111 años de espera

Misma competición, pero nada que ver con el Blagnac-Niort.

El SAS Épinal es el último reducto de verdadera Resistencia en la Copa de Francia este año. Tras la contundente derrota del Belfort, de cuarta división, este mismo martes ante el Rennes, le queda a sus compañeros del cuarto escalón de fútbol francés la dura misión de romper el pleno de equipos de Ligue 1 en semifinales. No sería la primera vez que eliminan a un equipo de Primera, lo han hecho este mismo curso. Sí sería la primera vez que un equipo de Épinal pisa las semifinales, pues nunca antes habían pasado de octavos. El SAS está haciendo historia en una ciudad que lleva viviendo el fútbol desde hace 111 años.

Justamente en febrero de 1909 nació oficialmente el Club Sportif Spinalien, el primero de los pequeños clubes amateurs con base en la región que se unirían para formar el SAS Épinal. Siempre alejado del profesionalismo, el SAS se convirtió, junto al equipo de hockey hielo, en la principal atracción deportiva de Épinal. La ciudad, que ha mantenido una población curiosamente constante de unos 30.000 habitantes en el último siglo, está a la sombra de grandes urbes del Gran Este como son Estrasburgo o Nancy. Lógico, por tanto, que el SAS apenas despegara hasta mucho tiempo después.

Su gran escalada no llegaría hasta los 70, cuando pisó por primera vez la segunda división. Fue la primera era dorada del club, en la que desarrolló una memorable rivalidad local: los derbis contra el AS Nancy de Michel Platini. Aquello, no obstante, duró poco. Antes del final de la década, el Épinal volvía a dar con sus huesos en el duro suelo de cuarta división. No sería hasta los 90 que el SAS regresara al profesionalismo y a su techo histórico, la Ligue 2, donde logró victorias que aún recuerdan los locales ante históricos de la talla del Olympique de Marsella.

El Épinal vivió una gran rivalidad con el Nancy cuando Platini jugaba en el club rojiblanco. Foto: Focus Images Ltd.
El Épinal vivió una gran rivalidad con el Nancy cuando Platini jugaba en el club rojiblanco. Foto: Focus Images Ltd.

Entre los equipos que sufrieron en sus carnes el apogeo del Épinal está, curiosamente, su rival esta semana, el Saint-Étienne. En la 95-96, el equipo que hoy milita en Ligue 1 contaba en sus filas con jugadores de la talla de Willy Sagnol, Grégory Coupet o Zoumana Camara, pero eso no le impidió salir derrotado del modestísimo estadio de La Colombière. En el encuentro del Geoffroy-Guichard, eso sí, el Saint-Étienne venció con comodidad (3-0).

Con el final de siglo llegó la vuelta del Épinal al humilde amateurismo, del que aún no ha logrado resurgir, pero no acabaría ahí su contacto con la élite. En la 2012-13 lograron eliminar de la Copa ni más ni menos que al Olympique de Lyon, pasando la barrera de los treintaidosavos de final tras más de una veintena de intentos. Tras eliminar al Nantes, cayeron ante el Lens en octavos, su mejor marca hasta la fecha.

Y es que lo que han logrado esta temporada es histórico. En primera ronda dejaron KO a un Ligue 2 como el Sochaux y, tras un par de rivales amateurs, se convirtieron en el malo de la película para echar por tierra el sueño del Saint-Pierroise, equipo de las Islas Reunión. El plato fuerte se lo reservaban para la pasada ronda. El Lille visitó La Colombière y a los ocho minutos de juego ya ganaba con gol de Loïc Rémy. La gesta parecía haber llegado ya a su fin, pero en la segunda parte los locales firmaron la remontada con un doblete histórico de Jean-Philippe Krasso. Y ahora llega el Saint-Étienne.

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Xavier Collin, entrenador del Épinal, analizaba las posibilidades de su equipo: “seguimos siendo ambiciosos, pero tenemos que mantener los pies en la tierra. Aunque sintamos al rival dudar, es un equipo de mucha calidad. Hará falta que hagamos lo que sabemos hacer ante un equipo así”. Lo cierto es que sorprendió la calidad técnica de varios de los hombres de Collin, sobre todo de tres cuartos del campo para adelante. Destaca Krasso, pero la línea de mediapuntas en general es muy habilidosa, y ante un equipo que no viene mostrando su mejor versión defensiva como es el Saint-Étienne pueden causar serios problemas.

Claude Puel Manager of Leicester City during the FA Cup match at London Road, Peterborough Picture by Alan Stanford/Focus Images Ltd +44 7915 056117 27/01/2018
El partido de Coupe no llega en un momento idóneo para el Saint-Étienne de Claude Puel. Foto: Focus Images Ltd.

El encuentro no se disputará en La Colombière, como sí se hiciera en la ronda anterior. El presidente del club, Yves Bailly, prometió a su afición que haría lo posible por que los octavos se jugaran en casa y lo logró, pero no ha sucedido lo mismo con los cuartos. De un recinto con 7.000 localidades pasarán a uno de 20.000: el estadio Marcel Picot, del Nancy.  Aun así, el equipo ha preferido mantener sus rituales en la medida de lo posible: “Teníamos la posibilidad de viajar el día anterior para probar el campo pero los chicos preferían viajar el mismo jueves y descubrir entonces el estadio” declaró Xavier Collin, “La organización será la misma de siempre, comeremos juntos en un restaurante de Épinal y viajaremos a Nancy por la tarde”.

A pesar de los nervios que puede generar el cambio de escenario, no tiene nada que perder el Épinal y jugará con la tensión del Saint-Étienne, que no pasa por su mejor momento. Los de Claude Puel vuelven a acercarse peligrosamente al descenso en liga después de que, precisamente, fuera la llegada de Puel al banquillo la que lograra darles un impulso para abandonar los puestos calientes. Los “verts” han perdido siete de sus últimos ocho encuentros ligueros y la Copa puede empezar a parecer una distracción en el objetivo de la salvación. Que esta crisis haya llegado ahora es una bendición para las aspiraciones del Épinal.

Se espera un desplazamiento masivo de los fans del Épinal a Nancy, y ya se han vendido más de 12.000 entradas para vivir un acontecimiento histórico. Ocurra lo que ocurra durante el partido, este cruce será ya uno de los mayores hitos de un club y una ciudad que no han desfallecido en el lodazal del fútbol amateur. Lograr un triunfo y rozar con los dedos toda una Final sería un premio precioso a 111 años de fútbol en la modesta ciudad de Épinal.

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