Unai Melgosa: “El jugador tiene que ser parte de su propio desarrollo”

Unai Melgosa Ferencvaros

Con sus 30 títulos de liga, Ferencváros es el club más laureado de Hungría y es, además, uno de los dos equipos magiares que ha llegado a una fase de grupos de Champions. Fue en la 1995-96, en la que se enfrentó a dos colosos como Real Madrid y Ajax. En un nuevo intento de emular aquella histórica presencia en Liga de Campeones, el Fradi se ha topado este verano con el Dinamo Zagreb de Dani Olmo en el playoff, en una eliminatoria en que el catalán apareció en tres de los cinco goles balcánicos. Tras caer 0-4 en la vuelta de un cruce que había empezado muy bien (sacaron un 1-1 en el Maksimir), hoy Ferencváros arranca su eliminatoria de playoff de Europa League frente al sorprendente Suduva lituano. El que gane, jugará la fase de grupos. 

El técnico del Fradi es el mítico Sergei Rebrov, y le acompañan dos asistentes españoles: Alberto Bosch y Unai Melgosa, nuestro entrevistado. Voy a la entrevista con jon_izag (al que la comunidad MarcadorInt conoce bien) y Martí, los dos amigos con los que estuve de vacaciones en Budapest. Entre Népliget (la zona en que se encuentra el estadio de Ferencváros) y uno de los Chinatown particulares que tiene la capital húngara (en la que viven unos 30.000 inmigrantes chinos), se sitúa la ciudad deportiva del Fradi. Melgosa nos recibe a la salida de la cafetería donde, en su piso superior, se reúne habitualmente el cuerpo técnico del primer equipo. Su trato con nosotros durante toda la entrevista fue realmente bueno y, a diferencia de lo que podría haber pasado con otros entrenadores, no canceló la cita por el mal resultado cosechado la noche antes en Champions. 

Unai Melgosa lleva desde 2004 en el mundo del fútbol y ha estado dedicado, principalmente, a la formación de futbolistas, a los que les ha aportado sus vastos conocimientos tácticos bajo el precepto de que el jugador es el centro de todo, un principio que aprendió a raíz de la metodología de Lezama, y apoyándose en el dominio de la psicología (se licenció por la UPV). Tras ser uno de los formadores más reconocidos de la academia athleticzale entre 2004 y 2014 (en dos etapas), en la que trabajó junto a gente como José María Amorrortu, Edorta Murua, Vicen Gómez o Jonathan Cabanelas, Melgosa fue jefe de psicología del Málaga, dirigió a los equipos sub-19 y 21 del Dinamo de Kiev y fue mentor de entrenadores del América de México y la Aspire Academy, de la que salió para enrolarse en el Ferencváros. 

La ciudad deportiva del Ferencvaros es el escenario de la entrevista.
La ciudad deportiva del Ferencváros es el escenario donde nos cita Unai Melgosa. Foto: Jaume Naveira.

Antes de comenzar la entrevista, Melgosa nos enseña los campos de entrenamiento y advierte del carácter polideportivo de Ferencváros, que tiene equipo en más de 30 deportes diferentes. Al entrar a las instalaciones cubiertas, vemos a jóvenes waterpolistas, nadadores o balonmanistas, tanto chicos como chicas. Mientras llegamos a la salita en la que hacemos la entrevista, el técnico vizcaíno nos explica el motivo de la sorprendente marcha de Lanzafame (delantero italiano que fue el máximo goleador del Fradi la temporada anterior) el día antes de la vuelta ante el Dinamo: tenían 15 extranjeros en plantilla y sólo podían disponer de 10, así que le cedieron al Honvéd. Melgosa también tiene buenas palabras para el presidente del club y se felicita por lo bien que se vive en Budapest. Nos asegura que no ha visto mucho la ciudad por su trabajo, pero que se conoce multitud de parques de la capital húngara gracias a su condición de padre. Sentados cara a cara, comienza la entrevista. 

¿Cómo surgió la oportunidad de trabajar junto a Sergei Rebrov?

Después de ganar las dos ligas consecutivas con el Dinamo de Kiev (2015 y 2016), Sergei obtuvo más peso en el club y él, junto con Raúl Riancho, decidió que se tenía que dar un vuelco a la cantera del Dinamo, algo que les habían pedido desde la directiva. Ahí ficharon a Vicen Gómez para el sub-21 y para organizar un poco el sub-19. Desde ahí empezaron la relación y luego también llegué yo al club. A partir de ese momento, hemos estado en contacto constante con Rebrov, que está bastante contento de trabajar con españoles.

