El Inter castiga

Chelsea Manager Antonio Conte during the Premier League match between Tottenham Hotspur and Chelsea at White Hart Lane, London
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04/01/2017

10 años después, el Inter volverá a tener la oportunidad de alzar un trofeo continental. En 2010 fue la Champions, parte indispensable de un triplete que llevó a José Mourinho a los altares del interismo. Una década más tarde, es la Europa League el torneo en liza, pero la ambición es la misma: volver a sentirse grandes en Europa. Y el caudillo vuelve a estar en el banquillo: Antonio Conte ha erigido un Inter a su imagen y semejanza. Un Inter ganador, un Inter rocoso, un Inter que no permite errores. Ni propios, ni extraños. Poco importó que el Shakhtar doblara a los italianos en posesión y que llevaran el peso del juego. Fallaron cinco veces y el Inter les marcó cinco goles. Los de Luis Castro jugaron un partido con personalidad, con calidad, con carácter, pero tuvieron enfrente a un muro sin fisuras. Probablemente disputaron el partido que habían planeado, pero se fueron a casa disparando sólo una vez a puerta y con cinco goles en el saco. Así es el Inter de Conte, y no es poca cosa. No es algo que se hubiera dicho de los neroazurri en los últimos 10 años. Justo en el momento en el que la excentricidad del técnico italiano amenaza la continuidad del proyecto, el Inter dio una demostración empírica de lo que es: un equipo de la élite europea. Que se prepare el Sevilla. El Inter no perdona.

Inter 5 (Lautaro 19’, 74’, D’Ambrosio 64’, Lukaku 78’, 83’)

Shakhtar 0

Inter vs Shakhtar - Football tactics and formations

Lo cierto es que, si en algo fue superior el Shakhtar, fue claramente en el dominio del balón. Y no es que el Inter se lo regalara, pues los de Conte rara vez rifan la pelota. Luis Castro planteó una salida lavolpiana para sortear la presión del Inter con muy buenos resultados, al menos, en los primeros pases. Los centrales se abrían y Stepanenko caía entre medias, lo que permitía a los laterales recibir más liberados y más arriba. Una vez ahí, encontraban con facilidad a Alan Patrick y Marcos Antonio, los interiores, que recibían siempre de cara. Especialmente bueno fue el partido de Marcos, comandando las posesiones ucranianas, recibiendo a ambos costados de Stepanenko y filtrando pases con facilidad. El problema para el Shakhtar fue que, una vez el Inter renunciaba a la presión, su repliegue era imposible de franquear.

Los ucranianos tocaban y tocaban con toda la paciencia del mundo, pero apenas generaban peligro. Llegaron a doblar (66%) en términos de posesión al Inter (33%), pero sólo lograron generar un disparo a portería en todo el encuentro, una definición de lo que fueron aquellos minutos de tanteo. La línea de tres centrocampistas del Inter, compuesta por Barella, Brozovic y Gagliardini, estaba siempre bien basculada y colocada. En el área, Junior Moraes estaba muy solo. Taison y Marlos caían al medio para participar en las jugadas, pero contribuían al embudo por dentro y forzaban a que la acción de desborde la ejecutaran, con menor precisión, los laterales Dodô y Matvienko.

Shakhtar Donetsk goalkeeper Andriy Pyatov during the UEFA Champions League match at the Etihad Stadium, Manchester Picture by Russell Hart/Focus Images Ltd 07791 688 420 26/11/2019
El fallo de Pyatov comenzó a decantar el encuentro. Russell Hart/Focus Images Ltd

Una vez el Inter recuperaba, también salía con paciencia. Brozovic bajaba a ser “cuarto central” para permitir llevar el balón hasta el campo contrario. Allí, Lautaro comenzaba a dar ya signos de efervescencia. El delantero argentino se veía especialmente activo y especialmente inspirado en el toque. En una de las escasas veces que la presión del Inter surtió efecto, Pyatov, que ya había amenazado con el error, falló en la entrega. Barella le puso el balón en la cabeza a Lautaro y el argentino ajustició con el remate. A partir de ese momento, el Inter tuvo aún más claro su papel en el encuentro. Y Lautaro, todavía más.

El delantero argentino, que aún no había marcado en esta competición y que venía dejando que Romelu Lukaku se llevara todos los focos, comenzó a convertir la noche en su noche en el segundo tiempo. Todos sus toques y apoyos fueron con sentido y con un alto nivel técnico, y permitieron al Inter seguir atacando desde la inferioridad. Porque el Shakhtar seguía dominando el balón y llevando la iniciativa. Taison, en una decisión que quizá lastró el potencial de su equipo, siguió retrasando su posición hasta actuar casi como tercer interior, aumentando su venenosa participación en el juego, pero implicando que debía enfrentar a dos líneas de jugadores antes de llegar a la portería.

Romelu Lukaku of Everton arrives at the ground prior to the Premier League match against Tottenham Hotspur at Goodison Park, Liverpool. Picture by Michael Sedgwick/Focus Images Ltd +44 7900 363072 13/08/2016
En un partido discreto, Romelu Lukaku se fue a casa con un doblete. Foto: Michael Sedgwick/Focus Images Ltd

A la hora de partido, Matvienko flojeó en el marcaje en un córner y D’Ambrosio puso el segundo. Luis Castro no se lo creía en el banquillo. Su equipo estaba jugando a lo que sabe, siguiendo sus directrices, pero no generaba peligro y sufría cada vez que fallaba. 10 minutos después, un error en la salida, forzado de nuevo por la presión interista, le sirvió un balón envenenado a Lautaro en la frontal. Demasiado regalo para el estado de inspiración del argentino. El Shakhtar estaba K.O. Lautaro se permitió el lujo de que Lukaku se fuera contento a casa, y tras otro robo le regaló el cuarto con un toque de genio. Y una vez que Lukaku se enciende no hay quien le pare: el belga también quiso su doblete y marcó el quinto en una acción soberbia. Está a sólo un gol de igualar los datos de Ronaldo Nazario en su temporada de debut con la camiseta neroazurra. Poca cosa.

El Inter estará en la final con todo merecimiento. El partido siguió las líneas que quiso Conte en todo momento y en todas las fases su equipo fue el más peligroso. Una defensa enriscada, una presión asfixiante, una salida impecable y una delantera viperina: sinónimos de un equipo capaz de dañar e imponer su guion ante cualquiera. Lautaro y Lukaku, que suman ya 54 goles entre ambos y son un sistema en sí mismos, esperan un reto a su altura en esta competición. El Shakhtar lo dio todo pero ni siquiera se lo puso difícil. Ya sólo queda un escollo entre el Inter y la ansiada y olvidada gloria europea: el único equipo capaz de decir que esta competición es suya.

Foto de Portada: Richard Blaxall/Focus Images Ltd 

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1 comments

El compromiso de todo el conjunto. Ese innegociable. El Inter de Conte funciona como funciona porque todos creen a pies juntillas en su idea. Algo que se evidencia desde las acciones defensivas (presión, repliegue y basculación) pero que facilita cosas como las de ayer: un dominio absoluto de la situación que fomenta el error rival tan castigado por el acierto propio. Equipazo este Inter y final inmejorable para esta Europa League.

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