Partido Polish Boyfriend: Tradición contra modernidad en Austria

El Red Bull Arena. Foto: Focus Images Ltd

Nunca en la historia del fútbol austríaco un club ha ganado cinco ligas de forma consecutiva. Y este año, el Red Bull Salzburgo lo puede conseguir, después de conquistar 8 de las últimas 11 ligas, las últimas cuatro de forma consecutiva. Solamente el Sturm Graz lo puede evitar, pues lo persigue en la tabla, a siete puntos, antes de su duelo directo de esta jornada. Y eso que en 2017 el Sturm acabó líder, pero ha perdido los dos primeros partidos del 2018 y ha empatado el tercero. Y ha perdido el liderato en un santiamén. Si cae en el duelo directo, la liga puede quedar medio sentenciada. Si gana, se pone a cuatro puntos. Media Austria, pues, animará al Sturm Graz.

Media Austria y quizás más, pues el Red Bull Salzburgo no sería el club más amado del país. Allí donde han llegado los toros rojos, en el fútbol, se ha generado debate. Nadie con dos ojos puede dudar de la calidad de sus equipos y la apuesta por jugadores jóvenes con talentos (el Red Bull Salzburgo fue el último campeón de la Champions juvenil, pese a caer eliminado esta semana), aunque otra cosa es el modelo empresarial. Justo en el centro de la arena virtual donde se vive el duelo entre esos que aman o odian el fútbol moderno, se levanta el imperio Red Bull. El duelo encarna dos formas de entender este deporte. Una quiere trabajar sobre la base de una tradición con ciertos valores. La otra vía es revolucionaria, moderna, atractiva, aunque toque pisotear el pasado. Unos remodelan viejos edificios intentando encontrar el equilibro entre el pasado y el futuro. Los otros derriban los viejos edificios y levantan otros modernos en su sitio.

Domingo 24 de febrero, 16:30h, Sturm Graz-Red Bull Salzburgo

En el estadio del Sturm Graz, el Red Bull Salzburgo nunca es bienvenido. Viven en mundos opuestos. El Sturm es un club orgulloso de su tradición, pese a no gozar del mejor historial: tres ligas (1998, 1999 y 2011) y cuatro copas (1996, 1997, 1999 y 2010). Fundado en 1909 por estudiantes de la preciosa ciudad de Graz, el club nació en un parque verde donde se jugaba a fútbol sin gradas. El club fue bautizado con el curioso nombre de Sturm (tempestad en alemán), seguramente en honor de un club llamado Sturm de Praga, que en esas fechas jugó por la zona de gira. Este club era uno de los equipos de la comunidad alemana de Praga, entonces numerosa. Y los estudiantes de Graz se inspiraron en ellos, pese a que una leyenda dice que el nombre nace del primer partido, jugado bajo la lluvia. Sea como sea, el Sturm creció en una ciudad que ya tenía amor: el Grazer AK, fundado en 1902 entre los estudiantes de los mejores colegios locales. El Grazer creció como el club de los ricos. Y el Sturm gozó de popularidad entre las clases populares más humildes. Sí, la historia de tantas ciudades.

Lovric fue uno de los más destacados en Austria.
Sandi Lovric es uno de los talentos emergentes de la cantera del Sturm Graz. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

En esa época, existía el Imperio Austrohúngaro. En 1918, ya no existía. Muchos de los socios del Sturm fallecieron en la Primera Guerra Mundial defendiendo un Imperio que desapareció, aunque el club pudo sobrevivir y en los años 20 y 30 ganó algunos torneos regionales, pese a que no podía competir con el fútbol de Viena, entonces una de las ciudades más avanzadas en el arte de patear un balón. En 1938, la Alemania nazi entró en Austria con el Anschluss y el Sturm jugó en ligas regionales del campeonato unificado alemán. Pese a ello, nunca ganaba nada importante. Llegó la guerra, el austríaco Hitler se suicidó, Austria fue ocupada por los aliados, recuperó las libertades y llegaron años llenos de optimismo. Aunque poco cambió en la ciudad: el Grazer seguía siendo el equipo ganador. El Sturm no pudo celebrar algo hasta 1981, cuando fue subcampeón de liga o el 1984, con unos cuartos de final de la UEFA perdidos en la prórroga con el Nottingham Forest.

