El fútbol del no

Former Bayern Munich goal keeper Oliver Kahn during the UEFA Champions League match at Allianz Arena, Munich
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15/02/2017
*** UK & IRELAND ONLY ***
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El año empezó en septiembre. Lo escribí al principio, hace ya siete meses o siete años. Dije que nuestro calendario se regía primero por el colegio y luego por el fútbol. Ahora está todo detenido, como si el mundo se hubiera cancelado. Se ha quedado todo en silencio, y no sé si eso es bueno o es malo. Scott Fitzgerald escribió que la mayoría de las cosas de la vida las aprende uno en los períodos de silencio forzoso, pero también es verdad que el silencio nos da miedo porque nos pone frente a nosotros mismos.

Vila-Matas escribió un libro sobre la literatura del no, con el gran mandamiento de Herman Melville por bandera: “Preferiría no hacerlo”. Estamos ahora en el fútbol del no: los no partidos, los no regates, los no goles. Todo queda en manos de nuestra imaginación. Alguna vez ha habido algún simulacro, como aquel no regate de Pelé frente al guardameta, sin tocar el balón. O el no fichaje de Angulo por el Arsenal, que se dejó llevar por la morriña a última hora. El fútbol es una sucesión de ficciones y ahora nos enfrentamos a la más grande: disfrutarlo mientras no existe.

En el fútbol, el pasado lo es todo. No dejan de repetir partidos en televisión. Con ellos comprobamos que el pasado no se queda quieto, que puede plantarse a nuestro lado en el sofá y recordarnos, con una precisión milimétrica, dónde y con quién estábamos en ese momento. Es curioso porque de muchos partidos solo recordamos algunos flashes: la toalla roja de Cañizares o la camiseta del Atlético de Madrid con la publicidad de Spiderman o Resident Evil. Unos años después nos damos cuenta de que, más que el triángulo en el pelo de Ronaldo, nos gustaba la época en sí, aquel verano de 2002 en que la única preocupación era escoger entre un Frigopie o un Calippo de lima-limón. No se recuerdan tanto los días completos como los momentos concretos, y todos ellos corresponden a esa edad en la que nos preguntaban: “¿Qué quieres ser de mayor?”. Nunca sabíamos responder lo que ahora no tardaríamos ni un segundo en decir: “Pequeño”.

En el fútbol, el futuro lo es todo. El gran problema de lo que está por venir lo diagnosticó Wislawa Szymborska: “Cuando termino de pronunciar futuro, la primera sílaba ya está en el pasado”. Ahora está de moda decir que cuando acabe todo esto seremos mejores. Ojalá, pero tengo mis dudas. Creo que se nos está yendo de las manos lo de darle romanticismo al encierro. Ni haremos todo lo que deberíamos -siempre hay que hacer muchas cosas- ni seremos mejores cuando acabe esto. En TVE le preguntaron al pintor Antonio López si la gente iba a cambiar. “No…” dijo sonriendo. Le tuvieron que repreguntar, y entonces contestó: “El hombre no aprende fácilmente, ni se arrepiente”.

Leí un artículo en El País que sonaba de maravilla. Venía a decir que era el momento de repensar el modelo de deporte y virar hacia uno más humano y respetuoso con la diversidad. Sería genial desembocar en un fútbol con sueldos lógicos, porque está muy bien donar un millón de euros, pero para hacerlo primero hay que tenerlo. Sería maravilloso que no hubiera una sola publicidad de casa de apuestas, que volvieran los partidos a la misma ahora, deshacerse del halo homófobo, racista y machista que sobrevuela los estadios. En definitiva, que el fútbol perteneciera a su único dueño: los aficionados. Pero me temo que todo se va a quedar igual, aunque ahora parezca que cuando salgamos a la calle será un gran Chiquipark donde todos lo pasaremos bien.

En las mejores líneas de Rewind, el último libro de Juan Tallón, una de sus narradoras está muy afligida por la muerte de unos amigos a los que casi considera sus hijos. Parece que todo vaya a cambiar en la forma de afrontar las cosas, pero lamentablemente no es así. “Sientes una diáfana vocación por cambiar, y vivir más intensamente cada una de las pequeñas partes que forman una hora, un día, una semana. A la vuelta de los días, sin embargo, te restableces, y la diabólica velocidad del mundo vuelve a embelesarte. Te olvidas de todo, en especial de disfrutar de otra manera de la vida”. Más vale no engañarse, aunque lo intenten, como cuando dicen lo de opción de compra obligatoria, que mucha opción no habrá si es obligada. Seguro que a Kahn, tras su error en el Mundial de 2002, le dijeron aquello de que lo que no te mata te hace más fuerte. Pues no, lo que no te mata normalmente te deja una cicatriz gigantesca, a veces visible, que duele siempre que cambia el tiempo. Muy a menudo.

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Foto de portada: Focus Images Ltd.

2 comments

Señor Sergio, que puedo decir sino lo habitual, que de tan habitual se va convertir en vulgar: gracias. Más allá de ser evocador, de escribir genial, de llenar tus textos de referencias …. Analizas con una muy acertada sinceridad.
Gracias de corazón, un sincero abrazo.

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