La voracidad de Erling Haaland

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Las sedes pequeñas y remotas de los Europeos de categorías inferiores suelen dar pie a anécdotas que uno recuerda con cariño con el paso del tiempo. En una de mis localidades favoritas desde que viajo para cubrir torneos de fútbol formativo, Vaasa, un pueblo situado a cuatro horas en tren al norte de Helsinki, era habitual toparse por las calles con las delegaciones de las selecciones participantes en el Europeo sub-19 de julio de 2018. Era cuestión de salir a dar una vuelta para despejarse, ir a comer, a cenar o a tomar algo por la noche, y cruzarse con futbolistas, entrenadores o jefes de prensa que se alojaban en el hotel más céntrico del lugar. Los paseos, que había que alargar dando vueltas más largas porque media hora bastaba para atravesar Vaasa, se detenían inevitablemente en el lago, el punto más concurrido, que brindaba unas vistas preciosas cada crepúsculo cuando el sol amagaba con ponerse para no terminar haciéndose de noche del todo. En ese lugar idílico nunca se bañaba nadie, pues había un conato de playa a unos 15 minutos andando que estaba mejor preparado para los locales ansiosos de unos rayos de sol en un verano de temperaturas de récord. Hasta que una mañana, dando la vuelta de rigor por el que entonces era mi lugar favorito de Finlandia, emergieron a lo lejos tres cabezas bañándose en una esquina del lago de Vaasa, con su ropa abandonada en una plataforma situada en la orilla. Justo en ese momento, cuando me di cuenta de su presencia, ya estaban a punto de salir. Dos de los futbolistas eran fácilmente reconocibles. El más bajito de la plantilla, Tobias Svendsen, y el más corpulento, Erling Braut Haaland.

El día después fui a la playa de Vaasa y casi se me congeló la respiración al bañarme. Salí tan pronto como me fue físicamente posible maldiciendo mi pésima idea.

Lago de Vaasa.
Vistas del lago de Vaasa. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

La mera anécdota de los tres chicos que se bañan a lo loco en un lago congelado, aunque quizás no tan helado en los estándares nórdicos, regresó a mi cabeza el pasado verano, cuando Erling Haaland se presentó en sociedad con un partido a la postre tan estéril como mediático en el Mundial sub-20. Noruega necesitaba golear a Honduras para ser una de las mejores terceras de grupo y aspirar a clasificarse para los octavos de final del campeonato, aunque luego debía esperar a que se resolvieran otros grupos que se definían más tarde para que la alegría fuera completa. Noruega cumplió con su parte: goleó por 12-0 y Erling Haaland marcó nueve goles, récord absoluto en cualquier torneo FIFA. Los nueve goles, todos en un mismo partido, lo coronaron como el máximo artillero del Mundial sub-20 a pesar de que Noruega no se terminó clasificando para la fase eliminatoria. Asimismo, quizás ese sea el partido paradigmático para explicar quién es Erling Braut Haaland, delantero noruego que está brillando en este inicio de curso con el Red Bull Salzburgo. Un ariete insaciable, que siempre busca el gol, que no escatima esfuerzos, que solo piensa en la portería contraria. Controla y dispara. Dispara de primeras. Perfora la meta contraria, objetivo en el que piensa 24 horas al día.

Noruega sub19 Marcadorint
En el Europeo sub-19 era habitual cruzarse con la expedición de Noruega por el centro de Vaasa. Al fondo, Erling Haaland con un bongo. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

La participación del Red Bull Salzburgo en la Champions League no ha hecho más que multiplicar por mil el altavoz del prometedor delantero noruego de 19 años. Todavía adolescente, Haaland ha reproducido en la máxima competición europea todo lo que hacía en los campeonatos de categorías inferiores o en la liga local con el Molde. Ha arrancado la temporada como un tiro, pero sobre todo se ha convertido en un nombre más mediático porque ha brillado en la Champions. En su estreno con el Genk, apenas tardó dos minutos en perforar la portería belga y media parte en completar un hat-trick. También marcó a los cinco minutos de ingresar al terreno de juego en Anfield y celebró dos goles ante el Nápoles en la tercera jornada. Cifras de escándalo, seis goles en la Copa de Europa, que se suman a la docena que ya ha anotado en la liga austríaca y a los tres que marcó en la Copa. 21 dianas en 14 partidos entre todas las competiciones, unos registros de absoluta locura incluso para un ariete de un equipo dominador de una competición del tercer peldaño en el fútbol europeo.

