¿Son justas las críticas a Griezmann?

Antoine Griezmann of France prepares to restart the match after after his side concedes it’s 1st goal during the 2018 FIFA World Cup Final match at Luzhniki Stadium, Moscow
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15/07/2018

Ha vuelto el fútbol y tenemos que adaptarnos a que el debate en torno a él vaya más rápido que el propio deporte. En los pocos minutos de juego que lleva el FC Barcelona tras el parón, Antoine Griezmann parece haberse convertido en la diana de las críticas. Sin embargo, las dudas con respecto al jugador galo no son nuevas, han acompañado a su juego durante toda la temporada. No ha sido un año de adaptación sencillo, con dos entrenadores y un parón de por medio, aterrizando, además en un equipo de marcadas jerarquías y con dos piezas del tridente con posiciones y roles ya establecidos. Aun así, la realidad es que el rendimiento de Griezmann ha estado por debajo de las expectativas que marcaba su propia progresión. A nivel de números, esta es la temporada que peor promedio lleva de goles generados (gol o asistencia) por minuto desde la 2012-13, cuando aún vestía los colores de la Real Sociedad. Puede entenderse como algo más o menos lógico según se pondere que ha llegado a un equipo que genera más peligro pero que tiene que repartir la tarta con otras dos bestias goleadoras. La pregunta sobre la que debatimos es: ¿son justas las críticas a Griezmann? Queremos discernir por qué no está reluciendo su juego, qué le ha pedido hasta ahora el Barcelona y qué es capaz o ha sido capaz de aportar él.

Adrián Blanco

La cosa tiene traca. Antoine Griezmann es un futbolista muy infravalorado en pleno año 2020. Hace unos días, en un análisis publicado en la web, hacíamos referencia a un concepto que explica muy bien Robert Moreno, el actual técnico del AS Mónaco, en su libro ‘Mi receta del 4-4-2’. Está comprobado que el futbolista profesional interviene directamente con el balón una media de tres minutos por encuentro. Si sumásemos todos los toques, pases, controles y disparos de un jugador en un partido, el total sería ese: tres minutos. Es decir, durante 87 minutos el futbolista en cuestión debe actuar para su equipo lejos de la pelota. Al fútbol se juega con los pies pero sobre todo con la cabeza. Así que por todo ello resulta muy determinante lo que haga (y deje de hacer) un futbolista durante ese tiempo que no está en contacto directo con el esférico. Si uno hace un esfuerzo de abstracción para fijarse única y exclusivamente en Antoine cuando juega el FC Barcelona, teniendo en cuenta que esto implicaría dejar de mirar a Messi, Piqué, De Jong o Luis Suárez, podrá comprobar de primera mano que el francés no malgasta su tiempo sobre el césped. A ojos del espectador neutral, sí, es evidente (aunque no por ello menos interesante) que Griezmann interviene directamente mucho menos en el Barça que en el Atlético o en su Selección, pero esto no quiera decir que no juegue buenos partidos. La línea entre lo bueno y lo bonito lleva unos cuantos años difusa en el fútbol. Jugar bien no necesariamente es jugar bonito (¿¡Qué diablos es jugar bonito!?). Se juega para ganar. Y el entrenador, cuando da fondo y forma a su sistema, entendiendo por sistema un conjunto de automatismos y sinergias entre todos sus futbolistas, piensa en sacarle el máximo partido al colectivo; pues así, está cuantitativamente demostrado, el equipo estará siempre más cerca de la victoria. El debate sobre Antoine es muy profundo. Y ninguno, seguro, ni en esto ni en cualquier otra cosa, tenemos la verdad absoluta. Pero lo que está clara es una cosa: a nadie en el mundo le gustaría más que Griezmann tuviese más oportunidades y marcase más goles que al propio Griezmann. Sin embargo, el francés no actúa en un equipo que juegue únicamente para él. Su rol y su estatus es otro muy diferente al que tiene en Francia; porque la plantilla de Francia tampoco es la del FC Barcelona. Griezmann y sus detractores deben entender que el bien colectivo pasa por realizar (y dejar de realizar) ciertas cosas, alejarse de algunos vicios y responder a un todo; pues esto, en teoría, será lo mejor para el colectivo, y por consiguiente también para él, si todas las piezas reman y el entrenador acierta con la dirección. Pero por suerte (para desgracia de Antoine) el fútbol no es una ciencia exacta.

