El Eintracht cierra el círculo en el Sánchez-Pizjuán

Final Europa League 2022 - MarcadorInt/Axel Torres

Ganó la Europa League quien más se la mereció. El Eintracht de Frankfurt, tras completar una trayectoria envidiable en la competición, en la que no ha perdido un solo partido de los 13 que ha disputado y donde ha sido capaz de protagonizar la mayor machada del torneo, como fue eliminar al FC Barcelona de forma imponente en el Camp Nou, suma su segundo título de la Copa de la UEFA. Este entorchado, que acompañará en las vitrinas del Deutsche Bank Park al ya obtenido en 1980, tiene varias consecuencias: los de Oliver Glasner disputarán por primera vez la fase de grupos de la Liga de Campeones -con lo que ello implica a nivel de prestigio, ingresos y capacidad para atraer a mejores jugadores-, jugarán la Supercopa de Europa ante el campeón de Champions y, además, consiguen vengar lo sucedido en la edición de 2019, cuando quedaron eliminados en semifinales a pesar de contar con una plantilla más potente que la actual, en la que Rebić, Jović y Haller eran la punta de lanza del gran equipo de Adi Hütter. El punto de penalti de Stamford Bridge fue el final de aquel camino y, ahora, los 11 metros de un Sánchez-Pizjuán extremadamente tórrido han sido los que le han dado la gloria al Eintracht, en una tanda en que los cinco lanzadores alemanes marcaron y en que Kevin Trapp y Rafael Santos Borré han sido los héroes. El ciclo actual del Eintracht, en que se ha ganado una DFB-Pokal y se ha competido en cotas importantes a nivel liguero y continental, se inició hace un lustro y ha visto pasar a técnicos como Niko Kovac, Adi Hütter y Oliver Glasner y a una serie de figuras comunes sobre el campo a lo largo de estos años. Ayer, en el Sánchez-Pizjuán, esta trayectoria alcanzó su punto álgido.

Eintracht 1 (Borré 69′)

Rangers 1 (Aribo 58′)

Rangers vs Eintracht - Football tactics and formations

El inicio del partido nos servía para disipar, al menos momentáneamente, la principal duda en cuanto a la disposición del Rangers: a diferencia de lo sucedido en las semifinales ante el RB Leipzig, Lundstram no empezaba como tercer central, sino que actuaba como mediocentro por delante de la defensa, aunque la cosa cambió en cuanto pasaron unos pocos minutos. Lundstram en salida se convertía en el central derecho y en fase defensiva pasaba al pivote. Ante la baja de Morelos, la concepción del ataque del Rangers era cuanto menos novedosa si evaluamos el historial de este equipo, aunque guardaba bastante continuidad con lo visto en semifinales: Aribo repetía como falso 9 tras haber jugado bien ante el Leipzig, mientras que Scott Wright fue ubicado por el perfil derecho. En el Eintracht, donde Glasner es conservador con el esquema, los cambios hechos en la alineación también tenían un sentido claro: Hinteregger, el habitual líder de la defensa y futbolista que ha coleccionado grandes marcajes durante todo el curso en la competición, estaba lesionado y su sitio lo tomó Almamy Touré, desplazando a Tuta al eje del trío de centrales. En el medio, Rode tomó el lugar de Jakić por su mayor experiencia y acompañó al multiusos Djibril Sow. Tras el impulso inicial del Eintracht, un parón de hasta cuatro minutos debido a la brecha que le ocasionó Lundstram a Rode en la cara por un roce con los tacos y unos minutos de respuesta del Rangers, el guión de la primera parte se podría resumir en que el Eintracht puso el juego y que los escoceses tuvieron la mejor ocasión de los primeros 45 minutos. La oportunidad, que llegó en el momento de mayor bloqueo del Rangers a nivel de generación, corrió a cargo de Aribo tras una buena jugada de Wright, que se salió del encorsetamiento generalizado de los de Gio van Bronckhorst para dejar su posición en la banda derecha y venir a recibir cerca del carril central, donde la pidió entre las líneas del Eintracht y encontró a Joe Aribo, que disparó con la zurda buscando la escuadra más lejana de la meta de Trapp y se le fue por poco. Durante el resto del tiempo, el equipo alemán ofreció una mejor sensación, disponiendo algo menos de la pelota (45% a 55% en la primera parte) pero teniendo posesiones de una mayor calidad y transitando con el peligro que es habitual. En la banda izquierda del Eintracht, a su vez la derecha del Rangers, se juntaban las dos grandes amenazas de la final: Kostić por el lado alemán y Tavernier por el escocés, siendo claramente vencedor el carrilero serbio, que empujó hacia atrás al lateral inglés. Tavernier, además, estuvo mucho más deslucido en las decisiones y en las acciones técnicas de lo que dice su bagaje previo en esta Europa League, donde ha terminado con 7 goles y 3 asistencias. 

