Partido Polish Boyfriend: Un estadio maldito, un club renacido y el nuevo rico del fútbol ruso

Picture by James Ward/Focus Images Ltd.  07908 205049.29/9/11.Roman Pavlyuchenko of Tottenham heads the equaliser during the Uefa Europa League Group A match at White Hart Lane stadium, London.

Eduard Streltsov fue un genio maldito. Considerado uno de los mejores jugadores soviéticos en los años 50, lo bautizaron como el “Pelé blanco” por su estilo endiablado y técnico. En una selección soviética ordenada y metódica, era el genio rebelde. Gran estrella del Torpedo, Streltsov pasó del cielo al infierno en pocos meses, cuando acabó arrestado y purgado por un caso que nunca quedó del todo claro, después de una denuncia por acoso sexual. Muchas historias se han escrito sobre ese caso. Si fue cierto, si fue un ataque de celos de una hija de un dirigente soviético, si fue una trampa del KGB contra un jugador demasiado moderno… Streltsov fue arrestado en 1958 después de una fiesta junto a dos jugadores del Spartak, Mijaíl Ogonkov y Boris Tatushin. En el interrogatorio aceptó los cargos cuando le prometieron que podría jugar el Mundial de 1958. No fue así. En 1963, después de cinco años, fue liberado y, finalmente, indultado en 1964 por Leonid Brézhnev. Con el paso de los años incluso el seleccionador Gavriil Kachalin acusó al presidente Nikita Jrushchov de ser el responsable de la caída en desgracia de Streltsov, considerado un mal ejemplo para los jóvenes, pues era presumido, divertido y con un estilo de juego demasiado individualista. Streltsov falleció en 1990 y fue enterrado en el precioso cementerio de Vagankovo, lugar donde reposan grandes glorias del deporte soviético. Allí siempre aparecen flores y bufandas del Torpedo en honor de su gran héroe. Y allí cuentan que en alguna ocasión, apareció una anciana que, según algunos, era la chica que había denunciado la violación, pidiendo perdón porque había mentido. Leyendas rusas.

Sea como sea, Streltsov solo pudo ganar una liga con su Torpedo y perdió sus mejores años en un gulag. Su vida, maldita, acabó convertida en una maldición en general para su amado Torpedo, un club muy singular vinculado a la fábrica estatal de automóviles soviéticos durante los años de la URSS. El Torpedo bautizó su estadio con el nombre de Eduard Streltsov en 1996 y, desde entonces, este estadio ha visto la defunción de dos clubes. Y quizás sumamos pronto un tercero a la lista. El genio maldito ha dado nombre a un estadio maldito.

Autor: Toni Padilla
La tumba de Streltsov. Foto: Toni Padilla

Este fin de semana el estadio Streltsov vive un derbi moscovita en el grupo central de la Tercera División rusa entre el Ararat de Moscú y el Torpedo. Los dos clubes actúan como locales en este estadio y, en esta ocasión, el Torpedo debe ejercer como visitante en su casa espiritual, aunque ya no son propietarios de su estadio. Este derbi es nuevo, aunque no es una novedad ver al Torpedo perdido en categorías modestas, jugando de un campo al otro en busca de una calma que nunca encuentra. Cuando la URSS se esfumó, el Torpedo jugaba en Primera y llegó a jugar competiciones europeas en los 90, aunque la crisis posterior al fin de la URSS acabó con la empresa de automóviles soviética, la ZIL, en bancarrota. Fue un golpe, pues el club tenía solera, con sus tres ligas soviéticas y seis copas.