¿Cuál es el trabajo que desempeñas en el Ferencváros?

Llegué en marzo de este año porque Rebrov me llamó diciéndome que necesitaba un ayudante de campo. Es decir, mi labor fundamental consiste en asistirle si hay una tarea extra que tenemos que desarrollar durante los entrenamientos o si quiere más ojos para ver lo que pasa en el césped. Fuera del campo, me dedico al trabajo individual con algunos jugadores y en análisis más concretos para el técnico.

¿Qué idea de juego pretendéis aplicar?

Tratar de presionar alto, ser intensos y robar en el campo contrario, aunque ante el Dinamo de Zagreb no lo pareciese, y salir con velocidad al contragolpe para terminar rápido las jugadas, si es posible. En cuanto al trato de balón, nuestra idea es salir con la pelota jugada, aunque no necesariamente lo hacemos siempre. El jugador debe ser capaz de interpretar el juego según la situación que se le vaya presentando. Por ello, a veces es mejor sacar el balón desde atrás y en otras buscar el juego directo. 

¿Es la interpretación del juego, precisamente, el aspecto que más debe mejorar el futbolista húngaro?

No creo que sólo deba mejorarlo el futbolista húngaro, es algo común a todas las regiones en las que he trabajado. Yo diferenciaría entre la interpretación del juego, en la que el jugador va mejorando año a año, y la comprensión, que es un aspecto más personal con respecto al juego. A veces, puede que un jugador no necesite ese entendimiento porque es capaz de salir de la situación gracias a su técnica, independientemente de lo que le exija el juego. Nosotros incidimos mucho en eso con jugadores que no tienen mala técnica pero que, al afrontar determinados escenarios del juego, están un escalón por debajo. Por eso, nos da la vida que los futbolistas estén bien posicionados en cada momento, sepan qué decisiones tomar y no depender tanto de una acción técnica que, en muchos casos, no tienen la capacidad de hacer en el tiempo y espacio del que disponen. 

He hablado de esto multitud de veces con Edorta Murua, que lo resume todo en que “en el inicio, fue el juego”. Dentro de la profesionalización cada vez mayor que vive el fútbol, hay otras disciplinas, como la psicología, que se han ido adhiriendo. Pero el juego es realmente de donde debemos partir y hacia donde debemos regresar. Muchas veces se nos olvida que el desarrollo de todo el juego de un equipo dependerá de cómo ocupe los espacios, ya sea en ataque o en defensa. 

El Ferencváros cayó ante el Dinamo de Zagreb en la penúltima ronda previa de la Champions.
El Ferencváros cayó ante el Dinamo de Zagreb en la penúltima ronda previa de la Champions. Foto: Jaume Naveira.

Dijo Rebrov en la rueda de prensa posterior al partido frente al Dinamo que los croatas eran superiores por la velocidad de su juego y que su presión os complicó la vida, pero lo que más nos llamó la atención es que dijo, incluso, que quizá el Ferencváros no estaba preparado para la Champions. ¿Crees que simplemente fue un calentón o tiene parte de razón?

Yo lo resumiría más en que el nivel actual de nuestra fase de desarrollo no está ajustado a lo que nos demandaba el Dinamo Zagreb. La realidad fue la que fue y nosotros vamos a otro camino. No podemos ser tercos con ella. Tendremos que seguir creciendo y trabajando para aumentar nuestro rendimiento. Si eso es que no estás preparado para la Champions… que cada uno lo interprete como quiera.

Ahora vais a Europa League y si pasáis una ronda estaréis en fase de grupos. Antes de la entrevista nos decías en tono jocoso que aprovechabas el no entender el idioma local para no saber qué críticas os hacen en los medios. ¿Percibes en los jugadores, que sí están más salpicados por lo que se dice en el entorno, una gran presión por llegar a ella?

La presión es un concepto muy personal e individual, y cada uno reacciona ante lo que ve y oye de manera totalmente diferente. No siento que los jugadores tengan presión en el lado negativo, sino en el positivo. Ante el Dinamo, cuando perdíamos 0-4 en el minuto 85, la afición estaba animando y saltando sin parar. Por tanto, creo que la presión que tenemos nos aporta energía, no nos la resta. 

