Chelsea-Arsenal: un derbi londinense en las antípodas de Europa

Mesut Ozil of Arsenal and Ross Barkley & Jorginho of Chelsea during the International Champions Cup match at the Aviva Stadium, Dublin
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01/08/2018

La tierra del fuego. Con este eslogan se vende Azerbaiyán al mundo en sus spots publicitarios, aunque ahora es el mundo el que pone el foco sobre el país azerí a raíz de una de las finales de la Europa League más controvertidas en los últimos años. Arsenal y Chelsea se citan a la otra punta de la confederación de la UEFA en su pugna por un título continental en una final en la que no se han vendido todas las entradas, en una sede que no puede absorber el desplazamiento masivo de las hinchadas inglesas, con dificultades para llegar al destino, y marcada por el contexto geopolítico que rodea la ausencia de Henrikh Mkhitaryan, que no ha viajado con el resto de la expedición gunner. El contexto ha ayudado a llenar páginas de prensa y horas de consumo en los medios audiovisuales antes de la pugna futbolística que se producirá este miércoles en el Estadio Olímpico de Bakú. En la tierra del fuego, cualquier chispa puede prender un incendio en el barrio londinense del equipo derrotado.

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El futuro del proyecto de Maurizio Sarri en el Chelsea es una de las incógnitas que puede despejar la final de la Europa League. Cuestionado por los resultados y el fútbol practicado hasta el momento, en ocasiones más previsible de lo esperado a inicio de curso, el técnico italiano aspira a alzar su primer título en Inglaterra. El Chelsea quedó tercero en la Premier, por detrás de Manchester City y Liverpool, perdió en Wembley la Community Shield y la final de la Copa de la Liga ante el elenco skyblue. También se quedó lejos de disputar la final de la FA Cup tras caer ante el Manchester United. Su gestión de la plantilla, el inmovilismo en sus decisiones y el contraste con el fútbol que trajo éxitos al Chelsea en el pasado más reciente ha generado recelo alrededor de Sarri, que además no podrá fichar para incorporar a nuevos futbolistas el próximo verano.

Maurizio Sarri manager of Chelsea on the touchline prior to the Premier League match against Everton at Goodison Park, Liverpool. Picture by Michael Sedgwick/Focus Images Ltd +44 7900 363072 17/03/2019
El futuro de Maurizio Sarri en el Chelsea está en entredicho. Foto: Focus Images Ltd.

Alzar la Europa League puede definir la valoración en la temporada del conjunto blue, aunque a diferencia del Arsenal no condicionará las competiciones que disputará el año que viene. El elenco gunner afronta la final en un ambiente más estable, marcado únicamente por todo el ruido alrededor de la ausencia de Mkhitaryan, en el que ni Emery está tan cuestionado ni las bajas limitan el margen de maniobra del técnico vasco. Sin embargo, la final de Bakú es igualmente una prioridad para el Arsenal, que no conquistó ningún título europeo bajo las órdenes de Arsène Wenger y se juega disputar la próxima edición de la Champions. El impacto económico que implica participar en la Copa de Europa modifica por completo la planificación gunner de cara al próximo curso. No solo para poder mantener a los pesos pesados de la plantilla y dotar de continuidad a un mismo proyecto, sino para apuntalar posiciones que debe reforzar para reducir las distancias con los clubes que ocupan el TOP4. Tras dos temporadas alejado de la élite continental, una tercera supondría un golpe duro para el Arsenal. De la final de este miércoles depende.

Dos semanas después de la última jornada de la Premier, los dos equipos londinenses se reencuentran en Bakú en una final especialmente supeditada a las bajas del Chelsea. Maurizio Sarri ha perdido a dos de los futbolistas que mejor estaban terminando la temporada, los jóvenes Hudson-Odoi y Loftus-Cheek, dos recursos que permitieron a los blues encauzar el vuelo tras unos meses de enero y febrero repletos de turbulencias. La frescura de Hudson-Odoi, tanto de titular como en el papel de revulsivo, aportaba una variante más en el último tercio mientras Loftus-Cheek se había convertido en el interior izquierdo de mayor fiabilidad tras la pugna permanente entre Barkley y Kovacic en el puesto que quedaba libre en la medular. La capacidad del canterano blue para proteger el balón con su gigantesco cuerpo y su habilidad para pisar zona de remate en el sector donde también se mueve Eden Hazard le habían sentado bien a los blues, que también miran de reojo el estado físico de N’Golo Kanté. El centrocampista francés se lesionó en un entrenamiento recientemente y su presencia en el once titular no se resolverá hasta las horas previas a la final. En cualquier caso, huelga decir que se trata de una pieza imprescindible, especialmente en las transiciones, que no afrontará el partido al 100%. Antonio Rüdiger, lesionado desde finales de abril, tampoco podrá jugar ante el Arsenal y cederá su sitio a Christensen en el eje de la defensa.

“Hemos hecho una temporada maravillosa. Nos clasificamos para la Copa de la Liga ante los dos finalistas de la Champions. Mañana jugaremos la final de la Europa League. Creo que hemos hecho una muy buena temporada. Si somos capaces de ganar la final será una temporada fantástica”. Maurizio Sarri.

