Ricardo Rodríguez, en busca del ascenso en Japón

Ricardo Rodríguez Tokushima Vortis entrenador

Dos entrenadores españoles se juegan sus opciones de ascender a la primera división japonesa este fin de semana. Este domingo (08:00, hora peninsular española) arranca la última jornada de la liga regular de la J2 League, la segunda categoría del fútbol nipón. Uno de los partidos estrella, entre dos conjuntos que aspiran al ascenso, lo protagonizan Tokushima Vortis y Tokyo Verdy. Al conjunto capitalino lo entrena Miguel Ángel Lotina. Al de la isla Shikoku, de la ciudad de Naruto, el asturiano Ricardo Rodríguez. Quien gane se aferrará a la quinta plaza de acceso al play-off de ascenso. Sin embargo, una derrota les dejará casi seguro sin opciones de subir. Ya esperan en primera tras certificar el ascenso directo Shonan Bellmare y V-Varen Nagasaki, que se estrenará en la élite.

Tokushima Vortis solo ha jugado en primera en una ocasión. En 2013 logró subir tras ganar el play-off a costa de dos equipos de mayor tradición en primera como JEF United Chiba y Kyoto Sanga. La experiencia en la élite solo duró un año, así que el objetivo de los de Ricardo Rodríguez es volver a disfrutar de nuevo de la máxima categoría del fútbol nipón. “Estamos jugándonos todo en estos últimos partidos. Ahora mismo estamos en una situación con un poco de ventaja, pero hay muchísima igualdad en esta categoría. Es una división muy dura que hasta ahora no se ha dividido. Estamos intentando aislarnos de la repercusión que pueda tener el partido. Para intentar eliminar el estrés en el jugador es importante focalizarles en el trabajo que hay que hacer para que hagan los que nos ha traído hasta aquí”, explicaba el técnico ovetense a MarcadorInt.

El conjunto del sur de Japón es el segundo equipo más goleador de la categoría y busca desarrollar un fútbol ofensivo que le acerque a los objetivos marcados. La propuesta de Ricardo Rodríguez desde que se hizo cargo de la entidad este curso pasa por aplicar el juego de posición. Para el partido del domingo Tokushima Vortis pretende “intentar hacer lo que hemos hecho durante todo el año, jugar con nuestras señas de identidad: tener el balón, ser protagonistas, intentar dominar el partido, presionar en campo contrario”, según detalla el preparador asturiano.

La adaptación de un modelo contracultural

La experiencia de Ricardo Rodríguez en Japón no es su primer contacto con el extranjero. Ni tampoco con el fútbol asiático. El entrenador asturiano ya había trabajado en la federación de Arabia Saudí, dirigiendo al combinado sub-17, y a nivel de clubes dirigió a tres equipos en Tailandia: Ratchaburi, Bangkok Glass y Suphanburi. Por este motivo, Rodríguez era consciente desde el primer día de las dificultades que puede suponer la barrera comunicativa a la hora de conectar con sus nuevos futbolistas. Gran parte del éxito depende del buen hacer del traductor: “Tras estar en Arabia y en Tailandia con traductor sabía que su figura es la clave. Yo le digo que realmente el entrenador es él, porque es a quien escuchan”.

En esta línea, Ricardo Rodríguez realizó un trabajo previo con el traductor de Tokushima Vortis antes de iniciar los entrenamientos con la primera plantilla. Con el idioma hemos encontrado un traductor con el que congenié bien enseguida. Invertí bastante tiempo en explicarle todos los conceptos del juego de posición, hicimos incluso un curso con los entrenadores del fútbol base para que lo desarrollasen. Eso también sirvió para que él tuviera que explicarlo y así el primer día de entrenamiento ya tuviésemos todo el tema muy claro”, relata el técnico de Tokushima Vortis. En total, un trabajo de cuatro o cinco días para trabajar los conceptos y las situaciones de juego que dio pie a dos cursos distintos: uno para el cuerpo técnico de japoneses y el preparador físico brasileño y otro para el resto de entrenadores del fútbol base de la entidad. “Así me aseguré que no solo lo entendiese, sino que también lo desarrollara en japonés para que lo tuviese claro”, argumenta Rodríguez.

RR
Ricardo Rodríguez da instrucciones en un partido. Foto cedida por Ricardo Rodríguez.

Luego llegó el turno de los futbolistas. La tópica disciplina del jugador japonés, obediente y muy profesional según Ricardo Rodríguez, implica una predisposición a absorber los nuevos métodos de entrenamiento: “Aprecian la cercanía que puedas tener con ellos en el diálogo y que todos los trabajos sean con el balón. Que ellos vean que queremos jugar de una manera y desde el primer entrenamiento vamos plasmando esa idea de partido”. “Ahora ya hemos avanzado en muchas cosas y el equipo tiene una capacidad de funcionamiento mayor, pero me sorprendió cómo ellos lo integraban y lo asumían. Lo aprendían muy bien. Creía que iban a tardar bastante más”, explica el asturiano sobre su trato con el futbolista nacional. La planificación de la plantilla ya persiguió el objetivo de fichar a jugadores que encajaran con la propuesta del técnico español. “La primera idea era firmar a futbolistas para que desarrollaran el juego de posición. Fue la primera tarea a hacer con la dirección deportiva”, apunta.

