Urawa Reds repite diez años después

Urawa.

Urawa Red Diamonds derrotó a Al Hilal en la vuelta de la final de la Champions asiática y conquistó el título continental por segunda vez en su historia. Diez años después de estrenar su palmarés internacional, los Reds se convirtieron en el primer club japonés que repite en la Champions de Asia a costa de un Al Hilal que, con cuatro finales perdidas, se volvió a quedar con la miel en los labios. El conjunto nipón hizo valer la fortaleza como local que lo llevó hasta la última instancia del torneo: Urawa ganó su séptimo partido de Champions seguido frente a su afición para sellar una victoria que mereció, pues logró maniatar y desesperar a uno de los equipos con mayor potencial ofensivo del campeonato tras sobrevivir en Riad en la ida.

El equipo japonés calcó el mismo guion que le valió el título en 2007, cuando derrotó al Sepahan iraní tras empatar a uno a domicilio. A Urawa Red Diamonds le valía el empate a cero, pero saltó al terreno de juego con una actitud valiente, con ganas de buscar el gol. Llevó la iniciativa con el mismo once que disputó la ida, pero con un matiz distinto: acercó al talentoso Kashiwagi a la base de la jugada y adelantó sensiblemente la línea de presión para dificultar los primeros pases de Al Hilal, obligado a marcar si quería regresar a Arabia Saudí con el título. Así Urawa Red Diamonds robó el balón en campo contrario con cierta frecuencia e hizo dudar a los centrales saudíes, que rara vez tenían un pase nítido y seguro para entregar. Dadas las dificultades padecidas en la ida, en la que Nishikawa fue el héroe, Urawa decidió que la mejor forma de defender el resultado era morder arriba y evitar que el esférico llegara en buenas condiciones a los atacantes más talentosos de Al Hilal. Lo logró.

Urawa Red Diamonds 1 (Rafa Silva 88′)
Al Hilal 0

AL Hilal vs Urawa Reds - Football tactics and formations

El planteamiento local desesperó a Al Hilal, con muchísimas dificultades para atacar con continuidad pese a las urgencias del resultado. El uruguayo Nicolás Milesi, quizás el centrocampista de mejor toque del cuadro saudí, siempre recibía el cuero con Aoki pegado a su nuca, por lo que le costó participar con regularidad en la circulación. Las pérdidas en la salida no desencadenaron ocasiones de enorme peligro para Urawa, pero sí mermaron la confianza de Al Hilal, que tardó muchos minutos en asentarse. Con Yosuke Kashiwagi en una posición más retrasada de lo habitual, el 10 vio siempre el fútbol de cara a portería para exhibir de nuevo su inmensa clase en cada toque, que castigaba las dudas saudíes. En el tramo final del primer tiempo Al Hilal empezó a asomarse en el área rival, aprovechando el dinamismo de sus atacantes externos. Al Dawsari y Al Abid se movían por el carril central y se aprovechaban de los movimientos de Milesi. El charrúa, con Aoki siempre pendiente de él, se alejaba del balón y arrastraba al mediocentro nipón para limpiar el carril central. Así sus compañeros podían recibir en situaciones más favorables.

Al Hilal inclinó el campo en el segundo tiempo. El equipo saudí adelantó las líneas, apremiado por la urgencia del reloj en busca de un gol que le acercara al título. Los visitantes encerraron a Urawa Reds en su mitad de campo con un juego más directo, aunque nunca lograron activar a Khribin. El máximo artillero de la Champions, con diez dianas, firmó una actuación discreta. Sin espacios a explotar, el delantero sirio nunca pudo zafarse de las marcas de los centrales nipones, que lo borraron del mapa hasta el punto de que Ramón Díaz lo sustituyó a falta de media hora para el pitido final. Al Hilal pobló el área, pero apenas inquietó a Nishikawa más allá de un par de centros laterales. En cambio, a medida que el equipo saudí se abría en canal en busca del empate, Urawa empezó a desplegarse a la contra. Takafumi Hori mandó a Rafa Silva a jugar como delantero centro y el brasileño explotó su potencia para salir al contragolpe. Avisó Urawa con una jugada a balón parado que obligó a Al Mayouf a firmar una de las paradas del torneo y sentenció con un tanto de Rafa Silva en el 88′ tras una maniobra preciosa. El atacante brasileño puso el cuerpo para proteger el balón ante el intento de anticipación de un central visitante, dejó pasar el esférico y, tras un ligero toque para domesticarlo, fusiló al portero saudí con un disparo inapelable. Saitama entró en erupción. Urawa Red Diamonds iba a alzar la segunda Champions de su historia, algo inconcebible hace tres meses, cuando, con el equipo japonés en la media tabla de la liga local, Takafumi Hori reemplazó al serbio Mihailo Petrovic en el banquillo de Urawa Red Diamonds. Por el camino, los japoneses han eliminado a Jeju United, Kawasaki Frontale, Shanghai SIPG y Al Hilal, segundos clasificados en Corea del Sur, Japón, China y Arabia Saudí respectivamente. En pocas semanas les toca demostrar su competitividad en el Mundial de Clubes tras romper una sequía de nueve años en el fútbol nipón: ningún representante japonés ganaba la Champions de Asia desde 2008.

Foto de protada: yoppy.

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1 comments

Urawa ha salido vencedor con total merecimiento. Ha sabido reponerse a su más que discreta actuación en JLeague y Hori ha sido capaz de convencer a una plantilla llena de dudas de que eran capaces de conseguir lo que han conseguido ayer.

Por el bando saudí han pesado las bajas de Britos en esta final y, sobre todo, la de Carlos Eduardo, lesionado de gravedad en la ida. Para colmo, la “desaparición” de Omar Khribin en este partido más que por la buena actuación de Tomoaki Makino se debe más a la lesión que sufre en los primeros minutos del partido y por la que tiene que ser sustituido.

Al Hilal tendrá que reponerse y volver a intentarlo en 2018, es uno de esos clubes que, por insistencia, se merece una tercera Champions.

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