N'Golo Kanté of Chelsea during the Premier League match at Stamford Bridge, London Picture by Martyn Haworth/Focus Images Ltd 07463250714 04/11/2018
El estado físico de N’Golo Kanté es una incógnita. Foto: Focus Images Ltd.

Sin embargo, pese a las ausencias del Chelsea, el conjunto blue cuenta con un futbolista que puede sembrar el pánico en la defensa del Arsenal. Eden Hazard será el mejor futbolista sobre el terreno de juego y su capacidad para inventar acciones decisivas en cualquier momento rebasa la de cualquier otro jugador, incluidos Özil, Aubameyang y Lacazette. El reto de Unai Emery será minimizar el impacto del belga, seguramente con una presión alta aprovechándose de las ausencias de varios jugadores importantes a la hora de trasladar la pelota a campo contrario. Con Jorginho atado en corto y David Luiz sin demasiados socios en corto, el Arsenal procurará cortocircuitar los primeros pases del cuadro dirigido por Sarri. Este tipo de planteamientos ya le hicieron daño en la Premier, especialmente en el Emirates, aunque la precisión en el desplazamiento largo de David Luiz hacia Giroud si fuese titular o las rupturas del extremo derecho puede convertirse en un atajo hacia la meta de Petr Cech, que disputará su último partido como profesional ante el club en el que es leyenda. No obstante, si el Chelsea rebasa el primer bloque del Arsenal, Hazard puede hacer daño moviéndose en la zona de Maitland-Niles, a medio camino entre el central derecho, el carrilero formado en la entidad gunner y el centrocampista que se asome en ese perfil. Si Hazard recibe en esa parcela, incluso rodeado, sacará petróleo en Bakú. Más todavía con las dificultades del Arsenal a la hora de defender cerca de su portería.

Si el Chelsea no logra domar al Arsenal a través del balón, rebajando el ritmo del partido con una circulación segura, le queda rifar la pelota para no arriesgarla en zonas comprometidas o sufrir ante las veloces transiciones rojiblancas. El Arsenal se ha sentido cómodo esta temporada siempre que ha podido correr, especialmente desde que Aubameyang y Lacazette están asentados como pareja titular en ataque y no compiten por el mismo puesto -o uno de los dos se sacrifica trabajando demasiado tiempo en la banda-. El Arsenal asume riesgos con su dibujo para potenciar a sus tres futbolistas más decisivos en el último tercio, pues la manta no es lo suficientemente larga para proteger las bandas. El 3-4-1-2 que ha planteado el Arsenal con regularidad en el tramo final de campaña permite a Emery juntar a Özil (o Ramsey, lesionado) con Aubameyang y Lacazette, aunque en ocasiones compromete a los carrileros. En otras son los dos delanteros, tanto el gabonés como el francés, quienes abren su posición cuando el equipo defiende para intentar tapar los carriles exteriores en fases largas en las que el adversario maneja la posesión. En cualquier caso, el Arsenal sufrió por fuera en varias fases de la eliminatoria contra el Valencia, pero su superior calidad en el área rival acabó decantando la eliminatoria.

Pierre-Emerick Aubameyang of Arsenal (14) celebrates with Alexandre Lacazette of Arsenal after scoring his side's 3rd goal to make it 3-1 during the UEFA Europa League Semi-final match at the Emirates Stadium, London Picture by Alan Stanford/Focus Images Ltd +44 7915 056117 02/05/2019
Pierre-Emerick Aubameyang y Alexandre Lacazette forman una dupla portentosa en ataque. Foto: Focus Images Ltd.

Sin el lesionado Ramsey y el ausente Mkhitaryan, sorprendería ver a Özil en el banquillo en un partido de estas características aunque el mediapunta alemán no aporte el mismo desgaste en la presión sobre un elemento clave en la salida de balón del Chelsea como es Jorginho. En cualquier caso, si el Arsenal avanza las líneas, empareja a los delanteros con los centrales para que no puedan tocar la pelota plácidamente e incomoda a Jorginho, posiblemente podrá activar a su sociedad más potente. La capacidad de Lacazette para combinar de primeras, aunando precisión y velocidad, y la rapidez de Aubameyang para atacar los espacios son dos argumentos de mucho peso para los gunners, que también cuentan con las apariciones por sorpresa de Kolasinac en la izquierda. El carrilero bosnio es un futbolista fundamental en el equipo de Emery por su profundidad. Siempre irrumpe con fuerza, atacando el espacio, normalmente con especial peligro una vez el primer conato de contragolpe parece haberse frenado. Entre el grupo de actores secundarios, es uno de los más determinantes.

“La Champions es nuestro objetivo y sabíamos que sería difícil ya cuando empezó la temporada. Ahora tenemos la oportunidad de completar ese objetivo. Nuestro reto mañana es ganar un título y tener la posibilidad de disputar la próxima Champions. Estamos en ese proceso. Hemos progresado, pero diré lo mismo que al inicio de temporada: será difícil”. Unai Emery.

