La despedida

Estadio Gran Parque Central. Foto: Fedebolso bajo licencia Creative Commons 4.0

La serie El tiempo que te doy (Netflix) cuenta en un nuevo formato algo que tantas veces hemos visto en la ficción y también cada vez más en nuestro alrededor: una ruptura sentimental. Son diez capítulos de once minutos cada uno en los que, al contrario que en la vida, el presente va ganando al pasado. En el primer capítulo se narra un minuto de presente y diez de pasado. Conforme avanza la serie, se le suma un minuto al presente y se le resta al pasado hasta que, en el último capítulo, se cuentan diez minutos de presente y uno de pasado. Durante los diez episodios planea la misma pregunta: ¿compensa la felicidad de unos años por el sufrimiento posterior de una ruptura?

Lo que se aplica al amor se puede aplicar a casi todo, sobre todo al fútbol. Hay flechazos entre clubes y jugadores y entrenadores, se flirtea y comienza el período de adaptación. En el fútbol las relaciones pocas veces son duraderas. Los one club men recuerdan a los matrimonios de hace años, que resistían tornados y tsunamis. Puede ser que el jugador o entrenador no haya cuajado nunca, que el interesado prefiera dar un paso más, que el club quiera hacer caja o que, después de que te fuera genial, de repente se torciera. Un poco como la serie de Netflix.

La forma en la que te vas de los sitios marca mucho más que la forman en la que has llegado, incluso en la que has estado. Si alguna vez me echan de algún sitio, espero irme como Álvaro Cervera. Los directivos decidieron aplicar ese mantra que dice que más vale un final con horror que un horror sin final. Él se fue después de haber ascendido al Cádiz dos categorías y de mantener al equipo en Primera con holgura. La afición gaditana, siempre a la altura, se lo agradeció como es debido. Como escribió Cristina Caparrós en Sphera Sports, la afición del Cádiz siente que Cervera se lleva un trocito del escudo.

Cada día cuesta más ver despedidas como la de Cervera. En el fútbol, por supuesto. Todo lo que rodea a la pelota tiene lo peor de los amores tóxicos: celos, puñaladas, infidelidades, intereses económicos. La lección que nos dio Cervera y la afición del Cádiz es que el pasado no tiene que verse malogrado por el presente. Poco ha importado que el Cádiz estuviera en descenso. Aunque el minuto de presente no sea bueno, el pasado claramente compensaba a ambas partes. A veces las cosas no acaban bien, pero el final es un sólo instante que no puede echar por tierra toda la trama. Un mal desenlace puede estropear una película, pero en la vida no dejemos que un mal destino nos arruine el camino.

Imagen de portada: Fedebolso bajo licencia Creative Commons 4.0

6 comments

El artículo me ha picado a ver la serie. Y estoy con usted, Sergio. Si me tengo que ir de algún sitio, que sea como Cervera.

Espero que el Cádiz no descienda, pero puestos a hacerlo, podríamos decir que ese “derecho” se lo había ganado Álvaro Cervera. Y estoy seguro de que a la afición amarilla no le habría importado. Mientras un entrenador esté en sintonía con su vestuario, sean buenos o malos los resultados, jamás debería ser destituido. No me gustó la forma en que habló el presidente del Cádiz. Temo por el futuro de este club tan singular.

Gracias por darle voz al gafa, Sergio. Saludos.

Gracias, Sergio, como cadista de cuna, por este guiño al Gafa y por esta reflexión tan (como siempre) maravillosa. Leyéndote, desde hace tiempo y en varios medios, estoy muy seguro de que te encantaría saber esa “otra cosa” que es el fútbol en Cádiz. Enhorabuena una vez más. Un saludo 🙂

Gracias por tus palabras. Seguro que me encantaría. Estuve por la ciudad en verano y me quedé prendado. Un saludo!

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