El equipo más modesto de la FA Cup

Jordan Colborne

El Bury, de tercera división, llevaba 125 años en la Football League. Hasta que fue expulsado a principios de la presente temporada por sus problemas financieros. En la FA Cup les correspondía entrar, junto con todos los equipos de tercera y cuarta, en la primera ronda de la fase principal. Pero como ya habían dejado de competir, se llegó al sorteo con un número impar de participantes. La ausencia del Bury garantizaba que un equipo se quedase sin emparejamiento y avanzase directamente a la siguiente ronda. El azar determinó que el afortunado fuese el equipo más modesto que quedaba en la competición: el Chichester City, conjunto de octava división que desde agosto había superado seis eliminatorias previas.

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Aunque hubiese sido en un sorteo y no sobre el césped, pasar de la primera ronda de la fase principal de la FA Cup supuso un premio de 36.000 libras para el Chichester. Esa cifra se sumaba a las más de 45.000 libras que ya habían recaudado en las anteriores eliminatorias. Andrew Bell, presidente del club, ya no se lleva mal con la calculadora. “En apenas 18 meses hemos pasado de estar al borde de la bancarrota a encontrarnos en la segunda ronda de la FA Cup”, afirma satisfecho. Bell estima que estos ingresos les aseguran unos dos o tres años de seguridad financiera, toda una bendición para un equipo que hasta esta temporada nunca había jugado por encima del noveno escalón del fútbol inglés.

Pero no todo lo que han recaudado irá para ellos. Les honra que hayan decidido hacer una donación a la agrupación de aficionados del Bury para ayudarles a crear un nuevo club. En el sorteo de la segunda ronda, el Chichester fue emparejado con el Tranmere Rovers, equipo de tercera. Jugarán fuera de casa, al lado de Liverpool, pero contarán con el apoyo de dos aficiones: los 450 seguidores del Chichester que se desplazarán desde el sur del país estarán acompañados por miembros de la agrupación de aficionados del Bury que quieren expresar su agradecimiento. De una triste situación, la de una afición que se quedó sin su club, por lo menos ha surgido una de las historias más positivas de la temporada, la del gesto solidario de un equipo del non-league football que vive un sueño en la FA Cup.

Domingo 1 de diciembre, 16:00h: Tranmere Rovers-Chichester City

La calle comercial de Chichester. Foto: MarcadorInt.
La calle comercial de Chichester. Foto: MarcadorInt.

Chichester se encuentra en el condado de West Sussex, a 25 minutos por carretera de Portsmouth. Es una población pequeña que apenas supera los 25.000 habitantes, pero tiene estatus de ciudad desde época medieval y cuenta con una catedral del siglo XII. La catedral es la gran protagonista de las postales que se venden en la librería de la calle comercial de Chichester. El librero, un señor mayor con gafas y un traje de tweed, responde extrañado ante la mención del Chichester City FC, el equipo de fútbol de la ciudad. La gente que forma parte del club no miente cuando afirma sin tapujos que poca gente en Chichester sabe dónde está Oaklands Park. El equipo vive a la sombra, al lado de las instalaciones de otros clubes deportivos más populares.“Tradicionalmente, el rugby y el hockey son los deportes que han dominado en Chichester. Tendrías suerte si consiguieses que te trajesen una pizza a Oaklands Park. Lo más probable es que acabase en el club de rugby”, asegura Bell. “Pero ahora la gente está empezando a saber dónde estamos”.

Es un jueves por la noche a principios de noviembre y el Chichester está entrenando en un campo de hockey de hierba artificial. El campo de fútbol no está practicable. Después de un día de trabajo en sus respectivas ocupaciones, la plantilla se prepara para el partido de liga que disputarán el fin de semana. Pero hasta su capitán Connor Cody, que trabaja como entrenador personal, reconoce que resulta complicado dejar de pensar en la FA Cup. Sus amigos se encargan de mantenerle con los pies en la tierra a base de bromas. Ahora ya ha sido entrevistado en televisión, pero hasta hace poco lo que más destacaba era una anécdota en un fish and chips: “Mi compañero de trabajo Harry estaba cenando el viernes por la noche en un fish and chips y me contó que alguien se había puesto a hablar sobre cómo de bien le iba al Chichester y mencionaba mi nombre. Mi amigo me decía: ‘¡No me puedo creer que algún día fuese a escuchar a gente hablando sobre ti un viernes por la noche en un fish and chips!”.

El equipo del Chichester que alcanzó la primera ronda de la FA Cup en 1960 jugando a las cartas antes de medirse al Bristol City . Foto: Chichester City FC.
El equipo del Chichester que alcanzó la primera ronda de la FA Cup en 1960 jugando a las cartas antes de medirse al Bristol City . Foto: Chichester City FC.