El Eintracht generó buenas acciones en la primera parte, si bien no fue capaz de finalizarlas con el peligro necesario. La primera de ellas llegó en un envío cruzado desde la banda derecha donde Lundstram no defendió bien por alto y de ello sacó provecho Kamada, al que le sobró un control cuando ya estaba dentro del área. Unos minutos después, y a raíz de un saque de banda, el Eintracht encontró espacios para transitar y Rode abrió a la derecha para Knauff, que disparó al palo corto y obligó a McGregor a mandar la pelota a córner. En ese saque de esquina, Ndicka no anduvo lejos de hacer bueno con una peinada el terrible disparo de Lindstrøm tras una buena acción ensayada, en la que el arrastre de varios jugadores del Eintracht hacia el primer palo liberó al danés para buscar el tiro desde la frontal. Sow también tuvo la suya, disparando desde el balcón del área en buena posición tras recibir de Rode, aunque su tiro se fue alto. Kamada, reconocido generador de juego en el Eintracht, esta vez hizo involuntariamente de central del Rangers, tapando un disparo de Lindstrøm desde fuera del área que iba muy bien colocado. El Eintracht coleccionó hasta 11 disparos en la primera parte y uno de ellos fue obra de Filip Kostić, que hizo una final inmensa, tanto a nivel de generación como de despliegue físico, solidaridad defensiva y competitividad. En la mencionada acción, y tras un ataque del Rangers, el serbio salió escopetado hacia el campo rival y, tras una carrera larguísima, disparó demasiado cruzado con la zurda cuando ya pisaba el área escocesa. Al poco tiempo, Kostić llevaba a cabo una gran jugada defensiva protegiendo la pelota ante Tavernier que ejemplificaba hasta qué punto el serbio se metió en el bolsillo al inglés. Sin duda, el Eintracht dominaba el juego y también las gradas, porque su afición, que volvía a vestir toda de blanco (igual que en la invasión del Camp Nou), no paraba de animar al equipo. Y eso que los del Rangers eran más: el azul ocupaba más de medio Sánchez-Pizjuán. 

Aficionados Eintracht final Europa League - Foto: MarcadorInt/Axel Torres
Los aficionados del Eintracht de Frankfurt, a pesar de ser menos, hicieron más ruido que los del Rangers. Foto: MarcadorInt/Axel Torres

La primera parte y el comienzo de la segunda fueron una colección de balonazos para el Rangers, al que le costaba horrores trenzar posesiones de calidad y pronto optó por simplificar su juego. El problema era que Aribo no ganaba un solo duelo frente a los centrales alemanes… pero el fútbol iba a darle recompensa tras sus más que abnegados esfuerzos. Después de un saque de puerta de Trapp, Goldson ganó un duelo aéreo y la pelota volvió hacia las cercanías del área del Eintracht. Ahí, Sow peinó la pelota hacia atrás y Tuta reaccionó mal, cayendo al suelo y permitiendo a Aribo irse solo hacia el área. El hombre al que Van Bronckhorst ubicó de falso 9 sin ser él nada de eso se encontraba ante Trapp en el uno contra uno, y ahí definió de zurda con un tiro mordido, que no parecía nada del otro mundo y que, sin embargo, superó al meta germano. Tuta, que había estado muy serio hasta el momento, cometió un error de bulto que, además, precedió su sustitución por lesión, obligando a la entrada del veteranísimo Makoto Hasebe. En esos primeros 13 minutos del segundo tiempo, el Eintracht había salido muy bien y tuvo buenas llegadas, incluyendo un muy buen tiro de Lindstrøm que un zaguero escocés desvió a córner, pero el Rangers fue el primero en encontrar premio en la final. Muy poco después del gol del Rangers, el Eintracht fue capaz de inquietar la portería escocesa y fue Lindstrøm quien ejerció de finalizador por enésima vez: Kostić lanzó un centro demasiado largo que acabó en el flanco contrario, Knauff la recogió lanzándose con todo y el danés disparó, pero Bassey tapó heroicamente en una acción en que se reclamó mano, si bien no existió infracción alguna. A medida que el partido pasaba, el zaguero nigeriano se iba haciendo grande, aprovechando su tremenda capacidad para corregir (en algunas ocasiones sus propios errores) y demostrando una exuberancia casi sin parangón a campo abierto. Bassey ha sido un buen comodín para Van Bronckhorst en esta Europa League, ocupando el central zurdo o el lateral izquierdo según lo que requiriese la situación. Y mientras Bassey iba engrandeciéndose, Kostić y Borré también lo hacían en el bando oponente a costa de un Goldson que se hizo muy pequeño en la acción del 1-1. Kostić, incesante generador por izquierda, sacó un centro raso sin aparente peligro que, eso sí, se coló por delante de la defensa, y ahí, aprovechando la pasividad de Goldson, irrumpió el colombiano Borré, ganando la posición en el primer palo para rematar a gol y hacer el empate. 

