20 años de los bombardeos de la OTAN

partizan-aek. FOTO: AEK.

El domingo de la semana pasada se cumplieron 20 años del inicio de los bombardeos por parte de la OTAN en territorio serbio. Mucho se ha escrito sobre ello y mucho mejor de lo que se pueda explicar por aquí, pero para trazar un sintético esbozo: el 24 de marzo de 1999, una mayoría de países de la OTAN iniciaron la Operación Fuerza Aliada. Durante dos meses y medio más de un millar de aviones bombardearon objetivos estratégicos de la República Federal de Yugoslavia– sin el consentimiento previo del Consejo de Seguridad de la ONU- en respuesta a la represión que se consideraba que ejercía el gobierno de Slobodan Milosevic sobre la comunidad albanesa de Kosovo. Todavía hoy se discuten los pros y contras de este despliegue militar que acabó con centenares de vidas y que sembró el terror en una población ya suficientemente castigada por un proceso de descomposición por aquel entonces casi total de lo que había sido la República Socialista de Yugoslavia. Como en el resto de la sociedad, por aquellos tiempos el fútbol también fue víctima y acabó sucumbiendo durante semanas al horror.

El campeón de la Primera División Yugoslava 1998/99 es el Partizan de Belgrado. Sin embargo, sólo se disputaron 24 jornadas en una competición formada por 18 equipos. Es curioso porque cuando uno busca en Internet, la versión oficial es que el campeonato se suspendió de forma indefinida el 14 de mayo y el día 12 de junio se decidió que el líder provisional acabara siendo el vencedor, pero lo cierto es que los últimos partidos ligueros se jugaron el 20 de marzo de 1999, cuatro días antes del inicio de los bombardeos. Otra llamativa casualidad del calendario se dio en la sobrevenida última jornada de liga: un Derbi Eterno disputado en el Rajko Mitic resultó ser el colofón del campeonato. El pequeño Maracaná fue escenario de una remontada del Partizan, que consiguió un empate tras ir perdiendo 0-2. Este sería, por cierto, el último partido del mito Dejan Savicevic en su segunda etapa con la camiseta del Crvena Zvezda. Con este empate, el Partizan mantuvo una ventaja de dos puntos respecto al segundo clasificado, el FK Obilic, club propiedad del mafioso y criminal de guerra Arkan del que hablamos no hace mucho en MarcadorInt, y se proclamaría campeón meses más tarde.

Rajko Mitic-Belgrado. Víctor Cervantes
El pequeño Maracaná fue el escenario de la final de Copa de 1999, un partido que significó la vuelta a la normalidad tras meses de bombardeos. Foto: Marcadorint.com

Huelga de futbolistas

Sigamos con los caprichos del calendario: en el plano del fútbol de selecciones, estaba previsto justamente para finales de marzo un encuentro de la Fase de Clasificación para la Eurocopa del 2000 entre, nada más ni nada menos, Yugoslavia y Croacia. Este tenía que ser el primer duelo entre ambos conjuntos después de la guerra del 92 que acabó con el mapa de la antigua Yugoslavia. El partido se aplazó y los futbolistas convocados tuvieron que volver bajo la disciplina de sus clubes dejando en muchos casos a sus familias bajo el bombardeo. Los capitanes Dragan Stojkovic, Dejan Savicevic y Predrag Mijatovic promovieron una huelga de los jugadores serbios que militaran en equipos de países de la OTAN. Por lo que respecta a los futbolistas que jugaban en España, seis se negaron a jugar: el mismo Mijatovic, Slavisa Jokanovic (Tenerife), Albert Nadj (Oviedo), Goran Djorovic (Celta), Branko Brnovic (Espanyol) y Jovan Stankovic (Mallorca). Algunos como Gudelj jugaron de manera normal, mientras que otros optaron por soluciones intermedias como Savo Milosevic, que jugó sin su nombre en la camiseta del Real Zaragoza o Vladimir Jugovic, quien lució un brazalete negro al igual que su entrenador en el Atlético de Madrid, Radomir Antic. Ese mismo fin de semana, Mijatovic y otros jugadores encabezaron la manifestación convocada por Izquierda Unida delante de la embajada estadounidense en Madrid, mientras que Dragan Ciric y los pericos Brnovic y Milosevic hicieron lo mismo en Barcelona. El partido aplazado se acabó disputando el 18 de agosto, con un resultado de empate a cero. El partido de revancha se dio en el Maksimir el 9 de octubre, en la última jornada de clasificación. El 2-2 final clasificó a Yugoslavia como primera de grupo y dejó fuera de la Eurocopa a Croacia, que había sido tercera en el Mundial del 98.