¿En el Ferencváros hay la idea en el futuro de trabajar desde abajo y de crear una filosofía formativa propia?

Cuando inviertes tu dinero en mejorar las infraestructuras, es porque quieres hacer una inversión a futuro en todo el club. En general, se trabaja mucho en herramientas y poco en los usuarios. Y en el fútbol es igual. El adorno es muy importante, no puedes trabajar sin una buena infraestructura, pero para dar el siguiente paso necesitas capital humano: formación de los entrenadores, mejora en la captación y el resto de departamentos… eso requiere dinero, una buena selección del personal e ir de la mano del primer equipo. Creo que el Ferencváros quiere hacer eso en el futuro. 

En la Liga húngara hay un límite de diez extranjeros por plantilla y todos ellos pueden jugar en el once titular. ¿Crees que es una medida necesaria para el desarrollo del fútbol local?

Si los extranjeros que vienen dan más que los jugadores locales, por supuesto que va a ayudar. Pero creo que el fútbol húngaro tiene más nivel del que se suele pensar fuera de Hungría: hay jugadores que están compitiendo en ligas mayores y en el club ha habido personas que han dejado recientemente el fútbol como Zoltán Gera, que hasta el año pasado estaba trabajando con nosotros, o Tamás Hajnal, nuestro director deportivo, que jugaron muchos años en Inglaterra o Alemania. 

Creo que el nivel del fútbol húngaro va a ir in crescendo y los jugadores extranjeros que vengan no deben pensar que van a ser mejores que los locales, porque no es siempre así. La inversión del fútbol húngaro debe ir orientada a la formación, y si ponen esfuerzos ahí les irá bien. Afición hay. Y en selecciones inferiores no están haciendo tan malos papeles, son competitivas en los torneos que disputan.

El Ferencváros ha mejorado sus infrastr.
El Ferencváros ha invertido en mejorar sus infraestructuras recientemente, con la instalación de césped nuevo y de calefacción en varios de sus campos, de cara al invierno. Foto: Jaume Naveira.

En esta clave, se puede observar también la cantidad de estadios nuevos que hay en el fútbol húngaro, lo que demuestra que las administraciones están tratando de darle un impulso al fútbol.

Sí, cuando llegué ya me contaron que desde el poder político estaban haciendo una inversión importante en instalaciones deportivas, lo cual además de ser salud y algo positivo para los ciudadanos de aquí, también es un negocio, se vende una imagen a través de lo deportivo que te permite ponerte en el mapa. 

Tienes 43 años y has trabajado en diferentes países y llevando a cabo roles muy diferentes, con lo que probablemente estés más preparado que nunca para ser entrenador de un primer equipo. ¿Es ese tu gran objetivo?

En todas las decisiones que he tomado en mi carrera, lo que siempre me pregunto es si voy a ser feliz. Yo ahora lo estoy con el trabajo de desarrollo. No miro más allá. Jamás pensé que iba a vivir del fútbol, que iba a salir de Bilbao, que iba a entrenar fuera de España o que iba a estar en un primer equipo. ¿Ha surgido? Perfecto. Si mañana tengo que dirigir a una academia o a un primer equipo, la vida lo irá diciendo. No me pongo demasiadas metas. 

Te quería preguntar también por el Athletic, como ex entrenador de su fútbol base y athleticzale que eres. Desde la distancia, ¿cómo crees que le afecta al porvenir deportivo del club (y a su filosofía) la inflación del mercado? 

Nunca he visto la filosofía como algo que nos reste, sino más bien como algo que nos suma. Para el club, esa manera de jugar es la manera de sentir. Yo creo que es un valor añadido. La filosofía jamás ha funcionado, o no debe funcionar, como una excusa en caso de que las cosas vayan mal. El club debe obrar sabiendo que hay una necesidad: no se puede fichar y, por tanto, tiene que trabajar lo mejor que sepa para seguir creciendo. En ese sentido, el Athletic siempre ha apostado mucho por la educación y el valor de la cantera y creo que va a seguir dando pasos en esa dirección. Dicho esto, no soy adivino y espero que sigan cumpliendo sus objetivos durante muchos años.

Con este asunto me pasa un poco como con la eliminatoria frente al Dinamo Zagreb: yo no puedo estar pensando en que ellos tienen un presupuesto x y que nosotros tenemos un presupuesto y, porque entonces ya me estaría poniendo excusas del tipo “es normal que perdamos este partido porque ellos tienen más dinero que nosotros”. 