Para los hinchas del club empezó el infierno. Durante más de 20 años, el fantasma del Torpedo ha sido comprado, vendido, usado y recreado en giros de guión que ejemplifican a la perfección cómo algunos empresarios aprovecharon la privatización posterior al fin de la URSS para comprar y vender sin alma. Con ZIL en bancarrota, un grupo empresarial llamado Luzhniki Corporation que había conseguido permiso para gestionar el complejo deportivo Luzhniki, incluido el antiguo estadio Lenin, compró los restos del Torpedo y creó un club llamado Torpedo Luzhniki en 1996, que pasó a jugar en el estadio más grande de la ciudad. Lo curioso fue que la fábrica ZIL, unos meses más tarde, recibió dinero estatal y reflotó. Y decidió crear un nuevo Torpedo, el Torpedo-ZIL, en 1997. De repente, existían dos Torpedo. Este segundo Torpedo llegó a Primera el año 2000, aunque en el año 2003 la ZIL lo vendió a la empresa MMC Norilsk Nickel, una compañía minera de níquel y paladio. Con nuevos propietarios, el club fue bautizado como FC Moscú. Este club llegó a jugar en Primera durante algunos años, jugando como local en el estadio Streltsov, propiedad de la MMC Norilsk Nickel del 2003 al 2010, cuando la empresa decidió abandonar el proyecto. Este club, pues, falleció en el año 2010 en el estadio Streltsov.

¿Y el otro Torpedo? Pues bien, el Torpedo-Luzhniki andaba perdido por tercera y cuarta. Jugando en un estadio inmenso, con las gradas vacías. Al final, incluso jugó en campos pequeños dentro del mismo recinto, sin gradas. Era un club sin futuro.

Lunes 25 de septiembre, 18:00h, Ararat Moscú-Torpedo Moscú

Lo curioso del caso es que, en 2003, nació un tercer Torpedo. Y de nuevo, lo creó la empresa ZIL. La fábrica de automóviles, en 15 años, había vendido dos veces su club y en dos ocasiones lo había refundado, con el nombre, cómo no, de Torpedo-ZIL. Pues bien, en 2009, la Luzhniki Corporation decidió acabar con su proyecto, este Torpedo-Luzhniki que andaba perdido y vendió lo que quedaba del club… a la ZIL. O sea, la ZIL pasó a disponer de dos Torpedos. El primero, ese que había vendido a la Luzhniki y estaba de vuelta bajo el nombre de Torpedo de Moscú. Y el segundo, llamado Torpedo-ZIL, fundado en 2003. Lo curioso del caso es que no los fusionaron. Y mantuvieron uno en Segunda División y el otro, en cuarta. Finalmente, el año 2011, la empresa decretó la desaparición del tercer Torpedo, el Torpedo-ZIL. ¿Y las razones? El éxito del otro club.

Ese mismo 2011, el Torpedo de Moscú que jugaba en cuarta, ese vendido por la Luzhniki a la ZIL, encadenó dos ascensos y subió a Segunda. Como la ZIL pasó a tener dos equipos en Segunda, decretó la desaparición del primero y apostó sus cartas al que venía de cuarta, que, curiosamente, había sido el elegido por los hinchas como el más auténtico. Y en 2014, con A. G. Borodyuk en el banquillo, este Torpedo consiguió el ascenso a Primera después de una promoción contra el Krylia Sovetov Samara. El retorno a Primera fue corto: un solo año y descenso. Es más, el club, sin dinero, acabó sumando dos descensos en una semana: uno deportivo y otro por falta de dinero. Y acabó otra vez en tercera. Fue un retorno agridulce a Primera, pues esa misma temporada en la que el club jugaba contra el Zenit y el Spartak, la empresa ZIL desapareció. Se habían centrado en la producción de camiones, aunque no pudieron competir con un mercado global y en 2014 cerraron. En 2015, las viejas fábricas fueron derribadas y en su lugar se ha levantado un parque tecnológico y una zona residencial. La ZIL falleció después de crear hasta tres Torpedos diferentes.

