Kiko Ramírez: “Estoy muy orgulloso de poder decir dentro de 20 años que entrené al Wisla”

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La liga polaca fue el último campeonato en definirse en Europa, el último en determinar a su campeón y representante en la Champions League 2017-18, pero es uno de los primeros en ponerse en marcha en el nuevo curso. Ni siquiera han pasado tres semanas después de la última jornada liguera y el Wisla ya se pone manos a la obra con la pretemporada. Será la primera campaña completa de Kiko Ramírez al frente de uno de los clubes más laureados de Polonia, con trece títulos ligueros y cuatro Copas. Sin embargo, no son tiempos fáciles para La Estrella Blanca, que ya acumula seis cursos de sequía.

El Wisla de Cracovia se prepara para la próxima temporada en la ciudad deportiva que ha construido la entidad en Myslenice, a unos 45 minutos de trayecto en autobús desde el centro del a gran urbe de la región. Myslenice es un pueblo pequeño, que ronda los 20.000 habitantes y acoge cada día los entrenamientos de La Estrella Blanca. Lejos de Cracovia y a las afueras de un pueblo perdido es donde me cita el jefe de prensa del Wisla para reunirme con su técnico, que el pasado mes de enero empezó a entrenar a uno de los clubes más importantes de Polonia tras haber dirigido principalmente en la Segunda B y la Tercera División española.

¿Tras estar entrenando en la Tercera División en España, cerca de subir a la Segunda B, cómo llega la posibilidad de fichar por uno de los equipos con más historia del fútbol polaco como es el Wisla?

– Fue sorprendente porque era la primera vez que salía al extranjero. Estaba trabajando en el Rayo Vallecano en ese momento, haciendo de observador junto a Ramón Planes, y viajaba mucho a Bélgica, Alemania, Francia. Me llamaba la atención y me empecé a plantear la posibilidad de entrenar fuera si me salía un equipo extranjero… y precisamente recibí una llamada de una persona que no conocía. El director deportivo, Manuel Junco, me llama porque el director deportivo del Wisla de Cracovia quiere hablar conmigo porque le han hablado muy bien de mí y quería una entrevista. Me dijo que viajara a Cracovia porque quería conocerme personalmente. Antes de Navidad vi un partido, el último de la primera vuelta, y aquí me encuentro.

¿Qué proyecto le ofreció el club?

– Me dicen que es un club en horas bajas, pero un club grande, que ha ganado la liga en trece ocasiones. Es importante, pero por problemas económicos y deportivos el Wisla se encuentra en una situación difícil y ha habido una dimisión de un entrenador. El club busca la supervivencia. Me lo explican y acepto el reto. Para mí el tema económico no es ningún problema, porque creo que se soluciona mejorando el tema deportivo. Me embarco en el parón invernal, con el frío y las dificultades para entrenar, pero estoy encantado de la vida en este gran club. No me engañaron con eso. Tengo un gran cuerpo técnico, un gran vestuario y una gran afición.

El Wisla de Cracovia entrena en Myslenice.
El Wisla de Cracovia entrena en Myslenice.

¿Cómo se vive el fútbol en Polonia? En el Europeo sub-21, impresionó la hinchada local.

– Son de una cultura muy respetuosa. A lo mejor en las gradas se ven bengalas en muchos partidos, que en España hace mucho que no aparecen, y te hablan de los ultras, pero creo que son muy buenas aficiones para el fútbol. Entre ellos posiblemente tengan sus más y sus menos, pero de cara al jugador y al entrenador es una afición que canta, hay un feedback entre jugador-afición importante, en las canciones interactúan unos con otros. Me sorprendió el ambiente, las ganas que tiene la gente de fútbol. Sobre todo porque cuando llegué era una época muy fría y pensé que en España a diez grados bajo cero no iría nadie al fútbol. Pero el campo estaba hasta la bandera. Es una cultura muy diferente.

¿Hasta qué punto los jugadores y usted, como entrenador, sois personajes mediáticos en el día a día de la ciudad de Cracovia?

– Tenemos mucha repercusión mediática. Aunque los aficionados son muy respetuosos. Cuando te ven comiendo no te molestan, pero cuando te levantas vienen siete hinchas que quieren una foto contigo y un autógrafo. Pero durante la comida te han visto y no te han dicho nada, que en España no pasa. Piden muchas fotos y todo el mundo te anima. Yo no he recibido ninguna crítica y estoy expuesto a ello. Con los jugadores igual. Llama mucho la atención porque el futbolista, en el momento en el que vive el primer partido, ya dice que se quiere quedar más años. Es bonito.