En el Athletic coincidisteis algunos entrenadores a los que se os consideraba referentes en cuanto a la formación de jugadores, como Edorta Murua, Vicen Gómez, Jonathan Cabanelas o tú mismo. ¿Cuál crees que era el factor diferencial con respecto a los técnicos de otros clubes? 

Bueno, lo de referentes desconozco para quién (risas). Pero si tuviera que darte alguna respuesta, creo que la duda y el cuestionarnos a nosotros mismos constantemente. En nuestra manera de hacer, desde dónde actuamos… y no solamente los entrenadores, sino las personas que había detrás, como Txema Noriega (coordinador de Lezama durante el mandato de Fernando Lamikiz), María Ruiz de Oña (psicóloga, que ahora está en Aspire)… Esas personas contribuyeron mucho en esa época a que nosotros dudásemos y estuviésemos en movimiento constantemente, con tal de progresar, y por la necesidad que tiene el club, que a su vez genera inquietud. Si no hubiésemos estado en el Athletic, probablemente no habría existido esa inquietud. 

¿Cómo surge esa metodología de la cantera del Athletic?

En el año 95, con el principio fundamental de poner en valor al jugador. Y cuando digo que el jugador debía ser el centro no es de boquilla, tenía que ser así en toda la estructura y en todos los departamentos. No valía que el entrenador lo tuviera claro y que el médico no, o que el entrenador sólo lo tuviera claro cuando se jugaba ante rivales menores. 

A partir de ahí se evolucionó mucho en la metodología porque entendíamos que el principio básico era el juego. Txema Noriega, que era el coordinador de Lezama, nombró a Edorta Murua como metodólogo en 2004. Desde ese momento se dejó de copiar ejercicios y se generó una batería propia de estos, con la interpretación del juego como principio básico. Luego, como esto no era suficiente, incorporamos la comprensión del juego. 

San Mames asistió a la primera victoria de la temporada de su equipo. Foto: Guillermo Valverde/Todos los derechos reservados
Unai Melgosa desarrolló gran parte de su carrera en el Athletic Club. Foto: MarcadorInt.

¿Qué diferencia hay entre interpretación y comprensión del juego?

La interpretación está relacionada con la parte cognitiva y con entender los conceptos que deben asimilarse. La comprensión implica al jugador, que se enfrenta a esa situación que ha de llevar a cabo. Te voy a poner un ejemplo de esto: cuando un piloto está entrenando, está muy tranquilo porque no se enfrenta a riesgos reales, pero cuando se encuentra a 10.000 pies y de repente hay un problema, aparte de la interpretación, necesita la comprensión, manejar y gestionar su propia emoción, saber cómo está viviendo esa situación. 

Cuando estás jugando ante 10.000 personas, te preguntas “¿Qué pasa si fallo este pase? ¿Y si no doy este paso adelante? ¿Es que soy lento?” A raíz de esto, empezamos a incluir al jugador dentro de su propio proceso de aprendizaje. No puede ser que el entrenador te diga cómo tienes que hacerlo todo. Es tu propio desarrollo, y tú tienes que ser parte de él. A esto, le incorporamos la psicología, integrada en el trabajo con el entrenador. Parece que si le dices al jugador “Eh, ¿qué tienes que hacer?” el técnico pierde poder o conocimiento. Esto, en lo que realmente se traduce, es en que los jugadores pueden dar las charlas en muchas ocasiones, en que el entrenador no se dirige de una forma tan directiva y se produce otro tipo de relaciones con los jugadores, en las que no hay una instrumentalización de las mismas para conseguir un fin, sino un afecto que se nutre de forma recíproca…

Entre los técnicos de Lezama no había peloteo, sino que nos dábamos de hostias todo el día (risas). Y yo lo pasaba mal. Pero… ¿quién lo pasaba mal? Mi ego. Yo recuerdo que Félix Sarriugarte (del que fui asistente) me dijo en un entrenamiento “te has equivocado en la manera de hacer este ejercicio por esto, esto y esto”. Y yo me fui a casa insultándole en mi pensamiento interior, pero luego reflexionaba y decía “va a tener razón este cabrón”. Muchas veces se oye eso de que un entrenador ya tiene que venir aprendido de casa. Me cago en la madre que me parió, si el fútbol es solamente una excusa para aprender a vivir. 

jon_izag: Por lo que tengo entendido, en Lezama, más que buscar el resultado, os centrabais más en exponer a los jugadores a situaciones, posiciones o esquemas complicados para ellos con tal de que aprendiesen. 

