Ha nacido una estrella: Endrick, la gran joya del fútbol brasileño

Hinchas del Palmeiras. Foto: paulisson miura bajo licencia Creative Commons 2.0.

“Me pongo incluso un poco sentimental”, dice Douglas Ramos Sousa en una entrevista con Sportv. Sus ojos llenos de lágrimas transmiten todo el sufrimiento del pasado. A su lado, su hijo, con la camiseta del Palmeiras, escucha serio, con la mirada perdida. “Hace tres años, miras la despensa y no tienes qué comer…”, sigue Douglas. “Voy a ser sincero, todavía no lo he asimilado”.

Y es realmente difícil de creer. El 1 de julio de 2006, cuando Brasil fue eliminado del Mundial por Francia, Cintia estaba a punto de dar a luz. Aquel equipo, quizá el más talentoso de la historia del fútbol brasileño, acabó decepcionando. Kaká, Ronaldinho, Adriano y Ronaldo no pudieron superar a la Francia de Zinedine Zidane y Thierry Henry, dejando a millones de brasileños en lágrimas el resto de la noche. Tres semanas después, Cintia estaba en el hospital de Taguatinga, a unos 25 kilómetros de Brasília, para parir a su hijo. Nacía Endrick Felipe Moreira de Sousa.

Desde esa selección del 2006 -que reunió a tres ganadores del Balón de Oro y a uno que tenía potencial para ganarlo, pero que acabó perdiéndose por el camino-, a Brasil le ha costado encontrar nuevas estrellas. En 2009 surgió Neymar y desde entonces los brasileños buscan un nuevo craque, lo que los italianos llaman un fuoriclasse. En los años anteriores a la aparición de Neymar, en Brasil surgieron muchos de ellos: Romário (1985), Rivaldo (1991), Ronaldo (1993), Ronaldinho (1998), Adriano (2000) y Kaká (2001). En 24 años, siete jugadores con nivel para ganar un Balón de Oro. Desde entonces, sin embargo, Brasil no ha encontrado otra estrella. En 2017 surgió Vinícius Júnior, un chico que prometía mucho pero que tardó un poco en adaptarse a Europa y que parece que ahora, con 21 años, tendrá la oportunidad de consolidarse como titular en la Seleção y, quizás, convertirse en ese tan anhelado fuoriclasse. El público brasileño siempre está ávido de craques, de jugadores absolutamente fuera de serie, de los que hacen que el fútbol sea un deleite. Y hace tiempo que no se ve a uno de ellos en los terrenos de juego del país.

En 2022, apareció Endrick.

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“Nunca había visto eso”, afirmó Mauro Beting. “Tiene un potencial absurdo. Fenomenal”. “De este chico confieso que me da hasta miedo hablar”, admitió Juca Kfouri. “Se inventa cosas absolutamente desconcertantes, marca goles absolutamente diferentes, es capaz de marcar un gol de chilena desde fuera del área. Cada vez que toma el balón, hace algo que no está en el menú”. Y es que Endrick hizo una aparición totalmente descomunal en la 52ª edición de la Copa São Paulo de Futebol Júnior, seguramente la principal competición juvenil del mundo. Debido a la pandemia, el año pasado no se celebró el torneo, que tradicionalmente es disputado por jugadores menores de 20 años. Así que, para esta edición, se permitió la participación de jugadores de hasta 21 años. Endrick tiene 15. “No podemos detener la fuerza de la naturaleza”, dijo João Paulo Sampaio, coordinador de las categorías inferiores del Palmeiras, en una entrevista con Estadão. “Cuando el niño llama demasiado la atención, atropellamos a los procesos”.

El 25 de enero, día del aniversario de la ciudad de São Paulo -una ciudad que está a casi 1.000 kilómetros de donde nació, pero que ahora es su casa-, el chico llevaba en sus manos tres trofeos: el de Mejor Jugador, el de Mejor Gol y el de Campeón del torneo. Todo ello sin jugar un solo partido completo en la competición, durante la cual incluso se vio afectado por el Covid-19. Marcó seis goles en siete encuentros. En la final contra el Santos, los hinchas presentes en el Allianz Parque, el estadio del Palmeiras, gritaban su nombre antes del inicio del partido. A los cinco minutos el niño ya justificaba la euforia de las gradas; marcó el 1-0. El encuentro terminaría 4-0, y el Palmeiras ganaría su primer título de la Copinha. Y esto es quizás lo que más ha llamado la atención con respecto a Endrick: ha estado a la altura de las expectativas puestas en él antes del torneo. Es más, las ha superado. En cada partido del Palmeiras en la Copinha, todo el mundo se sentaba para ver a ese menino de 15 años; y él siempre estaba a la altura.

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Ahora comienzan las especulaciones. Que si el Real Madrid, el Barcelona, el Manchester United, el City, el Chelsea… todos quieren a Endrick. El joven aún no ha firmado un contrato profesional con el Palmeiras y sólo podrá hacerlo en julio de este año, cuando cumple 16 años. El agente Wagner Ribeiro afirma que Endrick sólo dejará Brasil en 2024, con 18. El Palmeiras está relativamente tranquilo con respecto al niño y confía en que resolverá la situación sin que el club salga perjudicado. Al fin y al cabo, Endrick y su padre, Douglas, ya le juran gratitud eterna.

