Every Kick of It: Nueva transición gunner

Arsenal manager Unai Emery prior to the Premier League match at St. James's Park, Newcastle
Picture by Simon Moore/Focus Images Ltd 07807 671782
11/08/2019

Este domingo, el Arsenal agradeció un empate a dos en Carrow Road ante el Norwich City. El decepcionante resultado no sorprende ya a ningún gunner, pues llevan seis jornadas sin ganar; lo único que cambia es la reacción que produce. La cabeza de Unai Emery rodó la semana pasada después de que cayeran en casa por 1-2 ante el Eintracht de Frankfurt en la Europa League. Ahora que el técnico español ya no es el foco de la frustración de la hinchada, el aficionado centra todo su descontento en el compromiso de los jugadores y la dirección del club. Pero, por lo menos durante este período transitorio, también existe margen para el optimismo visto que un hombre de la casa como Freddie Ljungberg es quien ha cogido las riendas de forma provisional.

La llegada del propio Emery en mayo de 2018 también estuvo acompañada por un cierto grado de esperanza. En su primera rueda de prensa prometió un equipo “protagonista con balón” y “muy intenso en la presión”, una idea de fútbol que siempre iba a ser bien recibida en el Arsenal. De esa primera comparecencia también se destacó que Emery hubiese hecho un esfuerzo por hablar en inglés, cuando era evidente que todavía no estaba cómodo con el idioma. Un año y medio después, su idea de juego no era consistente y sus esfuerzos para comunicarse habían pasado de ganarle elogios a convertirse en uno de los motivos asociados a su cese, ya que varios medios han señalado que los problemas de comunicación le habían costado a Emery la conexión con su plantilla. También influye que los mismos medios no encontrasen en Emery a un orador ni inspirador ni elocuente.

Los gunners perdieron la paciencia con Unai Emery. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd.
Los gunners perdieron la paciencia con Unai Emery. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd.

El enfoque era distinto, por supuesto, cuando los resultados sonreían. El Arsenal llegó a encadenar 22 partidos invicto y todo eran risas cuando Emery hablaba sobre cómo veía capítulos de Peaky Blinders para mejorar su inglés. Siempre empezaba sus entrevistas con un good afternoon o un good evening, según el momento del día. Aunque pronunciase mal la palabra evening (los ingleses distinguen el sonido de la ‘v’ y el de la ‘b’ y por eso les llamaba la atención que Emery dijese ‘good ebening’ en lugar de ‘good evening’) y que esto diese pie a bromas, se apreciaban sus modales, sus formas y su intención. Las cosas no funcionaron para Emery en el Arsenal y la situación durante las últimas semanas fue cada vez más tensa, pero finalmente abandonó el club en términos cordiales, con una carta de agradecimiento que elimina cualquier rencor que el aficionado pudiese tener por sus decisiones como entrenador.

Quedar fuera de los cuatro primeros en la Premier League fue la primera gran decepción que se llevaron los gunners en la era Emery. Sus opciones de regresar a la Champions League pasaban por ganar la final de la Europa League ante su rival londinense el Chelsea, pero el Arsenal perdió de forma estrepitosa. Esta nueva temporada la arrancaron con la ilusión que producía el traspaso más caro de la historia del club: Nicolas Pépé, atacante fichado del Lille. También se incorporaban David Luiz, Kieran Tierney y Dani Ceballos, cedido por el Real Madrid. Por otro lado, Emery dejaba claro que iba a contar con jóvenes canteranos como Mattéo Guendouzi, Joe Willock o Bukayo Saka.

No fue un inicio asombroso, pero no existía un estado de alarma como el que vivían otros dos miembros del top six que ya se adentraban en una crisis: su vecino el Tottenham y el Manchester United. Entonces pierden un lunes por la noche en Bramall Lane frente al Sheffield United y todos los problemas se acentúan. Llega el partido ante el Leicester City antes del último parón internacional, Emery le juega desde el respeto al equipo de Brendan Rodgers y pierde 2-0. Ante ciertos rivales, el español no era coherente con aquella idea de fútbol que anunciaba en su llegada. Pero no solo fue una cuestión de ausencia de estilo.

Fredrik Ljungberg se ha convertido en el entrenador interino del Arsenal. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd.
Fredrik Ljungberg se ha convertido en el entrenador interino del Arsenal. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd.

La gestión de la plantilla ha sido uno de los grandes lastres del progreso del Arsenal bajo las órdenes de Emery. Sus limitaciones a la hora de transmitir su mensaje a los futbolistas pudieron afectar a su liderazgo del equipo, pero dentro de ese vestuario ya existían otros problemas. Estaba el caso de Mesut Özil, uno de los jugadores con mayor talento de la plantilla y a su vez uno de los más inconsistentes, que había firmado un astronómico contrato el pasado mes de febrero y que ahora parecía destinado a abandonar el club. Llegado un punto, Emery anunció que, en decisión conjunta con la dirección del club, Özil no jugaría más. Después se retractó y Özil volvió a ser titular. Igual de frustrante para los gunners era la situación de Pépé. En el Emirates esperaban verle triunfar en ataque junto a la ya establecida dupla de Alexandre Lacazette y Pierre-Emerick Aubameyang, pero Pépé se quedó sin sitio en los esquemas de Emery. También decayó la emoción inicial que había causado Dani Ceballos. Pero lo peor sin duda alguna fueron los problemas de Granit Xhaka. A pesar de ser uno de los jugadores más criticados de la plantilla, Emery siguió confiando en él. La capitanía se decidió por votación entre los miembros del vestuario y Xhaka fue el elegido. Hasta que en un partido en casa la afición le abucheó y el respondió gesticulando y lanzando su brazalete y su camiseta con desdén.

