El Barco de Independiente

Independiente - Blondis Cab

Rosario es la capital de la pelota, una de las ciudades más futboleras del mundo, un territorio en el que das una patada a una piedra y aparece un futbolista. El último, Ezequiel Barco, criado en Villa Gobernador Galvez, a media hora de la ciudad en la que nació Messi, Banega, Dí Maria, Maxi Rodríguez, Menotti o la que adoptó para jugar a Kempes o Maradona. Una ciudad que transpira futbol por todas sus calles.

Ezequiel Barco dio sus primeros toques con la pelota en Central Córdoba, un club humilde de Rosario, conocido por el “Trinche” Carlovich, un futbolista destacado en los años 70 y 80. Los que le vieron jugar afirman que fue uno de los mejores jugadores del país.

El desparpajo de Barco llamó la atención del mayor proveedor de jóvenes promesas en Argentina: Jorge Griffa. El captador y formador de talentos como Valdano, Tévez, Pochettino o Batistuta, entre otros, no dudó en sumar al joven Barco al club que lleva su nombre, la Asociación Atlética Jorge Griffa (institución que viste los mismos colores que el Atlético de Madrid, donde Griffa brilló más de diez años). Barco no solo jugó en las inferiores, sino que lo hizo durante dos años en el primer equipo que compite en la Liga Rosarina. El hijo de Griffa, que forma parte del departamento de captación de Independiente, deslumbrado por las condiciones de Ezequiel Barco, decidió incorporarlo al club de Avellaneda.

18 meses después de aterrizar en la pensión de Independiente, ya marcaba diferencias en la séptima y la sexta división. Estuvo un mes a las órdenes de Fernando Berón junto a Lucas Patanelli, otra joven promesa sobre la que rumoreaban interés de Barça y Madrid. Cuando fue el momento de asentarse en la reserva (la categoría más próxima al primer equipo) lo llamó Gabriel Milito. Al técnico de Independiente le llegaron buenas referencias sobre el joven rosarino de 17 años y cuando lo vio en acción tomó la decisión de sumarlo a la pretemporada del equipo. Fue entonces y tras los buenos amistosos ante Camioneros y Villa Dálmine cuando el cuerpo técnico pensó que podría ser un buen recurso para enriquecer la plantilla. El debut oficial con la camiseta de Independiente tuvo lugar frente a Lanús en la Copa Sudamericana. Días después se estrenaría en el torneo local ante Defensa y Justicia.

Cómo y por dónde juega Ezequiel Barco

En el flexible 4-3-3 que presenta Gabi Milito en Independiente, Ezequiel Barco arranca como interior, lo ha hecho varias veces en el perfil izquierdo y otras tantas por el carril derecho. Así que pese a no existir en el esquema su posición natural -la de enganche-, se está adaptando bien en una demarcación que le exige un constante ida y vuelta. No escatima en esfuerzos para defender.

Ezequiel Barco promete. Foto: Juanfl22, bajo licencia Creative Commons 4.0.
Ezequiel Barco promete. Foto: Juanfl22, bajo licencia Creative Commons 4.0.

Mide 1’67. Es diestro, pero conduce la pelota con el mismo estilo que un zurdo cerrado. Parece Di María, por poner un ejemplo. Las conducciones por el carril central son muy potentes, tiene un poderoso tren inferior que le permite salir ileso de los choques, un cambio de ritmo infernal, es ágil, escurridizo y destaca por tener un bien escaso en el futbol actual: el regate, su mayor virtud.

Está más cómodo en el rol de repartir asistencias que finalizando las jugadas. Es un canalizador del juego, pero Milito, consciente del peso que tiene jugar en Independiente, todavía no le ha hecho asumir esa responsabilidad. Lo lleva con tranquilidad, quieren hacerle quemar etapas con naturalidad, incluso le tiene controlado las apariciones con los medios para eludir exponer al jugador. Los mayores le aconsejan: ellos también saben que es el futuro de Independiente.

Foto de portada: Blondis Cab.

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