El Chelsea de Hazard hace cumbre en Bakú

Eden Hazard of Chelsea during the Premier League match at Stamford Bridge, London
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05/05/2019

Espoleado por la firmeza de Azpilicueta, la determinación de Giroud y el oportunismo de Pedro –25 títulos y prácticamente una decena de goles decisivos en grandes finales–, Hazard dio el esperado paso al frente en Bakú, cerrando su propio círculo como jugador del Chelsea y colocando una nueva corona europea en la cabeza del equipo blue. En la capital de Azerbaiyán, donde los condicionantes socio-políticos derivados de la elección de la sede, el frío ambiente vivido en las gradas del Estadio Olímpico y la mejorable puesta a punto del césped sobre el cual se disputó el choque acumularon un sinfín de críticas, todo pasó por los pies de Eden. La sola presencia del belga obligó al Arsenal a decidir cuándo, cómo y dónde exponerse a las contras azules, al verse obligado a incrementar progresivamente las vigilancias sobre el 10. El efecto imán ejercido por Hazard, multiplicado tras el primer picotazo de Giroud, acabó por zarandear a los gunners, desajustados durante tres cuartas partes de la gran final. No encontró un antídoto a tiempo Emery para reconstruir la banda de Maitland-Niles, quien a buen seguro saldrá malparado de esta cita. Y ahí se le atragantó la noche. Para el Arsenal, vencer la Europa League era equiparable a colocarse un chaleco salvavidas en lo económico en medio de un legítimo mar de dudas, pues el futuro de la entidad en el top 6 inglés se observa cada día con más preocupación por la falta de inversión. Pero, a la postre, esa exigencia resultó nociva. Finalmente, sería Sarri quien levantaría su primer trofeo, casi sin terminar de creérselo. La gloria europea es un premio justo para un auténtico antihéroe de este deporte: un antiguo empleado de banca que empezó en el fútbol desde abajo y al que su indudable talento le ha ido permitiendo progresar hasta recalar y vencer en el banquillo de uno de los grandes clubes del siglo XXI.

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El duelo entre representantes ingleses arrancó frío y tardó en coger temperatura. El primer tiempo se jugó al trantrán, como si los dos equipos estuvieran tanteándose antes de la tormenta. El Arsenal se desplegaba por los costados gracias a la insistencia de Kolasinac y Maitland-Niles, pero no terminaba de transformar su dominio posicional en ocasiones. El Chelsea, timorato y desconectado a partes iguales, tardaría más de media hora en comparecer. Sin tensión en los contactos ni acierto en la toma de decisiones en campo rival, no fueron pocos lo que se preguntaron si la final era realmente tal. Xhaka, Sokratis, Azpilicueta o David Luiz empezaron a entonarse con el paso de los minutos, aunque las primeras oportunidades claras se harían de rogar. Apagados Lacazette y Aubameyang, dos de los grandes valores de este Arsenal en permanente búsqueda de pilares sobre los cuales edificar su futuro, solo los carrileros en el 3-4-1-2 de Emery incomodaron a base a centros laterales a Christensen y al mencionado David Luiz, los ocupantes del caparazón defensivo de Sarri. Sin fluidez por parte de ninguno de los finalistas, los acercamientos se contaban a cuentagotas hasta que el Chelsea logró romper la presión gunner y activó a sus extremos. Hazard y Pedro se despegaron de las bandas e influyeron en los pasillos interiores, y así los blues llevaron la contienda a su terreno. Antes del paso por los vestuarios, Giroud probaría la flexibilidad de Cech con un disparo raso que obligó al veterano guardameta checo a lucirse en el día de su despedida del fútbol profesional. El adiós uno de los mejores porteros del mundo en los últimos 15 años terminaría tornándose en pesadilla para el arquero y sus compañeros.

Chelsea 4 (Giroud 49′, Pedro 60′, Hazard 65′ (p), 72′)
Arsenal 1 (Iwobi 69′)

