Un central veterano en un cuerpo de 21 años

Ruben Dias, capitán de Portugal.

Rúben Dias ya jugaba como un veterano el día que debutó con el Benfica. Su primera oportunidad en el primer equipo encarnado le llegó con 20 años, pero estaba más que rodado para asumir el reto de convertirse de la noche a la mañana en titular indiscutible del entonces vigente campeón portugués. El Benfica sabía lo que tenía entre manos para cuando la edad pesara demasiado en las piernas de Luisao, toda una institución en el club encarnado, y Lindelöf destacara lo suficiente en una demarcación en la que cuesta que los jóvenes se afiancen en clubes de élite. El siguiente en la línea sucesoria era Rúben Dias, a quien pulieron en la sombra. Capitán en casi todos los equipos en los que ha jugado, se curtió a lo largo de dos temporadas en Segunda con el filial a la par que lideró al juvenil hacia la final de la UEFA Youth League y lució el brazalete de capitán en un Europeo sub-19 y en un Mundial sub-20 con la selección. Cuando sopló las veinte velas la fruta ya estaba lo suficientemente madura para que Rui Vitória se decidiera a recogerla: Rúben Dias ya había disputado cerca de cincuenta partidos contra delanteros mucho más veteranos que él y acumulaba experiencia internacional de sobra ante chicos de su edad en torneos en los que siempre era uno de los jugadores más destacados de su equipo.

Cuando el 16 de septiembre se cumpla la efeméride del año del debut de Rúben Dias con el Benfica, el central encarnado echará la mirada hacia atrás y verá que se ha convertido en una pieza innegociable para el conjunto capitalino. Es uno de los jugadores más codiciados de la liga portuguesa, es internacional absoluto con la selección e incluso viajó al Mundial con el combinado de Fernando Santos, aunque no disputara ningún minuto en Rusia. Sus virtudes le han consolidado como un defensa expeditivo, contundente en cada cruce. No se lo piensa dos veces a la hora de meter la pierna para cortar el avance del rival, mantiene la concentración a lo largo de los noventa minutos, es poderoso en el juego aéreo y le gusta el contacto con los delanteros contrarios. Dias no huye del choque, sino que en ocasiones lo busca, pues es pegajoso en la marca para luego anticiparse en el último momento. El central benfiquista lee bien el juego y compensa su falta de explosividad con una buena colocación. No es particularmente rápido, pero no suele pasarle factura. Conoce sus virtudes y limitaciones y sabe jugar con ellas para que sus defectos pasen desapercibidos.

Ruben Dias Portugal sub19
Rúben Dias fue el capitán de Portugal en el Europeo sub-19 de 2016.

Otra de las principales virtudes de Rúben Dias es su liderazgo. Dias es un líder natural y actúa como tal en todos los contextos. Es habitual verle pegar gritos, aplaudir y animar a sus compañeros después de un ataque repelido con éxito y corregirles después de una jugada en la que no han estado tan acertados como deberían. No para quieto. No importa si son chicos de su edad o compañeros con muchos más años de experiencia. Aunque no hay mejor muestra de la mentalidad de Rúben Dias que su mejoría en la faceta que menos dominaba: el juego con los pies. Tanto con el Benfica como con la selección portuguesa, Dias era un futbolista limitado con la pelota. No se sentía cómodo sacando el cuero jugado desde atrás y se complicaba lo mínimo en los pases. No asumía riesgos, priorizaba no perder nunca la posesión y sufría cuando el rival le presionaba al detectar su punto débil. Disimulaba la carencia con decisiones sencillas que no pasaran factura a su equipo. Un año después de debutar con el primer equipo del Benfica, Rúben Dias es un futbolista muy distinto cuando la pelota pasa por sus botas. Levanta la cabeza, otea el horizonte y es capaz de completar cambios de orientación de treinta o cuarenta metros teledirigidos a los pies de un compañero alejado. Es preciso en el desplazamiento largo, incluso cuando no tiene todo el tiempo del mundo para ejecutarlo, y también se atreve a filtrar pases que superen líneas. Suelta el balón de forma mucho más ágil y lo maneja correctamente con ambas piernas, como si llevara un año entrenando únicamente entrenando este aspecto del juego. Rúben Dias conocía uno de sus principales defectos y ha trabajado para convertirlo en otra virtud más para añadir a su lista de fortalezas. Cada vez es más larga.

La experiencia acumulada en la élite pulirá su otro gran defecto: en ocasiones es un defensa demasiado impetuoso. A veces se pasa de contundente y va al suelo con demasiada facilidad, o en zonas donde no debe, y arriesga más de la cuenta. Cuando llega tarde, resulta muy aparatoso. Le ocurrió el pasado fin de semana, en el derbi lisobeta, donde se dejó llevar en un lance en el interior del área. Dias atacó un balón dividido y atropelló a Bruno Fernandes, que provocó el penalty que permitió al equipo verdiblanco adelantarse en el marcador. El único borrón en una buena actuación del central encarnado, que también dispuso de varias de las mejores ocasiones de gol en campo contrario gracias a su poderío en el juego aéreo en el balón parado ofensivo.

Ruben Dias es el jefe de la defensa lusa.
Ruben Dias destaca en el juego aéreo.

Esta semana, el Benfica anunció la renovación de Rúben Dias hasta 2023. Pretendido por el Olympique de Lyon, el conjunto encarnado se ha encargado de subirle la cláusula de recisión (de 45 a 60 millones de euros) a uno de los jóvenes valores de su cantera. Tampoco se ha olvidado de elevar el sueldo del que era uno de los futbolistas peores pagados de la plantilla. Ahora Rúben Dias cobra en un mes lo que antes podía ahorrar con un año de salario. A la mínima que cumpla con la mitad de lo firmado con el equipo lisboeta, Rúben Dias lucirá el brazalete de capitán. Más pronto que tarde.

FICHA DEL JUGADOR
Nombre: Rúben Dias
Edad: 21 años
Equipo: Benfica
País de nacimiento: Portugal
Posición: Central

Cada lunes, un perfil (o una historia) de un joven talento en edad sub-23.

Fotografías: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

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1 comments

Uno más dentro de esa larguísima lista de prometedores jóvenes de Portugal. De esos que desde categorías inferiores se les ve como futuribles fijos en la selección lusa y que, les depare lo que les depare el futuro, firmarán un gran traspaso cuando salgan de la Liga NOS.

Como paralelismo en cuanto a su precoz madurez en el juego, me recuerda a la irrupción de Unai Núñez en el Athletic Club, aunque en este caso difiera mucho su experiencia por vivir un contexto diferente, es otro jugador que con 21 años tiene más aires de capitán que jugadores más veteranos. Ganas de ver la progresión de ambos.

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