El Eintracht revivía en la final y la igualdad en el marcador, además del cansancio, hicieron que en los últimos 20 minutos el partido estuviera más abierto y roto que nunca en la noche, con espacios entre líneas cada vez más grandes que, eso sí, ninguno de los dos equipos supo aprovechar por su falta de frescura. Ni siquiera pudo hacerlo el Rangers con la entrada de Fashion Sakala, que a pesar de su velocidad no consiguió asustar a una zaga del Eintracht que perdió rapidez (a la vez que ganó en poso) con la entrada de Hasebe y que tenía a N’Dicka cada vez más tocado físicamente. Los de Glasner contaron con otro gran acercamiento en que aparecieron sus dos jugadores más competitivos, los que son capaces de mantener la calma cuando a los demás se les acelera el corazón y aquellos que nunca escatimaron esfuerzo alguno: Rafael Santos Borré, que salvó una pelota en la derecha haciendo un gran esfuerzo y la cambió al lado contrario para Filip Kostić, que sacó un peligroso centro-chut que no pudo rematar Kamada en el segundo palo. Lo del serbio, estuviera más o menos acertado, fue un despliegue emocionante. Tras 90 minutos de gran esfuerzo y muchas emociones, el partido desembocaba en la prórroga. 

Los hinchas del Rangers estuvieron a punto de ver en su portería el gol del triunfo de Ryan Kent. Foto: MarcadorInt/Axel Torres
Los hinchas del Rangers estuvieron a punto de ver en su portería el gol del triunfo de Ryan Kent. Foto: MarcadorInt/Axel Torres

Van Bronckhorst comenzaba los 30 suplementarios metiendo a Arfield por Kamara, mientras que Glasner le daba descanso a Rode e introducía a Kristijan Jakić. No sería el último cambio del técnico austríaco, que sufrió la lesión de N’Dicka y se vio obligado a introducir a Christopher Lenz en la posición de central, donde compitió bien a pesar de ser habitualmente lateral izquierdo. Si el fútbol es un juego de errores, en una prórroga eso se manifiesta aún más, y ahí Bassey anduvo cerca de cometer uno de los gordos: tras perder la pelota en campo propio, Santos Borré salió en carrera hacia la portería, pero el nigeriano protagonizó un regreso espectacular y ensució su tiro cuando Borré ya se encaminaba a la gloria. La entrada de James Sands por Aribo cambió el panorama en el Rangers en los últimos minutos de partido, ubicándose el norteamericano de central, Lundstram de nuevo en el medio y Arfield como falso 9. Al Eintracht se le seguían cayendo los jugadores por lesión y en esta ocasión fue Sow el que tuvo que dejar su sitio a Ajdin Hrustić, un futbolista claramente secundario en la temporada de Die Adler y que contó con una buena oportunidad en un tiro desde la frontal que salió algo desviado. Una de las dudas de la noche era el por qué no entraba Kemar Roofe. Su entrada en el minuto 117 (por Sakala, que había saltado al césped en el 73) hacía pensar que no llegaba demasiado fino a la final, pero los tres minutos del jamaicano pudieron valer un título: tras un balón enviado por Sands en largo, Roofe lo persiguió hasta la línea de fondo y cuando parecía que este se iba a ir, no sólo lo salvó, sino que dio un pase atrás sensacional en que apareció Ryan Kent para rematar a bocajarro, pero el extremo inglés no pudo festejar el 2-1 debido al pie antológico que sacó Kevin Trapp, que recorrió la portería casi de palo a palo para evitar el gol que le habría dado el título al Rangers. Ryan Kent demostró en sus toques de balón lo diferencial que puede llegar a ser, pero no fue su noche, porque además de fallar la ocasión más clara, tampoco apareció demasiado en el partido, más allá de un tiro desde fuera del área que sucedió pocos minutos antes de esta enorme ocasión. Justo antes del pitido final, Tavernier gozó de una falta a escasos metros de la frontal, en la que superó la barrera y trató de colocar la bola en la escuadra, pero Trapp llegó sobrado y acabó con el peligro. De esta forma, el partido se iba a los penaltis. 