Las cosas empezaron a cambiar en 1992, cuando accedió a la presidencia Hannes Kartnig, un empresario del mundo de la publicidad que antes había presidido el club de hockey hielo de la ciudad. Con Kartnig en el palco, el Sturm pudo devolver las deudas que tenía y en 1992 fichó al entrenador bosnio Ivica Osim, que inauguró la mejor era del Sturm Graz. En 1996, el club ganó su primer título, una copa contra el Admira Wacker, y en 1998 llegó la primera liga, con un récord de 81 puntos. Mario Haas, Hannes Reinmayr y Ivica Vastić eran los genios que lideraban un equipo que alzó la liga otra vez en 1999, ganando el triplete con la Copa y la Supercopa, y debutando en la Champions, en la fase de grupos. En 2001 incluso ganaron su grupo de la Champions, por delante del Galatasaray, el Rangers y el Mónaco, acabando terceros en la segunda fase (entonces otro grupo) por detrás del Valencia y el Manchester United. Fueron años de locura, de victorias y de excesos de Kartning en el palco. Hasta que en 2006, el empresario dejó de poner dinero tras ser acusado de fraude fiscal. El club llegó a caer a las puerta de la bancarrota, jugando con futbolistas de la casa que no cobraban, en unos meses en los que la entidad casi desapareció. Los socios se manifestaron contra un Kartning que luchaba contra todo el mundo por retener el club pese a que cada vez tenías mas juicios abiertos: estafa, evasión fiscal, deudas… Finalmente, en 2007 la institución se salvó del desastre cuando empresarios locales pidieron un crédito bancario por valor de dos millones de euros para garantizar el futuro del Sturm, que pasó a ser controlado por una empresa en manos de los socios. La guerra de la hinchada contra Kartnig acabó justo ese año 2007 en el que su eterno rival, el Grazer, desapareció hundido por las deudas. Graz se quedó sin derbi, con el Grazer refundado en cuarta. Y el Sturm, apostando por devolver las deudas y cuidar el fútbol base, se metió en la UEFA el año 2009 y ganó la Copa en 2010 y su última liga, en 2011. Hannes Kartnig, por cierto, fue declarado culpable y fue condenado a prisión, aunque pudo evitar la cárcel por falta de antecedentes. Pese a ello, sí fue condenado a arresto domiciliario, con una pulsera para controlar sus movimientos, pues tenía otros casos en investigación. Y Kartnig no tuvo otra mejor idea que ir a la Ópera y restaurantes de lujo sin permiso. Total, que al final lo metieron en la cárcel.

Cristian Ciorcasan of Grazer AK and Micah Richards of Aston Villa during the pre season friendly match at Sportcentre Weinzoedl, Graz, Austria. Picture by EXPA Pictures/Focus Images Ltd 07814482222 09/07/2016 *** UK & IRELAND ONLY *** AUT, Testspiel, GAK 1902 vs Aston Villa FC 06.jpg
En 2007 Graz se quedó sin derbi. Ahora el Grazer AK compite en la cuarta división austríaca. Foto: Focus Images Ltd.

Fue un final feliz para el Sturm, el segundo club con más hinchas de toda Austria por detrás del Rapid de Viena según las encuestas. Y es que el Sturm se ha convertido en el equipo más representativo de Estiria, su región. En este estado federal, actualmente, solamente el Sturm juega en Primera. Estiria es una región muy tradicional, marcada por el divorcio entre su capital y el resto del territorio. Mientras que la región es un feudo de la derecha, católica y conservadora, Graz es una ciudad curiosa porque es donde siempre saca mejores resultados el Partido Comunista, con más del 20% de las votos. Un partido que en ocasiones no llega al 3% de los apoyos en todo el país, en Graz siempre saca buenos resultados. Graz también es una ciudad que históricamente ha sido considerada como la segunda capital de los eslovenos, pues era la ciudad grande que tenían más cerca para estudiar o trabajar. Algunos de los primeros medios escritos eslovenos o iglesias donde se hacía misa en esloveno se crearon en Graz, antes que en Liubliana. Y por eso, muchos hinchas del Sturm tienen apellidos eslovenos. Y muchos, como sus radicales, son de izquierdas.