No hay ningún entrenador de fútbol que quiera perder. Todos quieren ganar, porque es ADN del fútbol, que es ganar y perder. No hay un debate con respecto a eso, aunque se quiera generar. Pero es cierto que nosotros poníamos en primer plano la ganancia del jugador por encima de todo. Y, a veces, podíamos poner en riesgo un resultado sabiendo que si hacíamos un determinado movimiento táctico íbamos a tener más facilidad para ganar el partido.

Recuerdo un partido en un torneo de fútbol base de cierta importancia que jugamos contra el FC Barcelona. Íbamos ganando 0-2 y perdimos 3-2. Nuestro lateral, que ahora está en el Bilbao Athletic, estaba sufriendo porque el entrenador rival puso a un extremo rápido por su lado y no supo afrontar esa situación, y quizá desde el banquillo no le supimos ayudar. Podríamos haber cambiado el sistema y estar más compactos, pero ese escenario era muy nutritivo para el jugador, porque era un escenario que normalmente no conseguíamos en el día a día: exigente, de exposición pública, con el Barça…

Todo esto está relacionado con el principio que hemos comentado: el valor es el jugador y necesitamos desarrollar al máximo su potencial. ¿En qué entornos un futbolista puede crecer más o menos? Si cambiábamos de sistema a, por ejemplo, un 3-4-3, buscábamos que las líneas estuvieran más separadas, que no hubiera tanta compensación para que, si perdías el balón, lo recuperases tú solo al no poder llegar otro compañero… En ocasiones, a algunos jugadores les poníamos en situaciones complicadas para que sintieran la necesidad y la dificultad y que, a raíz de ello, generaran recursos. No con la idea de putearles, ni mucho menos, sino para que demostrasen que pueden competir en situaciones de debilidad. No es cuestión tampoco de forzar esas situaciones hostiles, sino de aprovechar las que te aparecen. 

¿Al entrenador de fútbol base también le condiciona la exposición?

Sí. El primer año que yo estuve en el Athletic, llegamos a la final de la Nike Cup y la ganamos. Recuerdo que en el partido de semifinales se nos lesionó el capitán y no sabíamos exactamente qué tenía. A la 1 de la madrugada estaba preguntándole al fisio qué le pasaba al chico y si podría jugar o no. Por supuesto, detrás del entrenador hay una vocecita que te habla y que te dice “eh, déjate de tonterías, que juegue, que es imprescindible y sin él no podemos ganar” y lo que hay por detrás de todo eso. Cuando piensas “sin él no podemos ganar” en realidad el mensaje que subyace es “sin él no puedo ganar yo”. Tú piensas en ti mismo y en que si ganas tal torneo te va a ir bien, que seguro que renuevas, que vas a estar en los medios… Pero, a la vez, tienes otra voz, la de la organización, que te dice que el valor es el jugador y que te deja claras las consecuencias, por un lado y por otro, de la decisión que tomes. El entrenador necesita estar apoyado en sus decisiones. Por eso, es importante escuchar lo que te dicen tus voces, saber qué voz te está hablando y desde dónde te está hablando. 

El Groupama Aréna es el estadio del Ferencváros, la nueva casa de Unai Melgosa.
El Groupama Aréna es el estadio del Ferencváros, la nueva casa de Unai Melgosa. Foto: Jaume Naveira.

En todos los países donde has trabajado, te has llevado a la familia. Muchos jugadores y entrenadores no lo hacen. 

Mi primera vez fuera de España fue en Ucrania, siendo padre primerizo de una niña de 8 meses. Lo pasaba fatal cuando la niña se ponía enferma, pero ahí tuve el soporte de mi mujer. Sin ella hubiera salido adelante, pero no de la misma forma. Si he sido padre, es para estar con mis hijos, y no para que los cuide otra gente. Que si se da porque no quedan más pelotas, pues lo haré y ya está. Al menos hasta el próximo año, vamos a estar juntos. Yo no recuerdo exactamente cuándo termino contrato en el Ferencváros, pero creo que es en verano del año que viene. Mi mujer es profesora y me acompañó porque está en excedencia hasta 2020. La gente piensa que esto es la tiranía del entrenador: “como él gana dinero, pues que ella se quede en casa, a cuidar de los hijos”. Oye, eso lo hará si quiere hacerlo, que me parece una labor excelente, pero si ella tiene también un deseo de tener un desarrollo profesional, tú tampoco se lo puedes cortar.