En Cracovia llama la atención ver que los estadios del Wisla y el Cracovia están muy cerca, separados solo por un parque. ¿Cómo es la rivalidad entre ambos clubes en estos momentos?

– Hace dos temporadas el Cracovia quedó mucho mejor clasificado que el Wisla, pero este año ha sido al revés. El club grande lógicamente es el Wisla, pero ellos también son de Ekstraklasa. Las aficiones están muy enfrentadas, pero no puedo decir que haya visto nada violento. Se palpa y se intuye, aunque aún no he vivido el derbi porque cuando llegué justo se había disputado dos semanas antes.

En el caso de España, quedó la fama de que en Polonia las aficiones son violentas tras la última participación del Legia en la Champions.

– Pero a favor de ellos, salvando que no he jugado el derbi, debo decir que en el tiempo que he estado aquí no he vivido ningún enfrentamiento ni ninguna pelea. El apoyo que recibimos fuera de casa es fuerte y arrastramos a mucha gente, pero hay mucho control policial. Las imágenes que se vieron en España con el Legia-Real Madrid no las he visto. No puedo hablar de eso. A día de hoy pienso que son grandes aficiones que animan y están con sus jugadores. Es lo único que puedo decir.

El Wisla de Cracovia no gana la liga desde 2011.
El Wisla de Cracovia no gana la liga desde 2011.

¿Cómo vive el hecho de entrenar en un país extranjero, con un idioma complicado, en un equipo con tantas nacionalidades? ¿Cómo lleva la adaptación?

– Tenía mucho respeto a esta situación. ¿Iba a ser yo? ¿Iba a llegar mi mensaje a los jugadores? Pero me encuentro como si estuviera en el Nàstic, L’Hospitalet, el Castellón… interactúo con los jugadores. Manuel [Junco] es español y me ayudó muchísimo al colocarme a un portugués que habla muy bien el español y el polaco que es Gonçalo Feio. Gracias a él he podido conectar con la plantilla. También a través del inglés, con Jordi Jodar, porque me traje un preparador físico de España. Hemos formado una familia y nos entendemos a la perfección hasta el punto de tener sentido del humor con los jugadores. Haremos lo posible para aprender el polaco, pero creo que ellos también van a aprender el español. Posiblemente antes que yo el polaco [ríe].

¿Cómo lleva el aprendizaje del polaco?

– Es difícil para nosotros por la pronunciación y porque responde a un pensamiento muy diferente. Tiene una gramática muy compleja. Pero en el día a día manejo las cuatro palabras básicas, la información de los entrenamientos o los partidos. Vamos evolucionando satisfactoriamente.

¿Para llegar a los jugadores, el proceso es que usted se dirige a ellos en español y luego hay una traducción?

– Sí. Me dirijo a ellos en español y Gonçalo Feio lo traduce al polaco. Jordi interactúa en inglés ya que la gran mayoría entiende el inglés. Y sobre todo utilizamos métodos audiovisuales para explicar las sesiones. Posiblemente son los temas en los que podemos tener más dificultades: el tema táctico, los movimientos. Todo son imágenes. También tenemos muchas reuniones y estamos mucho tiempo con ello. Yo llego a las 8:30 de la mañana. Tengo una hora de camino para venir hasta aquí. Me levanto a las siete de la mañana, vengo pronto y me voy muy tarde después de comer. Pasamos muchas horas.

¿Qué fútbol quiere que juegue el Wisla?

– Soy un entrenador que me adapto a lo que tengo. Me ha sorprendido gratamente la calidad técnica y la calidad de aprendizaje. Tiene connotaciones tácticas válidas, pero diferentes a lo que yo quiero. Pero son válidas. En Polonia no juegan al patadón ni son equipos de fuerza. Nada más lejos de la realidad. Son equipos que juegan, verticales. Me ha costado mucho ganar un partido por más de dos goles de diferencia. Tengo que hablar muy bien de los entrenadores y de la calidad técnica de los jugadores. De hecho, Polonia está en lo más alto a nivel europeo, realizando un gran fútbol de toque. No creo en los cambios radicales ni vengo a vender un modelo de juego, sino que vengo a hacer un modelo de juego. Lo intento hacer con lo que tengo. Hemos buscado el camino intermedio: lo bueno que tiene el fútbol polaco, que es mucho, junto con el aroma español. Ese punto de sal de jugar con el balón y trabajar la zona. Hemos implantado esas ideas con la intensidad y la disciplina polaca.