El Torpedo, pues, quedó a un paso de otra desaparición, aunque el exjugador Aleksandr Tukmanov, presidente del club, salvó los muebles como pudo buscando patrocinadores en la ciudad. El Torpedo pudo competir en Tercera, aunque con deudas y problemas. Tukmanov tenía contactos en la ZIL y, gracias a ellos, acabó como presidente del club y ahora es propietario de los derechos de imagen del escudo. Tukmanov no mantiene una buena relación con una hinchada pasional y fiel, pese a todo. Un grupo extraño de fans definidos en el pasado como la hinchada más fiel y pasional de Rusia, formada por viejos trabajadores de la ZIL, abuelos nostálgicos y unos ultras neonazis famosos por sus ataques racistas. El Torpedo es un galimatías.

Sea como sea, ya no existen ni el FC Moscú, ni el Torpedo-Luzhniki, ni el Torpedo-ZIL. Solamente queda este Torpedo, permitiendo mantener una identidad relacionada con el club de los años 50, 60 y 70. Uniendo a los hinchas que por momentos dudaron sobre a qué equipo debían seguir. Hinchas opuestos, que se odian con el presidente y entre ellos. Aunque siguen a un club que ni siquiera tiene estadio. El club juega este año otra vez en el viejo estadio Streltsov, aunque no es de su propiedad. Cuando en 2010 desapareció el FC Moscú, la empresa MMC Norilsk Nickel decidió vender el estadio a la ONEXIM, un conglomerado empresarial que invierte en tecnología, sector inmobiliario y metalurgia. Ellos gestionan el complejo y lo alquilan al Torpedo. Y también, al Ararat. O sea, dos clubes rivales en el campo, con la misma casa.

El Ararat, el nuevo rico

Y llegamos al Ararat. Si el Torpedo tiene sus raíces en los años 20, el Ararat fue fundado en 2016. Aunque han sido unos meses vividos de forma muy alocada. Hace un año, corrió la voz con el rumor de que un empresario armenio, Valery Oganesyan, fundaría un club en Moscú llamado Ararat, con la idea de representar a la importante comunidad armenia de Rusia. Se calcula que casi dos millones de personas con raíces armenias viven en Rusia, estado tradicionalmente aliado del ruso. Pese a los numerosos casos de racismo contra personas del Cáucaso, los armenios, al ser cristianos, han visto cómo sus negocios normalmente prosperan en suelo ruso. Y algunos de sus miembros han invertido en el deporte ruso, como el propietario del FC Krasnodar, Sergey Arutyunyan, quien disimula su apellido armenio usando el apellido ruso de su esposa. Así, es conocido como Sergey Galitsky.

La cara visible del Ararat de Moscú era el empresario Valery Oganesyan, un tipo que ya presidió un club en Armenia, el Ulisses, campeón de liga en 2011 y desaparecido en 2016. Oganesyan presidía este club en Moscú con el apoyo de la comunidad armenia local, eligiendo el nombre que todo armenio ama e identifica como suyo: Ararat. El Monte Ararat es el símbolo del pueblo armenio, un monte visible desde Ereván pese a que ha quedado al otro lado de la frontera con los turcos. Allí dicen que atracó el Arca de Noé. Y Ararat era el nombre de asociaciones culturales, periódicos, canciones y clubes de fútbol armenios, como el Ararat de Ereván, campeón de la liga soviética en 1973. Esa fue una de las grandes sorpresas de la vieja URSS, aunque después de la independencia de Armenia solo ganó la liga de 1993.

El nuevo Ararat se fundó con la idea de llegar a Primera pronto. Y por eso empezó a fichar a jugadores famosos en golpes de mercado que sorprendieron a todos. El exdelantero del Tottenham, Román Pavliuchenko, y el centrocampista Marat Izmáylov, exjugador del Porto o el Sporting, llegaron a golpe de talonario. Además llegaron dos internacionales armenios y futbolistas experimentados como Igor Lebedenko o Aleksei Rebko. Rápidamente quedó claro que el club aspiraría al ascenso. El 19 de julio, el club jugó su primer partido, una victoria por 0-3 en el campo del Zorkiy, con dos goles de Pavliuchenko. Rápidamente, el club subió a la primera posición y superó tres turnos de copa, eliminando incluso al Baltika, de Segunda. El 27 de agosto, el Ararat goleó al Zenit de Penza por 4-0 y sumaba 16 de los 18 puntos posibles. Todo funcionaba.

