto del empate rebajó las revoluciones del Canet Roussillon, que no despertó hasta la segunda parte, cuando dobló la apuesta con la misma propuesta. Brilló como pocos el delantero Mathieu Barbier, que parecía la versión blanca de Didier Drogba. El corpulento ariete del club catalan, ancho y fuerte como un armario empotrado, ganó casi todos los duelos aéreos con los defensas del Caen, que nunca pudieron defender al físico atacante. Lo bajó absolutamente todo y en todo tipo de circunstancias. Así pues, el cuadro local siempre lograba salir en largo a la mínima que el Caen presionaba y cuando Barbier saltaba se generaba el caos: prolongaba el balón para los movimientos de ruptura del extremo, separaba a los centrales normandos, habilitaba a los futbolistas que llegaban desde la segunda línea… Un recital de proporciones descomunales que pondrá sobre la pista a clubes de categorías superiores, pues no debe pasar inadvertido. No todos los días un delantero de la quinta división supera en cada lance a dos centrales de Primera.

Barbier desquició.
Barbier desquició a la defensa del Caen. Foto: MarcadorInt/Tomàs Martínez (Todos los derechos reservados).

Pero Barbier no fue el único nombre destacado de la tarde. Firmó una actuación discreta el extremo zurdo Jordi Declos, el único profesional del equipo con experiencia en Ligue 2 y en Suiza, pero mucho más incisivo se mostró Mahieu para castigar a la zaga visitante con su velocidad. Fue una pieza complementaria para el juego de Barbier, del mismo modo que también aprovecharon el trabajo del delantero centro los dos interiores del equipo, Bastien Posteraro y Toufik Ouadoudi. El primero, hermano menor de Jeremy Posteraro, dejó varios destellos de su calidad en el primer tiempo. De apariencia liviana, Bastien Posteraro exhibió una agilidad notable en los giros y una llamativa precisión en los pases en situaciones donde no siempre había tiempo o espacio. Varias webs aseguran que precisamente el día del partido cumplía 19 años, por lo que seguramente tiene un prometedor porvenir. O al menos eso intuyó el público local, que le ovacionó cuando se marchó sustituido. El físico de Bastien Posteraro no aguantó el elevado ritmo del choque durante los 90 minutos, pero sí que sostuvo su nivel su acompañante en la medular, Toufik Ouadoudi. Claramente el futbolista más técnico del elenco de la quinta división, Ouadoudi brilló con luz propia. Elegante en el gesto, desequilibrante en la conducción, imaginativo en el pase y preciso en el toque, el 8 del Canet Roussillon causó bastantes problemas a la zaga normanda. El futbolista formado en la entidad catalana -nativo del puelo, según se intuye por un vídeo que le lanzó a la fama en 2012, cuando grabó a un cocodrilo que paseaba cerca de su casa- aportó criterio a la posesión del Canet Roussillon, que demostró cierta capacidad para retener la pelota y llevar la iniciativa.

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Ouadoudi firmó las jugadas más brillantes en el centro del campo. Foto: MarcadorInt/Tomàs Martínez (Todos los derechos reservados).

En este escenario, el Caen se vio realmente superado por las circunstancias durante gran parte de los primeros 90 minutos. El club normando se sintió más cómodo en la recta final de cada parte, cuando la fatiga hizo mella en los esfuerzos del Canet Roussillon FC, y sumó mayor capacidad intimidatoria tras el descanso cuando dio entrada a Ronny Rodelin, que sustituyó a Ivan Santini, desaparecido en combate. La capacidad de Jan Repas a la hora de forzar faltas en campo contrario y el despliegue físico de Stef Peeters en el ida y vuelta resultaron insuficientes para imponer la superior calidad del cuadro de la Ligue 1 ante un rival más modesto pero con las ideas tremendamente claras. Es por ello que el Caen apenas disparó en cuatro o cinco ocasiones en los primeros 80 minutos, mientras el Canet Roussillon disfrutó de varias oportunidades clarísimas para anotar en la segunda parte e incluso remató a la madera.

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Buxeda remata al palo. Foto: MarcadorInt/Tomàs Martínez (Todos los derechos reservados).
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Maxime Ferry evita el gol de Rodelin. Foto: MarcadorInt/Tomàs Martínez (Todos los derechos reservados).
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Rodelin causó problemas en el juego aéreo. Foto: MarcadorInt/Tomàs Martínez (Todos los derechos reservados).

