Un empate que no le vale a ninguno

Ivan Rakitic of FC Barcelona celebrates scoring their second goal with team mates during the UEFA Champions League match against Tottenham Hotspur at Wembley Stadium, London
Picture by Romena Fogliati/Focus Images Ltd 07576143919
03/10/2018

FC Barcelona y Atlético de Madrid empataron en uno de los mejores partidos tras el confinamiento. El ritmo y las pizarras de ambos técnicos aderezaron un encuentro que llegaba muy marcado por los diferentes episodios acontecidos en las últimas horas. Pero el empate no pudo contentar a ninguno en pos de sus objetivos; ni al Barcelona, que ve cómo el Real Madrid puede sacarle otros dos puntos esta jornada si el jueves derrota al Getafe, ni al Atlético, que no tiene aún blindada la tercera plaza. Y este sentimiento se palpó claramente durante los noventa minutos, incluida la recta final, en la que ambos equipos tuvieron ocasiones para acabar deshaciendo la igualada. Simeone terminó con los cuatro de arriba bien frescos después de dar entrada a Joao Félix, Morata, Vitolo y Lemar, en ese mismo orden, por Costa, Llorente, Correa y Carrasco, y Setién acabó resituando a Sergi Roberto como pivote en medio campo después de que entrase con el mismo rol de Rakitic.

El futbolista croata del FC Barcelona protagonizó una de las grandes claves tácticas de la partida. Quique Setién apostó desde el inicio por un 4-4-2 en rombo cuando no tenía la pelota. Y es necesario volver a remarcar esto último porque el dibujo del Barça era completamente diferente cuando sí la tenía. En fase defensiva, dentro de ese rombo, Rakitic actuó como interior izquierdo (con Busquets como pivote, Vidal en la derecha y Riqui Puig en el vértice superior), con la función de cerrar sobre Busquets y bloquear la opción de pase directa entre Thomas y Marcos Llorente. Mientras que en fase de salida, cada vez que el Barcelona salía jugando desde su defensa, el croata pasaba a ocupar el perfil izquierdo de la defensa como tercer central a la misma altura que Lenglet y Piqué, lo cual provocaba que el equipo saliese siempre con ventaja numérica desde atrás y que Sergio Busquets, en consecuencia, se situara en campo contrario a espaldas de la primera línea de presión del Atlético de Madrid (Diego Costa y Marcos Llorente).

FC Barcelona 2 (Costa p.p. 11′, Messi p. 50′)
Atlético de Madrid 2 (Saúl p. 19′, p. 62′)

Atletico vs Barcelona - Football tactics and formations

Setién quiso mantener dicha novedad táctica durante prácticamente todo el encuentro, incluida la segunda mitad, cuando apostó por refrescar la estrategia con Sergi Roberto en la posición (y con el mismo rol) que había ocupado Rakitic, hasta la recta final, cuando dio entrada a Ansu Fati y resituó al de Reus como único pivote. Pero vayamos paso por paso. Con el FC Barcelona instalado en campo contrario, donde jugó la mayor parte del tiempo durante la primera mitad, el siguiente punto a destacar en la pizarra del cántabro tiene que ver con Messi y Riqui Puig. El joven centrocampista de la Masía se transformaba automáticamente en interior izquierdo cada vez que Ivan Rakitic bajaba a la defensa. Moviéndose constantemente por delante de la línea del balón, fijando desde su perfil el mismo intervalo que Messi fijaba en el lado opuesto, entre el pivote (en este caso Thomas) y el extremo (Correa) rival, Riqui Puig quiso dinamizar el juego de su equipo desde una postura bastante proactiva. Pero el Barça no consiguió progresar y girar a su rival desde los futbolistas que mantenía por delante de Messi y Riqui (Arturo Vidal y Luis Suárez) como consecuencia de la defensa que Simeone ideó sobre el argentino. Messi se vio obligado a recibir muchas veces en banda (sin tiempo ni espacio por dentro), muy cerca de la cal, con Carrasco (extremo) y Lodi (lateral) defendiendo siempre de cara.