En cuanto empeoraron los resultados, se terminó la paciencia con Emery. El primer sucesor de Arsène Wenger no ha tenido una etapa larga. Nunca iba a ser fácil en el Arsenal, donde los éxitos de la era dorada con Wenger han generado entre la afición un nivel de exigencia que les está trayendo inevitables decepciones. Ahora los gunners pueden tomarse un descanso de sus lamentos y renovar ilusiones con Ljungberg. Además de jugar para el Arsenal entre 1998 y 2007, el sueco entrenó en la academia y fue el entrenador del filial y esta temporada ejercía de asistente de Emery. Ljungberg tendrá que obtener buenos resultados para que su antiguo compañero Edu, ahora director deportivo del Arsenal, y el resto de directivos confíen en él hasta final de temporada. Cuando el Tottenham despidió a Mauricio Pochettino, ya habían llegado a un acuerdo con José Mourinho. El Arsenal está afrontando la transición de un modo distinto, ganando tiempo con un entrenador interino antes de traer a alguno de los candidatos que se barajan, como Massimiliano Allegri o Mikel Arteta. Se quede Ljungberg o llegue otro técnico, el objetivo será el de alcanzar los puesto Champions que ahora mismo tienen a siete puntos.

Mikel Arteta, asistente de Pep Guardiola en el City, ya había sido un candidato para el banquillo del Arsenal en 2018. Foto: Robert Smith/Focus Images Ltd.
Mikel Arteta, asistente de Pep Guardiola en el City, ya había sido un candidato para el banquillo del Arsenal en 2018. Foto: Robert Smith/Focus Images Ltd.

Dos pinchazos en el top-4

El Liverpool parecía que por fin iba a ganar un encuentro sin apuros cuando vencía al Brighton por 2-0 antes del descanso gracias a un doblete de Virgil van Dijk. Pero en el segundo tiempo su guardameta Alisson Becker fue expulsado y el Brighton recortó distancias. Aun así, los de Jürgen Klopp lograron sumar un nuevo triunfo que amplía su ventaja con respecto al Manchester City. El equipo de Pep Guardiola se adelantó dos veces ante un defensivo Newcastle que en ambas ocasiones logró igualar el marcador. El empate les deja terceros a tres puntos del Leicester City, que perdía ante el Everton pero logró culminar una remontada con un gol en el descuento. Peor le fue al Chelsea. Frank Lampard cayó por 0-1 ante el West Ham, el equipo en el que arrancó su carrera como futbolista. Esa victoria en Stamford Bridge le da un respiro a Manuel Pellegrini. En los spurs sigue la emoción con la llegada de José Mourinho y el resurgir de Dele Alli, que marcó un doblete en el triunfo del Tottenham ante el Bournemouth. El empate del Manchester United ante el Aston Villa mantiene a Ole Gunnar Solskjær en la cuerda floja. Quien ya ha caído es Quique Sánchez Flores, cesado tras la derrota del Watford ante el Southampton. 

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El Newcastle frenó al Manchester City y los de Guardiola ahora están a once puntos del Liverpool. Foto: Robert Smith/Focus Images Ltd.
El Newcastle frenó al Manchester City y los de Guardiola ahora están a once puntos del Liverpool. Foto: Robert Smith/Focus Images Ltd.
Foto de portada: Simon Moore/Focus Images Ltd

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2 comments

El Arsenal firmó muy buenos partidos el año pasado (en particular las dos eliminatorias de EL contra Napoli y Valencia, y un 5-2 ante Spurs), que alternó con otros muy flojos (en particular ante los dos gallos Liverpool y City, y también otros de resaca en el tramo final tras partidos de EL que acabaron costando la clasificación para Champions). El equipo jugaba alegre, pero tenía problemas de balance defensivo.

Este año no se ha visto nada bueno. Por contra, algunos de los últimos de la era Emery fueron un despropósito, especialmente en el juego con balón, con errores impropios en el pase en creación de jugada de un equipo del nivel que se espera del Arsenal. El principal problema que veo es que han salido Mikhytarian y Ramsey y que Ozil el año pasado aguantaba 60 minutos y ahora aguanta 30. A cambio, el equipo se llena de jóvenes (Sakha, Willock, Nelsson o el propio Pepe) con talento a desarrollar pero sin un impacto inmediato en el juego. La defensa no se ha reforzado convenientemente, siendo un David Luiz en clara cuesta abajo de su carrera, un parche que no soluciona nada. En consecuencia, pierden la frescura combinativa que tenían y mantienen sus debilidades.

No lo tiene fácil el sustituto de Emery, como bien se ha podido comprobar con Ljunberg en Norwich.

El Arsenal fue motivo de burla en memes y vídeos por el desconcierto de los jugadores a la hora de ocupar la posición o saber dónde mandar el balón. No sé dónde estuvo el problema, pero lo que estaba en el cerebro de Emery nunca se plasmó en el campo.
Las navidades nos van a dejar claro que el campeón es el Liverpool o que hay Premier hasta Mayo. Saldremos con una de las dos caras de la moneda.

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