¿En qué posición hará carrera Marcos Llorente?

Marcos Llorente ha liderado la resurrección del Atlético desde Anfield Foto: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd.

Tras la marcha de Xabi Alonso, el Real Madrid buscaba un pivote defensivo a la altura del tolosarra. Carlo Ancelotti le dio el mediocentro a Toni Kroos, pero sus sucesores no continuaron la apuesta. Illarramendi nunca tuvo continuidad. Casemiro regresó de Oporto y Rafa Benítez confió en él, pero el brasileño aún no tenía la ascendencia en el juego que mostraría más adelante. En el entorno del club se hablaba de un canterano que, tarde o temprano, le acabaría quitando o, al menos, peleando el puesto. Su nombre: Marcos Llorente. En 2016, tras un pletórico rush final de temporada, Casemiro gana galones como mediocentro ya con Zidane y Marcos Llorente se marcha cedido a Vitoria. Allí, Llorente forma un tándem simbiótico en el doble pivote con Dani Torres en el recién ascendido Alavés que sería finalista de Copa. Sus cifras son tan cristalinas como sus funciones en el juego: Marcos llega a ser el jugador con más balones recuperados de La Liga. Con esa fama regresa a Madrid, donde no tendría la oportunidad de reivindicarse. Zidane primero y Lopetegui después rechazan contar con él como parte activa de la plantilla. Sólo Solari le abre la puerta de la titularidad, tras una lesión de Casemiro. Durante aquellas semanas, Llorente brilla con luz propia como mediocentro, hasta que es él quien cae lesionado y Zidane regresa al banquillo blanco. Llorente se muda al Metropolitano en busca de oportunidades y Simeone lo encuentra en su eterna búsqueda de un mediocentro que le satisfaga plenamente. No fue el caso. Marcos siguió sin tener la continuidad deseada y se vio obligado a jugar desde la banda en muchas ocasiones. ¿Exceso de ímpetu? ¿Falta de criterio? Fuera como fuese, Simeone no confiaba en él. Pero Anfield lo cambió todo. Y el parón dio tiempo para pensar. El Cholo no desaprovechó el aura de superestrella que desde aquel día impregna a Llorente y lo colocó de delantero. Desde esa posición está alcanzando cotas en su juego que nunca antes le habíamos imaginado. Sus virtudes siguen estando ahí pero se emplean de una manera y con un objetivo distinto. Y sus defectos quizá ya no se notan tanto. La pregunta sobre la que hoy debatimos es: ¿en qué posición hará carrera Marcos Llorente? Queremos saber si la posición y el rol que le ha otorgado Simeone son los que más benefician a su fútbol, teniendo en cuenta que apenas ha tenido continuidad en su teórica posición natural, o si su estado de forma es más circunstancial que real. 

Toni Padilla

Uno de los momentos más fascinantes en el fútbol es cuando un entrenador, de repente, decide sacar un jugador de su posición. Y abre una puerta que ni el protagonista sabe que no estaba cerrada. Simeone ha explicado que decidió modificar la posición de Llorente observando, en los entrenamientos, su contundencia en el remate. No nos debería extrañar. Uno de los factores que ha impulsado al técnico argentino para tomar esta decisión es que en punta, Llorente no deja de ser ese centrocampista de corte defensivo que ponía la pierna, rebañando balones con facilidad. En el Atlético, si un punta no defiende, lo pasa mal. Y Llorente también estimula la presión, recupera la pelota en zonas de peligro. Mi sensación es que Llorente puede acabar convertido en un centrocampista ofensivo. Tiene esos golpes de cintura, esa calidad, que le permite marcar golazos como su gol contra Osasuna… en el que por momentos me recordó a Saúl contra el Bayern. Filtra balones y tiene visión. Aunque tengo dudas con su juego de espaldas. Recordando el Llorente del Alavés por ejemplo, ese jugador que rompía estadísticas de recuperación, me decanto por pensar que no dejará nunca de ser un centrocampista, aunque modificará su sitio. Si Pirlo mejoró retrasando su posición, Llorente mejora avanzando un poco. Jugando de cara, para dar sentido a todo su recorrido. Para dar asistencias y ser el primero en trabajar en defensa. Si Joao Felix acaba por explotar, Llorente podría acabar disputando a Koke su posición, por ejemplo. 

