La venganza de los chicos del Brøndby

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Al municipio de Brøndby, situado a unos veinte minutos del centro de Copenhague, no le correspondería, por tamaño, ser sede de uno de los clubes de fútbol más importantes de su país. Sólo 35.000 personas viven en el lugar, y hasta 1981 ningún equipo local había pisado la primera división nacional. La fusión de dos pequeños conjuntos rivales, ordenada por el ayuntamiento para poder construir un nuevo estadio, puso los cimientos de un Brøndby IF que iba a convertirse en un conjunto dominante. La influencia de Finn Laudrup, padre de Michael y Brian, fue importantísima. Firmó como jugador-entrenador en 1973 tras haber conocido el fútbol plenamente profesionalizado en Austria, e introdujo métodos más ofensivos que iban a transformar al club. Luego se marchó al KB, uno de los clubes que formarían más tarde el actual FC Copenhague, pero regresó para liderar al equipo desde el campo y llevarlo al histórico ascenso de 1981. Con el objetivo cumplido, se retiró y le dejó el testigo a su hijo, que se enfundaría la camiseta de la primera plantilla amarilla en el estreno en la máxima categoría. Aquel día, Michelino anotaría un doblete. La presentación en sociedad del Brøndby en la élite danesa no pudo ser más llamativa.

Picture by Alan Stanford/Focus Images Ltd +44 7915 056117 01/02/2014 Manager Michael Laudrup of Swansea City during the Barclays Premier League match at the Boleyn Ground, London.
Michael Laudrup tuvo un papel capital en la construcción del gran Brøndby de los ochenta e inicios de los noventa. (Foto: Focus Images Ltd).

Laudrup no tardaría en marcharse al fútbol italiano. Su traspaso a la Juventus por un millón de dólares rompió todos los registros del fútbol danés de la época y le proporcionó al Brøndby los medios económicos para crecer. Eran los tiempos de la plena conversión al profesionalismo en Dinamarca, uno de los países que mantuvo la esencia amateur del juego hasta más tarde -no se permitió pagar a los jugadores hasta 1978-. Con ese dinero disponible, el club del pequeño municipio del extrarradio de Copenhague tuvo ventaja con respecto a sus adversarios y empezó a construir un equipo que entre 1985 y 2005 levantaría sus diez títulos de campeón de liga.

En 1991, con un jovencísimo Morten Olsen viviendo su primera experiencia en un banquillo, el Brøndby alcanzó las semifinales de la Copa de la UEFA. Ningún club danés había pisado antes una ronda tan avanzada de un torneo europeo, ni ningún otro lo ha vuelto a hacer. Tras superar al Eintracht de Frankfurt, al Bayer Leverkusen y al Torpedo de Moscú, se preparó para medirse a la Roma sin complejos. Empató a cero en Copenhague y viajó a la capital italiana sabiendo que un triunfo o un empate con goles le clasificaría para una final insospechada.

Brondby - UEFA Cup Semifinal 1991 - 24th April 1991 - Football tactics and formations

Aquel Brøndby llegó al minuto 88 del partido de vuelta en un Olímpico repleto empatando a uno. Sufriendo, pidiendo la hora, ya muy encerrado tras un primer tiempo en el que había sido valiente y había acumulado más posesión que el rival. Pero rozó la gloria. Se le escapó en un tiro de media distancia, potente pero centrado, que Schmeichel no pudo blocar. El rechazo le quedó a Rudi Völler, el gran ariete de aquella Roma, casi anónimo en el partido hasta ese momento por el gran marcaje individual de un Kim Vilfort al que Morten Olsen había ubicado como central por sus grandes virtudes físicas. Ese tanto del alemán supuso un punto de inflexión: jamás el conjunto danés volvió a alcanzar una cota tan alta. En verano se marcharon algunas de sus figuras: Schmeichel al Manchester United, el magnífico líbero Lars Olsen al Trabzonspor y el delantero Bent Christensen al Schalke 04. Sin ellos, el rendimiento deportivo bajó y se frustró la entrada de nuevos inversores que estaban apalabrados pero que se echaron atrás con la eliminación en la siguiente Copa de Europa y un repentino hundimiento en la segunda vuelta de la liga danesa. El Brøndby no volvió a ganar la liga hasta 1996. El golpe de Roma se hizo sentir, pero algunos integrantes de aquel equipo que se quedó a las puertas de una final europea se cobrarían la venganza muy pronto.

