Demasiado Lukaku

Romelu Lukaku of Everton arrives at the ground prior to the Premier League match against Tottenham Hotspur at Goodison Park, Liverpool.
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13/08/2016

El Inter de Conte estará en las semifinales de la Europa League. Y lo estará tras haber sido superior al Bayer Leverkusen: el conjunto interista dispuso de más y mejores oportunidades para ganar el encuentro. Pero, al final, el Bayer peleó hasta el último minuto por empatar el marcador y cerca estuvo de lograrlo. A la hora de la verdad, la diferencia la marcó que el Inter tiene a Lukaku. El delantero belga se mostró demasiado superior a los defensas que trataron de pararlo y convirtió la noche de Tapsoba en una auténtica pesadilla. Contó con un excelso escudero: Lautaro Martínez dio, durante una hora, un auténtico clínic de cómo lograr que un compañero brille. Y lo hizo tan bien, se movió por tantos sitios, que a Lukaku no le quedó otra cosa que brillar. Romelu lo hizo a su manera, poniendo su espalda entre el balón y todos los que quisieron quitárselo. Y en ese huequito, en ese espacio seguro que le montó a la pelota, encontró un billete a las semifinales. O la Europa League encuentra un desafío a la altura de este delantero o el Inter tiene un argumento superior al resto de competidores para bordar su nombre en el trofeo.

Inter 2 (Barella 15′, Lukaku 21′)

Bayer Lekerkusen 1 (Havertz 24′)

Inter vs Bayer Leverkusen - Football tactics and formations

La noche se le empezó a torcer al Bayer antes de que comenzara el partido. Sven Bender, que iba a ser titular en el centro de la defensa, no pudo jugar por unas molestias en el calentamiento. Tah le reemplazaría acompañando a Tapsoba. A toro pasado, puede decirse que no fue el mejor emparejamiento para medirse a Lukaku y Lautaro.  El delantero argentino actuó por todo el frente del ataque, bajando a recibir, cayendo a ambos costados y rompiendo la línea defensiva con sus desmarques. Y en ningún momento tuvo respuesta para él el Bayer. A Lukaku le bastó con quedarse en el área a esperar.

Y es que el Inter logró al inicio del partido que todas las cosas pasaran cerca de la portería del Leverkusen. Por un lado, la presión de los alemanes nunca fue rival para la trabajadísima salida de balón de los de Conte, lo que les permitía atacar el área rival con espacios. Pero es que, cuando perdían la pelota, los italianos orientaban su presión para dejar siempre libre el pase que unía al guardameta Hradecky con el lateral izquierdo Sinkgraven. Una vez recibía el holandés, el Inter, con D’Ambrosio a la cabeza, le enjaulaba y provocaba el robo más tarde o más temprano. Siendo capaz de reanudar con frecuencia sus ataques y contando con superioridad en el área, que los neroazurri llegaran al gol era cuestión de tiempo. Solo faltaba que Lukaku recibiera un balón en el área. En el primer gol, tras un jugadón de Lautaro, Romelu se abrió hueco en el punto de penalti y generó el rechace que empaló de exterior Barella de manera magistral. En el segundo, directamente tumbó a Tapsoba como si fuera un alevín, alejándole siempre con la espalda, y empujó el balón a las redes.

Antonio Conte le ganó la partida táctica a Peter Bosz. Foto: Michael Sedgwick/Focus Images Ltd
Antonio Conte le ganó la partida táctica a Peter Bosz. Foto: Michael Sedgwick/Focus Images Ltd

El Leverkusen reaccionó justo a tiempo. Lo hizo gracias a Diaby, al que Godín estaba dejando completamente seco, impidiéndole girar en cada recepción. Con el paso de los minutos, la presión del Inter bajó y Diaby logró recibir de cara. Muy lejos del área, pero le dio igual. Con su potencia, su desborde y sus centros logró meter al Bayer en el área rival. Y, sin saber muy bien como, en una jugada embarullada, Volland encontró a Havertz y Havertz encontró el gol. Poco a poco, el Leverkusen iba sintiéndose cómodo en el partido.

La sensación se acrecentó en el segundo tiempo. El Inter se replegó, buscando un contragolpe que matara el partido, y dio alas a que el Bayer desplegara su fútbol. Lars Bender, desde el lateral derecho, pasó a monopolizar la salida del balón, actuando como tercer centrocampista y cayendo muy al medio. El siguiente pase, el más dañino y el que acercaba al peligro, fue cosa de Demirbay, que tuvo minutos de una gran inspiración. Quizá sólo faltó el último, el de Havertz, que estuvo muy bien vigilado por Gagliardini y Brozovic y apenas pudo participar. Aun así, cada vez que apareció, demostró por qué hay equipos dispuestos a pagar tanto por él.

El Bayer Leverkusen apenas logró generar ocasiones de verdadero peligro. Foto: Focus Images Ltd.
El Bayer Leverkusen apenas logró generar ocasiones de verdadero peligro. Foto: Focus Images Ltd.

Sin esa chispa genial y con Diaby apagándose por minutos, el Inter apenas sufrió y dio la sensación de estar incluso más cerca del gol que el Bayer a pesar de jugar en campo propio. Comenzó el segundo asalto entre Lukaku y Tapsoba, esta vez a la altura del centro del campo. Lukaku actuaba de boya para dar salida directa a los contraataques interistas y Tapsoba trató de impedírselo, pero falló en cada intento. Por su naturaleza, el defensa burkinés buscó siempre la anticipación, siempre el cuerpo a cuerpo, sin saber que era imposible atravesar la muralla que levantaban los hombros del belga. Para fiarlo todo al contragolpe, Conte metió a Alexis (por Lautaro) para buscar frescura en el área, a Moses para tener correr la banda y a Eriksen para lanzar o contemporizar cuando fuera necesario. La jugada era ganadora, y el Inter las tuvo, pero no acabó de rematarlas.

Peter Bosz, por su parte, quemó los barcos en dos tandas. Primero, dio entrada a Wendell y Bailey para abrir el campo y amenazar por la izquierda. Después, a Bellarabi (como lateral derecho) y a Alario para buscar el centro lateral y el remate en el área. La jugada le salió regular, porque Bellarabi centraba desde muy atrás, siempre en condiciones ventajosas para los centrales del Inter, y provocó varias faltas en defensa que cortaron el ritmo del juego.

Al final, el marcador apretaba pero el Inter apenas sufrió. El equipo de Conte cerró su pase a la semifinal demostrando estar trabajado hasta el agotamiento y contando con individualidades capaces de tumbar a cualquiera. Tapsoba se irá a la cama frustrado, pero la realidad es que hay pocas defensas en el mundo capaces de hacer frente a la amenaza que suponen Lautaro Martínez y Romelu Lukaku. Está por ver si enfrentan alguna en su camino a levantar la Europa League.

Foto de Portada: Michael Sedgwick/Focus Images Ltd 

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1 comments

Ojalá todo el encuentro hubiese sido como la primera media hora. El ritmo era de infarto. Veo un Inter-United disputándose el título, aunque el Sevilla nunca puede ser descartado de esta ecuación.

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