Sin embargo, el 1-1 provocó la prórroga, en la que el Caen impuso su mayor fondo físico. A pesar de que el Canet Roussillon se ahorró el compromiso liguero del pasado fin de semana, que el AFL Mende accedió a posponer para que el club catalan pudiera preparar la eliminatoria de la Coupe, acabó pidiendo a gritos la tanda de penaltis. Jugó la prórroga con su nueve, Mathieu Barbier, ejerciendo de tercer central para despejar centros laterales y se encomendó a la velocidad de uno de los futbolistas que habían entrado en la segunda parte para intentar cazar algún contragolpe. Sus posibilidades pasaban por los once metros.

La fatiga hizo mella en el Canet Roussillon.
La fatiga hizo mella en el Canet Roussillon. Foto: MarcadorInt/Tomàs Martínez (Todos los derechos reservados).

La tanda de penaltis, accidentada, resolvió el cruce en favor del Caen. Pese a los intentos de la afición local a la hora de desconcentrar a los lanzadores normandos -el segundo y el tercer penalti de la tanda se retrasaron a causa de unas bengalas arrojadas por ciertos descerebrados que obligaron a parar los lanzamientos desde los once metros-, el Canet Roussillon se quedó con la miel en los labios. Protagonizó un momento memorable cuando su lateral derecho, Mike Gambie, se atrevió a tirar a lo Panenka después de que un compañero fallara el primer lanzamiento, pero Brice Samba se convirtió en el héroe de los normandos e intuyó cuatro de los cinco penaltis. Paró el primero y el último, con la ayuda de la madera, lo que permitió a sus compañeros respirar aliviados. El Caen ni siquiera celebró la victoria, en una estampa que refleja lo cerca que se vio el club normando de la eliminación ante un equipo mucho más modesto.

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Mike Gambie batió a Samba con un penalti a lo Panenka. Foto: MarcadorInt/Tomàs Martínez (Todos los derechos reservados).
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El público local arrojó bengalas en dos de los penaltis del Caen. Foto: MarcadorInt/Tomàs Martínez (Todos los derechos reservados).
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Samba detuvo el último lanzamiento con la ayuda del poste. Foto: MarcadorInt/Tomàs Martínez (Todos los derechos reservados).

El Canet Roussillon se despidió de la Coupe de France con la cabeza alta en una tarde vibrante que su población recordará durante años. No es para menos, pues pusieron contra las cuerdas al Caen y demostraron que han armado un proyecto cuanto menos interesante para seguirlo en los próximos años. Con un presupuesto de 520.000 euros, ahora mismo el club catalan oposita a subir al cuarto escalón del fútbol galo (es tercero en su división, solo superado por los filiales del Toulouse y del Nîmes) justo un semestre después de ascender a la National 3. Desde el club apuntan que el objetivo es disfrutar de la tercera división en el plazo de cinco años. ¿Servirá la fiesta de la Coupe de France 2017-18 para que el pueblo siga con mayor fervor las peripecias de su equipo? ¿Se quedará la experiencia en la Copa francesa en una mera anécdota? ¿Será flor de un día, una moda pasajera? ¿O es el preludio del auge del fútbol en una región donde manda el rugby? El torneo copero ha brindado al Canet Roussillon FC una oportunidad maravillosa para involucrar a toda su población en un proyecto ambicioso que quiere revitalizar la importancia del fútbol en una región en la que el balón preferido de su gente es el ovalado. Pese al desenlace de la tanda de penaltis, que hubiese sido la guinda de una historia preciosa. Ahora desaparecerán los globos, las camisetas conmemorativas y los anuncios con huéspedes de primera división. El tiempo dirá si el 23 de enero de 2018 se sembró una semilla capaz de rebrotar el fútbol en este rincón de Occitania.

Fotografías: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados). Publicado el 24 de enero de 2018.

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2 comments

Muchas gracias por el exhaustivo e interesante resumen de la jornada histórica para el Canet y, en general, por todas las vicisitudes e intrahistorias de la Copa francesa.

Quisiera de todas formas añadir que, a pesar de haber sido englobado en Occitania en la última y reciente reorganización regional francesa, el Rosellón -que formaba parte de la región de Languedoc-Roussillon y tiene su proprio departamento, el 66- no es occitano como se escribe repetidamente, sino catalán. En un cierto sentido, vista la rivalidad entre Tolosa y Perpiñán, sería como decir que Valencia es catalana…

¡Muchas gracias! Tenía dudas con lo del uso del adjetivo “catalán” porque quizás daba pie a la confusión con el lector en lengua española, que quizás asociaría “catalán” a todo lo relativo a “Catalunya” y no tanto a la región del sur de Francia. Pero ahora que lo comentas es cierto que, de hecho, leyendo la prensa el miércoles por la mañana es el calificativo que se usa más a menudo. Así que pronto, cuando tenga un rato largo, me entretengo a modificar la palabra en el texto.

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