El Shakhtar va en serio

El Shakhtar Donetsk es un equipo preparado para competir bajo diferentes registros. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd

Probablemente es el equipo de menor renombre de los cuatro semifinalistas, pero el Shakhtar Donetsk ha demostrado que va a ser capaz de ponerle las cosas difíciles a cualquiera. El Basel no estuvo cerca de poder competir la eliminatoria, perdiendo el encuentro desde el primer minuto y viéndose completamente superado por cada giro de guion que introdujo el Shakhtar. Los ucranianos demostraron ser un equipo tremendamente trabajado desde la pizarra de Luis Castro y contar con individualidades que pueden desequilibrar encuentros al máximo nivel. El Shakhtar bailó en todo momento al compás que marcaron Taison, Marlos, Junior Moraes y compañía, y el Basel pareció ir siempre a contrapié y a remolque. Los suizos demostraron estar por debajo del nivel que exige esta competición, por lo que la verdadera piedra de toque para los de Donetsk llegará el próximo lunes: llega la hora del Inter. 

Shakhtar 4 (Junior Moraes 2′, Taison 22′, Alan Patrick 75′, Dodô 88′)

Basel 1 (van Wolfswinkel 92′)

Shakhtar Donetsk vs Basel - Football tactics and formations

Podría decirse que el partido empezó 1-0. Al primer minuto de encuentro, Junior Moraes remató un córner botado por Marlos para adelantar al Shakhtar. En esa acción, como en todos los balones colgados que enfrentó durante el encuentro, el guardameta Nikolic fue un manojo de nervios y no ayudó en absoluto a su equipo. Sí que estuvo fino parando disparos, desde todas las distancias y posiciones. Y es que el Shakhtar dominó el encuentro desde el inicio y dispuso de numerosas ocasiones para ir ampliando su ventaja durante todo el encuentro.

Luis Castro alineó a sus hombres en un 4-3-3 más marcado que en otras ocasiones, con Stepanenko clavado entre los centrales en salida de balón y Alan Patrick y Marcos Antonio ofreciéndose por delante. Lo más curioso del planteamiento fue la posición asimétrica de los extremos. Taison esperaba bien arriba a la izquierda, mientras que Marlos se situaba a la misma altura que los interiores, como un cuarto centrocampista, siendo en la mayoría de las ocasiones el receptor de los pases de Stepanenko. De esta manera, el Shakhtar no ocupaba los espacios de la manera más óptima para progresar, pero sí para mantener siempre una opción segura de pase y para estar bien colocados en caso de pérdida.

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Luis Castro ha construido un verdadero equipazo en el Shakhtar. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd

El planteamiento surtió efecto, pues las veces que el Basel robaba apenas lograba transitar con peligro, y a base de pura calidad individual, el Shakhtar lograba triangular y plantarse en el área de Nikolic. Fueron estos los minutos de mayor inspiración de Taison, que dio un auténtico recital con la pelota, desbordando y combinando por todo lo ancho del campo. Los ataques del cuadro de Donetsk tenían un ritmo vertiginoso en zona de tres cuartos, pero no porque sus atacantes salieran corriendo veloces en conducción, sino porque no paraban de triangular a uno o dos toques en las inmediaciones del área. Alan Patrick, Marcos, Marlos, Moraes… fue un espectáculo digno de estas alturas de competición. El segundo gol llegó tras una mala pérdida del Basel y con algo de fortuna al final, pero no faltó el festival, moviendo el balón de un costado a otro y con un gran gesto técnico de Alan Patrick.

Rondando la media hora de encuentro, el Shakhtar se echó atrás y regaló el balón, consciente o inconscientemente, sabiendo que podía castigar al contragolpe. El cambio de roles dio alas al Basel, que hasta entonces no había comparecido en el encuentro. Aun así, dio la sensación de que los ucranianos eran más peligrosos cerca de su área que el propio Basel. Curiosamente, el Shakhtar pareció defenderse mejor con la pelota y atacar mejor sin ella. Taison siguió haciendo diabluras y la defensa del Basel siguió haciendo aguas.

Alan Patrick completó un partido completísimo. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd
Alan Patrick completó un partido completísimo. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd

Y es que los suizos necesitaban acumular muchos hombres por delante del balón para poder generar peligro, por lo que quedaban muy expuestos en las contras. Xhaka comandaba la salida desde atrás, pero por delante había muy poca movilidad. Frei y Campo intercambiaban alturas y costados, pero no con la frecuencia que demandaba el juego. Widmer, el profundo lateral derecho, estuvo bien vigilado, y Stocker apenas generó peligro. Sólo Pululu, a través del desborde, parecía ser una fuente de intimidación constante, pero la defensa del Shakhtar siempre se las arregló para hacerle frente. Arthur Cabral, demasiado solo en la delantera, demostró estar enchufado y tener veneno en la sangre en los escasos balones que recibió, pero, precisamente, entró muy poco en juego.

En la segunda parte llegaron los minutos de mayor dominio del Basel, pero siguió sin haber demasiada intimidación. Cabral le puso empeño, Pyatov dio algún susto en la portería, pero el Shakhtar siguió pareciendo demasiado superior. La lesión de Xhaka no ayudó a equilibrar el encuentro. Un minuto después de que Marcel Koller quemara los barcos con un triple cambio, Taison, en uno de sus múltiples eslálones, provocó un penalti. Alan Patrick lo convirtió magistralmente en el 3-0, matando definitivamente el encuentro. Luis Castro se permitió entonces el lujo de darle descanso a sus jugadores más importantes y minutos a los menos habituales. En ese escenario, ya con un Basel rendido pero demasiado ofensivo, llegó el 4-0 de Dodô en otro contragolpe. En el último minuto, en una jugada embarullada, van Wolfswinkel cazó un balón en el área pequeña para maquillar el marcador.

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El Shakhtar estará en las semifinales con todo merecimiento. Los de Luis Castro demostraron ser un equipo armado con sentido para las diferentes necesidades de un encuentro de este calibre y poseer una calidad ampliamente superior a la del Basel en todos los registros. Los suizos no dieron la talla y se marcharán de Alemania sabiendo que llegaron a su techo en la competición. No tuvieron su día más insipirado, pero es posible que, de haberlo tenido, hubieran caído igual. Y es que el Shakhtar es un equipazo con todas las letras. Probablemente el de menor cartel de los cuatro que siguen vivos, pero un digno competidor para cualquiera de ellos. Próxima parada: el Inter de Conte.

Foto de Portada: Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd 

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