Axel Torres

Griezmann viene de un contexto completamente diferente. Se tiene que adaptar a muchas cosas nuevas: a un estilo de juego radicalmente opuesto, a convivir con compañeros que en el aspecto técnico poseen cualidades similares o incluso superiores a él, a asumir que ya no será líder sino más bien complemento. Pero hay otras cuestiones, más relacionadas con su ubicación, que requieren una revisión para que pueda ofrecer su mejor versión posible. Como número nueve es difícil que brille: siempre ha destacado actuando por detrás de puntas más físicos como Diego Costa o Giroud. Como extremo izquierdo lo tiene también complicado: no es un jugador que busque profundizar por la banda, y si actúa a pie natural se le complica tirar diagonales hacia dentro e implicarse en el juego interior. La media punta sería su posición ideal, pero en el 4-3-3 del Barça no existe. La banda derecha es de Messi, y la realidad es que ambos pisan zonas muy similares. Si el Barcelona no está dispuesto a cambiar de sistema, la mejor combinación posible a largo plazo, cuando Suárez ya no dé más de sí, sería con Messi retornando al falso nueve y dejando el carril derecho para el galo. Pero lo verdaderamente complicado sería gestionar el mientrastanto: lograr que sus discretas aunque esforzadas apariciones lejos de su mejor ubicación no generen un excesivo debate que imposibilite esperar a que llegue su momento.

Quique Setién está tratando de dar con la tecla en el ataque del FC Barcelona. Foto: Alan Stanford/Focus Images Ltd
Quique Setién está tratando de dar con la tecla en el ataque del FC Barcelona. Foto: Alan Stanford/Focus Images Ltd

Jaume Naveira

Antoine Griezmann es el gran incomprendido del Barça actual. A pesar de los 120 millones que se pagaron por él, lleva toda la temporada dedicado exclusivamente al trabajo sucio porque así lo decidieron primero Valverde y luego Setién: está todo el partido tirando desmarques que nadie corresponde o trabaja mucho en defensa para compensar que otros no lo hacen (especialmente sangrante es cuando coincide sobre el campo con Messi y Suárez juntos). Y a pesar de todo ello, lleva 14 goles esta temporada, incluido un doblete que salvó al Barça de la hecatombe en Ibiza o el gol que le da ventaja en la eliminatoria de Champions contra el Napoli. Griezmann tiene gol y entiende muy bien el juego, pero la coexistencia con Messi y el juego del equipo no le permiten brillar al nivel que se esperaba. Partidos como el del Betis a principio de temporada reflejan mucho mejor lo que quiere la gente de él, pero ese día él se sentía líder del equipo ante la ausencia de Messi, una situación infrecuente. El poco brillo de Griezmann tiene difícil arreglo pero las críticas son desmedidas e injustas.

Enrique Montesano

Creo que la profundidad es una característica infravalorada en el fútbol actual. Sobre todo en los equipos con mayor ratio de posesión y que juegan más tiempo en campo contrario. Igual que se necesita a un extremo o lateral siempre abierto para dar amplitud y favorecer la circulación, hacen falta jugadores que rompan el posicionamiento estático con desmarques y movimientos en vertical, para romper líneas y bloques defensivos. Con Suárez y Messi entrados en la treintena, el Barça necesitaba un jugador que aportara justo eso. Griezmann no lo es. Quizá pueda hacerlo, pero no ha justificado su traspaso ni basado su carrera en ese tipo de movimientos. Griezmann se mueve constantemente, sí, pero su juego parte más de recibir al pie que al espacio. En este caso es él quien se está adaptando, pero creo que, aún así, no está aportando lo suficiente. Es lógico, por otra parte, y esperable. No puedes pedir a un jugador que cambie su fútbol y esperar que rinda igual que antes. Lo que está claro es lo que van a aportar y pueden aportar Luis y Leo. Depende de Griezmann ser capaz de compensar lo que ellos no hagan.

