Los argumentos checos en el Europeo sub-19

General view of the stadium showing Czech Republic fans pictured ahead of the UEFA Euro 2016 match at Stadium de Toulouse, Toulouse
Picture by Kristian Kane/Focus Images Ltd 07814482222
13/06/2016

La República Checa no es un clásico en los torneos de categorías inferiores, pero tiene algo que decir cada vez que se clasifica para una fase final de un campeonato tan selectivo como el Europeo sub-19. En sus últimas cinco participaciones, la selección checa ha logrado clasificarse al menos para las semifinales. No llegan siempre, pero las generaciones del país centroeuropeo que logran superar la criba preliminar (solo pasan siete selecciones) suelen ser bloques competitivos difíciles de batir en la fase final del torneo. Tras seis años sin participar en el Europeo sub-19, la generación de 2017 que ha acudido a Georgia no es una excepción.

La prometedora generación georgiana que tanto ha gustado a los aficionados neutrales cayó derrotada ante la República Checa en el choque decisivo de la tercera jornada de la fase de grupos. El anfitrión seguramente dispuso de individualidades más divertidas y atractivas, como el torbellino Arabidze, capaz de generar ocasiones de gol de la nada, o el fino Kutsia, con muchísimo criterio para distribuir el esférico. Sin embargo, la República Checa logró minimizar las virtudes de la selección local y se impuso gracias a dos saques de esquina servidos por Michal Sadilek. Sasinka abrió la lata con un cabezazo poco antes del descanso y Holik puso la rúbrica en el segundo tiempo para cerrar el 2-0 favorable a los checos. El empate les valía para estar en semifinales, pero sumaron los tres puntos.

Georgia.
La República Checa derrotó a Georgia en la última jornada de la fase de grupos. Foto: Marcadorint.

La selección sub-19 de la República Checa ha demostrado ser un bloque coherente con unas pocas individualidades que marcan la diferencia. Es un equipo relativamente práctico, que siempre sale con cuatro defensores, una línea de cuatro centrocampistas, un delantero y una figura que fluctúa a medio camino entre el mediapunta y el segundo punta según lo que convenga. Defensivamente es un conjunto ordenado que se fía del poderío de su pareja de centrales en el juego aéreo y del buen posicionamiento del doble pivote, que concede pocas recepciones entre líneas. Los volantes también suelen colaborar en las tareas de contención. Se sienten cómodos cediendo la iniciativa. Incluso sin el control del esférico, los checos apenas reciben excesivas ocasiones de gol en contra.

Con la pelota, la selección dirigida por el subcampeón de Europa Jan Suchoparek no es un equipo muy dotado, pero tiene las ideas claras. De inicio proyecta a los laterales muy arriba. No obstante, la intención del técnico checo no es tanto que los futbolistas exteriores lleven la pelota a campo rival como soltar un pase largo desde los centrales (atención al extraordinario desplazamiento en largo de Matej Chalus) para que los atacantes peleen la segunda jugada y los laterales recojan rechazos. De esta manera, los checos acumulan una cantidad de efectivos notable en campo rival y no arriesgan la pelota en su mitad de cancha, donde apenas se producen pérdidas peligrosas. Los checos también ejecutan con precisión las jugadas a balón parado gracias al golpeo de Michal Sadilek y generan pánico en la zaga rival en los saques de banda que Libor Holik cuelga al corazón del área.

R. Checa - Football tactics and formations
Alineación de la República Checa ante Georgia. En los dos partidos anteriores, Holik fue el lateral derecho y Granecny el izquierdo.

Si el escenario pide un poco más de elaboración de las jugadas, ante un rival más cerrado y fuerte en el juego aéreo, la República Checa puede salir desde atrás con las conducciones de Alex Kral o los movimientos interiores de Michal Sadilek. Partiendo desde la banda izquierda, el futbolista del PSV es un apoyo en el juego interior. Se ofrece para asociarse por dentro y puede activar las incorporaciones de Holik por la parcela diestra con cambios de orientación. Hasta el momento, el lateral derecho perteneciente al Slavia de Praga está siendo la mejor individualidad de la selección checa. Exuberante físicamente, potente en carrera, resistente para repetir esfuerzos, preciso en los centros y versátil para actuar tanto en la derecha como en la izquierda, Holik es uno de los mayores argumentos ofensivos de su selección. Una de las armas más insistentes. Ante Georgia se retiró antes de tiempo por unas molestias. Será una pésima noticia para su selección si no se recupera a tiempo.

La generación de 2011

En su última participación en el Europeo sub-19, la República Checa cayó en la final del torneo frente a España. El país centroeuropeo presentó a una generación bastante prometedora, con varios futbolistas que a día de hoy ya han debutado con la selección absoluta y han aterrizado en ligas de cierto potencial. En ese equipo subcampeón había jugadores como Pavel Kaderabek en el lateral derecho, Tomas Kalas y Jakub Brabec en el eje de la defensa o Ladislav Krejci en la banda izquierda. Algunos de sus miembros más destacados se quedaron por el camino, como ocurrió con el delantero Tomas Prikryl, pero una vez superada la fase de grupos el objetivo que se propone la generación checa nacida a partir de 1998 es el de emular al único equipo capaz de jugar la final del Europeo sub-19. No lo tendrán fácil: el rival en semifinales será uno entre Inglaterra, Alemania y los Países Bajos.

Ladislav Krej?í of Czech Republic during the UEFA Euro 2016 match at Stadium de Toulouse, Toulouse Picture by Kristian Kane/Focus Images Ltd 07814482222 13/06/2016
Ladislav Krejci era uno de los jugadores más destacados de la última generación checa que jugó en un Europeo sub-19. Foto: Focus Images Ltd.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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