 Morten Olsen dirigió al Brøndby en la semifinal de la Copa de la UEFA de 1991. Foto: Focus Images Ltd.
Morten Olsen dirigió al Brøndby en la semifinal de la Copa de la UEFA de 1991. Foto: Focus Images Ltd.

Un año después de aquella semifinal, Dinamarca fue llamada a última hora para ocupar la plaza de Yugoslavia en la Eurocopa de Suecia de 1992. Las sanciones de la ONU por la Guerra de los Balcanes prohibieron al primero del grupo de clasificación acudir a la cita y le dieron la plaza al segundo. En ese combinado danés jugaba, literalmente, medio equipo titular del Brøndby que había caído en Roma. También estaba Brian Laudrup, formado en el club en el que habían destacado su padre y su hermano mayor, y que se había marchado a Alemania dos años antes. La final que se les negó a los Schmeichel, Olsen, John Jensen, Christofte, Vilfort y Christensen en la noche romana del 91 se la ganaron en tierra sueca con la camiseta roja de su selección nacional. Les esperaba Alemania.

Rudi Völler formaba parte de la selección alemana en esa Eurocopa del 92, pero el destino lo apartó esta vez del camino danés. Su lesión en la jornada inaugural ante la selección ex soviética -a la que se llamó CIS para esa cita concreta disputada pocos meses después de la disolución de la URSS- lo mandó para casa. Regresó para ver la final y la estuvo observando desde el banquillo. Schmeichel y Vilfort, pues, pudieron cruzar miradas con el verdugo de aquella fatídica acción en el minuto 88 de la semifinal de Roma que les pilló tan cerca.

Richard Møller Nielsen, seleccionador danés, usó el mismo esquema que Morten Olsen en el Roma-Brøndby. A Vilfort, sin embargo, lo mandó al centro del campo, a una posición que explotaba sus virtudes para llegar a la portería rival. A Christofte, el otro central marcador en la semifinal de la UEFA, lo ubicó como carrilero izquierdo. Repitieron roles exactos Schmeichel, Lars Olsen y John Jensen. Christensen, lesionado en la segunda jornada, no pudo participar. El sistema era un clásico de la época: dos defensores cogían individualmente a los puntas rivales (Kent Nielsen a Riedle y Piechnik a Klinsmann) y uno, Olsen, se quedaba libre.

Denmark - UEFA Euro 1992 Final - 26th June 1992 - Football tactics and formations

Dinamarca marcó prácticamente en sus dos únicas llegadas. Siendo más precisos, convirtió en gol dos de sus tres llegadas claras. Alemania tuvo más del doble, pero Schmeichel, providencial especialmente en cuatro intervenciones de gran mérito, fue un muro infranqueable. También Olsen, como corrector, firmó un encuentro soberbio. La historia les recordará como a los grandes héroes de la resistencia defensiva de un equipo que se sabía peor pero que jugaba perfectamente con sus armas. Y para siempre quedarán los nombres de los dos goleadores de aquella tarde en Göteborg, ambos aún jugadores del Brøndby en el momento de la final. John Jensen, el medio centro más criterioso con el balón, el más dotado en el posicionamiento táctico, inauguró el marcador con un trallazo en una acción que había empezado con un robo de balón de Vilfort -Brehme pidió falta, y pudo tener razón-. El propio Vilfort, que estaba viviendo además un calvario personal por la enfermedad de su hija, que moriría pocos días después, anotó la sentencia en el segundo tiempo con la clásica llegada desde atrás que justificó la decisión de su entrenador de situarle como interior de ida y vuelta. Los chicos del Brøndby habían llevado a Dinamarca a la gloria.

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