El Independiente Petrolero sueña con ganar su primera liga en Bolivia

La ciudad de Sucre. Foto bajo licencia Creative Commons 4.0 International.

“Lo miraba y quería sacar cualquier tema para charlar con él, que me contara cosas y aprender”, recuerda el argentino Juan Marcelo Robledo en una entrevista con TyC Sports. La persona a la que se refiere, como si fuera una deidad, es Mario Alberto Kempes Chiodi, el gran nombre detrás del primer título mundial de Argentina en 1978. Habiendo nacido en 1979, uno puede imaginar las innumerables historias que Robledo creció escuchando sobre El Matador. Unas décadas más tarde, los caminos de los compatriotas se cruzaron en la altura de Sucre, en Bolivia.

Kempes, tras un breve paso como entrenador por The Strongest y Blooming, llegaba como el mayor fichaje de la historia del Club Independiente Petrolero -un equipo tradicional de Sucre, pero que nunca pudo competir con los gigantes de La Paz-. Hasta ese momento no habían ganado ningún título nacional -y todavía siguen sin hacerlo-. El sueño era conquistar la liga y llegar a la Copa Libertadores, una competición que el club nunca ha jugado en su historia. Su única participación en un certamen continental fue en la Copa Conmebol de 1999. Las glorias del “Inde” son escasas: seis campeonatos chuquisaqueños (del departamento de Chuquisaca), una competición de tercera categoría en el fútbol boliviano. Por debajo de la Segunda, hay nueve ligas regionales en el país, una por cada departamento. Estos torneos dan acceso a la Copa Simón Bolívar, el equivalente a la segunda división.  Se nota que el Inde no es un grande del fútbol nacional; el club tiene más temporadas en Segunda (27) que en Primera (17). Y de repente llegaba Kempes, El Matador. Hasta los adoquines de las calles de Sucre debieron emocionarse con la presencia de una leyenda del fútbol mundial. Pero quizá nadie más que Robledo, un joven portero que pasaría a ser conocido como El Loco por su fuerte temperamento y que había dejado Argentina para probar suerte en el duro mundo del fútbol en el extranjero.

A los 18 años dejó su Santa Fe natal, donde jugaba en las inferiores del Unión. “En Tarija conseguí un equipo, me fue dentro de todo bien. De ahí fui a Stormers de Sucre. Salimos campeones del torneo local, pero no pudimos jugar por el ascenso por falta de dinero”, recuerda.  “Luego me fui a un equipo llamado Guaraní para la Copa de Ascenso, llegamos a semifinales y ahí empezaron a preguntar quién era el arquero. Al año me probé en Primera, en Independiente Petrolero, y me nacionalicé boliviano. Quedé y ahí comenzó mi camino”.

La ciudad de Sucre. Foto bajo licencia Creative Commons 2.0.
La ciudad de Sucre. Foto bajo licencia Creative Commons 2.0.

El fútbol boliviano es uno de los más pobres del ya caótico fútbol sudamericano. Las crisis económicas, los retrasos salariales y las destituciones masivas de entrenadores son fenómenos completamente naturales allí. Era de imaginar que un equipo como Independiente Petrolero no podría permitirse una figura del peso de Kempes. Y así fue. El Matador sólo duró dos meses al frente del club; llegó en febrero y se fue en abril. “Mario Alberto Kempes, dejó de ser entrenador de Independiente Petrolero, debido a que los dirigentes no cuentan con el dinero como para que continúe dirigiendo el plantel”, decía un informe de la Agencia de Noticias Fides. El paso del Matador por Sucre fue meteórico; pero en el poco tiempo que estuvo allí pudo fijarse en un portero argentino de 21 años que acababa de llegar al club, subiéndolo al primer equipo. “Fue increíble que me dirigiera Kempes”, rememora El Loco Robledo.  “Fue impresionante, fue de las cosas más lindas que me pasó en mi carrera”. Kempes se fue –el Independiente Petrolero acabaría siendo el último club en su carrera como entrenador-; Robledo se quedó. Aunque no por mucho tiempo. La temporada siguiente comenzaría su recorrido por diversos clubes del fútbol boliviano: Jorge Wilstermann, San José, Aurora, The Strongest, Universitario Sucre, Bolívar, Guabirá, Atlético Bermejo, Ciclón y Real Potosí; 17 años de carrera; en el último, en 2018, volvió al Inde, que ya no estaba en Primera. “Trataré de hacer todo para que Independiente suba a la liga. Yo le tengo mucho cariño al equipo porque fue donde tuve la oportunidad de debutar”, afirmaba en una entrevista con El Derribador en su regreso al club 16 años después. Entre tanto, Independiente tocaría fondo: en 2003 descendería a la Segunda División y aún no había podido volver a Primera.

En 2019, a sus 40 años, Robledo colgó los guantes y asumió el cargo de entrenador del club. “Son unas sensaciones encontradas, siempre dije que soy muy agradecido con Independiente que me dio la oportunidad de jugar por primera vez en la liga y hoy se da esta oportunidad”, afirmaba el ex portero a Correo del Sur. “Con la dirigencia nos sentamos a charlar para hablar de la posibilidad de seguir jugando para Independiente y, les hice saber también mi inquietud que yo tenía sobre empezar a dirigir. Es algo que me estuvo seduciendo este último tiempo”. El objetivo era volver a Primera; pero el proyecto no terminó de funcionar y unos meses después Robledo estaba en Machala, Ecuador, entrenando al Fuerza Amarilla, un club de la segunda división del país. Allí tampoco tuvo éxito. Y en la temporada 2020, acabó volviendo a Independiente. Ese año, El Loco llegó a la final de la Copa Bolívar, con lo que accedió automáticamente a Primera; sin embargo, no logró el primer título nacional del club: Inde perdió la final ante Real Tomayapo.