Tanto por la liga como por los jugadores, ¿qué aspectos cree que son los más fuertes de Polonia y en qué aspectos andan más verdes?

– Sus puntos fuertes son la disciplina, el trabajo y la predisposición. Son puntos muy importantes en un deportista. Son gente que quiere evolucionar. No he tenido problemas que he tenido en España a la hora de hacer un ejercicio en el que tienen que correr todos. Ellos corren. Hay que parar y paran. En España es más complicado. Aquí nadie se queja. Tampoco cuando hay que tocar el balón. En contrapartida, donde más me ha costado ha sido en la forma de marcaje que tienen ellos. A mí me gusta trabajar la zona y ellos tienen un marcaje más individual. Pierden más la zona. El juego del contrario hace perder el dibujo táctico.

Kiko Ramírez posa con una bandera con la estrella blanca característica del Wisla.
Kiko Ramírez posa con una bandera con la estrella blanca característica del Wisla.

El Wisla ha incorporado a varios futbolistas españoles últimamente (Pol Llonch, con el que coincidió en el Hospitalet, Julián Cuesta, Carlos López…). ¿Es una mera cuestión derivada de su conocimiento del mercado español?

– El mercado que yo conozco es el español. Si me comentan que necesitamos un central o un delantero, no voy a hablar de un jugador que milita en Bielorrusia porque no lo he visto. Y no me gusta fiarme de los vídeos. Tengo que conocerlo. Son futbolistas que conozco o que mi entorno conoce. E intento fichar a buenos profesionales: me informo bien, con mucha gente, sobre la etapa de formación, su trayectoria y forma de ser. A partir de ahí decido si me encaja. Estoy contentísimo con lo que he fichado.

¿Qué objetivo se plantea el Wisla para este curso que empieza?

– El club quiere estar en lo más alto y pelear por el campeonato. Para mí el objetivo es el final del trabajo y para llegar allí tengo que centrarme en pequeños retos. La suma de estos pequeños objetivos me va a llevar arriba. Mi objetivo ahora es hacer un equipo competitivo, crear un vestuario unido donde la diferencia entre titulares y suplentes no sea muy grande para que nadie se sienta titular ni nadie se sienta suplente. Quiero que todo el mundo se intente ganar el sitio. También quiero que todo el mundo se entregue en los entrenamientos, porque la exigencia del domingo será fiel al trabajo diario. Mi objetivo es que todos defendamos la misma idea. Creo que es ese el objetivo que debe tener un entrenador. A partir de ahí yo quiero ganar cosas. Soy ambicioso. He venido aquí, lejos de mi casa, mi gente, mi familia y mis hijos para aprovechar el tiempo. Quiero ser importante y creo que el club me lo puede dar.

Al llegar se plantea que el Wisla ha pasado por problemas económicos y a nivel deportivo no ha estado tan bien. Uno de los clubes que más veces ha alzado la liga no la gana desde 2011 y a menudo ha quedado fuera de los cuatro primeros. ¿Eso está presente en vuestro día a día?

– Cuando llevas poco tiempo aquí te das cuenta de que La Estrella Blanca es sentimiento. Te dirán que todos los clubes son sentimiento, pero este club es muy grande. Ha competido en Europa y es muy grande en Polonia. Estoy súper orgulloso de poder decir dentro de 20 años que entrené al Wisla. Aquí quiero ganar algo. No quiero pasar como una persona que se excusa en los problemas económicos. En su momento di el paso y acepté los problemas económicos, pero que eso no merme conseguir el objetivo. Me propuse un trabajo a la larga que era mejorar el tema deportivo y a partir de ahí mejorar el tema económico. Qué mayor alegría para un entrenador que arreglar el tema económica consiguiendo resultados deportivos. Ese sería mi gran objetivo.

Cuando hablaba de la adaptación a la liga, comentaba que era difícil ganar por más de dos goles de diferencia. El año pasado hasta cuatro clubes llegaron a la última jornada con opciones de ganar el título. ¿Hay siempre tantos candidatos a ganar la liga?

– El año pasado había un sistema de liga en el cual los ocho primeros luchaban por el título y los ocho últimos disputaban el play-off de descenso. Te restaban justo el 50% de puntos y se igualaba todo un poco. Este año parece que vuelven al sistema tradicional. Ese sistema, si logras estar entre los ocho primeros, te da la opción de jugar siete enfrentamientos directos de tú a tú en un final de liga. Les puedes restar puntos y conseguir el objetivo.

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Si llegas bien al final de temporada, todo depende de ti.

