Los seis meses de explosión de Joao Felix

Atlético y Barcelona se citan este sábado en el Metropolitano. Foto: Focus Images Ltd.

Joao Félix ha sido la aparición de la temporada 2018-19. O, para ser más concretos, la irrupción de lo que llevamos de 2019. De la noche a la mañana, un chico de 19 años formado en la cantera del Benfica se convirtió en la gran estrella del conjunto encarnado, por delante de futbolistas mucho más consolidados, con mayor bagaje, más horas de vuelo e incluso mayor cartel en el fútbol base de la entidad lisboeta. La irrupción de Joao Félix, que en un año ha dejado de ser una joven promesa para protagonizar un traspaso de 126 millones de euros, es la explosión de un talento tremendamente inteligente para marcar las diferencias a partir de todo lo que hace mientras no le llega el balón, antes de recibir la pelota, que es lo que le permite trascender cuando entra en contacto con el esférico. Es un caso atípico, pues incluso reconocido su potencial no jugó ninguna fase final de ningún torneo con Portugal hasta la Nations League del pasado mes de junio, pero sus virtudes insinúan que ha llegado para quedarse a falta de limar algunos de sus defectos y de ver cómo lidia con las expectativas generadas en su primera temporada completa en la élite. La apuesta del Atlético de Madrid por Joao Félix es firme, con la determinación de que debía echarle el lazo antes de que se esfumara la oportunidad de incorporar a un futbolista distinto, especial. Ahora le toca demostrarlo.

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El fichaje estrella del verano en el Atlético de Madrid ha seguido una trayectoria anómala en el fútbol base portugués. Aunque por edad forma parte de la maravillosa generación de 1999 que se proclamó campeona de Europa sub-17 en mayo de 2016, sus primeros pasos en un escaparate relativamente mediático no llegaron hasta unos meses más tarde. No disputó el Europeo sub-17, pero pronto se sumó a la lista de nombres a seguir nacidos en 1999. Se afianzó como titular en el equipo juvenil del Benfica, jugando contra chicos uno o dos años mayores que él, y destacó en varios encuentros de la UEFA Youth League, su principal escaparate. El Benfica perdió la final contra el Salzburgo con Joao Félix como titular. Era un jugador de la confianza del técnico Joao Tralhao, pero por aquel entonces todavía parecía encontrarse algunos peldaños por debajo de otros compañeros. Se diluía en las segundas partes, no estaba tan hecho físicamente y salía perdiendo en la mayor parte de choques, por lo que todavía le faltaba un punto extra de cocción para el salto a la élite, aunque dejaba detalles geniales en los movimientos entre líneas o la toma de decisiones bajo presión. Se veía que era un mediapunta que, por condiciones, jerarquía y competencia, estaba partiendo desde la banda. Pero no era un encarador nato como Joao Filipe, que actuaba en el lado opuesto. Sin embargo, en 2017 Joao Félix no acudió ni al Mundial sub-20 de Corea del Sur como ocurrió con varios de los futbolistas nacidos en 1999 que habían conquistado el Europeo sub-17 ni disputó el Europeo sub-19 con parte de esa misma generación. En junio de ese mismo año, disputó sus primeros partidos con el combinado sub-18.

La generación portuguesa de 1999 ganó el Europeo sub-17 en 2016 y el Europeo sub-19 en 2018. En ninguno de los dos torneos estuvo Joao Félix. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).
La generación portuguesa de 1999 ganó el Europeo sub-17 en 2016 y el Europeo sub-19 en 2018. En ninguno de los dos torneos estuvo Joao Félix. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

Una vez se consolidó como un futbolista habitual en el filial del Benfica, todos los acontecimientos se precipitaron de forma mucho más rápida. En la temporada 2017-18 jugó con continuidad con el segundo equipo encarnado, en la segunda división portuguesa, una categoría que le permite curtirse ante rivales de mayor edad y desarrollo físico. También dio el salto directamente a la selección sub-21. Todo se estaba cociendo para que el Benfica, como ha hecho a menudo con futbolistas formados en su cantera, preparara su aterrizaje con el primer equipo. A veces se demora un poco más de lo previsto, pero una vez el canterano de turno realiza el salto definitivo ya no hay vuelta atrás. No hay alternancia entre filial y primer equipo. La apuesta es decidida y prácticamente irreversible. Y en su caso tuvo que esperar al curso 2018-19. En agosto de 2018 disputó sus primeros minutos con el Benfica en un duelo de liga ante el Boavista, aunque necesitó de la destitución de Rui Vitória en enero para convertirse en una pieza indispensable en el club lisboeta.