Después de 17 años, Independiente Petrolero volvía a la élite del fútbol nacional. El club continuó confiando en Robledo. “Seguimos trabajando por más objetivos, ratificamos la confianza a nuestro director técnico Marcelo Robledo con el cual trabajamos juntos para cumplir la primera de nuestras metas y la logramos ahora lucharemos por más objetivos en nuestro retorno a la División Profesional junto al Profe”, decía un comunicado de Independiente.

El ascenso fue algo épico, para él y para el club, que tenían una conexión tan fuerte. “Fue histórico. Es especial para mí porque en Independiente comencé mi carrera como futbolista, me retiré y arranqué como entrenador. Regreso acá, ascendemos y los dirigentes confían nuevamente para que esté a cargo del plantel en Primera División. Es un romance muy lindo”, dijo, antes de que empezara la liga. “Creo que tenemos equipo para hacer un buen torneo e ilusionarnos para pelear el campeonato. Lo vamos a encarar con seriedad y compromiso. Por momentos vamos a poder jugar de igual a igual y, por otros, cuidarnos un poco más”.

Miércoles 27 de octubre, 21:00 horas, Always Ready-Independiente Petrolero

Eso ya sonaba demasiado optimista. Había clubes que habían armado plantillas para jugar competencias continentales como Always Ready y The Strongest (Libertadores) y Guabirá y Bolívar (Sudamericana). Un rápido repaso a los valores de mercado de las plantillas de la liga en Transfermarkt nos da una idea: Bolívar (10,4M de euros) y Always Ready (9,1M) están en la cima, mientras Independiente se encuentra en el puesto 14 (3,6M), teniendo por debajo sólo a su rival en la final de la Copa Simón Bolívar del año pasado, el Real Tomayapo (3,3M), y al Club San José (1,1M), que está sumido en una gigantesca crisis. En la última victoria de la selección boliviana por 4-0 contra Paraguay, por ejemplo, había jugadores de Bolívar (8), Always Ready (5), The Strongest (2), Jorge Wilstermann (2), Atlético Palmaflor (2). Ninguno de Independiente. Sería una locura pensar en la posibilidad de ganar la liga. Pero no para El Loco. A falta de siete jornadas, Independiente se encuentra a un punto del líder, Always Ready, y va empatado a puntos con el segundo clasificado, The Strongest. Están seis puntos por encima de Bolívar, que es cuarto. (Sí, Bolívar, el club que forma parte del City Football Group y es entrenado por Antonio Carlos Zago, campeón de la Segunda en Brasil hace dos años con el RB Bragantino). Y tienen una ventaja de 15 puntos sobre el octavo, el Guabirá. Los cuatros primeros de la liga se clasifican para la Libertadores; los cuatro siguientes para la Copa Sudamericana. Es decir, la clasificación por primera vez en 22 años para una competición internacional ya está prácticamente asegurada.

Y todo ello en un contexto financiero muy desfavorable. A diferencia de los grandes de La Paz, Independiente no cuenta con muchos recursos económicos y hace un mes los jugadores incluso declararon una huelga por impago de salarios. Sin embargo, el equipo siguió respondiendo en el campo. Desde el incidente, han sumado siete puntos en sus últimos tres partidos y ahora tienen un encuentro decisivo por jugar: hoy se enfrentan al actual campeón, al líder de la liga, al club que más ha crecido en Bolivia en los últimos años, el Always Ready, fuera de casa. Es el partido que podría decidir el campeonato. Hace tres años ambos estaban en Segunda; ahora luchan por el título de Primera. Un enorme reto para los de Robledo.

Para vencer en El Alto, el equipo deberá mostrar su espíritu épico, como lo hizo contra Jorge Wilstermann en la jornada 5. En aquel partido, el Inde empezó ganando 2-0 con un doblete del paraguayo Juan Godoy; Wilstermann empató; Martín Prost, que llevaba dos años sin marcar un gol, hizo el 3-2, pero los visitantes volvieron a empatar, en el minuto 73, y marcaron el cuarto nueve minutos después. Fue entonces cuando apareció de nuevo Prost, con un gol en el minuto 94 y otro en el 99, para sellar la heroica victoria por 5-4. El delantero argentino que llevaba dos años sin marcar anotaba ahora un triplete. Hoy, es el máximo goleador de la liga con 12 goles. Godoy, que suele entrar como revulsivo, lleva ocho. El delantero colombiano José Correa, con cinco goles y tres asistencias, y el centrocampista paraguayo Gustavo Cristaldo, con nueve asistencias y tres goles, son otras de las figuras de Independiente en la temporada.

Hace 20 años Robledo debutaba profesionalmente en la Primera boliviana bajo el mando de una leyenda como Kempes, el hombre que llegó a Sucre para llevar a Independiente Petrolero a su primera Libertadores y tal vez a su primer título; no logró nada de eso; pero dio a luz a un joven portero que dos décadas después dirige al Inde y que parece haber heredado de su ídolo la tarea que éste no cumplió: la Libertadores está a un paso, el sueño del primer título sigue muy vivo.

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