Las cifras de Erling Haaland no hacen más que corroborar el apetito goleador del delantero noruego pero nacido en Leeds cuando su padre jugaba con los whites antes de fichar por el Manchester City, donde su carrera se vio interrumpida de forma brusca tras una grave lesión producto de una entrada de Roy Keane. Para encontrarse de forma tan recurrente en disposición de anotar, Haaland realiza un reseñable trabajo oscuro previo. Es un atacante que encaja muy bien con la identidad futbolística desarrollada por el Red Bull Salzburgo a lo largo del último lustro. Es muy agresivo sin la pelota y sacrificado en la presión. Siempre resulta incómodo para la defensa rival, pues jamás da un balón por perdido. No concede un pase plácido, ni un control defectuoso que se marche un poco más largo de la cuenta. Si al adversario se le escapa la pelota, se la roba. En ese sentido, ya desde las inferiores de Noruega, Haaland recuerda al Vardy que sembraba pánico en los rivales cuando corría hacia el poseedor del cuero. Porque Haaland, además, es un futbolista muy rápido. Mide 194 centímetros, pero paradójicamente destaca por su zancada en distancias largas. Es devastador con espacios por delante y, aunque en sus primeros pasos no lo parezca, una vez arranca y mueve toda la carrocería se transforma en un tren de mercancías que arrolla todo lo que se cruza por delante. Estas virtudes no solo las aplica para presionar, sino también para desplegarse al contragolpe, uno de los motivos por los que puede destacar en la Champions League contra equipos gigantescos que pretenden llevar la iniciativa.

Takumi Minamino of Red Bull Salzburg scores the second goal against Liverpool during the UEFA Champions League match at Anfield, Liverpool. Picture by Michael Sedgwick/Focus Images Ltd +44 7900 363072 02/10/2019
El Salzburgo plantó cara en Anfield en la segunda jornada de la Champions. Haaland marcó uno de los goles en el 4-3. Foto: Focus Images Ltd.

La determinación con la que ataca espacios largos a la contra también se traslada al corazón del área. Haaland no solo es difícil de detener en carreras largas, sino que también goza del olfato de gol de los delanteros más oportunistas. Intuye dónde caerá la pelota, se aleja de los marcadores y luego arma el remate con premura. La velocidad de ejecución y la potencia de sus disparos son dos virtudes características del delantero noruego, que suele colocar la pelota en las esquinas con la pierna izquierda. No se adorna, no busca el gol bonito, sino que busca la definición que le acerque más a engrosar sus cifras realizadoras. Por otra parte, su altura le permite imponerse en el remate de cabeza en envíos laterales. En un equipo como el Salzburgo, que genera un alto volumen de ocasiones de gol, Haaland es una garantía de que varias de ellas acabarán en el fondo de la red.

Artículo relacionado: Nuevo ciclo en Salzburgo

Asimismo, el delantero noruego todavía no es un producto acabado. Ni muchísimo menos. Ha elegido muy bien dónde dar el primer paso lejos de su país tras destacar en el Molde bajo las órdenes de Ole Gunnar Solskjaer, en un movimiento que pretende que le catapulte a una gran liga a posteriori. Llegó a Austria en enero y pasó medio curso de adaptación a la sombra -solo disputó dos ratos de liga, ya a finales de temporada, y en su estreno como titular ya marcó-, unos meses de cocción a fuego lento para la explosión de la nueva campaña tras los traspasos del pasado verano. Sin embargo, Haaland debe mejorar en varios aspectos de su juego si quiere asentarse en la élite continental. Por ejemplo, todavía saca poco partido de su envergadura a la hora de proteger la pelota en el juego de combinación. Haaland ataca el área, se mueve hacia delante, pero no destaca en las descargas de espaldas para los compañeros que se incorporan desde la segunda línea. Tampoco es un ariete muy fino en la asociación en espacios reducidos, ni es particularmente brillante en los giros si debe maniobrar para abrirse la opción de disparo. Sus toques en esa zona son irregulares, aunque no dejan de ser facetas que puede ir incorporando a su repertorio en el futuro. Más todavía viendo lo que ha mejorado en apenas un año, un periodo en el que ha dejado de ser un desconocido para convertirse en uno de los delanteros de mayor proyección en Europa. Es uno de esos jóvenes descarados que no se arruga ante nada. Ni con el himno de la Champions ni con un baño en agua congelada.

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Haland.
Haaland pugna con Jadon Sancho en un lance del Europeo sub-17 de 2017, en Croacia. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

FICHA DEL JUGADOR
Nombre: Erling Braut Haaland
Edad: 19 años
Equipo: RB Salzburgo
País de nacimiento: Inglaterra (internacional con Noruega)*
Posición: Delantero

Cada lunes, un perfil (o una historia) de un joven talento en edad sub-23.

LOS PERFILES SUB-23 DE LA TEMPORADA 2018-19

– 21 de octubre: Jonathan Ikoné
– 14 de octubre: Çaglar Söyüncü
– 7 de octubre: Aaron Connolly
– 30 de septiembre: Sandro Tonali
– 23 de septiembre: Gabriel Barbosa
– 16 de septiembre: Nikola Milenkovic
– 9 de septiembre: Donyell Malen
– 2 de septiembre: Kevin Denkey
– 26 de agosto: George Stanger
– 19 de agosto: Mason Mount

Foto de portada: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

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1 comments

Vi un reportaje de este chico en TV y lo que más me gustó es que parecía tener la cabeza bien amueblada y de hecho me parece que mencionaba que le faltaba mejorar su juego de espaldas, así que coincide con tu análisis…
En otros temas, me causó mucha curiosidad que dices “el que entonces era mi lugar favorito de Finlandia”… cual es ahora??

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