Graz, ciudad con personalidad propia en medio de una región conservadora de bellos paisajes, se ha ilusionado este año con su Sturm, segundo, en espera de recuperar el derbi, pues el Grazer anda por la cuarta división austríaca. Aunque el Red Bull es favorito, en Graz son gente con personalidad, como demostraron en 2005 cuando le cambiaron el nombre a su estadio. En 1995, cuando la ciudad renovó su estadio, este fue bautizado con el nombre de uno de sus hijos más famosos, el actor Arnold Schwarzenegger. Aunque cuando este llegó a gobernador de California, la relación con su ciudad natal empeoró. Y en 2005, cuando Arnold Schwarzenegger se negó a indultar a dos presos condenados a muerte, el ayuntamiento de Graz propuso retirar su nombre del estadio. Y así fue. Graz no quiso reivindicar el nombre de un político que defendía la pena de muerte, con pancartas en contra de Schwarzenegger en los partidos del Sturm. Curiosamente, algunos hinchas del Grazer sí mostraron su apoyo al que fuera actor y Míster Universo. El Sturm, pues, juega en un campo en el que no se acepta cualquier nombre (ahora el nombre es de una empresa de seguros, Merkur), los socios mandan y la identidad se defiende. Han trabajado bien, aunque no les ha valido para ganar más ligas: su reacción ha llegado justo cuando ha explotado el fenómeno Red Bull.

CEO and Founder of Red Bull Dietrich Mateschitz with girlfrind Marion Feichtner prior to the Formula 1 Austrian Grand Prix at Red Bull Ring, Spielberg, Austria. Picture by EXPA Pictures/Focus Images Ltd 07814482222 03/07/2016 *** UK & IRELAND ONLY *** EXPA-GRO-160703-5593.jpg
Dietrich Mateschitz, propietario de Red Bull. Foto: Focus Images Ltd.

Todo empezó en 2005, cuando en Graz se producía el divorcio entre el Sturm y Hannes Kartnig. Ese año Dietrich Mateschitz, propietario de Red Bull, compró el 100% de las acciones del Austria de Salzburgo, uno de los clubes más históricos del país. Y rápidamente, empezó su revolución, pues modificó el nombre del club, el escudo, los colores, los símbolos, creando el Red Bull Salzburgo. Mateschitz, miembro de una familia modesta con raíces croatas, vivió entre diferentes casas porque sus padres se divorciaron. Y se convirtió en un hombre adicto al riesgo, ya fuera fundando negocios o en el deporte, pues es un apasionado de la velocidad. Tiene licencia para volar en aviones, se tira en paracaídas pasados los 70 años y compra coches siempre que puede. Su gran éxito fue crear la bebida Red Bull en los 80, cuando pocos podían entender qué era eso de las bebidas energéticas. Y crear un producto alrededor que exportó de Austria al mundo: “Red Bull te da alas”. De repente, millones de jóvenes consumían esta bebida y encontraban el símbolo de la marca, dos toros rojos, en todo tipo de competiciones de riesgo. Mateschitz asoció la bebida al deporte extremo, al riesgo, a no tener miedo. Empezó a patrocinar deportistas que querían romper el récord del salto con paracaídas más alto del planeta, batir el récord de velocidad esquiando o equipos de ciclistas que hacían saltos imposibles. El negocio funcionó y Red Bull cada día se metía más de forma profesional, también en mercados donde se miraba con reticencia a esta marca austríaca, como la Fórmula 1 o la NASCAR. Si primero sorprendían, con el tiempo la gente empezó a respetar a las escuderías Red Bull y Toro Rosso. En 2004, otro paso: comprar el circuito austríaco de Österreichring, templo del motor austríaco, al que rebautizó como Red Bull Ring. En el fútbol, su revolución es global, pues después de comprar el club de Salzburgo, en marzo del 2006 fundó el Red Bull New York de la MLS, creado sobre la base del NY MetroStars. En 2007, creó una academia de fútbol en Brasil con su propio club, el Red Bull Brasil. Y en 2009, el RB Leipzig en Alemania, ya en competiciones europeas.

Con Red Bull, Salzburgo se ha convertido en la capital futbolística de Austria, pese a que se ha generado un fuerte debate, con algunos hinchas del viejo club de Salzburgo fundando un nuevo club amateur, el Austria de Salzburgo, con los colores y símbolos de la vieja entidad, a la que consideraban difunta. Ese viejo club que tenía solamente tres ligas, en 1994, 1995 y 1997, en los años de patrocinio de la marca Casino. Ahora, con Red Bull, la entidad se come, directamente, a los rivales. Pocos podían imaginar que Mateschitz triunfaría tanto, aunque estos últimos años incluso los hinchas del club, satisfechos por los éxitos, consideran que su jefe prioriza demasiado el RB Leipzig porque el mercado alemán es más suculento.

Y así sigue el Red Bull Salzburgo, ganando. Aunque en Graz sueñan con ser sus rivales, creciendo cada año, con paciencia.

Foto de portada: Guillermo Valverde/MarcadorInt.

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2 comments

Disfruto, semana a semana, con esta sección tan repleta de fútbol romántico. Le aplaudo, Toni Padilla, ha creado un sello de autor para la posteridad.

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