Drama naranja, sorpresa checa

Jaroslav Silhavy está haciendo un gran trabajo con la República Checa. (Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd).

La pizarra de Šilhavý se impuso con justicia para que la República Checa alcance los cuartos de final de una Eurocopa por cuarta ocasión en su historia. El combinado checo supo anular a una de las candidatas al título. Una selección de Países Bajos que, tras firmar una fase de grupos casi perfecta, acabó frustrada y con diez futbolistas por la expulsión de de Ligt en la jugada que cambió el transcurso del partido. El despliegue de un Holeš, goleador y asistente junto a Schick, acabaron decidiendo el encuentro.

Países Bajos 0

República Checa 2 (Holeš 68′, Schick 80′)

Paises Bajos vs Republica Checa - Football tactics and formations

Después de descansar ante Macedonia del Norte al estar apercibido, Marten de Roon regresó al once oranje en sustitución de Gravenberch en un dibujo sin alteraciones. En la formación de Šilhavý se contabilizaron hasta tres cambios en relación a la derrota frente a Inglaterra (0-1). El sancionado Boril fue reemplazado por Kadeřábek, actuando en un perfil poco natural para él. Darida y Jantko también cedieron su titularidad en favor de Barák y Ševčík.

El encuentro empezó con una República Checa tratando de arrebatarle la iniciativa a Países Bajos. Algo que no suele incomodar al equipo de Frank de Boer para replicar a la carrera, con la movilidad de la sociedad Malen-Depay como principal argumento. La medicina checa para reducir el impacto de esa dupla era: juntar líneas cerrando espacios interiores y presión alta. Esto invitaba a Países Bajos a no elaborar, buscando su versión más vertical. El paso de los minutos parecía hundir poco a poco al combinado de Šilhavý, implicado en ayudas defensivas para atascar a su rival y, como consecuencia, el mismo encuentro.

En este contexto, ambas selecciones se anulaban mutuamente. Sólo la magia de Memphis intentaba prender una mecha naranja muy poco continua, a diferencia de los partidos anteriores. No disparó a puerta en la primera mitad por mérito checo. Un equipo compacto y solidario. Su bagaje ofensivo era pobre, pero con el paso de los minutos inclinaba el guion hacia el plan que más le convenía. Hacía largo el partido. Con Holeš de tercer central y la omnipresencia de Souček para ensuciar el pasillo interior, anulaban a Wijnaldum y de Jong. Un blindaje en el que participaba también el trabajo oscuro de Barák. Al descanso, la oranje parecía dominarlo pero bajo riesgo de frustración.

Depay jugó a buen nivel ante la Juventus, en octavos. Foto: Joep Joseph Leenen/Focus Images Ltd
La inventiva de Depay fue el único argumento de Países Bajos durante gran parte del encuentro. Foto: Joep Joseph Leenen/Focus Images Ltd

La electricidad de Malen se encontró con los reflejos de un Vaclík que resolvió a su favor un mano a mano crucial. Pudo cambiar el guion. Sin embargo, solo era el preludio de la jugada que sí iba a girar el partido por completo: la expulsión de de Ligt. En una acción a campo abierto donde el zaguero neerlandés, trastabillado, golpea el balón con la mano para privar a Schick del uno contra uno contra Stekelemburg. Desde el 55′, Países Bajos se vio con diez por la primera expulsión por VAR en la historia de una Eurocopa. Entraba Promes por Malen modificando el dibujo a un 4-4-1 asimétrico.

En ese plan, la República Checa sentía la responsabilidad de llevar la iniciativa, sin ser una selección muy dotada para llevar a cabo esa labor pese a la superioridad numérica. Sin embargo, quien pulsó el botón de alarma fue el combinado del criticado de Boer. Países Bajos no dio sensación de levantarse ante esa adversidad, a pesar de los cambios para compensar el bloque. Estaba atrapado en sí mismo. Pasaban los minutos y acabó desubicándose por la infatigable ayuda de una pletórica República Checa. Presión y ahogo.

Kadeřábek amenazó con el primero pero Dumfries lo evitó al protagonizar, con el pie, una de las paradas del torneo. Y en una acción ensayada a balón parado, Holeš remachó de cabeza un balón para culminar un partido y un torneo mayúsculo. Apenas diez minutos después se iba a confirmar el drama naranja. Con otra acción exuberante de Holeš, en la presión para hurgar sobre un rival herido. Él mismo robó la pelota, condujo y asistió a Schick en el segundo tanto que, definitivamente, hacía saltar más de un pronóstico. Una candidata como Países Bajos, frustrada y con diez, tras una primera fase casi perfecta, caía en octavos en su primer partido lejos de Ámsterdam. La primera gran sorpresa protagonizada por un equipo menos talentoso en lo individual, pero que a través del físico y la disciplina colectiva, anuló al conjunto de mayor volumen ofensivo. Habrá duelo de outsiders por un billete hacia semifinales entre la campeona del 92′ y la subcampeona del 96′.

 

Foto de portada: Paul Chesterton/Focus Images Ltd

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