– Exactamente. Entonces a nivel de televisión y público es muy importante vivir esos últimos siete partidos como finales. Que no pase como en otras ligas, como en España, que te puedes enfrentar al que acaba de descender. Aquí no. Te enfrentas a alguien que se juega lo mismo o más que tú. Tienes que hacer una buena liga regular, pero esos siete partidos te dirán dónde vas a estar. Aunque aquí no es solo el campeonato liguero, también se trata de conseguir una plaza para jugar en Europa. Sea jugar la Champions o la previa de la Europa League. El objetivo es estar entre los tres primeros, sobre todo.

La Copa también es una alternativa para un equipo que lleva seis años sin ganar títulos.

– Aquí tenemos dos caminos para arreglar esta situación. Uno es ser los mejores y ganarlo todo, que es muy difícil, o llegar a Europa. A Europa se llega por la liga regular o por la Copa. Entonces hay que intentar pelearlo.

¿Cuántos días de descanso ha tenido el Wisla?

– Dos semanas. Aquí no se puede hablar de parón de verano como en España. Aquí desconectas un par de semanas y debes reactivarte a nivel físico pronto. En Navidad sí hay un parón más largo.

Es casi hacer la pretemporada inversa. Ahora trabajas como en enero en España y en invierno haces el trabajo habitual en el verano español.

– Es así. Además, te encuentras que empiezas a entrenar con jugadores que acaban contrato el 30 de junio y están en otros equipos. Desde mayo hasta el 30 de junio te encuentras a dos tipos de jugadores: el que acaba contrato y debe quedarse aquí con los nuevos futbolistas. Es algo extraño, pero es lo que hay. Pero no he tenido problemas con eso. Están entrenando muy bien. Son muy aplicados. Sobre todo el jugador polaco. Estoy encantado.

Kiko Ramírez: a las puertas de dos ascensos en España

En la charla con Kiko Ramírez también hay tiempo para tratar sus tres principales experiencias en los banquillos antes de dar el salto al extranjero. Ramírez cogió las riendas del Nàstic tras el descenso de la institución grana a la Segunda División B tras varias temporadas dirigiendo al filial, pero el inicio de curso en Tarragona fue difícil y no logró hacerse un nombre en los banquillos de la categoría de bronce española hasta que agarró al Hospitalet y lo dejó a una eliminatoria del fútbol profesional. Entonces perdió contra el Leganés, ahora equipo de Primera. “Veo a los jugadores a los que nos enfrentamos ese día, incluso al entrenador. Es fútbol”, recuerda Ramírez sobre esa eliminatoria contra el conjunto pepinero.

Tarragona.
Kiko Ramírez entrenó al Nàstic de Tarragona.

En el final de liga hay una crueldad horrible en equipos que han estado toda la temporada arriba y luego la pelota entra o no en un penalti… He visto de todo. En España es muy difícil conseguir unos objetivos con un playoff con partidos de ida y vuelta”, reflexiona el técnico tarraconense sobre el formato de las fases de ascenso en el fútbol español. También rozó un ascenso con el Castellón, con el que cayó en la última ronda del play-off de ascenso a Segunda B en una dramática tanda de penaltis contra el Gavà.Posiblemente con el Nàstic, el Castellón es el club más grande al que he entrenado hasta ahora, cuenta Ramírez. El actual técnico del Wisla también asegura que “el Castellón no es un equipo de Tercera. Ha vivido muchos años en Primera y en Segunda y por problemas económicos está donde está, pero para mí es un club grande”.

Sin embargo, Kiko Ramírez traza un paralelismo entre su nueva aventura en Polonia y sus experiencias en el fútbol español. Siempre he cogido a equipos con problemas. Siempre los he mejorado y siempre he optado. Me ha faltado conseguir el objetivo, pero para ello estoy peleándolo y creo que me va a llegar. Yo lo he tenido muy complicado. Al Hospitalet lo cojo segundo por la cola y nos proclamamos subcampeones. Con el Castellón no subimos por un penalti. Al filial de la Pobla lo metí dos años en el play-off hasta el último penalti. Siempre he tenido ligas muy largas y vacaciones muy cortas, reivindica el entrenador español, que espera romper esta dinámica en su primera temporada completa en Cracovia.

Fotografías: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados).

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1 comments

¡Qué raro y qué oportuno! Justo no viste la que liaron los del Legia, claro entrenando en Polonia, con el Legia jugando en Madrid tú debías estar ojeando un partido de la segunda B de Moldavia para fichar un central zurdo… Vaya credibilidad.

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