Urawa Reds sobrevive al primer envite

Ramón Díaz - rogeriotomazjr

Urawa Red Diamonds resistió el empuje de Al Hilal y sacó un valioso empate a uno de su visita a Riad en la ida de la final de la Champions League asiática. El equipo saudí jugó con gran personalidad frente a su afición en su intento por proclamarse campeón continental 17 años después y desplegó su mejor fútbol durante la primera mitad, pero no le bastó para doblegar al duro cuadro nipón. No solo Al Hilal se vio por debajo a las primeras de cambio, casi en la primera jugada de ataque de los japoneses, sino que el elenco de Oriente Medio se repuso a la lesión de Carlos Eduardo, uno de sus dos jugadores más determinantes a lo largo de la competición, y generó multitud de ocasiones de gol para remontar e incluso ganar por una diferencia relativamente amplia. No las aprovechó Al Hilal, que no pudo mantener su elevado ritmo de juego durante todo el encuentro.

Al Hilal 1 (Khrbin 37′)
Urawa Red Diamonds 1 (Rafa Silva 7′)

AL Hilal vs Urawa Reds - Football tactics and formations

Urawa Red Diamonds pescó el tan ansiado gol del equipo visitante nada más arrancar la contienda. Rafa Silva dejó en pañales a la zaga saudí con una maniobra de pura potencia por el flanco izquierdo que derivó en un centro mal despejado por la cobertura local. El rebote lo recogió el propio delantero brasileño dentro del área ante la pasividad de Al Hilal para anotar un gol que condicionó el resto del choque, pues la única particularidad de la Champions asiática es que los únicos tantos visitantes que no valen doble en caso de empate en el global del cruce son los anotados en las prórrogas. Además, justo en la acción previa al tanto de Silva, Carlos Eduardo cayó lesionado. El mediapunta de Al Hilal intentó seguir, pero se marchó sustituido antes de tiempo. Todo parecían malas noticias para el combinado saudí, al que la fortuna no le sonrió en los primeros compases de la final.

Sin embargo, la suerte de Al Hilal cambió con la entrada de Nawaf Al Abid. El futbolista que entró para hacer olvidar la ausencia de Carlos Eduardo revolucionó la final de un modo absolutamente inesperado hasta el punto de que nadie se volvió a acordar del brasileño. Partiendo desde el sector izquierdo, el menudo futbolista zurdo empezó a agitar al cuadro saudí con su permanente movimiento. No paró de ofrecerse por dentro y girar a Urawa Red Diamonds con su preciso desplazamiento en largo para la incorporación del lateral de la banda opuesta. Al Abid fue un torbellino por el carril central que desbordó por completo al finalista japonés y dio opciones de pase al uruguayo Nicolás Milesi, otro que rajó a la retaguardia nipona con pases largos hacia los flancos. Luego, desde posiciones cercanas a la línea de cal, Al Hilal bombardeó el área de Urawa Red Diamonds, que evidenció tremendas dificultades para despejar cualquier tipo de centro tenso que merodeara el área pequeña. El portero Nishikawa evitó el empate con dos manos sensacionales antes de que cayera el inevitable gol de Omar Khribin, que se convirtió en el máximo artillero de la Champions con su décima diana. La sexta entre las semifinales y la final.

Japanese supporters celebrate after Shinji Kagawa of Japan scored the second goal during the AFC Asian Cup match at Melbourne Rectangular Stadium (AAMI Park) Melbourne, Australia Picture by Frank Khamees/Focus Images Ltd +61 431 119 134 20/01/2015
Al Hilal no pudo darle la vuelta al partido en una eliminatoria que se resolverá en Japón. Foto: Focus Images Ltd.

Al Hilal asfixió a Urawa Reds durante la primera parte. Casi no le permitió desplegarse a la contra, aunque le costó contener las arrancadas de Rafa Silva por el sector izquierdo. La potencia del brasileño a la espalda del lateral Al Burayk resultó la única vía de escape del cuadro japonés junto a los toques de clase de Kashiwagi, el mejor de los centrocampistas nipones. El cuadro saudí respondió a cada incursión de Urawa con ataques verticales que a menudo no daban tiempo al conjunto visitante a reagruparse cerca del área, uno de los motivos por los que la defensa visitante transmitió malas sensaciones. Se la vio mucho más expuesta -y más a menudo- que en la semifinal frente a Shanghai SIPG, uno de los clubes con atacantes de mayor prestigio en el continente asiático.

La dinámica de la final cambió en la segunda mitad, de ritmo más bajo. Urawa Reds contemporizó el juego, estiró sus posesiones y dilató la frecuencia de los ataques del elenco de Oriente Medio. El equipo japonés amasó más la pelota, lo que le permitió asentarse en campo contrario con mayor asiduidad y también defender más arriba. A Al Hilal le costó responder a los nuevos retos que demandaba el partido, y además se apagaron las luces de algunos de sus jugadores más determinantes: Al Dawsari se mostró impreciso en la toma de decisiones y Khribin se diluyó con el paso de los minutos. Un proceso inverso al de Kashiwagi y Aoki, dos centrocampistas cuya influencia creció con el paso de los minutos. La fase en la que el segundo gol de Al Hilal parecía inevitable pasó de largo y en la recta final Urawa Red Diamonds incluso desaprovechó una oportunidad para anotar el 1-2, pues Umesaki cruzó demasiado ante la salida de Al Mayouf. En el descuento Al Dawsari también erró en una buena situación para inclinar la balanza de una eliminatoria que se resolverá el próximo sábado en Saitama.

Foto de portada: rogeriotomazjr.

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