Bernardeschi puso la fantasía en la exhibición de Caldara

Bernardeeschi marcó el gol de la victoria contra Alemania.

Cuando Bernardeschi saltó al césped del Marshal Josef Pilsudski Stadium de Cracovia, ya sabía que iba a marcar la diferencia. El futbolista de la Fiorentina se sabía en mejor condición física que en la segunda jornada contra el República Checa, en un partido en el que su cuerpo solo aguantó unos 70 minutos, y también conocía el plan que había diseñado Luigi Di Biagio para el futbolista más especial del frente ofensivo transalpino. Bernardeschi sabía que jugaría con absoluta libertad en punta, actuando como falso nueve para negar una referencia clara a los centrales alemanes, y por ello rebosaba confianza. Al salir al calentamiento, en la primera toma de contacto con el césped, respondió a la esquina de hinchas italianos que coreaban su nombre con un guiño. Repitió el mismo gesto cuando se retiró de nuevo hacia el vestuario y se preparó para marcar las diferencias entre líneas, alejado de la banda izquierda que lo había encorsetado tanto en los dos primeros partidos del campeonato.

El ojo derecho de Bernardeschi no mintió y un gol del futbolista viola decantó la balanza en un choque de trenes contra Alemania. Italia salió con la determinación propia del equipo al que solo le valía la victoria, aunque un gol anulado al conjunto teutón en una jugada a balón parado devolvió a los transalpinos a la realidad. Les hizo bajar a la tierra y les recordó que ganar era más fácil si mantenían la portería a cero. Italia otorgó libertad absoluta a su hombre más creativo, Bernardeschi, y fue punzante con los movimientos de Domenico Berardi y Federico Chiesa por los flancos. Las buenas actuaciones de Chiesa como revulsivo en los choques anteriores le catapultaron al once inicial a costa de sacrificar a Petagna, referencia para jugar de espaldas pero carente de gol.

Bernardeschi marcó la diferencia.
Bernardeschi marcó la diferencia.

Aunque nadie brilló tanto en Cracovia como la pareja de centrales. Rugani y Caldara secaron a Davie Selke, ganaron todos los balones divididos y permitieron que Italia jugara permanentemente en la mitad de campo rival. Sobre todo Caldara, que se impuso en cada duelo individual con el delantero alemán en una actuación memorable. El central formado en la cantera del Atalanta se anticipó al ariete del Hertha con serenidad y transmitió una fiabilidad excepcional en todas sus acciones con y sin balón. Así, Italia pronto entendió que si mordía a Alemania en los primeros pases los centrales y provocaba balones largos los centrales ganarían esa batalla y la Azzurra recuperaría el balón pronto. La pareja se complementa a la perfección, casi como si acumulara cientos de partidos en la élite. Pronto podrán repetir dupla en la Juventus.

En una acción de este tipo, Pellegrini le robó la cartera a Dahoud en la frontal del área y el balón le cayó a Bernardeschi, que no perdonó ante la salida de Pollersbeck. El jugador viola había dejado toques geniales de primeras después de bajar a recibir para habilitar a los llegadores italianos o incluso a los extremos, pero cuando disfrutó de la oportunidad para marcar no la desaprovechó. Alemania se sentía mucho más incómoda que de costumbre, y solo las caídas de Max Meyer sobre el perfil izquierdo daban a los teutones alguna opción para progresar en campo rival.

Bernardeschi no desaprovechó la mejor oportunidad para marcar el 1-0.
Bernardeschi no desaprovechó la mejor oportunidad para marcar el 1-0.

Con el 1-0 italiano y los problemas de la República Checa para ganar a Dinamarca (acabó perdiendo por 2-3), el resultado de Cracovia dejaba a la Azzurra como primera de grupo y a Alemania como la mejor segunda. Aunque un segundo gol italiano eliminaba a los teutones y el empate alemán dejaba fuera a los transalpinos, que buscaron una segunda diana para certificar el pase por si la República Checa despertaba con un arreón repentino. Italia dominó la segunda parte, recuperó el balón casi siempre cerca de la línea del centro del campo y logró que casi siempre se jugara en la mitad de cancha alemana. Movió el balón con criterio y generó varias oportunidades claras para ampliar la ventaja. Sobre todo una en la que Bernardeschi se sacó de la chistera una asistencia picada para dejar solo a Conti, que remató fuera. La exhibición de Caldara y Rugani recordó a la de la primera jornada contra Dinamarca y dejó a Donnarumma en un mero espectador. Pellegrini y Gagliardini también completaron un choque extraordinario, atentos en el trabajo sin balón y clarividentes cada vez que el esférico pasaba por sus botas.

Solo en los últimos minutos, ya al borde del descuento, Alemania echó el freno de mano y rebajó el ritmo del choque con incontables pases entre los centrales que despertaron el descontento de la grada. Nadie quiso arriesgar en los últimos cinco minutos con la República Checa perdiendo su partido y el colegiado indicó el final de un encuentro que refuerza a Italia de cara a la semifinal que le enfrentará a España. La Azzurra recuperó una versión mucho más parecida a la del debut. Una versión mucho más convincente y que, sobre todo, reduce enormemente las opciones de caer derrotado.

Caldara firmó un partido antológico.
Caldara firmó un partido antológico.

“Para ganar un partido de este nivel necesitas corazón y jugar de una manera determinada. El equipo trabajó algunas situaciones tácticas con poco tiempo y nos la jugamos en este partido con un delantero que no dejara referencias a los centrales. Era un modo de jugar distinto, casi un rombo con dos jugadores externos, pero ha funcionado bien y hemos disputado un partido óptimo.

Fotografías: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados).

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