Un amistoso bajo las bombas

Durante el bombardeo el fútbol se paralizó, la única actividad futbolística en aquellos meses se redujo a un partido, pero qué partido fue el de aquel 7 de abril de 1999. El día escogido no era una fecha cualquiera, era Miércoles Santo, una festividad mucho más destacada en la tradición ortodoxa que en la católica. Precisamente la unión entre los pueblos ortodoxos era uno de los principales motivos de la solidaridad entre griegos y serbios. El peculiar presidente del AEK Atenas, Dimitris Melissanidis, organizó una expedición a Belgrado para medirse al Partizan. Así pues, un convoy formado por cinco autocares trasladó no sólo a los 16 futbolistas voluntarios del equipo del águila bicéfala sino también a varios aficionados, políticos e intelectuales contrarios a los bombardeos. Esta comitiva, además de peligrosa, era especialmente subversiva si se tiene en cuenta que Grecia formaba parte de la OTAN. Después de una corta rúa por la capital de Serbia, los jugadores del AEK salieron al Stadion Partizana portando junto a los futbolistas locales una pancarta en la que se podía leer: “NATO stop the war, stop the bombing” (OTAN detén la guerra, detén el bombardeo). El partido no llegó a terminar en los 90 minutos reglamentarios debido a la invasión de campo, quizás, más amigable de la historia. En el minuto 68 de encuentro, los hinchas del Partizan que estaban en la curva y los aficionados desplazados del AEK saltaron al césped para fundirse en abrazos, dando así por concluido el amistoso.

La Operación Fuerza Aliada cesó el 10 de junio de 1999. Pese a no disputarse ya más partidos de esa liga, sí que se jugó lo que restaba de Copa. Dos semanas más tarde, el 23 de junio, el Partizan se impuso al FK Obilic gracias al gol de un joven Mateja Kezman. El mismo día el Crvena Zvezda venció 0-2 en la Vojvodina. Sólo tres días más tarde se disputó la final en el pequeño Maracaná, el conjunto rojiblanco se impuso por 4-2 a su eterno rival en una final copera que fue motivo de extraordinaria alegría ya que supuso, después de meses de terror, la vuelta paulatina a la normalidad.

Imagen de Portada: Propiedad AEK Atenas.

Related posts

3 comments

Mirando los resultados de ese Grupo 8 de Clasificación, que cerquita estuvo Irlanda de dar la campanada y clasificarse a esa Euro como 1ª de grupo, compartiendo con esa Yugoslavia y Croacia. En la última jornada iban ganando 0-1 a Macedonia, lo cual les hubiera dado la primera plaza con el empate en Zagreb, pero les empataron en el minuto 90 lo que les mandó a la repesca, donde cayeron ante Turquía tras el 1-1 de Dublin y el 0-0 de Estambul en la vuelta.

Luego el mítico partido antes los yugoslavos en fase de grupos de España, con esos goles in extremis de Alfonso y Mendieta de penal, que tiempos

Estos artículos son pura esencia MI. Sois muy grandes.
A pesar de rozar la mayoría de edad en aquella época, no recuerdo nada de la huelga de futbolistas y escasamente la guerra Yugoslava. Una pena que la memoria sea tan selectiva.

Deja un comentario

*