A mí tampoco me gusta mucho mirar muy a largo plazo, porque… es que es mentira. Yo pensaba que estaría un año más en Aspire y resulta que me llama Rebrov para el Ferencváros… yo me saqué el carné de entrenador porque me gustaba chillar a los críos (risas). Pensaba yo: “Esto vale 1.000 euros, así que si estoy un año entrenando a los niños ya lo pago”, así que fíjate en qué metas tenía yo en su momento. Uno va cogiendo algunas oportunidades, dejando otras… Nunca sabré si la decisión de marcharme de Aspire fue la más acertada, pero lo que sé es que aquí estoy tranquilo y feliz.

Hablabas ahora de tu etapa en Aspire. ¿Cuál era tu rol allí?

Era mentor de entrenadores. A partir de conocer la filosofía de Aspire, debía transmitírsela a los técnicos que llegaban, pero como también me dieron el equipo sub-19 (el “primer equipo” de la academia) tuve que hacer eso de forma diferente. Como esos chicos entrenaban durante la semana con nosotros y los fines de semana competían con sus clubes, yo era, sin que nadie se ofenda, el apagafuegos de la selección catarí.

Ellos tenían selección Sub-19 y después ya no había otra hasta la Sub-23, así que crearon el combinado Sub-21, que no tenía entrenador ni competiciones que jugar. Me mandaron tres o cuatro veces durante una semana a estar con ellos y venían equipos de fuera contra los que competíamos. También me enviaban a algunas competiciones, por ejemplo los Asian Games. Me decían: “nadie quiere ir a ellos”. Y, claro, nos dieron por todos lados porque fuimos sin poder prepararnos. Y es sorprendente, porque Catar es uno de los países del mundo en los que el seleccionador tiene más tiempo de trabajo con sus jugadores.

Pues todo esto que me cuentas me suena raro, porque siempre he tenido la sensación desde fuera de que el proyecto Aspire se ha fraguado como un proceso lógico, bien trabajado durante muchos años y con la meta clara de disputar un Mundial y ser competitivos. Todo lo contrario a la improvisación. De hecho, han ganado la Copa de Asia y ahora vienen de competir en la Copa América. 

Sí, sí. Yo de Catar y de Aspire sólo puedo decir cosas buenas. Es cierto que ha habido sus dudas, porque hubo algún jeque que invirtió mucho dinero y en un primer momento no dio resultados tan visibles como el título de la Copa Asia. Lo que han gastado en infraestructuras y personal es una suma muy importante. Pero es cierto que tuvieron esa visión para proyectar el futuro desde la base para ir creciendo, y luego está el trabajo de las personas que están allí, como Félix Sánchez (seleccionador), que llevan mucho tiempo en Aspire y tuvieron que comerse los inicios, que nunca son fáciles. Menos aún en Catar, donde no hay una gran cultura futbolística ni una población numerosa en la que poder fichar. Espero que en el Mundial les vaya muy bien y sorprendan, porque si hacen el ridículo (a ojos de los inversores), pues quizá les vuelven a entrar las dudas sobre el futuro de Aspire.

Foto de portada: MarcadorInt

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4 comments

Soy un poco burrito para esto de las redes sociales y tal, y desconozco si este artículo ha tenido más lecturas además de en esta web, pero me parece rarísimo que aún no haya ningún comentario en esta sección teniendo en cuenta el enfoque de esta entrevista y los datos tan interesantes que ofrece Unai. Como entrenador, me parece bastante didáctica. Enhorabuena por el trabajo, Jaume.
Aprovecho también para felicitar a Miguel Mosquera por su artículo “No todo es oro en el fútbol inglés”, un grandísimo trabajo de campo y de investigación que cualquier lector u oyente de MI debería leer.

¡Muchas gracias! En ese rato de conversación con Unai aprendí muchísimo. Echamos más de una hora en la ciudad deportiva del Ferencváros con él y nos hizo sentir como en casa.

Vaya entrevista tan increíble, sobretodo en relación a como se trabaja y como son las personas que trabajan en categorías inferiores que no son ex-futbolistas y como van creciendo y evolucionando.

Esto si es talento Made in Spain. Espero le vaya bien en el Ferencvaros acompañando al mito Rebrov

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