Lo más lejos que había llegado el Chichester City en la FA Cup era a la primera ronda, cuando en 1960 se enfrentó al Bristol City y perdió por 11-0. Ahora están ante el partido de sus vidas, un encuentro único en la carrera de todos miembros del equipo. Este domingo es un día histórico para el club. A esta segunda ronda solo llegaba otro equipo de octava división, el Maldon & Tiptree (eliminado el viernes noche al encajar un gol en el descuento ante el Newport County). El Maldon & Tiptre está afiliado con el Colchester United de cuarta división y por tanto dispone de mayores recursos que el Chichester. Aunque el Chichester también tiene su vínculo particular con otras dos entidades: además de una catedral, la pequeña ciudad cuenta con una universidad y una escuela de formación profesional y dos de los entrenadores del equipo, Darin Killpartrick, apodado Dabba, y Daniel Potter, trabajan juntos como profesores. Ambos han tenido como alumnos a miembros de la plantilla actual.

El ambiente en el Chichester City no podría ser más cercano. Tienen un grupo especial, con varios jugadores de la zona que se conocen desde hace muchos años, que compartieron equipo cuando eran más jóvenes antes de irse a otros clubes y que se reencontraron en el Chichester hace un par de temporadas. “Además de compañeros, son amigos”, dice Potter. Con una plantilla unida y un cuerpo técnico reforzado, el año pasado lograron el primer ascenso de su historia de la liga regional al fútbol semiprofesional. “Ganamos la liga y este año no lo estamos haciendo mal”, apunta Potter. “Creo que esta FA Cup es un claro ejemplo de cuánto hemos avanzado como club. Durante los últimos años atravesamos problemas, con muchos jugadores y entrenadores yendo y viniendo. Ahora hemos encontrado una estabilidad que ha sido muy importante”.

Daniel Potter, uno de los entrenadores del Chichester City. Foto: Chichester City FC/Jordan Colborne.
Daniel Potter, uno de los entrenadores del Chichester City. Foto: Chichester City FC/Jordan Colborne.

Para poder enderezar el Chichester hizo falta mucho esfuerzo. Antes de ser presidente, Bell ya había estado en el club hace años como asistente. Después se marchó a otros equipos. Un sábado que no tenía partido de su equipo aprovechó para ir a ver al Chichester. “¿Qué haces aquí?”, le preguntaron en su retorno. “He venido a salvar vuestro club”, bromeaba Bell, en ese momento desconocedor de que el Chichester, en efecto, necesitaba un salvador. Repitió la broma ante un par de personas más y ninguna se rió. “Pensé ‘aquí ya a nadie le caigo bien’, hasta que alguien me llevó a un lado y me preguntó: ‘¿eres consciente de lo que está pasando?’ Le dije que no. Me contó que se iban a quedar sin campo y que estaban endeudados”.

Entonces Bell decidió involucrarse en el club y pronto le propusieron asumir el cargo de presidente. “Dije que sí, pero antes pedí que me aclararan la situación financiera. Debíamos 25.000 libras. ¿Y quedaban otras facturas por pagar? ‘No, no más facturas’, me dijeron”. Así que Bell asumió el reto. “Después, cada semana iban llegando más facturas y me llevaba las manos a la cabeza pensando ‘cómo narices vamos a solventar esto’”. Además de reducir la deuda, lo fundamental era recuperar el contrato de arrendamiento del campo que tenían firmado con el ayuntamiento, verdadero propietario de las instalaciones. Lo habían perdido porque no habían sido capaces de cumplir con las condiciones de mantenimiento que estaban estipuladas en el acuerdo. Para poder ascender de categoría, el Chichester debía tener un campo propio. Finalmente, después de una infinidad de papeleo y de trabajo para ponerse al día con las finanzas, lograron que el ayuntamiento les devolviese el derecho a jugar en Oaklands Park.

Alrededor de 450 aficionados del Chichester viajarán a Merseyside para apoyar a su equipo. Foto: Chichester City FC/Daniel Harker.
Alrededor de 450 aficionados del Chichester viajarán a Merseyside para apoyar a su equipo. Foto: Chichester City FC/Daniel Harker.

Llegó el ascenso a octava, y con él nuevos gastos. Subir implica formar parte de una liga que abarca más territorio. “Estamos pagando el doble y a veces el triple en transporte. Ya no hacemos viajes de veinte minutos. Ahora nuestro derbi es ante un club que está a tanta distancia como el equipo más lejano al que nos enfrentábamos el año pasado. El resto de partidos suelen estar a unas dos horas. Así que los gastos de transporte en bus han aumentado y también es más caro mantener las instalaciones porque recibes más aficionados del equipo visitante en tu campo”.

