La transformación de Dani Olmo

Dani Olmo ha ganado protagonismo en la recta final de la temporada. Foto: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados).

Hay veces en la que la vida te presenta situaciones perfectas en el momento idóneo. Es lo que ha ocurrido este mes de junio con Dani Olmo. El Europeo sub-21 de 2019 no podría haber caído en una fecha mejor para el futbolista español del Dinamo Zagreb, quizás menos conocido para el gran público hasta hace unas pocas semanas pero en un estado de forma pletórico en su segunda temporada como pilar fundamental del campeón de la liga croata. Después del curso de su eclosión, la temporada 2018-19 finalizada este fin de semana ha sido la constatación del elevado y consistente nivel ofrecido por el atacante de Terrassa, que ha sido capaz de trasladar al panorama continental sus actuaciones en la competición doméstica. Lo reprodujo en la Europa League, donde el Dinamo Zagreb firmó su mejor actuación en más de tras décadas, y también con la selección española sub-21, con la que se ha proclamado campeona del Europeo de la categoría tras prácticamente no participar en la fase de clasificación. Sus extraordinarias prestaciones en Croacia le permitieron recuperar el escaparate de las selecciones inferiores de España y Dani Olmo no lo ha desaprovechado.

Si ya estaba llamado a abandonar el fútbol croata este verano para dar el salto a una liga mayor, lo que ya parecía claro tras lo visto tanto en las previas de Champions como en las rondas decisivas de Europa League, el Europeo sub-21 reafirma la percepción generalizada de que Dani Olmo atesora un potencial digno de competir en una liga puntera del continente. A sus 21 años, ha liderado durante dos cursos seguidos a un equipo gigantesco en Croacia, obligado a ganar cada fin de semana tras pasar una temporada en blanco, y siempre ha marcado un buen puñado de goles después de una transformación que parecía difícil de imaginar cuando abandonó la cantera del Barcelona para fichar por el Dinamo Zagreb. Entonces era un extremo muy veloz, con desborde y habilidad para regatear, que podía jugar en cualquiera de las dos bandas. Era un futbolista destacado en el club azulgrana, aunque no el puntero de su generación (por detrás de Aleñá y Cucurella, por lo menos), y también era internacional sub-17 con España. Su margen de mejora en la toma de decisiones era muy elevado, pero se trataba de una gema por pulir. A las virtudes ya citadas, había que añadir una llamativa calidad para maniobrar en espacios reducidos, rapidez en la ejecución y un notable dominio de las dos piernas.

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Dani Olmo se mueve muy bien para recibir entre líneas. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

El Dinamo Zagreb moldeó a su exótica adquisición como una figura de cerámica. Firmó a un futbolista español de 16 años, acostumbrado a jugar por banda, y poco a poco lo reconvirtió a mediapunta. Pasó a jugar con la banda de referencia a actuar por dentro, con mayor libertad, pendiente de lo que sucedía a su alrededor. No solo debía pensar en lo que ocurría en 180º, sino que debía ejecutar ante posibles amenazas que le acosaran desde los 360º y tomar mejores decisiones a altísima velocidad, con la precisión de una parcela en la que suele haber menos espacio. Dani Olmo superó el reto, se convirtió en titular en la mediapunta del Dinamo Zagreb y marcó diferencias rápidamente. Jugando entre líneas destapó otras virtudes hasta entonces ocultas que ha ido desarrollando paulatinamente. Dani Olmo es un futbolista que se mueve muy bien a la espalda de los centrocampistas rivales, con sensibilidad para ofrecerse a sus compañeros pero al mismo tiempo ocultarse de los adversarios. Se aleja para recibir, y una vez le entregan el balón aprovecha su manejo de las dos piernas y calidad para maniobrar para sacar partido de su paleta de virtudes técnicas. Sus controles orientados le permiten ganar tiempo donde cada segundo es oro -es muy rápido en el giro- y al mismo tiempo Olmo se ha destapado como un fenomenal pasador. Ve lo que ocurre a su alrededor, es creativo para imaginar pases decisivos y es preciso para ejecutarlos. Recibe, una vez se gira puede eliminar rivales con su conducción y regate y si varios adversarios salen a su paso posee la sangre fría para superarlos con un pase a su espalda. Saca provecho de su poder de atracción para asistir a sus compañeros.

“El Dinamo contactó conmigo y mi familia y nos ofreció un proyecto deportivo muy importante. Era estar en el primer equipo con la edad de 16 o 17 años. Me dijeron que el primer año iba a estar con el segundo equipo, en periodo de adaptación, y que después, ya con 17 años, formaría parte de la primera plantilla de Dinamo. Eso nos gustó mucho y nos atrajo a venir aquí. No fue una decisión nada fácil, porque dejar el mejor club del mundo nunca es fácil, pero hasta ahora estoy contento”. Dani Olmo, en una entrevista con MarcadorInt en mayo de 2017.

