Una piedra en el zapato de los grandes

Benfica manager Rui Vitoria during the UEFA Champions League match at Olympic Stadium, Athens
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02/10/2018

El Portimonense se permitió el lujo de terminar la primera vuelta de la liga portuguesa con un resultado que le permite volver a copar titulares. El modesto equipo del Algarve empató en casa contra el Sporting de Braga y forzó un tropiezo que bajó a los arsenalistas a la tercera posición de la clasificación al mismo tiempo que no les permitió recortar la distancia de seis unidades respecto al Oporto, el líder del campeonato. Se trata de un empate meritorio, cosechado sin su principal estrella, el japonés Shoya Nakajima, que sirve de pretexto para hablar de un club que ha sumado siete de los doce puntos en juego ante los rivales del TOP4. Los mismos, por cierto, que también ha obtenido el Vitória de Guimaraes en estos cuatro enfrentamientos ante Benfica, Sporting CP, Oporto y Sporting de Braga. La diferencia es que, de rebote, el equipo blanquinegro hizo saltar por los aires a los entrenadores de los dos gigantes de Lisboa.

La credibilidad de José Peseiro se derrumbó en el Estádio Municipal de Portimao. Hasta entonces los leones seguían la estela de los otros tres aspirantes al título, aunque no les pudieron superar en los duelos directos. Empataron en Da Luz y perdieron en la visita al Sporting de Braga. Sin embargo, a principios de octubre todo se torció. El Portimonense vapuleó al Sporting y le endosó cuatro goles en una noche mágica de Shoya Nakajima, que anotó dos tantos y asistió en los otros dos que marcó su equipo. Con un fútbol vertical y eléctrico, con jugadores rápidos para desplegarse al espacio, el Portimonense arrolló al equipo de Peseiro. La confianza del Sporting se derrumbó y al poco tiempo el proyecto de Peseiro se diluyó: ganó por poco al Loures en la Copa de la Liga, perdió en casa contra el Arsenal en el Alvalade y, sobre todo, cayó en su propio estadio en un partido de Copa de la Liga ante el Estoril (1-2). Fue la gota que colmó un vaso que se empezó a llenar en Portimao y que terminó con el despido de Peseiro a finales de octubre.

Marcel Keizer, manager of Ajax Amsterdam during the Dutch Eredivisie match at Stadion De Koel, Venlo Picture by Joep Joseph Leenen/Focus Images Ltd +316 5261929 27/08/2017 ***NETHERLANDS OUT***
Marcel Keizer sustituyó a José Peixeiro al frente del Sporting CP. Foto: Focus Images Ltd.

Rui Vitória, directamente, dirigió su último partido con el Benfica en Portimao. El bicampeón de liga con el conjunto encarnado ya sobrevivió una fase de temporada en la que enlazó cuatro partidos sin ganar -incluyendo tres derrotas consecutivas- entre octubre y noviembre, pero el segundo conato de crisis terminó con el cese del entrenador del Benfica. En un club tan exigente como el lisboeta, una derrota ante un equipo pequeño como el Portimonense, pocos días después de empatar en la Copa de la Liga y con el Oporto a nueve puntos de distancia obligaba a cambiar el rumbo del equipo. Incluso con el atenuante de un 6-2 infligido al Sporting de Braga dos semanas antes. No solo fue la derrota, la primera en la historia del Benfica contra el Portimonense, sino también las formas de un tropiezo con dos goles en propia puerta de Rúben Dias y de Jardel -particularmente grotesco el del central brasileño- y que pudo ser incluso más amplio.

En la última jornada de la primera vuelta el damnificado ha sido el Sporting de Braga, que neutralizó el gol inicial de Wellington Carvalho aunque no logró darle la vuelta al marcador. Solo el Oporto (4-1 en Do Dragao) ha sido capaz de derrotar al Portimonense si solo nos fijamos en el club que últimamente monopoliza el TOP4 de la competición lusa. Un bagaje muy meritorio para un equipo que la temporada pasada se salvó con relativa holgura pese a tratarse de un recién ascendido y que actualmente ocupa la octava posición en la tabla. Lejos quedan los exitosos años 80, cuando el Portimonense incluso llegó a jugar en Europa, pero al menos ahora ha construido un proyecto que le ha permitido asentarse de vuelta en la élite del fútbol portugués. Hasta su último ascenso, en 2017, su único pasó por Primera en el siglo XXI se limitaba a la temporada 2010-11. Si ampliamos la perspectiva hasta los últimos 25 años, esta es únicamente su tercera campaña en la élite en este periodo. Ahora disfrutan de una plantilla compensada, con una gran estrella como el extremo japonés de 24 años Shoya Nakajima, al que le gusta recibir en la banda izquierda para encarar y desbordar hacia dentro. Pero el atacante nipón se encuentra bien acompañado por Paulinho, centrocampista zurdo propiedad del Oporto con un buen golpeo desde lejos, el experimentado central Rúben Fernandes, o el delantero colombiano Jackson Martínez, que vuelve a sentirse futbolista después de casi dos años en blanco. Son varios de los puntales en un equipo con secundarios de nivel decente (el profundo lateral izquierdo Manafá o el ordenado mediocentro Pedro Sá) que están rindiendo de maravilla bajo la batuta de António Folha, en su primera experiencia como entrenador en un primer equipo -llegó en verano procedente del filial del Oporto, donde trabajó durante diez años-. Difícilmente conquistarán ningún título, pero en el Portimonense disfrutan de una notable generación de futbolistas que garantiza diversión. También en esos días en los que todo el país dirige sus miradas hacia el Algarve esperando un tropiezo de cualquiera de los aspirantes al título.