El sistema de juego practicado por Tokushima Vortis contrasta con lo que proponen la mayoría de equipos de la segunda división japonesa, donde abundan los sistemas con tres centrales. Aquí se juega mucho con el 3-4-2-1, un sistema en el que los dos mediapuntas pasan a defender. La mayoría defienden en 5-4-1. Para nuestro estilo hemos tenido bastantes empates porque los equipos se encierran atrás”, analiza el exentrenador del Girona. “Tienes que estar muy fino y dominar los conceptos del juego de posición para poder encontrar a los rivales en las zonas que quieres. Cada día los equipos contrarios van buscando soluciones distintas para parar nuestro juego y buscarnos a la contra, por ejemplo”, añade Rodríguez.

Un cambio de registro con origen en Tailandia

La trayectoria de Ricardo Rodríguez en varios países del continente asiático ha abierto el abanico de conceptos que maneja el técnico asturiano a la hora de entrenar. En este aspecto, su paso por Tailandia supuso un antes y un después a la hora de intentar aplicar un modelo de juego más ofensivo en sus equipos.Hay un punto de inflexión cuando fiché por Bangkok Glass. El club tenía una filosofía de ataque. Allí daba igual ganar o perder, querían atacar al máximo. Cambió un poco mi visión. A veces buscas el equilibrio, con Ratchaburi éramos un equipo de contragolpe porque era como podíamos sacar más rendimiento. En Bangkok Glass quise desarrollar el juego de posición y decidí irme a Alemania para ver a Guardiola entrenar y estar en contacto con Domènec Torrent, al que ya conocía de cuando estuve en Málaga y Girona. En verano pude ver a Sampaoli y hablar con Lillo, al que conocía de mi etapa en México”, relata el ovetense.

 Pep Guardiola y Domènec Torrent en un partido de Champions. Foto: Focus Images Ltd.. Bayern Munich manager Josep Guardiola before the UEFA Champions League match at the Emirates Stadium, London Picture by Daniel Chesterton/Focus Images Ltd +44 7966 018899 19/02/2014
Pep Guardiola y Domènec Torrent en un partido de Champions. Foto: Focus Images Ltd.

Sin embargo, en los entrenadores más ofensivos, a menudo se cuestiona si es posible aplicar un fútbol de posesión cuando los mimbres no son de primer nivel, en clubes alejados de la élite. Rodríguez sostiene que eso es posible, pues argumenta que al final se reduce a introducir una serie de conceptos futbolísticos, en un proceso más o menos similar a los equipos que practican el juego directo u optan por el contragolpe. En el fútbol creo que es más fácil defender que atacar. Es complejo porque hay muchos matices que introducir y muchas cosas que necesitan un cierto timing y perfección. Durante el camino, el jugador también crece y mejora mucho”, razona Rodríguez.No era atacar sin más, sino que hay una serie de conceptos detrás. Para que todo salga bien hay que seguirlos. No es solo tener la pelota. Hay que ser riguroso para que le balón llegue a ciertas cosas”, añade.

Aun así, Rodríguez insiste que la clave no reside tanto en poder disfrutar de los jugadores más dotados del mundo para proponer el juego de posición como en buscar los perfiles adecuados en ciertas posiciones: “Necesitas que el jugador tenga cierta calidad, pero tampoco hay que tener Xavis o Iniestas. Hay que tener futbolistas de un perfil creativo: unos centrales que más o menos tengan una cierta capacidad, por ejemplo. Pero me di cuenta que a base de desarrollarlo, intentarlo y tener las cosas muy claras los futbolistas mejoran mucho. En pretemporada tenía futbolistas a los que les costaba mucho. Pero cuando continúas el jugador mejora. Hay que tener centrocampistas creativos, quizás un mediocentro completo, pero no tanto como la gente cree”.  El broche final al trabajo realizado a lo largo de la temporada puede llegar este domingo. Si Tokushima Vortis vence a Tokyo Verdy, se ganará el derecho a disputar el play-off de ascenso para jugar por segunda vez la J1 League.

Foto de portada cedida por Ricardo Rodríguez.

Related posts

4 comments

Muy, muy buena entrevista. Me encanta que se ponga el foco en personajes no tan conocidos en el fútbol e al final ese es el espíritu de MI. Muy interesante lo que comenta Ricardo, sobretodo la importancia que tiene el traductor para un entrenador que se va a un pais como Japón e también esa idea de que para practicar juego de posición no hay que tener un equipo lleno de Xavi’s o Iniesta’s.

¡Muchas gracias! A mí el tema de la traducción es algo que me interesa mucho, también lo tratamos con Kiko Ramírez en verano. Para entrenar considero que al comunicación es un asunto vital, y evidentemente en varios sitios existen barreras lingüísticas evidentes (porque una plantilla es internacional y variada, con muchas lenguas, o porque el entrenador es extranjero, por ejemplo) y cada uno lo resuelve un poco como puede, porque obliga a adaptar el trabajo y el mensaje. Y luego ya está la parte más de metodología, que ya depende de cada entrenador.

En cuanto a la traducción, recuerdo un caso aqui en Portugal. En la 2001-2002, la última temporada en la que el Sporting ha sido el campeón, el entrenador era el rumano Boloni, que no hablaba portugués. Tuvo un traductor, Rolão Preto, y los dos se llevaron tan bien que Rolão Preto terminó como segundo de Boloni, yendo con el en las experiencias que tuvo cuando se fue de Portugal.

Deja un comentario

*