Jaume Naveira

Diego Pablo Simeone es un auténtico maestro potenciando a sus futbolistas. Es de aquellos técnicos que se preocupa por la evolución de sus jugadores y se esfuerza en moldearlos para que cumplan la función que su plan de juego requiere. En el Atlético de Madrid lleva siendo así desde el primer día, incluso si la forma de conseguirlo pasa por un cambio de posición sin parangón, como es convertir en delantero centro a un mediocentro posicional de toda la vida: en el Madrid, Marcos Llorente competía por un puesto en el once con Casemiro, mientras que en el Alavés fue uno de los mejores recuperadores de la Liga. Los primeros partidos de Marcos Llorente en su nueva normalidad muestran una adaptación muy natural, tanto por la cantidad de goles en los que ha participado como por sus movimientos y la comodidad con la que se desempeña. Tiene un gran físico, se desmarca con mucha intención, es un buen rematador y no le falta técnica, tal y como demuestran sus controles, sus toques de balón e incluso algunos lujos que se ha marcado en estos partidos. Precisamente, la técnica -tanto en sus toques como en la definición- es lo que explica que se haya producido esta conversión de atrás hacia adelante, que llama poderosamente la atención porque cuanto más arriba estás en el césped, más calidad necesitas -motivo por el que los cambios de posición normalmente son de adelante hacia atrás-. Curiosamente, todos los entrenadores que Marcos Llorente había tenido consideraban que su “límite” estaba en el medio campo, pero Simeone ha llegado y lo ha desmentido. El técnico, según ha reconocido, se sorprendía ante la cantidad de goles que marca Llorente en los entrenamientos, y ello sumado al doblete de Anfield le llevaron a materializar la idea. Tengo curiosidad por ver si algún día el Cholo, ante el discreto rendimiento de Diego Costa, se atreve a dar el siguiente paso: poner a Llorente como clara referencia y no acompañado por un ‘9’. Que Simeone haya llevado a cabo tal cambio -y que el futbolista le esté dando la razón con sus actuaciones- no hace más que demostrar que el argentino está convencido de que la forma de sacarle más jugo a Marcos Llorente es como delantero y no como mediocentro, así que creo que desde ahora va a ser un all-in a esta apuesta. 

Simeone ha decidio confiar en Marcos Llorente como delantero y la apuesta le está funcionando. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd
Simeone ha decidio confiar en Marcos Llorente como delantero y la apuesta le está funcionando. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd

Enrique Montesano

Debo reconocer que me sorprendió que Marcos Llorente no cayera de pie en el Atlético de Madrid como pivote. Sus limitaciones son puramente de criterio, no de condiciones. Estamos hablando de una materia prima que Simeone tenía que moldear, sí, pero que tenía muchos de los ingredientes que el técnico argentino solicita en la ecuación. Es cierto que pasar de Rodri Hernández al bueno de Marcos es un cambio diferencial en muchos aspectos, pero creo que ahí se le puede reprochar al “Cholo” que haya tirado por la calle de enmedio: mover y limitar a Llorente a unas funciones en las que no se noten sus defectos en lugar de pulirlos. Personalmente, creo que Marcos Llorente es centrocampista, y uno muy bueno y con aún más potencial. Mediocentro, para ser más preciso. Lo que me tiene ciertamente sorprendido es que, en estos últimos partidos, no está ejerciendo de quinto centrocampista, si no que está haciendo de delantero. No busca hacer de “centrocampista adelantado”, por así llamarlo, como otros que se han visto en esa posición. Los movimientos y toques de Marcos están enfocados al gol, a romper al espacio con desmarques y buscar la portería o el compañero en posición de tiro. No estoy seguro de si el éxito de su adaptación es fruto aún de la euforia de aquella noche de Liverpool que cambió su historia, o si su rendimiento es real y sostenible en el tiempo. También es cierto que Marcos parece una persona fácil de enchufar. Por su disposición al trabajo y también por su carácter. Solari lo logró dándole apenas unos minutos. De Diego Pablo Simeone, uno de los grandes motivadores y gestores emocionales del fútbol actual, se puede esperar que alargue esta chispa al máximo. ¿Lo suficiente como para que aprenda a ser delantero rindiendo por el camino? Quizá aquí entre en la ecuación Joao Felix y Marcos vuelva a quedarse sin la oportunidad de demostrar su valía. Y quizá fuera más sencillo invertir este esfuerzo en que aprendiera lo que le falta para ser un mediocentro de élite. La posición en la que, yo creo, jugará la mayor parte de su carrera.

