La maravillosa generación georgiana

Georgia.

Georgia comparecía en este Europeo sub 19 sin levantar demasiada expectativa. A saber: clasificada por su condición de local, es un país de muy reducida tradición futbolística donde la práctica totalidad de su plantilla juega en su a priori débil liga local. Sin embargo, dos partidos le han bastado al combinado caucásico para convertirse en uno de los equipos más estimulantes de la competición. Tras competir bien y perder por la mínima ante Portugal, el principal favorito para el título, ante Suecia pudieron soltarse y desplegar su desbordante talento individual. Da la impresión de que mucho ojeador que haya viajado al torneo va a agradecer su presencia para pescar ahí. Hay mucha materia prima.

Georgia U19 - Football tactics and formations
Once de Georgia ante Suecia.

El combinado euroasiático rompe por completo con los tópicos que se puedan tener sobre su tipología. A saber: ordenado en un 4-3-3, es un colectivo de jugadores de un perfil asociativo que trata siempre de sacar el balón raso. La gran mayoría de sus futbolistas son de físico liviano y estatura baja. Pese a que hay dos o tres futbolistas que brillan algo más, no es un conjunto de nivel medio liderado por el crack de turno, sino que prácticamente todos sus jugadores son de un alto nivel técnico. Desde los laterales hasta el último atacante, ninguno desentona con el balón en los pies.

Los dos laterales son profundos y dinámicos, especialmente el zurdo Lakvekheliani que goza de una destacada capacidad de desequilibrio en campo contrario. El mediocentro Giorgi Kutsia tiene una pinta deliciosa, su partido ante Suecia fue absolutamente memorable. Diestro, con un amplísimo abanico de giros, recortes y controles orientados para superar la presión, un desempeño defensivo notable y una privilegiada visión de juego. Para apuntar su nombre en letras grandes. Tiene una gran sintonía con los dos interiores que le acompañan, los asociativos Kochorashvili y Samurkasovi, formando un centro del campo de mucho gusto por el balón.

Ocupan las bandas dos de los futbolistas que más llaman por los ojos. Por la izquierda, Chakvelatze es un espigado extremo con perfil de mediapunta, cuyas finas zancadas e internadas al área fueron un goteante dolor de cabeza para Suecia. En el sector diestro, quizá el jugador más mediático de este colectivo, Giorgi Arabidze. El atacante del Shakthar no sólo ya ha debutado con la selección absoluta, sino que ha marcado tres tantos en los tres primeros partidos. Arabidze es un extremo zurdo de un perfil contrario a Chakvelatze: físicamente más exuberante, más bajito y potente, que trata de desequilibrar (y lo consigue) a su par cada vez que recibe el balón. A buen seguro, nombres que volveremos a oír en el futuro.

Foto de portada: MarcadorInt

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4 comments

Mismo apellido, pero jugador distinto al Chakvetadze que ha estado/está en las categorías inferiores del Júpiter. Este ha jugado en primera división de Georgia con el Dinamo Tbilisi.

Obviamente la liga georgiana es extremadamente débil hoy en día, pero me parece que definir a Georgia como un país de “muy reducida tradición futbolística” es bastante desafortunado. En la antigua URSS, el Dinamo Tbilisi habitualmente era el equipo con mayor asistencia de público de la liga soviética, en la que casi siempre terminaba entre los 5 primeros clasificados solo con jugadores locales al estilo del Athletic de Bilbao (incluso en 1964 y 1978 llegó a ganar la liga). Además, otros equipos georgianos como el Torpedo Kutaisi participaban habitualmente en la liga a pesar del reducido tamaño de Georgia. Es decir, tradición tienen y mucha, otra cosa es que hoy en día las ligas pequeñas europeas no tengan ninguna posibilidad de desarrollo, pero eso mismo ocurre en Serbia o en Bulgaria, por ejemplo, y nunca diría que son países “con muy reducida tradición futbolística”.

A mi aunque hiciera el penalti, Kutsia ya me encantó contra Portugal, el criterio que tiene y no pierde un balón, no he podido ver el partido contra Suecia. Además si no estoy mal informado es un año menor que el resto.

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