El decano del fútbol suizo sueña en grande

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El FC Sankt Gallen puede presumir de historia, aunque seguramente no de muchos éxitos. El club verdiblanco saca pecho por su condición de equipo más antiguo de Suiza, fundado en 1879, aunque su lista de títulos es muy escasa. A pesar de la enorme tradición futbolística de la localidad cercana a la frontera con Alemania, el St. Gallen solo ha ganado cuatro títulos. Alzó la liga por primera vez hace más de 100 años, en 1904, y repitió casi un siglo después, cuando conquistó el trofeo por última vez en la temporada 1999-2000. A esos dos éxitos hay que sumar una Copa en 1969 y una Copa de la liga en 1978. No solo sus triunfos son episodios esporádicos en su dilatada historia, sino que también los son sus aventuras en las competiciones internacionales: ni siquiera se necesitan todos los dedos de las dos manos para contar sus participaciones en la Recopa, Copa de la UEFA y la Champions League.

Por este motivo, lo que se estaba gestando esta temporada en Sankt Gallen era algo especial. Veinte años después de su último título, el club verdiblanco soñaba con escribir una nueva página gloriosa en los libros de historia de la entidad. De la mano del entrenador alemán Peter Zeidler, el St. Gallen estaba plantando cara al Basilea octavofinalista de la Europa League y al Young Boys, campeón de las dos últimas ligas, siguiendo un ritmo seguramente impensable a inicios de curso. “A principios de temporada vi alguna encuesta de periodistas donde podíamos quedar octavos o novenos, pero en Suiza es muy difícil adivinar dónde terminará cada equipo porque te enfrentas a todos los rivales cuatro veces. Todos te pueden ganar. Puede pasar cualquier cosa. El más regular siempre tira hacia arriba y nosotros hemos sido muy regulares y hemos tenido un puntito de suerte en los últimos minutos para que te entre el gol. Cuando ves que en febrero estás en la misma posición que en septiembre, te empiezas a plantear cosas. No es presión, porque no tenemos la presión de ganar la liga, pero sí es motivación total. Más cuando 19.000 personas van al campo cada fin de semana, paseas por la ciudad y te piden fotos o vas al restaurante y te animan. Eso te motiva mucho”, valoraba el centrocampista Jordi Quintillà a MarcadorInt ante la perspectiva de competir por el título de forma inesperada esta temporada.

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La liga suiza detuvo su actividad hace un mes, justo después de que el Sankt Gallen se consolidara en la primera posición empatado a puntos con el Young Boys después de un 3-3 en casa contra el vigente campeón. Cerca anduvo el equipo verdiblanco de asestar un golpe clave en la lucha por el título, pero un gol de penalty de Hoarau en el último minuto del descuento (el árbitro lo mandó repetir después de fallarlo) dejó a ambos equipos igualados con 45 puntos al frente de la clasificación, con cinco unidades más que el Basilea, tercero. “Fuimos el primer país que paró la liga, pero de los últimos que sepa en aplicar la cuarentena. Suiza va como con dos semanas de retraso respecto a la situación en España”, puntualiza Jordi Quintillá antes de valorar lo inoportuna que resulta esta interrupción en un momento tan positivo de su temporada. “Es muy complicado, estás disfrutando, te lo estás pasando bien y te dicen que no puedes jugar más”, lamenta el futbolista catalán. “Es un shock importante, pero no nos afecta solo a nosotros, sino a todos”, reflexiona el mediocentro del St. Gallen.

St Gallen - Football tactics and formations
Once del St. Gallen en su victoria contra el Basilea el 2 de febrero.

Jordi Quintillà es el centrocampista más posicional del St. Gallen, que se ha ordenado esta temporada alrededor de un 4-4-2 en rombo inamovible desde las primeras jornadas, cuando Zeidler dio con la tecla y ya no volvió a cambiar el esquema. El colíder de la liga helvética suele liberar las bandas para que las recorran los dos laterales más habituales, Hefti en la derecha y Muheim en la banda izquierda, y luego los centrales se sienten cómodos defendiendo lejos de su área, con Leonidas Stergiou como nombre a apuntar en el futuro. El central suizo de 18 años recién cumplidos ya se ha convertido en un fijo en la zaga del St. Gallen y disfruta cuando puede salir lejos de zona a anticipar. No le quema la pelota, pero sobre todo es un futbolista rápido para corregir a pesar de que todavía es un zaguero algo liviano en el choque y sufre si le buscan por alto.

Arriba, el St. Gallen atesora dinamita. Es el equipo que marca más goles y no lo hace porque uno de sus delanteros anote con muchísima facilidad, sino porque aglutina un puñado de futbolistas que comparten la responsabilidad anotadora. Demirovic, Itten, Babic y Guillemenot se reparten la mediapunta y los dos puestos en la delantera y adoptan distintos roles en función de la pieza elegida. Guillemenot, con pasado en la cantera del FC Barcelona, es un atacante que suele partir en la mediapunta para irrumpir en la zona de remate al aprovecharse del poder de atracción de la doble punta. Demirovic e Itten son más fuertes en el juego de espaldas para activar a los futbolistas que aparecen desde atrás, mientras Babic es más desequilibrante en el regate y la conducción aunque luego pisa bien el área para terminar las jugadas. Así lo describe Quintillà: “La columna vertebral del equipo es muy buena. Es un equipo muy equilibrado. Más allá de los dos delanteros que tenemos, que son muy buenos y seguramente se marcharán este verano a buenos equipos, que todos los jugadores conozcan su rol en el equipo creo que es un punto muy positivo para el equipo”. El pegamento entre atacantes y defensores lo ponen Víctor Ruiz y Lukas Görtler, sacrificados en la labor defensiva, poderosos para repetir esfuerzos en la presión y con sentido táctico para arropar a Quintillà en la medular.