Su rol en la selección española sub-21 en el Europeo de Italia y San Marino ha ido muy ligado al crecimiento del futbolista del Dinamo Zagreb en la liga croata. Aunque en Zagreb ha jugado a menudo incluso como interior zurdo en el 4-3-3, a la altura del otro centrocampista que actúa por delante del mediocentro más posicional, Luis de la Fuente le otorgó la titularidad ante Bélgica en el rol de mediapunta que suele desempeñar en el Dinamo. Tardó seis minutos en ver portería, en la enésima constatación de que estaba de dulce. En los últimos encuentros, no obstante, ha acabado partiendo desde la banda derecha para comportarse de una forma muy distinta a sus primeras etapas en las categorías inferiores de la selección. Si antes era un jugador más unidimensional, más específico, limitado a esperar abierto para encarar y regatear, el Europeo sub-21 mostró una versión mucho más asociativa de Olmo. Aunque caía más a la banda para generar superioridades y combinar con Martín Aguirregabiria, el comportamiento de Olmo era parecido al de Fornals en el lado opuesto: participaba mucho por dentro, se asomaba por el carril central, pisaba zona de remate, devolvía paredes con Ceballos y Fabián en jugadas asociativas ejecutadas a gran velocidad y precisión.

 Dani Olmo dio sus primeros pasos en las categorías inferiores de la selección española como extremo de perfil regateador. Foto: Edu Ferrer Alcover (Todos los derechos reservados).
Dani Olmo dio sus primeros pasos en las categorías inferiores de la selección española como extremo de perfil regateador. Foto: Edu Ferrer Alcover (Todos los derechos reservados).

Su trabajo defensivo en la presión después de cada pérdida o en el retorno hacia su mitad de campo para echar un cable al lateral derecho han sido otros elementos de mucho valor en la aportación colectiva de Dani Olmo al triunfo de España en el Europeo sub-21. Su introducción en el once titular contribuyó a la fluidez de la circulación en campo contrario y su capacidad para moverse por todo el carril central facilitó el intercambio de posiciones en un frente ofensivo muy dinámico a raíz de la apuesta por Oyarzabal como punta de lanza. El Europeo sub-21 conquistado este domingo pone sobre el mapa mediático a un futbolista que lleva dos años progresando a gran nivel a la sombra, en una liga de un segundo o tercer peldaño europeo, y que está pidiendo a gritos oportunidades en un entorno aún más competitivo que permita definir dónde se encuentra su techo. Si había alguna duda sobre su capacidad para dar un salto tan grande, el Europeo sub-21 las disipa. Se lo pueden preguntar a Nübel tras el toque de calidad con el que le batió en el segundo gol de la noche en Udine. Es el único jugador del equipo campeón que puede repetir en el Europeo sub-21 de 2021.

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FICHA DEL JUGADOR
Nombre: Dani Olmo
Edad: 21 años
Equipo: Dinamo Zagreb
País de nacimiento: España
Posición: Mediapunta/Extremo

Cada lunes, un perfil (o una historia) de un joven talento en edad sub-23.

– 24 de junio: Ianis Hagi
– 17 de junio: Federico Chiesa
– 10 de junio: Kang-In Lee
– 3 de junio: Carlos Cuesta
– 27 de mayo: Florentino
– 20 de mayo: Deyne Rensch
– 13 de mayo: Adil Aouchiche
– 6 de mayo: Sebastiano Esposito
– 29 de abril: Fábio Silva
– 22 de abril: Kylian Mbappé
– 15 de abril: Alexander Nübel
– 8 de abril: Callum Hudson-Odoi
– 1 de abril: Thomas Buitink
– 26 de marzo: Moise Kean
– 19 de marzo: Maximilian Eggestein
– 11 de marzo: Oleksandr Zinchenko
– 4 de marzo: Éder Militao
– 25 de febrero: Joakim Maehle
– 18 de febrero: Ferland Mendy
– 11 de febrero: Nicolò Zaniolo
– 4 de febrero: Samuel Sosa
– 28 de enero: Frenkie de Jong
– 21 de enero: Ritsu Doan
– 14 de enero: Diego Lainez
– 7 de enero: Bryan-Clovis Ngwabije
– 31 de diciembre: Sardar Azmoun
– 24 de diciembre: Bilal Ould-Chikh
– 17 de diciembre: Domingos Quina
– 10 de diciembre: Josh Sargent
– 3 de diciembre: Juan Marcos Foyth
– 26 de noviembre: Sofiane Diop
– 19 de noviembre: Jadon Sancho
– 12 de noviembre: Richarlison
– 5 de noviembre: Daniel Arzani
– 29 de octubre: Serginho
– 22 de octubre: Florent Muslija
– 15 de octubre: Zeki Çelik
– 8 de octubre: Krzysztof Piatek
– 1 de octubre: Ondrej Duda
– 24 de septiembre: Declan Rice
– 17 de septiembre: Angeliño
– 10 de septiembre: Giorgi Chakvetadze
– 3 de septiembre: Myron Boadu
– 27 de agosto: Rúben Dias

Fotografías: MarcadorInt/David Fernández (Todos los derechos reservados).

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