La tarjeta de presentación del Östersunds

Inaki Williams of Athletic Bilbao celebrates scoring a goal  during the Pre-season Friendly match at the Aviva Stadium, Dublin
Picture by Yannis Halas/Focus Images Ltd +353 8725 82019
05/08/2017

La aventura continental del Östersunds lo tiene todo para convertirse en la gran historia del curso en el fútbol europeo. No solo se está desarrollando en un lugar prácticamente idílico, en una localidad sueca de 50.000 habitantes escondida a 600 kilómetros al norte de Estocolmo, sino que además es el producto de un trabajo minucioso, casi artesanal, que ha desarrollado el entrenador inglés Graham Potter. Como ya nos contó Pachu Martínez hace varios meses, en 2011 el Östersunds jugaba en la cuarta categoría del fútbol sueco. Ahora ya no es únicamente un equipo consolidado en la élite del balompié sueco, sino que este año ganó la Copa y se metió en la Europa League, donde de momento acumula heroicidad tras heroicidad a base de un juego elaborado que pretende cuidar el balón con suma delicadeza. Y por mucho que suba la exigencia de los rivales, el Östersunds es fiel a los principios que lo han llevado a disputar la segunda competición continental. Lo padeció el Athletic, que sacó un empate de su visita a Suecia en un choque en el que pudo caer goleado.

Östersunds 2 (Gero 52′, Edwards 64′)
Athletic Club 2 (Aduriz 14′, Williams 89′)

Así jugó el Östersunds.
Así jugó el Östersunds.

El impacto fue inmediato. El Östersunds cogió el balón, lo sacó jugado desde atrás y lo hizo circular con una fluidez impresionante desde el primer minuto de partido. El Athletic se encontró con un rival con las ideas muy claras y definidas que jugaba prácticamente de memoria para activar a sus futbolistas de ataque con movimientos bastante variados. Casi todas las jugadas pasaban por las botas de Ken Sema, un extremo zurdo que partía desde la banda derecha que encaró una y otra vez a Balenziaga. Sema, convocado recientemente con la selección sueca, demostró ser un futbolista eléctrico en conducción y fino en la asociación. Sus diagonales hacia el centro podían terminar con el disparo, pero a menudo exhibía una sensibilidad llamativa para filtrar el pase entre líneas.

A pesar de que un resbalón del portero Keita propició el 0-1 vasco, el Östersunds no renunció a su plan de juego e insistió en la misma idea. Poco a poco se fueron revelando los mecanismos ofensivos de un equipo con un engranaje engrasado en campo rival. Partía con una defensa de cuatro que se convertía en una zaga de tres cuando atacaba porque el lateral izquierdo, Widgren, empujaba al extremo Gero a la posición de delantero centro. El atacante nigeriano, asimismo, ocupaba el área y liberaba al futbolista que partía en punta, el internacional iraní Saman Ghoddos, que bajaba a recibir de espaldas para combinar con los centrocampistas y con Sema. Asimismo, los interiores, Bachirou y Edwards, se soltaban en ataque y a menudo pisaban zona de remate. De este modo, el Athletic acabó desconcertado. Los jugadores del Östersunds no paraban quietos, en un permanente dinamismo, y al mismo tiempo se conocían al dedillo sus movimientos e intenciones, por lo que las combinaciones siempre eran vertiginosas. Los nórdicos perdían el balón en campo contrario y luego presionaban de forma agresiva los primeros pases del Athletic, que sufrió para encadenar varios pases seguidos.

El resultado del fútbol desplegado fue una segunda mitad portentosa. En la primera, vistosa, el Östersunds insinuó el fútbol que llevaba dentro, pero fue tras el descanso cuando encontró más situaciones de remate y demostró que era capaz de sostener sus prestaciones durante casi todo el partido. Remontó el encuentro en un disparo lejano mal blocado por Herrerín que concedió una segunda oportunidad a Gero y con una aparición del inglés Edwards desde la segunda línea, pero luego el cuadro sueco no supo sentenciar a un Athletic congelado, impotente, poco contundente en la retaguardia e inoperante con el balón en los pies. Herrerín sostuvo al equipo vasco en los momentos de mayor dificultad y en la recta final emergió el capitán Markel Susaeta para poner el miedo en el cuerpo del elenco nórdico con varias conducciones meritorias. La primera terminó en un remate peligrosísimo que detuvo Keita. La segunda, en un pase filtrado para Aduriz, que habilitó a Iñaki Williams, autor del 2-2 definitivo sobre la bocina. El Athletic rescató un punto que sabe a gloria después de verse superado futbolísticamente por el modesto Östersunds, al que apetece medir en Bilbao dentro de dos semanas. Si mantienen estas prestaciones lejos de su feudo, será difícil que se les escape el pase a octavos.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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1 comments

100% de acuerdo con todo lo que has dicho sobre el Ostersunds Tomás, merecieron ganar de sobra. Como aficionado del Athletic pocas veces he sentido tanta vergüenza como ayer, aunque con la directiva tan inútil que tenemos esto se veía venir desde que en verano se desestimaron los fichajes de Merino y Galarreta por “no ser necesarios” y se sustituyó a Valverde por un entrenador de 2B, buen panorama nos espera este año…

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