Algunos clubes no son capaces de lidiar con el salto del fútbol regional al fútbol semiprofesional. Los hay que acaban endeudándose para cubrir gastos y traer jugadores que les puedan mantener en la categoría. Bell quiso que el Chichester se mantuviese coherente con el plan sostenible que había intentado seguir desde su llegada y decidió saldar sus deudas en vez de aumentarlas. “Si esto iba a suponer un descenso, entonces tendríamos que asumir que somos un equipo de fútbol regional. Pero nuestros jugadores se merecen algo mejor, se merecen competir donde estamos ahora y lo están demostrando sobre el césped”, afirma Bell. Saldaron casi toda la deuda, trabajaron para atraer más aficionados al estadio, con ofertas para los más jóvenes, y ahora están intentado mejorar poco a poco las instalaciones. Bell era consciente de que les esperaba un año en la cuerda floja a nivel financiero, pero los resultados les han sonreído y ahora la FA Cup trae unos ingresos que premian el esfuerzo de las últimas dos temporadas. “Nadie se había dado una ducha caliente en más de un año porque no teníamos dinero para arreglar la caldera”, cuenta Bell. “Ahora el colchón de la FA Cup es todo un alivio”.

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El partido ante el Tranmere lo afrontan siendo conscientes de que muy probablemente sea el fin de su aventura. Pero al no haber jugado en la ronda anterior, han tenido un mes entero para mentalizarse. Siempre existe margen para la sorpresa, sobre todo cuando se trata de la FA Cup. El Tranmere cuenta con una estructura profesional, pero no atraviesa un buen momento en liga. Dabba tiene claro que la gran diferencia estará en las áreas: “En non-league, cuando permites que el delantero rival tenga cinco ocasiones, quizás te marque un gol, mientras que uno de la Football League te cuela cuatro”, observa este entrenador que vive su segunda etapa en el club. “Nos fijaremos en sus debilidades y en sus fortalezas y nos concentramos en competir como siempre”.

Pase lo que pase este domingo en Prenton Park, la casa del Tranmere, el Chichester ya puede mirar al futuro con optimismo. Con lo que han ganado, tienen planeado convertir Oaklands Park en un campo de césped artificial. Esto le restaría romanticismo, pero también permitiría que fuese utilizado por equipos de todas las edades a diario y garantizaría ingresos de forma continuada. “Quiero que Oaklands Park sea la verdadera casa del fútbol en Chichester”, afirma Bell. “Creo que como club tenemos la responsabilidad de ofrecer la oportunidad de jugar al fútbol a toda la gente de Chichester”. Bell quiere que Oaklands Park acoja equipos masculinos y femeninos, para gente con discapacidad, para veteranos, equipos de pueblos cercanos que no se pueden permitir su propio campo… El entrenador Potter coincide, y además señala que mejorar las instalaciones será muy importante para asegurar que lleguen al primer equipo más jugadores locales como su capitán Cody, natural de Chichester.

El capitán Connor Cody. Foto: Chichester City FC.
El capitán Connor Cody. Foto: Chichester City FC.

Dabba, el otro entrenador, cuenta que el otro día estaba dando clase en uno de los colegios de Chichester en los que también trabaja y siete niños llevaban puesta la camiseta del equipo. El fútbol gana terreno en esta diminuta ciudad del sur de Inglaterra que ha sido iluminada por la magia de la FA Cup. Quién sabe, quizás llegue el día en el que Bell pueda pedir una pizza a Oaklands Park. Por si todo esto fuese poco, han encontrado una afición amiga en el norte del país. Los seguidores del Bury pronto anunciarán la creación de un nuevo club y no cabe duda de que tendrán muy presente el gesto del Chichester.

Foto de portada: Chichester City FC/Jordan Colborne.

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2 comments

Excelente artículo. El gesto del Chichester con el Bury me recuerda (salvando distancias) al del Llagostera con el Sabadell. Me sorprende que no hayan podido ducharse con agua caliente en 2 años :O . Respecto al Maldon & Tipree, qué lástima que cayeran ayer. En la ronda anterior habían ganado en campo de un rival 4 divisiones por encima.

Esto es maravilloso. La verdad es que estas historias (gracias, Miguel, por este texto tan trabajado) son muy del fútbol modesto de aquí de Reino Unido. Me encanta escucharlas y leerlas porque me reencuentran con el verdadero deporte que es el fútbol. Genial 🙂

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