Un equipo de oro reina en el fútbol africano

Mo. Foto: GovernmentZA.

En 1995, Sudáfrica vivía días complejos. Mandela ya era presidente y en los terrenos deportivos llegaban alegrías que permitían creer en un futuro mejor, pues la violencia aún marcaba el día a día del estado. Ese año la selección de rugby ganó el Mundial en casa, uniendo a todas las razas en un estadio. Y en 1996, la selección de fútbol organizó y ganó la Copa Africana de Naciones. Por el medio, a finales de 1995, los Orlando Pirates, uno de los equipos más populares de Soweto, ganó la Champions africana con un gol agónico fuera de casa en el campo del ASEC Mimosas marfileño. Esa era la única Champions de un club de Sudáfrica. Hasta ahora.

El Mamelodi Sundowns de Pretoria ha derrotado al Zamalek egipcio en la final de la Champions, pintando de amarillo y verde el país. Los “brazilians”, como son conocidos pues visten inspirados en la selección brasileña, ganaron 3-0 el partido de ida y en la vuelta aguantaron bien. A falta de cinco horas para el partido, 70.000 hinchas del Zamalek ya llenaban las gradas soñando con el milagro y con poder ganar su sexta Champions, la primera desde 2002. No pudo ser, solamente ganaron por 1-0 y la copa voló a Pretoria. Un equipo vestido de color oro manda en el continente. Y manda, en parte, gracias al oro.

Los Sundowns suman ya muchos años de buen trabajo. Han potenciado su academia, invertido en buenos jugadores y, finalmente, conquistado el continente. Y todo gracias al dinero de Patrice Motsepe, un hombre que explica a la perfección el nuevo estado, rico gracias a las minas de oro. Criado en Soweto, creció con las historias de los abuelos sobre las poblaciones de donde fueron expulsados, pues Soweto creció a finales de los años 40, en 1948, cuando fue construida con el fin de alojar a los negros que hasta entonces vivían en áreas designadas por el gobierno para los blancos. El apartheid separó físicamente barrios, ciudades. Durante los años 30 y 40 la industria creció, especialmente la minera, cerca de Johanesburgo. Los empresarios blancos querían mano de obra negra barata, aunque luego, cuando llegaron tantos trabajadores a las ciudades, se asustaron y prohibieron que vivieran cerca de ellos. Así, vació el centro de urbes y zonas residenciales. Y Soweto nació amontonada, asfixiante, aunque también viva y rebelde.

El pequeño Motsepe vio cómo crecía Soweto, y cómo amigos y familiares eran apaleados o heridos en las manifestaciones de los años 70. El 16 de junio de 1976, una manifestación contra la obligación de que la enseñanza a los negros fueran tanto en afrikáans como en inglés, lenguas de la población blanca y no de la negra, acabó con 566 estudiantes muertos, muchos niños. Compañeros de clase de Motsepe fallecieron. Aunque la familia Motsepe entendió que debía salir adelante como fuera y el padre, profesor, apostó por crear un negocio destinado a vender comida a los mineros. Un negocio modesto. Sin fe en un sistema racista, los Motsepe se buscaron la vida y el hijo aprendió los secretos de cómo comprar, vender y crecer. El Spaza Shop familiar, como se conocen en Sudáfrica estos negocios informales donde se compra de todo, fue la verdadera escuela del hombre más rico del país ahora mismo.

Gracias al trabajo del padre, Motsepe pudo estudiar en la universidad de Swazilandia, el pequeño estado vecino donde muchos negros estudiaban para poder conocer la libertad. Motsepe volvió para laurearse en derecho en la Universidad de Witwaterstrand cuando el apartheid se desmoronaba y el mismo año que Mandela era elegido presidente, él encontró trabajo de abogado, especializado en conflictos mineros. El ascenso fue imparable y, aprovechando un programa gubernamental para potenciar jóvenes empresarios negros, fundó una empresa especializada en aprovechar la arenilla de oro de las minas, para que nada fuera desaprovechado. El ascenso fue imparable y en 1997, en un momento de crisis del oro, compró minas a buen precio y empezó la construcción de su imperio. Actualmente tiene diferentes empresas y es directivo de grandes consorcios mineros internacionales. El hombre más rico del país, además, tiene una hermana casada con el político Cyril Ramaphosa, quien llegó a ser uno de los hombres más poderosos del estado. Y todo gracias a las minas. Ramaphosa fue el principal líder sindical de los mineros y así conoció a los Motsepe. Así, la hermana pasó a ser su segunda esposa (la poligamia no es ilegal en el estado) y con Motsepe pudo llegar a acuerdos que beneficiaron a todos. Los mineros mejoraron sus condiciones y las empresas de Motsepe crecieron.

En medio de su ascenso, en 2003, compró los Mamelodi Sundowns. De momento, ha ganado 4 ligas y esta Champions, fichando entrenadores extranjeros famosos como Stoichkov, Angel Cappa o Neeskens. En 2012 apostó por el antiguo seleccionador, Pitso Mosimane, cuando nadie en el país quería ver a este antiguo jugador internacional por un ridículo espantoso. Ayudante de Parreira en la selección en el Mundial del 2010, Mosimane era el seleccionador en 2012, cuando en la última jornada de las eliminatorias de clasificación para la Copa de Naciones, le dijo a sus jugadores que jugaran relajados pues con un empate estaban clasificados. Pero el empate no servía y después de 20 minutos celebrando en el césped, las risas se conviertieron en vergüenza. Mosimane fue destituido y con su Champions ha recuperado crédito.

Y detrás se esconde alguna cosa más importante. Los empresarios que han controlado los clubes han apostado siempre por entrenadores extranjeros. Cuando en 2014 los Sundowns ganaron la liga, Mosimane se convirtió en el primer entrenador negro sudafricano capaz de ganar la liga. Antes, solamente la habían ganado entrenadores blancos o extranjeros. El mismo Motsepe ha admitido que el momento de confiar más en la gente de casa había llegado. La plantilla tiene relativamente pocos jugadores de fuera comparado con otros equipos de primer nivel africano. En el partido de vuelta de la final jugó el marfileño Bangaly Soumahoro, Khama Billiat de Zimbabwe y Anthony Snoti Laffor de Liberia. Los otros 8, jugadores locales.

Cuando hace meses el equipo debutó en la previa de la Champions con derrota por 1-0 en el campo del Chicken Inn de Zimbabwe (equipo llamado así pues tiene detrás una marca de pollos), parecía que sería otro año con los equipos de Sudafrica sin tener peso en el continente. Más todavía cuando en la segunda ronda previa cayó eliminado por el AS Vita, que fue descalificado por alineación indebida, en un giro de los acontecimientos que permitió repescar a los sudafricanos. Y ahora, los Mamelodi Sundowns pueden jugar contra el Real Madrid el Mundial de Clubes, aunque en semifinales le tocaría Atlético Nacional de Medellín. Sea como sea, Sudafrica está de fiesta. Vuelve a ser importante en el continente con un balón en los pies.

Foto de portada: GovernmentZA.

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