Adrián Blanco

Diego Pablo Simeone ha conseguido canalizar la agresividad de Marcos Llorente hasta tal punto que sus clásicos errores de interpretación, siendo un futbolista que siempre ha caído en la precipitación, con y sin balón, se han convertido ahora en una fortaleza para el equipo. Esta última jornada ante el Levante UD el madrileño volvió a hacer de segundo punta por detrás de Diego Costa. Y la tendencia es cada vez más positiva. El propio Llorente tuvo bastantes problemas para jugar como pivote en solitario en el 4-3-3 del Real Madrid, toda vez que ocupó la habitual demarcación de Casemiro, pues su constante movilidad (con balón) llevaba al equipo a una absoluta desorganización (sin él). Llorente siempre ha ido bastante sobrado de físico, y en esa certeza fisionómica para ocupar y desocupar ciertas zonas en todo tipo de transiciones sostuvo su permanente actividad durante los 90 minutos. Hay una ley física que explica que la energía no se crea ni se destruye, sino que se transforma. Y esa energía, ese ímpetu por saltar siempre lejos de su posición, tanto para meter la pierna como para realizar conducciones largas y explosivas, es la que Simeone ha orientado por el bien del colectivo. En el doble pivote de un 4-4-2 como el del Atlético de Madrid, acostumbrado a vivir desde el espacio y no tanto a través de la pelota, los centrocampistas rojiblancos no pueden caer en la tentación de salir muy lejos de zona para morder directamente sobre el poseedor del esférico, como sí podía hacer el Atlético de 2014, por ejemplo, sino que a través de diferentes bloques sus esfuerzos deben ir dirigidos a forzar el error rival en zonas donde le interese al sistema. Pero como segundo punta de este equipo, Llorente se siente plenamente liberado. Para presionar directamente sobre el pivote rival, como está haciendo con suma insistencia, pero también para salir pitando en conducción/a la carrera cuando la ocasión se abre por delante de la línea del balón. “Los futbolistas no son posiciones”, decía el otro día en Twitter Adrián Cervera, autor del libro ‘El juego de aproximación’, y no hay mejor explicación para entender la transformación de un centrocampista que, por no poder ser pivote, ha acabado convirtiéndose de manera inesperada en una suerte de segundo delantero.

Foto de Portada: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd.

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3 comments

Yo veo una similitud entre el caso de Raul Garcia y Marcos Llorente, aunque sean jugadores diferentes. Creo que mientras Llorente esté en este Atletico no va a poder formar parte de ese doble pivote tan característico mientras puede aportar pegada y presión un escalón por delante. Aun es jóven, pero dudo que le compense renunciar a sus mejores características para encajar en una posición tan concreta. Creo que su mejor posición, y donde va a hacer carrera, es la misma que la del navarro en sus últimos años: la “media punta defensiva” por llamarlo de alguna manera. Una posición, por cierto, que probablemente se vuelva a poner de moda en esos míticos 4-2-3-1 que alineaban todos los entrenadores hace 15 años y en los que se trabajaba mucho y se jugaba poco. Idóneo para contrarrestar las transiciones que dominan el fútbol en la actualidad.

Será por haberlo visto hace no mucho brillando como mediocentro posicional puro y duro, pero me sorprende muchísimo que ahora juegue de casi delantero. Soy escéptico con ello y me parece una cuestión más coyuntural -avalada por el resultado, eso sí- que con visos de convertirse en fija. Pero bueno, como diría aquel el fútbol es ‘presentista’ y, de momento, el plan funciona a las mil maravillas.

Tal vez, pensando ya en el futuro, deje ser ser ese mediocentro puro para convertirse en otro tipo de centrocampista, pero creo que, por sus cualidades, no va a abandonar esa zona e instalarse como delantero. Dependerá también de si sigue mucho tiempo en el Atlético o si ficha por otro equipo cuyas cualidades y estilo permitan su vuelta al mediocentro.

Llorente es un jugador de espíritu libre y es algo que afecta al equipo tanto para lo bueno como para lo malo, por eso ni Zidane ni al Cholo les gusta de mediocentro defensivo, donde siempre debes mantener tu posición. En el Alavés hacía lo que quería y por eso brilló. Necesitamos más Marcos en este fútbol moderno demasiado encasillado!!!

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