El margen de sorpresa parece muy reducido entre dos equipos que se conocen a la perfección y que se convertirán este miércoles en los dos primeros clubes de una misma ciudad que se enfrentan en una final de la Europa League. Ha ocurrido en la Champions (con dos derbis de Madrid), pero nunca en la segunda competición europea, donde sí se habían dado varias finales entre instituciones del mismo país. Será la cuarta final de la Europa League para Unai Emery, con tres entorchados ya en su palmarés, aunque la primera en la que podrá ejecutar un cuarto cambio en caso de prórroga y, sobre todo, la primera en la que el colegiado contará con la asistencia del videoarbitraje. En la capital de la tierra del fuego uno de los dos equipos saldrá chamuscado tras la pugna con su rival ciudadano, que podrá respirar aliviado hasta el inicio del próximo curso en la vorágine de la permanente (y desbordante) exigencia en la que se han sumido los clubes más poderosos del continente.

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Alineaciones probables: Chelsea-Arsenal, miércoles 29 a las 21:00h

Chelsea vs Arsenal - Football tactics and formations

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6 comments

Me encantó el primer párrafo. Siempre es un placer leerte, Tomás. Y qué injusto y absurdo lo de Mkhitaryan.

En lo deportivo posiblemente no será un “partido más de Premier”, lo más probable es que la ocasión y el escenario modifiquen notablemente el comportamiento de los dos equipos. En cualquier caso, hasta a los amantes de la Premier, esta final nos estimula también por otros motivos.

Ya están aquí…

Se les esperaba desde hace varias temporadas y ya están aquí. El mercado decía que los clubes ingleses, cada vez tenían más poder y que ahora el epicentro del fútbol europeo estaba en las islas británicas. Apenas se atisba el ocaso de Cristiano y Messi y ya resuena el atronador golpe sobre la mesa dado por la Premier en el escenario futbolístico europeo esta campaña. Dos finales, cuatro equipos. Incontestable.

Aunque los seguidores de MI apreciamos especialmente el seguimiento deportivo de cada evento que se hace aquí como hecho diferenciador con otros medios, esta vez el contexto geopolítico me parece especialmente relevante.
Sabiendo que hay abierto un debate en el modelo de competiciones europeas y que la ECA propone (aunque luego lo niegue) una competición cerrada con la organización directa de los clubes, la designación de Bakú como sede no puede ser más desafortunada. Es como una demostración palpable de que el modelo de organización federativa es deficiente, con decisiones arbitrarias, anacrónicas y que van en perjuicio de la competición en su conjunto. Cuesta, en estos casos, entender a un Ceferin que por un lado parece complaciente con los grandes clubes y por otro se aferra al más rancio acervo federativo. Quizás las federaciones en todas sus esferas funcionan así. Con sus dirigentes aferrándose a sus sillones merced a un entramado de relaciones y favores que en nada tienen en cuenta el beneficio de las entidades que dirigen y mucho menos los objetivos deportivos y sociales que supuestamente persiguen.
A veces pienso que las federaciones (y por extensión el modelo actual del fútbol) son como un gran crucero masivo y potente que se dirige a un gran iceberg sin capacidad ninguna de variar su rumbo pese a tener un día claro y muchas millas de visibilidad. Mientras, los pasajeros de clase A ya se aprestan a saltar del mismo con sus lujosas lanchas fueraborda, con las que piensan permanecer lo suficientemente cerca del lugar como para no perderse el espectacular naufragio.

¿Y a los “irresponsables” de la oficina de turismo de Azerbaiyán qué decirles? Nunca tal cantidad de publicidad negativa fue tan cara. Nunca se pagó tanto por mostrar al mundo tanta incapacidad e incompetencia. Pero supongo que el “juego de los sillones” también podría explicar esto… En cualquier caso, y pese a las toneladas de ruido mediático que ha levantado esta final, tengo la sensación de que sólo nos han contado lo obvio. Ningún análisis serio de las razones por las que UEFA hace este ridículo tan espantoso con la segunda final continental en importancia… precisamente ahora…

Azerbaijan, land o fire… Las razones que llevan allí la final son verdes y van en maletín. No entiendo qué pinta la final de una competición prestigiosa en un país sin apenas impacto futbolístico, sin un equipo relevante, sin una selección que participe siquiera en los torneos internacionales y sin jugadores que alguien conozca. Además, un territorio geopoliticamente complejo y ubicado allí donde el aire da la vuelta.
Pues eso, “millones son razones”

Daba muy favorito al Chelsea hasta que he visto la plaga de bajas que lo asola. Emery es un experto en esta competición y puede abandonar la etapa Wenger devolviendo la gloria a los Gunners.
Gran artículo, Tomás.

Cuesta tanto ver que Kovacic está para ser titular en el Real Madrid? Gran temporada, y gran final anoche.
Interesante pensar en cómo mezclará Hazard con Benzema, tiene buena pinta ese binomio.
No entiendo el cambio de Willock por Ozil a falta de 15 minutos con 4-1 en el marcador. Y no por el chaval, que lo intentó.

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