Joao Félix se presenta en Europa

El Estádio Da Luz acogerá el regreso del Besiktas a la Champions. Foto: Focus Images Ltd.

Era uno de los grandes alicientes del partido y aprovechó el escaparate para presentarse con megáfono, luces de neón y fuegos artificiales. Joao Félix despellejó al Eintracht Frankfurt en la ida de los cuartos de final con una actuación memorable que recordarán durante mucho tiempo todos quienes la vieron en directo. El talentoso mediapunta del Benfica, de tan solo 19 años, condicionó, mandó y decidió en toda una instancia final de la Europa League ante uno de los equipos revelación de la temporada en el viejo continente. Exhibió una autoridad superlativa, una superioridad manifiesta, ante un rival que venía de ganar con cierta suficiencia a Olympique de Marsella, Lazio, Shakhtar Donetsk o Inter de Milán. Y se coronó protagonizando las acciones decisivas. Originó la jugada del penalty que lo cambió todo, marcó tres goles y participó en el otro tanto de la victoria del Benfica, que pese a la estelar actuación de la joya de su cantera dejó escapar al Eintracht con vida en un choque divertidísimo disputado a un ritmo trepidante. Aunque lo que permanecerá en la memoria, con diferencia, será la tarjeta de presentación del ’79’ encarnado. Joao Félix ya está aquí.

Benfica 4 (Joao Félix 21′, 43′, 54′, Rúben Dias 50′)
Eintracht Frankfurt 2 (Jovic 40′, Paciência 72′)

Benfica vs Eintracht - Football tactics and formations

Aunque por las alineaciones podía intuirse que los dos entrenadores optaron por protegerse, sucedió todo lo contrario. Benfica y Eintracht Frankfurt mantuvieron el atrevimiento que les caracterizan, jugaron a pecho descubierto, buscaron presionar arriba y cortocircuitar los primeros pases del oponente para llegar por la vía más rápida a la portería contraria. Adi Hütter reforzó el centro del campo con tres futbolistas de puro despliegue físico, adelantando a Hasebe para guardar la espalda de Gelson Fernandes y Sebastian Rode, dos perros de presa en la presión. El Benfica, por su parte, respondió al reto de enfrentarse a tres centrales con una solución poco habitual este curso: les atacó sin ningún delantero. Joao Félix ejerció de punta de lanza y se movió con total libertad, secundado por los movimientos de Gedson Fernandes. El centrocampista nacido en Santo Tomé compensó los apoyos de Joao Félix con permanentes desmarques al espacio que estiraban las ofensivas del Benfica. Así pues, las irrupciones de Gedson hacían dudar a los centrales del Eintracht, que no sabían si seguir a Joao Félix hacia el centro del campo o perseguir las apariciones del ’83’, a la vez que Rafa Silva también ofrecía desmarques profundos desde el sector derecho gracias a su velocidad punta. La movilidad de dichos futbolistas se convirtió en un quebradero de cabeza para la zaga alemana, obligada a tomar decisiones permanentemente. El Eintracht se sentía cómodo cuando podía presionar arriba y obstruir la salida de Rúben Dias y Jardel, pero sufría una vez el Benfica cruzaba la línea divisoria con la pelota controlada.

En esa zona, Joao Félix se puso la capa de invisibilidad y se convirtió en un elemento indetectable para el Eintracht. En permanente movimiento, Joao Félix no paraba de ofrecerse. Y no paraba de recibir el balón. Siempre solo. Siempre libre de marca. Su sensibilidad para deslizarse entre líneas, intuir la línea de pase que está a punto de abrirse, le permitía desmarcarse y recibir con tiempo y espacio. Cuando Joao Félix se aleja del balón, se acerca la opción de que le llegue el esférico. Nunca se mueve en vano. Una aparición del talentoso mediapunta condicionó el resto del choque. Joao Félix atrajo a los defensas del Eintracht y dejó solo en el área a Gedson Fernandes, que entró como un cohete desde atrás. N’Dicka, en su intento por frenar al canterano encarnado, empujó a Gedson sin opción de disputar la posesión y cometió penalty. En el minuto 20, el Benfica se adelantó desde el punto de penalty y el Eintracht se quedó con diez. Sobrevivir al chaparrón se convirtió en su nuevo objetivo.