Guillemenot.
Guillemenot pasó por las categorías inferiores del FC Barcelona. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

“Cambiamos el sistema porque tenemos dos delanteros muy buenos. El entrenador se vio obligado a adaptar el sistema para poner a los dos delanteros. El entrenador me da mucha libertad, confía mucho en mí. Conoce mi inteligencia táctica y básicamente mi rol es defensivo. Soy el mediocentro defensivo, pero me da libertad porque tenemos dos interiores que trabajan mucho a nivel defensivo. Nuestro interior por la derecha es un box-to-box que realiza una gran labor defensiva y Víctor Ruiz en la izquierda también. Eso me da libertad para irme hacia delante, que me gusta. Eso me ha dado un plus durante esta liga”, radiografía Quintillà, una de las piezas que más ha crecido esta temporada respecto al curso anterior.

En su segunda campaña en el fútbol suizo, la ascendencia de Quintillà ha crecido. Aterrizó en la liga helvética un poco por casualidad, después del trabajo de su representante Ivan Machta tras varios meses parado después de que su etapa en Estados Unidos terminara antes de tiempo por los problemas logísticos derivados de un huracán que arrasó Puerto Rico y les obligó a acabar la liga en Orlanda, según explica el canterano del FC Barcelona. “Quería encontrar un equipo en EEUU porque era la liga que me gustaba y me había fascinado. Estuve unos 6 o 7 meses sin equipo preparándome en Lleida, en casa. Un día me llamó Ivan Machta y me comentó que había un director deportivo con pasado como futbolista en la MLS al que le gustaría que fuese allí una semana para ver la ciudad, cómo trabajan, etc. Fui a entrenar una semana en marzo y firmé en junio, cuando ya conocí al nuevo entrenador”, rememora el futbolista catalán. Este curso, Quintillà reconoce que su rol “ha cambiado”. “El año pasado había jugadores distintos, estoy más adaptado y la confianza aumenta. También mi peso en el vestuario ha aumentado, es una suma de todo”, enumera el mediocentro del elenco verdiblanco.

Picture by Mike Griffiths/Focus Images Ltd +44 7766 223933 03/10/2013 The FC St. Gallen fans during the UEFA Europa League match at the Liberty Stadium, Swansea.
El St. Gallen sueña con la tercera liga de su historia. Foto: Focus Images Ltd.

Tras un verano agitado a nivel de mercado, el St. Gallen dio en el clavo para reemplazar a futbolistas que fueron muy importantes la temporada pasada. Colgó las botas en su ciudad natal Tranquillo Barnetta, de sobras conocido por su trayectoria en la Bundesliga y la selección suiza, y se marcharon al extranjero Dereck Kutesa (Reims) y Dejan Stojanovic (Middlesbrough). También perdieron a Vincent Sierro, cedido por el Friburgo y luego traspasado a un rival directo como el Young Boys, y Majeed Ashimeru, prestado por el RB Salzburgo. Entre Sierro, Barnetta, Kutesa y Ashimeru el St. Gallen se desprendió de 28 goles pero otros jugadores entonces en la plantilla han dado un paso al frente para asumir esa responsabilidad de cara a la portería contraria. Itten ha anotado nueve goles, los mismos que Ermedin Demirovic, delantero bosnio cedido este verano por el Alavés. También ha irrumpido Boris Babic, con siete dianas ligueras, aunque seguramente lo más sorprendente sea la aportación goleadora de Quintillà, autor de nueve tantos a pesar de tratarse del mediocentro defensivo del equipo.

Jordi Quintillà reconoce que mejorar la faceta goleadora era uno de los retos que se había propuesto para el nuevo curso. “No me sorprende porque era un de los objetivos que me fijé a inicios de temporada: chutar mínimo dos veces por partido. Si disparo dos veces por partido, por estadística los goles acabarán llegando. Pero de cara al exterior sí es una estadística sorprendente”, admite el centrocampista ilerdense. “Este año tengo muchísima llegada y estoy chutando dos o tres veces por partido”, recalca el eje de la medular del St. Gallen, que con 26 años ya es uno de los más veteranos entre los más habituales en los planes de Peter Zeidler. Termine como termine la temporada, Peter Zeidler estará opositando también a llamar la atención por su trabajo como técnico. El técnico teutón trabajó entre 2008 y 2011 como asistente de Ralf Rangnick en el Hoffenheim, con quien ya había coincidido antes en el organigrama del Stuttgart en la campaña 1999-2000. Ambos se reencontraron a partir de 2012 en la estructura del RB Salzburgo, cuando Rangnick era el director deportivo y Zeidler asumió las riendas del Liefering, filial de facto del vigente campeón austríaco, al que llegó a dirigir unos meses en 2015 tras la salida de Adi Hütter. En Austria coincidió con el guardameta Ati-Zigi, al que ya dirigió en el Sochaux, donde también trabajó con Axel Bakayoko, atacante ahora cedido por el Inter al St. Gallen. En el equipo verdiblanco solo tres futbolistas superan los 27 años y ninguno ha superado la barrera de los 150 minutos en la liga. Una paradoja en el club más antiguo de Suiza, conocido por ser el lugar donde se retiró Marco Tardelli o por traer a Iván Zamorano al fútbol europeo y que ahora sueña con su tercera liga en más de 140 años de historia.

Foto de portada: MarcadorInt.

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