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Foto de Portada: Paul Chesterton/Focus Images Ltd

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7 comments

Me ha encantado el artículo. Es raro ver artículo de temas mainstream en MI, pero se agradece.
En cuanto a Griezmann, parafraseando al comisario Gordon: quizás sea el jugador que el Barcelona se merece, pero no el que necesita ahora mismo.
Hace un trabajo magnífico, tira desmarques y abre huecos, pero los azulgranas necesitaban un 9 de referencia porque como mediapunta ya tienen a Messi partiendo de la banda derecha y situándose detrás de los delanteros.

Creo que Griezmann ha llegado a un equipo en donde su mejor posición no existe, y en la que mejor podría jugar está el mejor jugador del equipo y del mundo. Para mi personalmente es que el fichaje de Griezmann es más para buscar un sustituto de Messi, que aún le queda fútbol, que de Suárez, que entre semana ya no es capaz de marcar diferencias como antaño. Creo que el fichaje del Barça, y más para lo que quería y quiere Valverde y Setién del francés, es ese joven aleman que acaba de fichar por el Chelsea.

Completamente de acuerdo, sobre todo con la parte final. Me parecía una incorporación idónea para el Barca. También para el Real Madrid, aunque el conflicto allí vendría por jugar por la izquierda. Aún así está claro que ambos equipos necesitan un tipo que rompa constantemente al espacio.

La verdad es que los 4 análisis son muy interesantes y de todos se pueden extraer cosas. Me fijé especialmente en el tema de los desmarques de Griezmann en el partido contra el Leganés, Muchos no parecían útiles para ser el receptor del balón y sí para generar espacios. El problema es que cuando sí le buscaban, a veces él reaccionaba tarde.
Lo que se comenta poco en los análisis es la nula capacidad de desborde individual. Nadie le va a pedir que lo intente como Messi, Neymar o Dembélé. Ni siquiera como Ansu Fati. Pero es más probable ver hasta a Suárez intentar desbordes (pese a que, obviamente no es su punto fuerte) que a Griezmann. No digo que sea culpa suya, pero es así, ni siquiera lo intenta.
Respecto a qué es “jugar “bonito”, como pregunta Adrián, creo que el hecho de “pisar área” es uno de los elementos más importantes. Y pongo un ejemplo: Ese momento en que un lateral recibe un balón en el borde del área, entra en él y tiene a 5 compañeros dentro del área, o llegando a él, para recibir la pelota. Imaginaros esa situación con vuestro equipo preferido y pensad si os produce el mismo sentimiento que un delantero de vuestro equipo entrando en solitario en el área.

Muy interesantes los cuatro análisis… sin emvargo, echo de menos el origen de todo esto y es la siguiente pregunta: ¿por qué se le fichó cuando no se necesitaba ese tipo de jugador? ¿Qué idea tenían los responsables técnicos del barça cuando decidieron su fichaje? ¿lo consensuaron con el entrenador o fue un fichaje más de marketing?
Creo que este es el típico ejemplo que desmiente la manida frase de que los buenos jugadores siempre pueden jugar juntos.

Y si dejamos un poco al lado rendimiento deportivo, la visión que puede tener el aficionado del Barça, es que fichas a un jugador por 135 millones, con una ficha, que después de esta temporada ningún club del mundo estará dipuesto a darle (superior a los 20 millones al año), y que un año antes, se ha reído a la cara de los aficionados y de los ejecutivos y directivos del club que intentaron ficharlo, con el documental “La decisión”, narcisista a más no poder, y que ya tenía que haberle inhabilitado de cualquier opción de fichaje futura. No fue así, Bartomeu dió el OK a esta ruinosa operación vete a saber por que motivos.

Y si hablamos de rendimiento deportivo, es un jugador que ha perdido velocidad respecto a la que tenía hace 2-3 temporadas, y ya no digo de la que tenía cuando jugaba de extremo con la Real, y que actualmente tiene nulo desborde en parado. Después de ganar el Mundial (donde no fue ni el mejor de Francia) se le subieron mucho los humos, y llegó a decir que ya comía en la misma mesa que Messi y Cristiano.

Quedarnos con los desmarques que tira, que bien toca de primeras de espaldas cuando juega de nueve, o el trabajo que hace, realmente es muy poca cosa y que se le podría pedir a cualquier jugador que subiese de la cantera.

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