Sin embargo, con Semedo muy arriba, buscando romper siempre a la espalda de Lodi y Vidal muy centrado, queriendo recibir de espaldas cerca de la frontal, cada pérdida en esta zona fue una tortura para el FC Barcelona. Yannick Carrasco fue el mejor jugador de la primera parte, y casi hasta del partido (con permiso de Saúl, que transformó los dos penaltis de su equipo), en la que ya es, sin duda, su mejor actuación desde que volviese al Atlético de Madrid. Súper implicado en el esfuerzo defensivo, ayudando constantemente a Lodi siendo el primero en saltar sobre la recepción escorada de Messi, y conduciendo hasta muy arriba todas las transiciones ofensivas del equipo, la actuación individual de Carrasco merecía un aparte dentro del análisis. Si lo de ayer no es un espejismo y Simeone ha conseguido recuperar en el mejor momento a uno de sus mejores guardias pretorianos, el belga puede aportar un plus importantísimo en un equipo que vuelve a encontrarse bastante cómodo con más espacio que posesión. Anoche en el Camp Nou machacó constantemente la zona izquierda del FC Barcelona tras cada recuperación: sacando a Piqué de zona, superando al central por velocidad y adentrándose en el área con mucho peligro.

Diego Pablo Simeone consiguió controlar a Messi cerca de la banda. Foto: Kristian Kane/Focus Images Ltd
Diego Pablo Simeone consiguió controlar a Messi cerca de la banda. Foto: Kristian Kane/Focus Images Ltd

El dos a uno de Messi, también de penalti, provocó que el Atlético debiese reaccionar dando un paso al frente con todo el bloque. El empate llegó también desde la pena máxima, en una nueva acción individual de Carrasco por el sector izquierdo, y con ello el partido volvió a cambiar de aspecto. Sergi Roberto entró en sustitución de Rakitic, como ya habíamos apuntado unas líneas más arriba, para hacer exactamente lo mismo que hasta entonces había hecho el croata (con y sin balón) en el encuentro, y Diego Pablo Simeone empezó a refrescar su delantera hombre a hombre. En ese escenario, Setién soltó completamente a Riqui Puig del perfil izquierdo. El ‘28’ del Barça empezó a actuar con muchísima más libertad, bajando incluso a recibir y buscando varias veces a Messi en el perfil opuesto, y esa energía volvió a sentarle bastante bien a un equipo que en los últimos meses se ha caracterizado por exactamente lo contrario. Cierto es que Riqui Puig debe pulir aún muchas cosas en su fútbol, como es completamente lógico (a sus 20 años), tanto en términos de posicionamiento como en esa energía que también usa para robar (y contrarrestar la diferencia física), puesto que esa excesiva agresividad puede acabar siendo perjudicial por la cantidad y calidad de las faltas que provoca. Ambos técnicos continuaron agitando el árbol hasta el último momento, pues Setién dio entrada a Ansu Fati (primero) y Griezmann (después) ya en la recta final, y el Atlético consiguió tener una ocasión bastante clara por medio de Lemar en el descuento, pero el resultado ya no se movió. El dos a dos definitivo no es bueno para ninguno, y toda reflexión quedará eclipsado por el frenetismo de los resultados, la clasificación y las circunstancias tan especiales de este último tramo de Liga, pero en cualquier otro momento del curso este partido habría servido para reforzar el trabajo de los técnicos. Rakitic y Carrasco dibujaron y condicionaron el encuentro.

Foto de Portada: Romena Fogliati/Focus Images Ltd

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3 comments

Cierto. Pero el Atlético llegaba con la sensación de poder ganar y viendo cómo se desarrolló el encuentro creo que el empate le supo a poco.

Pudo ganar, pero empatar en el Camp Nou no está mal. Se fue mucho más contento que el Barça.

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