Argentina y Brasil también son olímpicas

Argentina fans during the 2014 FIFA World Cup Final match at Maracana Stadium, Rio de Janeiro
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13/07/2014

Cumplieron con las expectativas generadas en la primera ronda y finalmente Argentina y Brasil sellaron los dos billetes de la CONMEBOL para los próximos Juegos Olímpicos de Tokio. La Albiceleste mostró su autoridad en la fase final al certificar la primera posición del cuadrangular definitivo con dos triunfos ante Colombia y Uruguay mientras Brasil se jugó el pase a los JJOO en la última jornada en un enfrentamiento directo ante Argentina. La Albiceleste tuvo en sus manos dejar a Brasil sin la opción de revalidar su medalla de oro en la cita olímpica, pero acusó algunas ausencias por sanción (Gaich, Urzi y Capaldo) y ya no opuso demasiada resistencia después del primer tanto brasileño.

La selección argentina, dirigida por Fernando Batista, armó un bloque reconocible que repitió en casi todos los partidos hata el punto de conocerse de memoria. La línea defensiva formada por De la Fuente, Nehuén Pérez, Facundo Medina y Claudio Bravo resultó casi inamovible, solo con alguna variación puntual en el sector derecho. Nehuén Pérez lideró la zaga con su contundencia y jerarquía en el eje de la defensa, aunque cometió un error particularmente grosero en el último choque ante Brasil que propició el 0-2 de la Canarinha al quedarse demasiado corta una cesión a Cambeses. Argentina no desplegó un fútbol brillante, pero sí fue efectiva en las áreas. Con Vera y Capaldo supo mantener el orden en la medular y confió en sus futbolistas de más talento para marcar la diferencia cerca del arco rival.

Argentina peleó por el Sudamericano sub-20 hasta la última jornada. Foto: MarcadorInt.
Nehuén Pérez fue uno de los pilares de la selección argentina. Foto: MarcadorInt.

El futbolista más determinante de la Albiceleste fue, sin lugar a dudas, Alexis Mac Allister. El centrocampista del Brighton se enfundó la ‘10’ y gozó de libertad entre líneas para sacar a relucir su fantástico golpeo desde la larga distancia. Sus disparos a balón parado siempre entrañaron peligro y demostró que puede generar una ocasión de gol en cualquier momento cuando puede armar la pierna derecha, seguramente su mejor virtud. El ex de Boca sacó rédito de su sociedad con Gaich, pues el poderoso delantero de San Lorenzo solía ejercer de imán con sus 190 centímetros de altura y le servía balones de cara. El físico de Gaich permitía a Argentina desplegarse en los momentos de mayor sufrimiento con un juego más directo que bastaba para burlar la presión rival. La habilidad de Urzi en el uno contra uno en el sector izquierdo o la capacidad de Julián Álvarez para combinar entre líneas fueron otros argumentos del campeón del torneo Preolímpico.

Brasil también ganó sus cuatro partidos de la primera fase, pero sufrió más dificultades para imponerse en la fase final. Se le atragantaron los encuentros ante Uruguay y Colombia a pesar de la jerarquía de Bruno Guimaraes y Matheus Henrique para marcar los tiempos en la medular. Empezó perdiendo ambos partidos, aunque ante la selección charrúa un error de De Arruabarrena le permitió empatar poco después de encajar el primer gol. Ante Colombia le costó más mepatar. Sus centrales no se mostraron particularmente firmes (mejor Nino que Fuchs o Bambu) y necesitó de las incorporaciones de Guga para aportar profundidad por el sector derecho a partir de algunos de sus laterales. Más sencillo era dominar los partidos cuando el cronómetro avanzaba y Guimaraes y Matheus Henrique gozaban de más tiempo y espacio para organizar los ataques. Bruno Guimaraes, ya futbolista del Olympique de Lyon, era el encargado de recibir los primeros envíos mientras Matheus Henrique solía ofrecerse un peldaño por delante del ‘5’.

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En tres cuartos, la calidad de Brasil acabó inclinando la balanza de forma recurrente, aunque las apariciones de los mediapuntas fueron inconstantes. En una ocasión podía aparecer Antony, extremo zurdo habilidoso en el uno contra uno y de formidable golpeo que solía partir desde la banda derecha. En otras era Paulinho quien exhibía su potencia desde la izquierda. Pedrinho, más fino, afrontaba la tarea de enlazar entre líneas y en algunos momentos ofreció pases que habilitaban a sus compañeros. Matheus Cunha, máximo artillero del campeonato con cinco goles, ofrecía un punto de referencia en el área y ponía su olfato al servicio del colectivo. El nuevo ariete del Hertha, donde lo traspasó el RB Leipzig el pasado 31 de enero, no se relaciona mucho con el juego pero sí suele mostrarse seguro en el remate dentro del área. El eléctrico Pepê en una de las bandas o el poderoso Reinier en la mediapunta también ejercieron de revulsivos en más de una ocasión.

Se quedaron a las puertas de los Juegos Olímpicos tanto Uruguay como Colombia. El elenco celeste venció a los cafeteros en la última jornada y trasladó la presión a Brasil antes de su último enfrentamiento ante Argentina, aunque no se mostró tan segura en defensa como mandan los cánones uruguayos. Gustavo Ferreya modificó su defensa sobre la marcha y acabó apostando por Gularte y Laborda, siendo este segundo un zaguero veloz para la corrección pero algo blando en el choque. En la medular se fue asentando Manuel Ugarte, el futbolista más joven del plantel charrúa (18 años), que fue creciendo con el paso de los partidos. Desempeñó un rol más posicional, pero también demostró una notable capacidad para girarse bajo presión y en alguna ocasión pisó el área rival. Por otro lado, en Colombia destacaron sobre todo sus futbolistas de mejor pie. Jorge Carrascal era el punto de apoyo de sus compañeros entre líneas. Tanto desempeñando el papel de falso nueve como en la mediapunta, el ex del Sevilla (ahora en River Plate) se ofreció entre líneas y mostró su calidad en la asociación. Se gira bien, elimina a adversarios a través del regate y es habilidoso en espacios reducidos. Su presencia entre líneas desplazó a la banda a Nicolás Benedetti, actualmente en Club América,  que partía desde el flanco para asomarse en el carril central en busca de socios. También completó un notable torneo Eduard Atuesta, centrocampista de Los Ángeles FC. En escala colombiana, Atuesta asumió un rol similar al de Guimaraes o Matheus Henrique en Brasil: pedía la pelota en cada jugada para organizar los ataques de su equipo y exhibía tanto criterio como pausa en sus intervenciones.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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