Miren a Boadu

Boadu Holanda sub17 AZ Alkmaar MarcadorInt

La realización televisiva estuvo a pocos segundos de comerse el primer gol en la carrera profesional de Myron Boadu. Nadie le esperaba, al menos no en ese momento, aunque nadie lo deseaba más que el joven delantero del AZ Alkmaar. Su equipo ganaba con comodidad, a pocos minutos del descanso, pero Boadu tenía hambre. Mucha hambre. Así que saltó a la presión, vio que Mark Birighitti, portero del NAC Breda, se entretenía un poco más de la cuenta con el control y se lanzó con todo a por el balón. El despeje del guardameta visitante pegó en la pierna del delantero local, que celebró su primera titularidad en la Eredivisie con un gol en la primera jornada. Ese gol, por cierto, lo convirtió en el anotador más joven de la historia del AZ Alkmaar.

No era el primer récord de precocidad que rompía Myron Boadu. Con 15 años y 7 meses, debutó con el filial del AZ. Tardó 23 minutos en marcar. En sus primeros nueve partidos, Boadu perforó las redes rivales en seis ocasiones. Era un habitual en la selección sub-17, incluso siendo más joven que la mayoría de sus compañeros, lo que llevó al AZ a renovarle hasta 2020 para que nadie tentara a la nueva joya de su cantera. Había explotado a nivel goleador y en mayo acudiría al Europeo sub-17, un escaparate muy tentador para los clubes más importantes del continente. Más todavía teniendo en cuenta que era el futbolista más joven de su selección, el único nacido en el año 2001. El AZ no podía permitirse una fuga inesperada y se anticipó con acierto para blindarle.

Pero Boadu solo pudo disputar un partido a lo largo del Europeo sub-17. El primero.

Boadu Holanda sub17 AZ Alkmaar MarcadorInt
Boadu se lanza a por un balón en el Europeo sub-17 de Croacia.

A veces las lesiones más graves te apuñalan por la espalda, de forma sigilosa. En un momento dado de la primera jornada del Europeo sub-17, en el debut contra Ucrania, un compañero disparó desde la frontal para terminar una jugada sin demasiado peligro. Boadu llevaba un par de minutos cojeando y se tiró al suelo. Necesitaba asistencia médica. Venía de evitar un saque de portería con un gesto algo forzado (foto de arriba) y había enlazado un par de disputas aéreas con los centrales rivales. Nada extraño para un delantero como él, rápido, atlético y hasta elástico. Sin embargo, el apoyo del pie izquierdo no era el habitual. Boadu intentó seguir, pero no podía caminar con normalidad. Se marchó por su propio pie y nadie le otorgó mayor importancia en ese momento en Sesvete, un distrito cualquiera a las afueras de Zagreb. La gravedad de la noticia se confirmó unas horas más tarde: Boadu no volvería a jugar en el Europeo sub-17. Myron Boadu se había roto el menisco cuando aporreaba la puerta del fútbol profesional.

La rehabilitación fue lenta, bastante más lenta de lo esperado, por lo que Boadu no reapareció hasta un año después de su lesión. En mayo de 2018 debutó con el primer equipo del AZ, en la última jornada de liga. Todo un reconocimiento a su sigiloso trabajo para regenerar el menisco, que ahora parece funcionar a pleno rendimiento. Myron Boadu ha disputado los seis partidos oficiales que ha jugado el AZ esta temporada -cinco como titular- y a tenor de sus prestaciones nadie podría adivinar que hace poco salió de una lesión de tal gravedad.

Boadu Holanda sub17 AZ Alkmaar MarcadorInt
Myron Boadu se lesionó en un partido contra Ucrania en el Europeo sub-17 de 2017.

Myron Boadu se ha convertido en uno de los nombres propios del arranque de Eredivisie. Es el delantero titular del AZ Alkmaar, un equipo que suele generar un puñado de buenas ocasiones por partido, y ha encajado como un guante en el equipo. Juega de nueve -aunque también ha jugado en la banda izquierda- y disfruta dibujando movimientos de ruptura a la espalda de la defensa contraria. Si se mide en velocidad con los centrales rivales, tiene todas las de ganar. Es rápido, tiene instinto dentro del área para atacar la zona de remate antes que nadie y ha insinuado que atesora una calidad notable en los controles orientados. Como muestra, el gol de este domingo contra el Heracles: convierte el envío de su compañero en un autopase con la derecha que le permite irse del marcador más cercano y luego supera la salida del portero con un toque con la izquierda. Myron Boadu tiene 17 años y ha marcado tres goles las primeras cuatro jornadas de liga.