“Prefiero jugar por el carril central, donde toco más el balón y puedo marcar más goles. Pero no tengo una posición fija. Me muevo por todo el campo. Pero mejor con un punta de lanza y yo por detrás”. Joao Félix.

A raíz de la llegada de Bruno Lage, Joao Félix se transformó en la estrella del Benfica. Si entre agosto y septiembre apenas había jugado dos partidos como titular en liga -además del intrascendente duelo de la sexta jornada de Champions y un puñado de encuentros de Copa-, relegado a revulsivo para las segundas partes, con el nuevo entrenador encajó como un guante. Cambió el esquema, que pasó del 4-3-3 al 4-4-2, y se convirtió en el acompañante de Seferovic en la punta del ataque encarnado. En su primer encuentro bajo las órdenes de Bruno Lage, Joao Félix ya fue con diferencia el mejor jugador del Benfica. El conjunto encarnado remontó un 0-2 ante el Rio Ave, Joao Félix marcó dos goles y participó en el origen de otro de los tantos del 4-2 definitivo. Fue el pistoletazo de salida a una racha de 18 victorias en 19 jornadas de liga que permitió al Benfica recuperar la diferencia de puntos respecto al Oporto y proclamarse campeón.

Benfica and Champions League logos during the UEFA Champions League match at Olympic Stadium, Athens Picture by Yannis Halas/Focus Images Ltd +353 8725 82019 02/10/2018
Joao Félix apenas participó en el primer tramo de temporada en el Benfica. Foto: Focus Images Ltd.

Con el cambio de sistema y de rol en la plantilla, afloraron las virtudes de Joao Félix, que terminó la campaña con 15 goles y 9 asistencias en liga (20 goles y 11 asistencias en 43 partidos, un tanto producido cada 92 minutos de juego). La libertad de movimientos brindada al canterano luso le sentó de maravilla a Joao Félix, que sumó una cantidad ingente de goles al resto de características que parecía atesorar su fútbol. Joao Félix dejó de ser un mediapunta ligado a la asociación, más cercano al centro del campo, para transformarse en un segundo punta enfocado a generar ocasiones de gol a partir de su permanente dinamismo. Porque Joao Félix nunca para quieto. Y esa es la mejor de sus virtudes. Se ofrece siempre y siempre lo hace en disposición para recibir la pelota. Sabe camuflarse para recibir infiltrado a la espalda de los centrocampistas rivales y detecta como nadie dónde hay espacio libre para moverse. Es un superdotado del desmarque y olfatea como un sabueso las debilidades del contrario. Si se enfrenta a un equipo con un lateral muy ofensivo, siempre castiga el espacio que queda expuesto a su espalda en cada transición con caídas a la banda. Si la defensa juega muy adelantada, traza rupturas para estirarla. Si los centrales no se acercan a los mediocentros, aprovecha ese terreno fértil para recibir y combinar con el resto de compañeros en tres cuartos. Siempre aparece solo. Es un verso libre que se ajusta a lo que requiere cada partido, pues su cerebro está procesando permanentemente lo que sucede sobre el verde. Piensa todo el rato, juega con la cabeza levantada para tener ubicados siempre a compañeros y rivales y luego ejecuta a altísima velocidad las ideas que atraviesan su mente. Piensa por adelantado, suelta el balón un segundo antes y se anticipa a lo que sucederá para evitar el choque y la fricción, campos en las que tiene todas las de perder. Su toma de decisiones es una de sus mejores virtudes. Lo demostró cuando le tocó adaptarse al rol de falso nueve, como en uno de sus partidos de mayor impacto esta temporada: la victoria ante el Eintracht Frankfurt en los cuartos de final de la Europa League.

Benfica manager Rui Vitoria during the UEFA Champions League match at Olympic Stadium, Athens Picture by Yannis Halas/Focus Images Ltd +353 8725 82019 02/10/2018
La destitución de Rui Vitória impulsó la carrera de Joao Félix. Foto: Focus Images Ltd.

