El hijo de una leyenda del rugby escocés que eligió jugar a fútbol con Nueva Zelanda

A general view of the ground before the NatWest 6 Nations match at Murrayfield Stadium, Edinburgh
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24/02/2018

Cuando decidió irse de vacaciones a Australia en el verano de 1992, Tony Stanger no sabía todavía que su vida estaba a punto de cambiar. Tony ya era un mito viviente del rugby escocés en una época en la que el deporte del balón ovalado todavía era amateur, pues estaba muy reciente el ensayo histórico que le endosó a Inglaterra en el Cinco Naciones de 1990. Tony Stanger, un empleado de banca que entonces tenía tan solo 21 años, plantó en el suelo un balón que dio el triunfo a Escocia en el Cinco Naciones con el pleno de victorias. No solo ganó el título, sino que ese ensayo significó el tercer Grand Slam de la historia del rugby escocés. Un momento memorable por el que todavía le para la gente por las calles, algo que difícilmente ocurriría en Australia cuando se fue a pasar el verano a la otra punta del planeta con su hermano Peter. Su hijo George es fruto de esas vacaciones de 1992: en Australia Tony conoció a su futura mujer Bridget, que casualmente no era australiana pero sí nacida en otro país repleto de aficionados del rugby como Nueva Zelanda.

Aunque practicó el deporte en el que su padre fue leyenda en los años 90, George Stanger se decantó por el fútbol en el momento en el que tuvo que decidir si seguir jugando con el balón ovalado o con la pelota redonda a ras de césped. George Stanger se crió en Escocia, el país de su padre, donde nació también el propio George en el año 2000. La familia no le forzó a jugar a rugby, pero sí le inculcó la pasión por el deporte y le dotó de una genética privilegiada que le ha convertido en un central de más de 190 centímetros de altura, idóneo para emplearse en el fútbol británico.George jugaba también a rugby, pero creo que había demasiada expectación para que siguiera los pasos de su padre. Incluso, me temo, que también pensaran ‘pero este quién se cree que es’. En el fútbol, en cambio, él puede ser uno más”, reflexionaba el padre recientemente en una entrevista en Scotsman. Su desarrollo físico y futbolístico debió ser lo suficientemente precoz como para que con 17 años en el Stirling Albion lo vieran capacitado para jugar una decena de partidos con el primer equipo en la cuarta división del fútbol escocés.

Liam Messam New Zealand during the viagogo Autumn Tests match at Murrayfield Stadium, Edinburgh Picture by Ian Buchan/Focus Images Ltd +44 7895 982640 15/11/2014
Cada vez que Escocia y Nueva Zelanda se enfrentan en un partido de rugby, la familia Stanger tiene ahora el corazón dividido. Foto: Focus Images Ltd.

En los últimos doce meses, George Stanger ha vivido a toda velocidad. Su precocidad llamó la atención del Hamilton Academical, campeón juvenil del fútbol escocés, que lo fichó en 2018. Disputó cuatro partidos de la UEFA Youth League, competición en la que eliminaron al Basilea y plantaron cara al Midtjylland bajo las órdenes del exdelantero del Wigan Jason Scotland, y a media temporada a la cúpula del club se le ocurrió mandar unos vídeos del chico a la Federación de Nueva Zelanda para que probase fortuna con las categorías inferiores de la selección kiwi. “El jefe de la academia de mi club, George Cairnes, apareció un día en el entrenamiento y me dijo que nuestro analista, Keith Glendinning, había mandado algunos vídeos de mí a la Federación para que supieran que podía representarles internacionalmente”, contó el propio George Stanger a las puertas del Mundial sub-20, torneo que disputó este verano con el combinado oceánico. La fortaleza física del defensor nacido en Escocia se adaptaba a las características habituales asociadas al fútbol de Nueva Zelanda, a la vez que su capacidad para mover la pelota con corrección (sobre todo en largo) dotaba de mayor calidad a la salida de balón de un conjunto que pretendía dominar los partidos con una generación más preparada a nivel técnico respecto a torneos anteriores. Un par de días después de saber que habían enviado sus vídeos en dirección Nueva Zelanda, George Stanger recibió la invitación a unos entrenamientos con el cuadro oceánico. Tardó muy poco tiempo en ganarse la confianza de su técnico y convertirse en fijo en los planes de un equipo al que solo una tanda de penaltis contra Colombia le separó de plantarse en los cuartos de final del Mundial sub-20 por primera vez en su historia.

“He tenido fisioterapeutas más mayores que me han dicho que cuando mi padre anotó el ensayo ganador ante Inglaterra vivieron la mejor noche de sus vidas”. George Stanger.

La experiencia en el Mundial de Polonia habrá convencido a su entrenador en el Hamilton Academical, Brian Rice, que este fin de semana ha apostado por George Stanger y lo ha incluido en el once titular. El debut oficial de Stanger no ha sido el deseado: los accies han perdido en su primer encuentro ante su afición por 1-3 ante el Motherwell. En cualquier caso, se trata de un paso más en la curiosa carrera de un adolescente de familia célebre que posee unas condiciones notables para medrar en el fútbol británico sin prisa pero sin pausa. Ahora el apellido Stanger no solo es conocido en Escocia, sino que también puede ser querido en la otra punta del planeta, en la meca del deporte que practicaba su padre. Tony jugó los Mundiales de rugby de 1991 y 1995. Quizás su hijo George pueda soñar con algo parecido gracias a su elección por la selección neozelandesa. De fútbol, claro.

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FICHA DEL JUGADOR
Nombre: George Stanger
Edad: 20 años
Equipo: Hamilton Academical
País de nacimiento: Escocia (internacional sub-20 con Nueva Zelanda*)
Posición: Central

Cada lunes, un perfil (o una historia) de un joven talento en edad sub-23.

LOS PERFILES SUB-23 DE LA TEMPORADA 2018-19

– 19 de agosto: Mason Mount

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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3 comments

Como siempre gran articulo.Solo un Pero… Se podría haber puesto una foto del protagonista para saber quién de quien se está escribiendo.Saludos

¡Muchas gracias! En este caso es un tema relacionado con que no tenemos los derechos de ninguna foto del jugador (o de su padre) que podamos usar sin meternos en ningún lío.

Dicho lo cuál, no es complicado poner el nombre en cualquier navegador y aparecen varias para que le pongan cara los interesados.

Gracias por el artículo Tomás, y más ahora que se acerca del Mundial de Rugby, jeje

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