Y es que fue el Palmeiras el que apostó por Endrick y su familia cuando nadie más lo hizo. Criado en Valparaíso de Goiás, una ciudad cercana a Brasília, el pequeño Endrick solía jugar al fútbol con su padre, que no pudo cumplir su sueño de convertirse en un jugador exitoso, en el pequeño patio de su casa. Cuando sólo tenía cuatro años, Douglas tuvo que insistir para que una escuela de fútbol para niños de la zona aceptara a su hijo. La escuela trabajaba con niños de hasta seis años. Sin embargo, ante el extraordinario talento de Endrick, terminaron por aceptarlo. Cuando tenía 10 años y un tal Gabriel Jesús empezaba a brillar con la camiseta del Palmeiras en 2016, Douglas decidió subir a Youtube un vídeo con los goles de Endrick, con la esperanza de que alguien se interesara por su talento. El São Paulo se interesó y le ofreció 150 reales (menos de 40 euros en ese momento) para ayudar con los gastos de la familia, que viajaría desde Valparaíso de Goiás hasta la mayor ciudad del continente americano, donde viven más de 12 millones de personas. El importe era ridículo. Fue entonces cuando miembros de la cantera del Palmeiras vieron el vídeo y decidieron apostar por el chico. “Un agente me enseñó los vídeos y me dijo que tendríamos que traer a la familia. Por lo que vi en los vídeos, me fié y los traje. No hubo ninguna prueba”, dijo João Paulo Sampaio.

Endrick, Cintia y Douglas se fueron a vivir a São Paulo. El padre empezó vendiendo café en la estación de Barra Funda, lo que rápidamente se reveló insuficiente para sostener los gastos de la familia. Fue entonces cuando apareció otra vez el Palmeiras. El club le ofreció un puesto para trabajar en el departamento de limpieza del club. “No tenía trabajo, tenía que mantener a la familia, y el Palmeiras le abrió las puertas. Sólo tenemos que dar las gracias al club”, dijo Endrick en una entrevista. Allí, Douglas pudo conocer a los jugadores del primer equipo. Poco después, Jaílson, portero del club en ese momento, se dio cuenta de que Douglas había perdido peso y sólo comía sopa. Sufría un grave problema dental y no tenía dinero para costear el tratamiento. Jaílson depositó entonces tres mil reales (unos 500 euros) en su cuenta para que él pudiera pagar el procedimiento.

Endrick, por su parte, hacía algo nunca visto en las inferiores del club. En 2021, pasó de la categoría sub-15 a la sub-17 y de ahí a la sub-20, destacando en todas ellas. Con 1,73m y una fuerza física descomunal -aunque todavía en desarrollo- tiene una potencia envidiable y una zurda que recuerda a la de Adriano, que vivía su mejor momento el año en que nació el joven. Hasta la fecha, lleva 171 goles en 175 partidos en la cantera del Palmeiras. “Endrick tiene un talento capaz de darle gloria y riquezas incalculables, de convertirlo en un personaje conocido en todo el mundo”, analizó Tim Vickery. “Pero también es un talento que le arroja a un mundo de pasiones y presiones, algunas de ellas malsanas, otras incluso peligrosas”.

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Y entonces llega la ansiedad, las expectativas de cara al futuro. “No voy a mentir, pero me acuesto en la cama por la noche pensando”, confiesa. “Pero luego pasa el otro día y ya estoy pensando en el presente. Intento no pensar en el futuro. Siempre tengo que pensar en mi presente”. La repercusión de su actuación en la Copinha fue tan grande en Brasil que la opinión pública ya clamaba por su presencia en el grupo del Palmeiras para el Mundial de Clubes, que se celebrará el próximo mes.

“Tiene 15 años, es un niño. Me gusta mirar a estos jugadores y dar tiempo al tiempo”, dijo Abel Ferreira. “No hay que tener prisa ni ansiedad. Tarde o temprano jugará en el primer equipo. Pero con 15 años, que el club le regale a él y a su familia un billete para Disneylandia. Es lo mejor que seguramente hará para que siga brincando, porque sólo tiene 15 años“, añadió en tono jocoso. Brincar se traduce al castellano como “jugar”, pero tiene una definición bastante específica: “distraerse con (juegos infantiles, representar papeles ficticios, etc.)”, indica el diccionario Houaiss.

Al final del partido contra el Santos, se le preguntó a Endrick qué pensaba de las declaraciones del entrenador portugués. “Estoy tranquilo, voy a animarles mucho para que ganen el Mundial. Intento pensar aquí en la cantera, sin pensar en el primer equipo, para no perjudicar mi carrera. Si Dios quiere y algún día llego al primer equipo, empezaré una nueva carrera. Abel tiene razón, tengo que estar de acuerdo con él”, dijo en tono serio, como quien dice algo que le han aconsejado, pero que por dentro se moría de ganas de estar en Abu Dhabi el mes que viene. Como alguien que no quiere brincar, sino jogar.

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Foto: paulisson miura bajo licencia Creative Commons 2.0.

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