FICHA DEL JUGADOR
Nombre: Myron Boadu
Edad: 17 años
Equipo: AZ Alkmaar
País de nacimiento: Países Bajos
Posición: Delantero

Cada lunes, un perfil (o una historia) de un joven talento en edad sub-23.

– 27 de agosto: Rúben Dias

Fotografías: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

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2 comments

Perdonadme el off-topic, pero aquí va una reflexión sobre el VAR. En general, veo bien que la tecnología ayude, al igual que en otros deportes y muchos otros ámbitos. No hay por qué poner piedras al progreso. Además, quería resaltar que me parece que ya ha alcanzado un grado de madurez interesante (las primeras pruebas, por ejemplo en el Mundialito, generaron muchas dudas), y que contribuye en varios aspectos al juego: reducción de errores, juego limpio, etc. Dicho esto, genera situaciones de juego “raras”. Por ejemplo:

– Te puedes ver penalizado por hacer las cosas bien. Un ejemplo: Eres portero, y en un corner hay un atacante en fuera de juego que remata bien y te va a meter un gol. Si no eres capaz de pararla, anulan el gol. Si haces un paradón y la envías a corner, el VAR no entra y después tienes que aguantar el corner (que no deja de ser una ocasión de cierto peligro). Por supuesto, entiendo que el VAR no puede entrar siempre, pero genera situaciones como esta, que son problemáticas.

– Añade una dimensión al juego que también puede jugar un rol muy importante. Imagínate que el año pasado empatas 1-1, con tu gol procediendo de un penalti injusto. El gol de rival viene de un contragolpe generado tras una falta que te han hecho atacando y que el árbitro no vio. El VAR, este año, corregiría lo primero pero no lo segundo. Es decir, de alguna forma, es el VAR el que desnivela el partido.

– El tema de las segundas amarillas y las rojas. El VAR corrige rojas, pero no segundas amarillas cuyo impacto en el partido es similar. Imaginemos una situación donde un jugador de tu equipo con amarillo entra fuerte, pero da al balón. La jugada es de esas visualmente “sospechosas”, y el árbitro le muestra la segunda amarilla. El VAR no corrige. Si el árbitro es más duro, y muestra la roja, el VAR puede entrar a corregir.

Supongo que serán situaciones que se irán puliendo con el paso del tiempo. No obstante, y aunque suena raro, a mi hay una solución que se usa en otros deportes y me gustaría ver (al menos, probarla). A priori puede parecer una solución rara, pero dándole vueltas me parece bastante interesante: que todos los equipos tengan una opción de pedir una vez el VAR por cada parte (o por partido). Si la usas y el árbitro te da la razón (viendo de forma clara que se ha equivocado), puedes seguir pidiéndola. Si la usas y te equivocaste, dejas de poder pedirla.

Esto solucionaría jugadas como las anteriores, o como la de Roque Mesa ayer. Si no pides el VAR porque la jugada no te parezca lo suficientemente importante o porque no lo tengas claro, allá tú. Y si no la pides porque ya (mal)gastaste anteriormente la oportunidad de pedirlo, allá tú. Eso ayudaría más a los árbitros desde la perspectiva de que los las excusas se reducirían aún más. Dependería de la gestión que tú haces de esas situaciones, y no de que tengas la suerte, o no, de que el VAR solo entre a valorar las jugadas que te vienen bien, o mal. Es decir, así desplazaría esa aleatoriedad que tiene el VAR en corregir unas acciones sí y otras no, a tu propia gestión de esas situaciones.

¿Posibles problemas de esta solución? Se me ocurren dos. Uno, que los equipos usasen continuamente el VAR. Pero no debería, porque solo deberías pedirlo en jugadas que tengas completamente claras y jugadas de cierta importancia (o “a la desesperada” al final del partido). Y al final no hay tantas en un partido. Y dos, que obligaría a los cuerpos técnicos a gestionar “otras cosas”. Pero no lo veo mal. En el fútbol, y en otros deportes, para alcanzar el éxito cada vez se requieren gestionar más situaciones, tanto dentro del rectángulo de juega como fuera de él.

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