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Gedson Fernandes apareció por sorpresa desde la segunda línea para provocar el penalty y la expulsión de N’Dicka. Foto: Edu Ferrer Alcover (Todos los derechos reservados).

El doble revés del Eintracht dejó noqueado al equipo alemán, que tardó un buen rato en reponerse. Retrasó la posición de Hasebe, que regresó al eje de la defensa, y confió en Rode y Gelson Fernandes para abarcar la medular entera a la vez que descolgó a Ante Rebic y Luka Jovic por si podían cazar alguna a la contra. El Benfica olió la sangre e hizo temblar a la defensa de Adi Hütter, aunque poco a poco el cuadro visitante recuperó el color y se empezó a asomar por la banda izquierda de Kostic. Sin embargo, cuando la situación parecía controlada por el Benfica, llegó el gol del empate. Fejsa, demasiado lento en el giro, perdió la pelota ante la presión de Rode, Rebic estiró al Eintracht con espacios y regaló el 1-1 a Luka Jovic, que anotó ante el club que posee sus derechos. La alegría alemana, no obstante, fue efímera. En la jugada posterior, Joao Félix se abrió un espacio en la frontal del área y soltó un misil teledirigido a la esquina inferior derecha de la portería defendida por Kevin Trapp. Recibió, se giró y perforó la portería alemana con un tiro durísimo que volvió a adelantar al Benfica.

El gol de Joao Félix fue el preludio de un arranque fulgurante en la segunda parte. El Benfica hurgó en la herida del Eintracht y le golpeó por partida doble en los diez minutos posteriores a la reanudación. Joao Félix se adelantó en el primer poste a la salida de un córner y asistió a Ruben Dias, que marcó el 3-1, y apenas un par de jugadas después Joao Félix completó su hat-trick al rematar un centro de Grimaldo desde la izquierda. Como siempre, Joao Félix apareció solo en el área tras dar un par de pasos hacia atrás cuando toda la defensa del Eintracht se hundió para proteger el área pequeña. Indetectable para hacer fluir el juego del Benfica y decisivo en el área con acciones determinantes, Joao Félix parecía sentenciar la eliminatoria ante un Eintracht llamado a acusar el desgaste de la inferioridad numérica.

Ruben Dias, capitán de Portugal.
Ruben Dias anotó el 3-1 del Benfica. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

Pero el Benfica no pudo ampliar el contundente 4-1 que campeaba en el electrónico. Ni tampoco lo conservó. Adi Hütter movió el banquillo con criterio y mejoró a su equipo con su dirección desde el banquillo. El entrenador austríaco reforzó el centro del campo con De Guzmán y ganó presencia en campo contrario con la entrada de Gonçalo Paciência. Sacrificó a cambio a su pareja titular de delanteros, ya mermada por la fatiga, pero detuvo la hemorragia y pudo desplegarse en varias oportunidades gracias al fabuloso dominio del juego de espaldas de Paciência. El delantero portugués dio mucho aire a su equipo en cada toque y recortó la distancia con un cabezazo impecable a la salida de un córner. Saltando hacia atrás, casi de forma antinatural, logró colocar la pelota fuera del alcance de Vlachodimos para resucitar al Eintracht cuando parecía muerto. Incluso Kostic pudo anotar el 4-3 en uno de sus intentos de percutir por el sector izquierdo ante la lesión de Corchia, contratiempo que obligó a Bruno Lage a colocar circunstancialmente a Gedson Fernandes fuera de sitio en los últimos minutos.

A Hütter le queda una semana para encontrar un antídoto contra Joao Félix.

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Foto de portada: Focus Images Ltd.

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1 comments

No había visto antes a Joao Félix, pero en el minuto 30 ya tenia claro el por qué de la expectación creada alrededor de él.
Se avecina una batalla carnal por el fichaje de esta perla.

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