Jackson Martínez.
Jackson Martínez ha vuelto a Portugal para enrolarse en las filas del Portimonense. Foto: Focus Images Ltd.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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2 comments

Es bastante interesante el proyecto del Portimonense. El equipo de Algarve tiene una inversión importante por detrás que le permite tener una plantilla de bastante calidad para la dimensión del club. Es un emblema con una salud financiera que le permitió rechazar varias ofertas por Shoya Nakajima, por exemplo.

Ya el año pasado, con Vítor Oliveira (la leyenda portuguesa que casi cada año se dedica a ascender a un equipo de Segunda a Primera -este curso apunta a hacer lo mismo con el Paços de Ferreira-) en el banquillo, el Portimonense era un conjunto muy interesante y la verdad es que esa sensación se mantuvo. En pocos equipos de Portugal se puede encontrar tanto talento que pueda dar un salto en su carrera en un futuro cercano.

Shoya Nakajima ya es un nombre muy conocido. El virtuoso japonés ,que posee una visión de juego, una imaginación y una capacidad de regate brutales, se viene luciendo desde su primer partido en Portugal y, ahora mismo, valdrá unos 20 millones de euros. Se dice que lo tiene todo hecho con el Wolverhampton, pero una lesión puede haber frenado la operación. La misma lesión que dejó Shoya fuera de la Copa Asia, en la cual podría ser uno de los candidatos a MVP.

Pero hay otros jugadores muy interesantes, sobre todo brasileños. Lucas Fernandes es un talentoso centrocampista de 21 años que está cedido por el Sao Paulo, Bruno Tabata, también de 21 años, es un extremo con un margen de progresión interesante. Pero el mejor escudero de Nakajima es Paulinho. El zurdo fue uno de los mejores jugadores de la primera vuelta de la Liga NOS 2017-18, fichando por el Porto a mitad de temporada. Pero en los dragones poco ha contado para Sérgio Conceiçao y en verano ha vuelto al Algarve, donde está volviendo a enseñar todas sus cualidades: técnica exquisita, inteligencia para participar en la gestión de las jugadas, capacidad para eliminar rivales por conducción y regate. Paulinho parece listo para vuelver a probar en un nivel más alto.

Y luego hay que hablar de Jackson Martínez. El colombiano vivió un calvario de lesiones que le dejó apartado del fútbol por mucho tiempo. De un fichaje millonario por el Atlético de Madrid al casi anonimato deportivo. En el Portimonense ha vuelto a ser futbolista. Jackson juega siempre con claras dificultades físicas, pasando largos tramos de partidos jugando casi caminando y muy, pero muy lejos de sus mejores condiciones. El delantero no se puede entrenar con normalidad y se ve que, para él, ser deportista requiere un sacrificio para su cuerpo. Pero Jackson quiso volver a jugar a fútbol y lo está logrando. Jugando al 50% de sus capacidades marca las diferencias en Portugal. No sólo por los goles (tiene 4 en 14 partidos en Liga) sino por la inteligencia de sus movimientos y su capacidad para los apoyos ofensivos. Jackson es perfecto para recibir, aguantar y habilitar de cara a toda la calidad que hay a su alrededor. Además, ejerce un importante efecto de intimidación en los rivales y es un líder y un ejemplo para sus jóvenes compañeros.

De los otros actores secundarios, Tabata me gustó mucho contra el Sporting y Lucas Fernandes me parece un muy buen jugador. Con el Sao Paulo tuvo una muy buena actuación en una Copinha, hace cosa de tres o cuarto años, y creo que también llegó a jugar con la sub-20. Para un club como el Portimonense, es un buen recurso, con regate y disparo. Aunque coincido con lo de Paulinho, para mí es el segundo jugador más importante, después de Nakajima.

Por otro lado, lo de Jackson Martínez también tiene el valor que comentas. Le cuesta mucho aguantar los 90 minutos y selecciona un poco las jugadas en las que participa, porque se va dosificando, pero tiene mucho mérito lo que está haciendo.

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