Picture by James Galvin/Focus Images Ltd. .18/12/11.Tottenham's Roman Pavlyuchenko celebrates his goal during the .Barclays Premier League match at White Hart Lane Stadium, London....
El ex del Tottenham Román Pavliuchenko juega en el Ararat. Foto: Focus Images Ltd.

Hasta el 31 de agosto, cuando el club anunció la dimisión de Valeri Oganesyan, que se esfumó y apareció un día más tarde en Georgia. Fue entonces cuando se descubrió que este empresario había transferido unos 400.000 euros del club a su cuenta bancaria. El Ararat formalmente es propiedad de la Asociación de jóvenes armenios de Moscú, aunque el dinero lo ponían diferentes empresarios de la diáspora armenia en Rusia. Empresarios que denunciaron a este empresario que actuó como cara visiblevdel club mientras se llenaba los bolsillos. El 7 de setiembre, el Aratat ganó al Ryazan por 1-0, aunque al final del partido los jugadores declararon que no habían cobrado. Pavliuchenko llegó a anunciar que se largaba del club, mientras que directivos admitían que, después de la fuga de Oganesyan, el club podía desaparecer porque no salían los números. El sueño parecía roto y la maldición del estadio donde mueren clubes parecía lista para una nueva víctima.

No fue así. Ashot Gabrelyanov, empresario propietario de periódicos y televisiones, decidió dejar claro que el proyecto sigue. Si antes su papel era el de patrocinador, después de ese incidente puso más dinero, se aseguró con un pacto con la Asociación de jóvenes armenios la propiedad y convenció a los empresarios Samvel Karapetyan y Avilo Kamo Avagumyan para que reforzaran el proyecto con un nuevo contrato. Las caras visibles del club definieron el conflicto con Oganesian como un “problema interno”, los jugadores no se largaron y en la última jornada ganaron por 4-0. Y esta semana, el club quedó eliminado en la copa, aunque plantó cara al SKA Jabarovsk, el equipo del extremo oriente ruso que este año juega en Primera (1-2).

El proyecto amenaza con llegar a Primera en pocos años. El apoyo de Karapetyan es clave, pues este empresario nacido en Armenia con pasaporte ruso ya es el empresario de origen armenio más rico del mundo, superando al norteamericano Kirk Kerkorian. Muchos expertos creen que detrás del proyecto también se mueven los hilos del gobierno armenio, que busca un club de fútbol que sirva de embajador de su causa. En su momento ya contamos el caso del Artsakh, club fundado como respuesta al Qarabag azerí. Este sería un escenario y el Ararat, otro. Poco a poco, Armenia apuesta por su fútbol, aunque sea en Moscú. Curiosamente, el hermano de Karapetyan es miembro del Congreso de Diputados armenio.

El Ararat, pues, es favorito en su duelo contra el Torpedo, aunque el Torpedo es segundo en la tabla en este derbi en un escenario que sienten más como suyos los hinchas que hoy serán visitantes.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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6 comments

Loco que articulo, esta es la mejor web de fútbol en definitiva, que te den ganas de seguir la segunda división rusa por un articulo (ya le he echado un ojo antes pero sin conocer lo que hay detrás de los clubes no es lo mismo), y que estés a la expectativa por saber que sucederá en dicho encuentro, gracias a ustedes uno puede seguir amando el fútbol. Gracias, como siempre!

Tremenda nota un aplauso, por otra parte ojala no se estanque este proyecto, recordemos que los rusos suelen perder muy rápido el interes en sus equipos, el caso mas reciente es el Anzhi, siempre es agradable tener nuevas caras en el mundo futbolístico

Me quito el sombrero, Sr. Padilla. Una vez más, la pura esencia del fútbol se diluye en la mejor literatura. Felicidades

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