Rangers vs Eintracht - Football tactics and formations
Así acababan el partido ambos equipos. Infografía: sharemytactics

La tanda fue enfocada de forma diferente por ambos equipos: mientras en el Eintracht comenzaban lanzando Lenz y Hrustić, jugadores muy secundarios que no tienen una gran experiencia en escenarios de vida o muerte, en el Rangers los lanzadores iniciales fueron Tavernier (su gran especialista), Steven Davis y Arfield (dos experimentados). Los primeros seis lanzamientos fueron de un nivel altísimo, generalmente con tiros potentes, engañando al portero rival y algunos de ellos entrando por la escuadra. El cuarto lanzador del Rangers sería Aaron Ramsey, que en este equipo es un claro suplente y al que, sin embargo, Van Bronckhorst le reservaba un lugar en la tanda debido a su experiencia en los grandes escenarios. Pero el galés, a quien hace años se le atribuía una ridícula fama de matar a famosos con sus goles, falló con un tiro raso y centrado que detuvo Trapp con la bota y, esta vez, sí dio fundamentos para pensar que mató las esperanzas de su equipo. El cuarto penalti del Eintracht lo tiró Filip Kostić, y McGregor le adivinó la dirección, pero acabó dentro. Kemar Roofe marcaba el 4-4 en el quinto lanzamiento escocés. 

Llegaba el décimo y definitivo disparo de la tanda. Rafael Santos Borré iba a tomar la responsabilidad. Y Rafael Santos Borré la cruzó en dirección a la escuadra para hacer que la parte blanca del Sánchez-Pizjuán, la de los hinchas del Eintracht, enloqueciera y sintiera que el círculo se había cerrado. Tras tres décadas de morder el polvo, de convertirse por momentos en un equipo ascensor, de quedarse muy lejos de tocar metal y de no oler los grandes escenarios europeos, el Eintracht alcanzaba el pináculo de un ciclo que se inició con Niko Kovac en el banquillo, que tuvo continuidad con Adi Hütter y que ha alcanzado el punto más alto de la historia continental del club con Oliver Glasner. En 2022, los jerarcas de la capital financiera de Alemania se llaman Kevin Trapp, Filip Kostić y Rafael Santos Borré. El colombiano, cincelado por Gallardo en el River campeón de Libertadores de 2018, ya sabía perfectamente lo que era la presión. ¿Qué escenario de mayor exigencia hay que ganarle una final de Libertadores a Boca jugando para River? Muy pocos, por no decir ninguno. Borré traía la grandeza de casa. No ha sido nunca un gran goleador y en el apartado de los números siempre perderá en la comparación con su predecesor André Silva, pero anota cuando hay que hacerlo: marcó un golazo en el Camp Nou en cuartos, vacunó al West Ham en la vuelta de semis y en el Pizjuán ha marcado tanto el gol que revivía al Eintracht como el que le dio el título desde el punto fatídico. Y luego, tanto Trapp, muy seguro durante todo el torneo bajo palos, como Kostić, que ejerce de maestro de ceremonias de este equipo desde el carril izquierdo, han protagonizado una competición sublime. Por supuesto, también podemos acordarnos de los Knauff, Kamada, Hinteregger, Sow… pero el papel de los tres inicialmente mencionados es realmente insuperable. Con estos mimbres, el Eintracht de Oliver Glasner disputará la próxima Supercopa de Europa y la Champions, en la que encima partirá como cabeza de serie. Y todo, sólo un año después de perder una oportunidad de oro de entrar en la máxima competición continental, cuando el Eintracht dejó escapar una ventaja de 7 puntos con el Borussia Dortmund en la lucha por la cuarta plaza de la Bundesliga quedando 21 por jugarse y tras ganar en el Westfalenstadion. Un club como este nunca sabe cuándo estará ante una nueva oportunidad para trascender, pero el gran trabajo realizado en los últimos años ha permitido que en Frankfurt se acostumbren a rozar la gloria, y la noche del 18 de mayo de 2022 será recordada para siempre a orillas del Meno por haberla alcanzado. 

Foto de portada: MarcadorInt/Axel Torres.

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