Escocia mantiene la fe

La entrada de Che Adams le vino muy bien a Escocia ante los checos. Foto: Focus Images Ltd

Steve Clarke había pedido un empate a los suyos en Wembley. La misión era clara, tratar de rascar cuatro puntos en los dos últimos partidos del Grupo D para meterse en los octavos de final. Contra todo pronóstico. Aunque los propios escoceses avisaban que quizá esos pronósticos no eran del todo justos. Andrew Robertson explicó en los días previos que sus vecinos del sur no prestaban la atención que los escoceses requerían. Y quien avisa no es traidor. Escocia secó a una Inglaterra sin ideas, aunque no encontró la manera de lograr su primera victoria en Londres desde 1999. El punto, sin embargo, les vale para mantener la fe.

Inglaterra 0
Escocia 0

Inglaterra vs Escocia - Football tactics and formations

En el Reino Unido ha venido repitiéndose mucho una frase demasiado obvia, pero necesaria. 1996 es el pasado, 2021 es el presente. A la vez, no dejaba de emitirse aquel gol de Paul Gascoigne hace 25 años. En la mañana del viernes incluso ITV reemitió el partido íntegro por televisión. Así cuesta diferenciar lo que es pasado y lo que es presente. Y lo cierto es que la rivalidad entre Inglaterra y Escocia venía perdiendo fuelle en lo deportivo, no así en lo político. Por primera vez, los de blanco parecían ser mucho mejores que los de azul. Tras siglo y medio, la disputa sigue viva. No estuvo a la altura. No estuvo fresca. No tuvo ideas. Y se vio sorprendida.

Los cambios de Gareth Southgate en los laterales, con la entrada de Luke Shaw y Reece James en lugar de Kieran Trippier y Kyle Walker, mandaba un mensaje. No pensamos en contener a Robertson, sino en atacarle. Steve Clarke hizo cuatro cambios con respecto al equipo que perdió ante la República Checa en la primera jornada. Recuperado, Kieran Tierney fue uno de los tres centrales de Escocia, aunque escorado en la banda izquierda y entendiéndose perfectamente con Robertson para aunar esfuerzos, tanto en defensa como en ataque. Clarke dio a Billy Gilmour su primera titularidad con la selección, y el jugador más joven del partido fue también uno de los más destacados. Sus continuas pugnas con Mason Mount, compañero suyo en el Chelsea, ofreció la chispa que el duelo no encontró en otros aspectos, el de disparar a portería y marcar principalmente.

Ché Adams también fue titular, para ofrecer más soluciones en ataque junto a Dykes. A los cuatro minutos, Ché tuvo la primera ocasión de la noche tras una combinación de sus compañeros en la banda derecha. Sin embargo, el disparo del delantero del Southampton lo tapó un zaguero rival. No cesaría en su empeño el internacional inglés (en categorías inferiores). Andaba creyéndoselo Escocia cuando John Stones cabeceó al palo saltando sin marca en un córner. Susto, pero a Inglaterra le faltó chispa. Phil Foden fue prueba de ello. Dejó un destello en el minuto 17 pinchando un globo con un toque exquisito, pero habiendo arrancado en fuera de juego. Si Inglaterra se acercaba al gol, Escocia trataba de hacerlo aún más. Tierney llegó a línea de fondo sobre la media hora, recortó y centró al palo largo donde O’Donnell enganchó una volea que obligó a Pickford a lanzarse al suelo si quería seguir con su portería a cero. Y el portero del Everton quiso.

Frustrados, los ingleses trataron de recomponerse en la segunda mitad. Reanudaron el partido con intensidad, pero igual de espesos. Mason Mount, el mejor de los tres leones el viernes disparó desde la frontal para poner en aprietos a David Marshall, que se estiró para sacar el disparo y tuvo tiempo de echar un vistazo y confirmar que la acción había salido bien. No hubo suspiro, pero bien lo valía la ocasión. Volvió a responder Escocia, proponiendo un partido con más carreras. De aquí para allá, como de patio de colegio, como uno se imagina que fue el primer amistoso internacional de la historia entre estas dos selecciones (1872, 0-0 por cierto). Lyndon Dykes cabeceó un balón, superada la hora de juego, que superó a Pickford, pero encontró la cabeza de Reece James entrometiéndose en su camino hacia la red.

Ally McCoist, exinternacional escocés y comentarista de ITV en Inglaterra, se vino arriba a falta de diez minutos: “The game is rrrrrreally opened”. Efectivamente, el partido estaba mmmmuy abierto. Tanto que a Inglaterra empezó a parecerle bien el punto. Con cuatro igualaban a la República Checa al frente del grupo. Pero para entonces, los escoceses también se habían venido arriba. Robertson colgó el último balón peligroso al área de Jordan Pickford, pero la volea de Adams salió mal, y fuera. Aún hubo tiempo para una ocasión más, en la portería contraria. Pero en el área de Marshall parecía haber más cuerpos en pie que en la grada, e Inglaterra no encontró el espacio para sacar un último disparo.

Foto de portada: Focus Images Ltd

Related posts

1 comments

Deja un comentario

*