Las características inherentes al juego de Joao Félix le convierten en un futbolista muy difícil de detectar. Entra en contacto con la pelota a menudo, pero casi nunca la retiene en exceso. El cuero pasa rápido por sus piernas, porque ya tiene tomada la decisión antes de que le llegue. Sin embargo, lo que le ha convertido en un futbolista tan cotizado es lo que hace con el esférico en los pies cuando recibe. Es creativo e imaginativo, pero también goza de calidad para filtrar el último pase. En asociaciones rápidas en espacios reducidos es muy preciso, de ahí la cantidad de asistencias que ha repartido a lo largo de su primer curso en la élite. Aunque lo más valorado en Joao Félix es la cuota de gol, altísima en sus primeros meses como titular con el Benfica. En un fenómeno parecido al de la irrupción de Mbappé, que se hinchó a marcar goles cuando se convirtió titular en el Mónaco en enero-febrero de 2017, Joao Félix saca mucho partido de la presencia de un delantero que fije a los centrales y los mantenga ocupados. Mientras un futbolista con la palabra goleador tatuada en la frente ejerce de señuelo para atraer la atención, Joao Félix lee los puntos débiles del rival. Del mismo modo que en cada contragolpe o en cada ataque posicional busca la mejor manera para recibir entre líneas y castigar al adversario, Joao Félix también posee el instinto para atacar la zona donde caerá el balón. Mide los tiempos para saltar y rematar de cabeza, pero sobre todo aparece en el lugar oportuno en el momento idóneo. “Un mago nunca llega tarde ni pronto, llega exactamente cuando se lo propone”, que diría Gandalf. Y, además, cuando llega casi siempre castiga. Le pega al balón con las dos piernas, pura determinación. Es agresivo y punzante en sus movimientos en el último tercio para transformar su vendaval de movimientos en goles.

El Atlético de Madrid ha desembolsado 126 millones de euros para atar a uno de los futbolistas jóvenes más estimulantes del momento. Sabe lo que es jugar en una institución con mucha presión, a la que se le exige ganar cada fin de semana para alzar un título, pero ahora deberá gestionar todo el hype generado a partir de su rendimiento en los primeros meses en el fútbol profesional. En doce meses ha pasado de ser un chico que todavía no había debutado con el primer equipo del Benfica, con escasa experiencia internacional, a convertirse en uno de los futbolistas más caros del mundo. En el precio pagado viene incluida la expectativa de desarrollo de sus incipientes virtudes y su capacidad para marcar, que a priori debería poder lucir si el Atlético sigue apostando por un 4-4-2 que pueda beneficiar sus características más determinantes. Su mejor versión requiere libertad, requiere de un entrenador que le entregue las llaves del equipo. De otro modo, pueden aflorar las limitaciones. En banda se diluye su impacto, pues no es tremendamente hábil en el regate ni potente en los primeros metros de arrancada para dejar atrás al lateral de turno si le pone bien el cuerpo, y asimismo obligarle a retroceder en defensa puede limitar su frescura y creatividad cuando ataque. En el Metropolitano le tocará confirmar todo lo que ha insinuado en seis meses de gran impacto.

Diego Simeone, head coach during the Atletico Madrid press conference at Juventus Stadium, Turin Picture by Antonio Polia/Focus Images Ltd +393473147935 11/03/2019
Diego Simeone deberá terminar de moldear el talento de Joao Félix. Foto: Focus Images Ltd.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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3 comments

Lo vi en la Europa League y me sorprendió, pero ha vuelto a hacerlo en los partidos de pretemporada. Su crecimiento, como remarcáis, ha sido enorme y muchos de los grandes pueden arrepentirse bastante de haberlo dejado escapar.

Ha costado mucho, muchísimo dinero, pero tal y como está el mercado, si rinde puede parecer hasta barato. A mí me ha sorprendido en el tiempo que lo he visto en el Atleti. Si sigue así no le veo tope de crecimiento, es muy, muy completo el chico.

Espero equivocarme, pero este chico será el gran fiasco de la temporada, seguro que al final de la campaña costará 60 y seguirá estando con un valor sobrestimado, ya que con suerte vale 20 millones. La liga Portuguesa está muy sobrevalorada, hace rato que todo lo que vende termina siendo un fiasco, con contadas excepciones…

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