Chelsea vs Arsenal - Football tactics and formations

Sin noticias de Özil, tan esforzado a la hora de minimizar el impacto de Jorginho en el partido como falto de brillo y regularidad con la pelota en los pies, el Arsenal solo pudo resistir cuatro minutos en un segundo tiempo en el que su castillo de naipes se vino abajo con suma facilidad. Transcurría el minuto 49 de juego cuando Giroud y Hazard pusieron en ventaja a Emerson en el perfil izquierdo del ataque blue, circunstancia que el lateral de Sarri no pasaría por alto. El ex de la Roma avanzó metros, colocó un centro templado en el interior del área y allí apareció el punta galo para conectar un testarazo extraordinario y enviar el esférico al fondo de la red. La maniobra de Olivier resultó superlativa: el ariete ganó la posición a Koscielny, se agachó hasta que su cabeza se situó a la altura de la cintura e imprimió al cuero la fuerza necesaria y la dirección precisa para salvar la estirada de Cech. Un remate de diez en un momento óptimo, porque desde entonces y hasta el final del encuentro el Arsenal no supo cómo afrontar la remontada. Más bien se empujó a sí mismo hacia el vacío, porque la pasividad de Xhaka por delante de la defensa y la fragilidad de Maitland-Niles en el sector derecho de la cobertura permitieron a Hazard adueñarse de la última media hora de juego. El belga asistió a Pedro en el 2-0, un gol originado en una pérdida inocente del Arsenal en la salida de balón. También transformaría Eden el penalti del 3-0, otro despropósito gunner culminado con un empujón de Maitland-Niles sobre Giroud dentro del área. Al Chelsea le bastaron únicamente 15 minutos en tromba para ganar el título.

Así, Unai se vio obligado a agitar el árbol en busca de una resurrección milagrosa. Para ello, rehizo su dibujo y apostó por Guendouzi e Iwobi, pero sus hombres habían caído en una profunda depresión para la cual ni siquiera un portentoso zapatazo del centrocampista nigeriano (3-1) sirvió de alivio. Tres minutos después del tanto del sobrino de Okocha, Hazard volvió a martillear la portería del Arsenal, mejorando todavía más la tarjeta de su excelente final: dos goles, una asistencia y, por encima de cualquier otra cosa, una superioridad aplastante en los momentos calientes de la noche. Su despedida (“Creo que es un adiós, es el momento de un reto nuevo”) la sufrió el Arsenal y la trata de digerir ahora la hinchada blue, porque enfrentarse al reto de reemplazar a uno de los mejores futbolistas del mundo no parece una tarea sencilla, por mucho dinero que deje en las arcas su previsible salida rumbo al Real Madrid. Y, además, está por ver que esta tarea la vaya a asumir Sarri, a quien la Juventus trata de repatriar a Italia. Pese al triunfo, el dueño del banquillo del Chelsea no ha terminado de encajar en el Bridge, y a nadie se le escapa que ya coquetea con el regreso a la Serie A. En Bakú se disputó una final con varios “punto y final” entre dos clubes para los que la Europa League en sí misma no representa demasiado. Emery se quedó sin su cuarta porque Sarri levantó la primera. Coronar ‘ochomiles’ es más asequible cuando Hazard viste tu camiseta.

Olivier Giroud of Chelsea during the Premier League match at Stamford Bridge, London Picture by Alan Stanford/Focus Images Ltd +44 7915 056117 05/05/2019
Olivier Giroud, clave en el título del Chelsea (Foto: Alan Stanford/Focus Images Ltd).
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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En Mestalla ya se observó el sufrimiento defensivo del Arsenal por la zona de Maitland-Niles, donde el Valencia causó mucho daño en la primera media hora. Luego mejoró y acabó provocando peligro en sus incursiones ofensivas y dio la asistencia del 2-3. Ayer fue al contrario. Durante 40 minutos controló bien a Hazard y propició buenas llegadas, pero acabó de mala manera muy superado cuando aparecieron los espacios tras el 1-0. Lo cierto es que cuando comparecieron Lichtsteiner o Jenkinson lo hicieron peor, así que el reemplazo de Bellerín ha sido un problema bastante serio.

La pregunta es, ¿cuántos defensas nuevos necesita el Arsenal para la próxima campaña?

Ah, y la UEFA tendría que reflexionar sobre el tema de las sedes. No puede ser que un jugador no pueda participar en una final por temas políticos.

¿Por qué Unai Emery con 3-0 en el marcador metió a Guendouzi para tener consistencia cuando ya lo tenía todo perdido? ¿No vio que necesitaba jugadores eléctricos y veloces para sorprender a la defensa del Chelsea? ¿Y por qué Auba y Lacazette juegan una final de Europa League juntos? Cuando sería más fácil meter a un punta y si no rinde meter al otro delantero para que con su velocidad pueda vencer fácilmente a centrales lentos como Sokratis y Koscielny. Sinceramente no entendí el planteamiento del técnico vasco.

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